jueves, 30 de junio de 2011

Una difícil situación (para la Papilio machaon)


¿Quién no conoce a la bella mariposa macaón? ¿Quién no la ha visto sobrevolar los amplios campos primaverales o incluso perdida en un parque? Hoy en día es normal que ninguno responda estas preguntas, ya que la mariposa Papilio machaon se encuentra en grave peligro de extinción. Algo malo ocurre en nuestros campos, pero ¿de quién es la culpa? Aquí hay culpables, compañeros, pero no perdamos el tiempo en buscarlos, hay mucho que hacer. Cada día, decenas de especies desaparecen de nuestros campos y el humano no se da cuenta de ello, tal vez por ignorancia y desconocimiento o quizás mira hacia otro lado.

    Mi zona es una tierra seca en verano pero fértil, da flores olorosas en primavera y no falta la biodiversidad (huelga decir que cada vez hay menos). En las cunetas de las carreteras crecen plantas herbáceas que nadie planta, altos y pinchudos cardos e hinojo. El hinojo (Foeniculum vulgare) es una planta herbácea y sumamente aromática que alcanza los dos metros de altura, y sus hojas son finas y acaban en segmentos delgados como agujas verdes. Allí, escondidas entre los hinojos, viven las orugas de Papilio machaon. Aunque también se alimentan de otras plantas, como el eneldo, el perejil o la ruda, aquí es muy común verlas desarrollarse sobre los hinojos.
    No sólo el hombre, con sus modernos métodos agrarios y su obsesión por eliminar todo bicho viviente que "dañe" los cultivos, es un peligro para la mariposa macaón. Existen especies de dípteros pertenecientes al género Larvaevoridae (Tachinidae) que suponen una gran amenaza para estos lepidópteros. A simple vista, asemejan moscas normales, pero guardan el secreto de su desagradable desarrollo larvario en su interior. La hembra deposita sus huevos sobre o en una oruga (o en la planta de que se alimentan las orugas) y, con el tiempo, las larvas eclosionan y comienzan a devorarla desde dentro, sin dañar órganos vitales. Cuanto están completamente desarrolladas, las larvas parásitas atraviesan la piel de la oruga y caen al suelo, donde crisalidan. La oruga parasitada permanece enganchada todavía a la rama, con el lomo abierto, la hemolinfa saliendo casi a chorro y, finalmente, muere. Generalmente, tan sólo un 5% de las orugas parasitadas consiguen llegar a crisálidas, lo que es un poco descorazonador. Y teniendo en cuenta que, en la primera etapa del estudio que estoy llevando a cabo, sólo una oruga de siete consiguió llegar a adulta, nos encontramos ante una situación difícil. Lo que es más: en una observación que hice en la zona donde hay hinojos, entre Chinchilla de Montearagón y La Felipa, casi todas las orugas que encontré estaban como he descrito antes, agarradas fuertemente a las hojas de hinojo, con medio cuerpo colgando y empapadas en su propia sangre verde y espumosa. Siento ser tan gráfico, pero es para que comprendáis la importancia de este problema. Y os puedo jurar que había decenas de orugas. Aparte del problema de los taquínidos, están las avispas icneumónidas que pueden encontrar las crisálidas que hayan conseguido llegar a ese punto sin ser molestadas y que se desarrollan a base de los líquidos precelulares de la propia crisálida; los reptiles, anfibios, aves, etc. que podrían conseguir devorar las orugas y a los adultos.

    Llegados a este punto, se me ocurrió una idea (ni siquiera pensé en la posible ilegalidad del asunto): tal vez, si se mantuviese a las orugas en un lugar a salvo, y consiguiesen desarrollarse hasta llegar a adultas, tendrían más probabilidades de sobrevivir. Intenté buscar más orugas -a ser posible, sanas- y me puse a cuidarlas en un recipiente a prueba de moscas larvevóridas, así conseguiría obtener más ejemplares y lo que haré, finalmente, será liberarlos en su medio, así que guardé algunas y las alimenté con el hinojo de su hábitat. Lo malo era que las orugas que había cogido, grandes y rollizas, estaban todas parasitadas (sólo una de siete, como he dicho antes, llegó a volar). Me di cuenta de que el problema era el tamaño de las orugas, así que pensé que cuanto más pequeñas fuesen, más sanas estarían. En la segunda etapa del intento de recuperación de la macaón en la estepa albaceteña, de siete orugas en L1 y L2, sólo una murió a causa de las moscas larvevóridas. En las etapas tres y cuatro, que estoy desarrollando esta semana, cuento con dos grupos de orugas (siete grandes en uno y nueve de diversos tamaños) y dos crisálidas. Seguramente estos ejemplares que intento proteger no significan mucho en la población de Papilio machaon de la zona, pero si no se hace algo, ¿qué pasará entonces? Es obvio que no podemos cargarnos a las moscas larvevóridas, a las avispas inceumónidas y a todos los parásitos de las mariposas, además, ¿qué culpa tienen estos parásitos de crecer de esa manera, a base de orugas de amenazadas mariposas?
    Recuerdo ahora mismo unos "avistamientos" de macaón que hice cuando era pequeño, en la zona que ahora es un enorme y feo aparcamiento debajo de Chinchilla. Ese lugar era una gran explanada verde (y un poco gorrina, dicho sea de paso) en la que había macaones, un pequeño riachuelo (el "río de la peste") y zonas arboladas y abandonados campos de cultivo. El futuro de las criaturas de nuestros campos está en nuestras manos, porque esa es nuestra misión en la Tierra: reparar lo que una vez destruimos.
    No sé si las autoridades competentes en el tema deberían hacer algo, tal vez montar una especie de granja... eh... de mariposas o insectos amenazados sería lo mejor, ya que si se promulga una ley que "proteja" estos animales sería como echar un vaso de agua dulce en el mar: ¿quién protege a las frágiles orugas de las moscas, las avispas icneumónidas, los depredadores? Y lo más importante (y lo que genera todo este problema), ¿quién dicta las leyes que rigen en los campos de cultivo?
    Quiero dejar claro que la Naturaleza, de la que formamos parte, nos necesita. Éste es un problema que nos concierne a todos. Para la gente a la que la estabilidad de nuestros ecosistemas le importa menos que la g de "gnomo", todo esto puede parecerles una tontería, algo prescindible, pero no saben que la Tierra, los sistemas, de los cuales dependemos, están interconectados, y cuando falla un eslabón, algo malo pasa.
Joven larva de Papilio machaon, descansando en una mata de hinojo.
Con un conocido, a punto de crisalidar. Estaría despidiéndose en esta vida.

sábado, 11 de junio de 2011

Sunshine award

Mi paisano Javier, desde su blog Fotografías de Albacete, me ha concedido el Sunshine Award, un premio de internet nexo de unión entre blogueros. No soy muy fan de estos premios pero, por ser el primero que me entregan, y ¡qué distinción! ¡El que me lo da es de mi tierra! Pues hala, yo lo acepto encantadísimo de la vida. Este premio he de entregarlo a 12 personas más, aunque no sé a quién dárselos, y me da que a lo mejor no les gusta ser seleccionados, por el rollo de que quizá sus blogs sean monotemáticos y no quieran introducir nada diferente; pero bueno, yo lo hago. Según Javier, las normas de este award son:

1. Primero hay que agradecerle a quien te ha seleccionado que te haya dado el premio, cosa que haré en cuanto termine de escribir esta entrada.
2. Después, se escribe un post sobre el premio (lo sé, he hecho el paso 2 antes que el 1, pero ¿y qué?)
3. Entregarlo a doce blogs que consideremos merecedores de recibir el premio.
4. Colocar el enlace de cada blog premiado (debajo, los míos).
5. Finalmente, se comunica a cada premiado la distinción con que les hemos premiado.

Yo sigo sin saber exactamente cómo funciona este premio, pero me hace ilusión sentirme parte del "grupo". And the winners are:

Mundo Natural Faluke
Conversa da Semana
La naturaleza astur también es de cuento
Un Paseo Manchego
Blog de Laura. Espera, ¡una foto!
Hiberno manchego
La Naturaleza que nos queda
Bicherío del Alto Nalón
Bicheando
Mi azul de mar
Paseando por un trocito del paraíso
Así me perdí en tu universo de noches fugaces y días extraños...

Por fin he terminado la Selectividad, ahora, veranito en el campo y relax.