martes, 28 de abril de 2015

El maleficio de la mariposa

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¿Por qué os causan repugnancias algunos insectos limpios y brillantes que se mueven graciosamente entre las hierbas? ¿Y por qué a vosotros los hombres, llenos de pecados y de vicios incurables, os inspiran asco los buenos gusanos que se pasean tranquilamente por la pradera y tomando el sol en la mañana tibia? ¿Qué motivo tenéis para despreciar lo ínfimo de la Naturaleza? Mientras que no améis profundamente a la piedra y al gusano no entraréis en el reino de Dios. También el viejo silfo le dijo al poeta: "Muy pronto llegará el reino de los animales y de las plantas; el hombre se olvida de su Creador, y el animal y la planta están muy cerca de su luz; di, poeta, a los hombres que el amor nace con la misma intensidad en todos los planos de la vida; que el mismo ritmo que tiene la hoja mecida por el aire tiene la estrella lejana, y que las mismas palabras que dice la fuente en la umbría las repite con el mismo tono el mar; dile al hombre que sea humilde, ¡todo es igual en la Naturaleza!".

Federico García Lorca

viernes, 24 de abril de 2015

Día del libro 2015

FullSizeRender (1)Como ayer fue el día del libro, hoy hablaré de mi primer "libro de animales", que no llega a ser tal, pues en realidad es una guía que trata tanto de plantas, líquenes y hongos como animales. Me la compró mi padre en Alicante en agosto de 1999, cuando yo tenía ni más ni menos que seis años recién cumplidos, y así lo atestigua la letra de mi padre, un escrito de dos líneas con pilot negro, todavía reluciente, que indica mi nombre, la ciudad donde se compró la guía, el mes y el año. El ejemplar que yo tengo es la tercera edición (1999), pero la Guía de campo, de Jan Toman y Jirí Felix, de Susaeta, todavía sigue editándose, hoy con otras portadas. Trata más de mil especies animales y vegetales, y está adornado con 1350 ilustraciones e introducciones para cada grupo de animales descritos. Además, los primeros capítulos del libro están dedicados a diferentes hábitats que se pueden encontrar en Europa: bosques de coníferas, alta montaña, bosques de hoja caduca, ríos, lagos y estanques, asentamientos humanos, etc.

Para mí, lo que más encanto le da al libro son las ilustraciones, realizadas por Kvetoslav Hísek, Libuse Knotková, Jaromír Knotek y Jirí Polák. Cuántas veces me hicieron soñar de pequeño con que me encontraba alguno de aquellos interesantes insectos de sorprendentes costumbres, como la hembra de Tettigonia viridissima, que con aquel largo oviscapto taladraba el terreno y depositaba sus huevos, o la larva de hormiga león, que construye en la arena su trampa en forma de embudo para capturar las hormigas que caen en él. La única "pega" que yo le veía de pequeño era que se centraba demasiado en la naturaleza centroeuropea, lo cual es normal, porque estaba destinada a naturalistas de esa zona. Pero yo no lo sabía y me preguntaba cosas como: ¿por qué no hay encinas, ni palmeras, ni romeros ni retamas? ¿Y la fauna ibérica, como los buitres, la gaviota patiamarilla, la gineta o la cabra montesa? A pesar de eso, la usé bien y mucho, y hoy la sigo utilizando. Por supuesto, en Inglaterra también me está siendo muy útil, ya que casi todo lo que veo en el campo aparece en la guía.

Yo se la recomiendo a cualquier persona interesada en tomar un primer contacto con la naturaleza, y si bien la edición que yo tengo está un pelín anticuada, se pueden comprar ediciones más recientes por unos 15€. No os arrepentiréis.

miércoles, 22 de abril de 2015

Lo que parecía un secarral...

Hace un mes (24/03/2015), ya andaban las carralejas o aceiteras (Berberomeloe majalis), también conocidas como curicas en Albacete, en busca de néctar a pocos metros del mar. En las dunas fósiles de Urbanova (Alicante), estos insectos, así como algunos himenópteros, se afanaban en buscar alimento en lo que podría considerarse un oasis a pequeña escala.

Carraleja (Berberomeloe majalis)
Carraleja (Berberomeloe majalis)

Estos insectos sorprenden por el tamaño de su hinchado abdomen y su coloración, negros con bandas anaranjadas, que han ocasionado muchas veces que la gente piense que son "gusanos" (un término demasiado general). En realidad, son coleópteros que se alimentan de materia vegetal, y que tienen una característica muy curiosa: a través de las articulaciones de sus patas segregan cantaridina, un compuesto químico venenoso que utilizan para defenderse. Por la zona vimos dos ejemplares en menos de diez metros cuadrados. Sorprende que, a pesar de su aspecto, tan regordegtas, sean capaces de desplazarse a semejante velocidad por entre los arbustos y las hierbas.

Rievaulx y Ashberry Wood | THNHS

El domingo (19/04/2015) acompañé a algunos miembros de la Sociedad de Historia Natural de Hull a Rievaulx, un pequeño pueblo enclavado en Yorkshire del Norte, junto al río Rye, en el Parque Nacional de los Páramos del Norte de Yorkshire. Rievaulx (Rye +"val" = "Valle del Rye") es famoso por su antigua abadía cisterciense abandonada en 1538, cuando Enrique VIII disolvió los monasterios. Hoy en día, la abadía está en ruinas, pero se puede visitar (pagando, eso sí), ya que la gestiona English Heritage.

Rievaulx Abbey (29/03/2014) Rievaulx Abbey (29/03/2014)

Yo tuve la suerte de visitarla hace un año, y caminar por el interior de sus naves derruidas y exploré las ruinas, pero de una forma más turística. La visita del otro día se centró en observar la fauna y la flora de sus alrededores, en el bosque de Ashberry, sin entrar a la abadía. Hicimos una ruta circular que nos descubrió varias especies interesantes, entre plantas y animales, destacando la observación de dos mirlos-acuáticos (Cinclus cinclus gularis), trepadores azules (Sitta europaea), un halcón gerifalte (Falco rusticolus), este último probablemente escapado de una especie de zoo de rapaces cercano, un rápido colirrojo real (Phoenicurus phoenicurus) que casi ni vi, y las primeras golondrinas del año. También pude ver durante dos milésimas de segundo un topillo rojo (Myodes glareolus) que desapareció veloz entre la hojarasca.

Nave central de la Abadía de Rievaulx (29/03/2015)
Nave central de la Abadía de Rievaulx (29/03/2014)

Como esta vez no traje cámara, las fotografías las tomé con el móvil, pero quedé satisfecho con ellas, a pesar de todo. La primavera avanza lentamente este año por las Islas Británicas, más que el año pasado, pero las prímulas, violetas y otras plantas de bosque florecían ya con efusividad, incluso los jacintos de bosque abrían sus primeras flores.

Flores de un arbusto de endrino (Prunus spinosa) cercano a la abadía de Rievaulx.
Tardías flores de un arbusto de endrino (Prunus spinosa) cercano a la abadía de Rievaulx, aquí florecía por lo menos tres semanas después que en Hull.

Mercurial (Mercurialis perennis), muy abundante en la zona, especialmente detrás de una pequeña iglesia que rodeamos y junto a la abadía.
Mercurial (Mercurialis perennis), muy abundante en la zona, especialmente detrás de una pequeña iglesia que rodeamos y junto a la abadía.

Fresa (Fragaria sp.), creciendo ¡como una planta rupícola!
Fresa (Fragaria sp.), creciendo ¡como una planta rupícola!

Una prima de la fresa, la fresa estéril (Potentilla sterilis), que crecía cerca de la anterior, en el jardín de una pequeña iglesia.
Una prima de la fresa, la fresa estéril (Potentilla sterilis), que crecía cerca de la anterior, en el jardín de una pequeña iglesia.

Orquídea de cuco (Dactylorhiza fuchsii), roseta basal, crecía en una zona húmeda.
Orquídea de cuco (Dactylorhiza fuchsii), roseta basal. Crecía en una zona muy húmeda junto a un arroyo.
Violeta (Viola reichenbachiana)
Violeta (Viola reichenbachiana)

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Prímulas (Primula vulgaris), muy abundantes por la zona.

Anémonas de bosque (Anemone nemorosa), había zonas de sotobosque plagadas de flores blancas. Se desarrollan ahora aprovechando que las temperaturas han subido y los árboles no tienen hojas todavía.
Anémonas de bosque (Anemone nemorosa), había zonas de sotobosque plagadas de flores blancas. Se desarrollan ahora aprovechando que las temperaturas han subido y los árboles no tienen hojas todavía.

Ajo de oso (Allium ursinum), otra de las plantas típicas de los bosques ingleses.
Ajo de oso (Allium ursinum), otra de las plantas típicas de los bosques ingleses.

Lonchite (Blechnum spicant), uno de los cinco helechos que vimos por la zona.
Lonchite (Blechnum spicant), uno de los cinco helechos que vimos por la zona.

Caminando llegamos a un pequeño puente, de esos que en las historias europeas guardan trolls debajo, que atravesaba el río Rye. Un aviso de uno de los naturalistas del grupo nos alertó de que, efectivamente, el río (que apuntaba maneras para que algún mirlo-acuático lo habitara) tenía presencia de esa especie. Había dos ejemplares de mirlo-acuático de la subespecie gularis que vive en esta zona de Gran Bretaña. Uno de ellos permaneció sentado mucho rato, tranquilo y medio dormido, al borde del agua, dejando fotografiarse.

Mirlo-acuático (Cinclus cinclus gularis).
Mirlo-acuático (Cinclus cinclus gularis).

Mirlo-acuático (Cinclus cinclus gularis). Se aprecia su gran pecho blanco.
Mirlo-acuático (Cinclus cinclus gularis). Se aprecia su gran pecho blanco.

Vale, no seáis crueles, las fotos están hechas con móvil y prismáticos, bastante bien salieron. Después de mirar los mirlos-acuáticos, seguimos por otro sendero que discurría por una zona de herbazales, paralela al río.

Hierba del almizcle (Adoxa moschatellina). Este género monotípico, es decir, que incluye una única especie,
Hierba del almizcle (Adoxa moschatellina). Este género monotípico, es decir, que incluye una única especie, es un grupo hermano del género Sambucus, que hasta hace nada pertenecia a la familia de las Caprifoliáceas y ahora se agrupan ambas en la familia de esta minúscula plantita: las Adoxáceas. Podéis leer más (en inglés) haciendo click en Eriksson, T. y Donoghue, M. J., 1997.

Allí crecían algunos robles de imponente altura y cerca de uno de ellos, encontramos un faisán muerto. Bajo el cadáver, se revolvían algunos silfos de cuello rojo (Oiceoptoma thoracicum), un escarabajo de la carroña que vimos mucho ese día...

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Un silfo cuellirrojo (Oiceoptoma thoracicum) desplazándose. Se aprecia la forma de las antenas y el final del abdomen, que sobresale por debajo de los élitros.

Otro silfo, algo más limpio. En este se distingue bien el tórax de aspecto oxidado.
Otro silfo, algo más limpio. En este se distingue bien el tórax de aspecto oxidado.

Caminando y caminando, llegamos a una zona que podría considerarse "ancient woodland", es decir, "bosque antiguo", una categoría de bosque británico que cuenta con especies vegetales que no aparecen en bosques más modernos, pues el campo inglés está, digamos, "muy tocado" por la mano humana y no quedan zonas más o menos vírgenes. Siguiendo el sendero, descubrimos más animales, como el topillo que nombré antes, y plantas de interés:

Dos milpiés de la especie Glomeris marginata.
Dos milpiés de la especie Glomeris marginata, ya conocidos en este blog.

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Arianta arbustorum

Fomes fomentarius sobre un abedul.
Fomes fomentarius sobre un abedul.

Torvisco macho (Daphne laureola). Otro indicador de Ancient Woodland, vimos tres arbustos con muy buen aspecto, con flores. Sorprende que, allá de donde vengo, esta especie aparece en montañas altas.
Torvisco macho (Daphne laureola). Otro indicador de Ancient Woodland, vimos tres arbustos con muy buen aspecto, con flores. Sorprende que, allá de donde vengo, esta especie aparece en montañas altas

Cerca de donde encontramos el torvisco macho, nos desviamos hacia el valle de nuevo, y allí, al borde del río, crecían muchos petasites (Petasites hybrida). El sol empezó a calentar con fuerza y de repente todo se llenó de dípteros, como diversas moscas abejas (Bombylius major), moscas cernidoras e himenópteros, que libaban néctar en las grandes inflorescencias de los petasites. Esta planta se introdujo en Gran Bretaña porque es una de las primeras plantas en florecer y ofrecer néctar a los insectos.

Flores de Petasites hybridus.
Flores de Petasites hybridus.

Fruto del heléboro verde (Helleborus viridis).
Fruto del heléboro verde (Helleborus viridis).

El sol calentaba la tierra  y las mariposas también se animaron a hacer aparición, como esta C-blanca (Polygonia c-album) que incluso conseguí que se subiera a mi dedo:

C-blanca (Polygonia c-album)
C-blanca (Polygonia c-album)

Gran roble (Quercus robur).
Gran roble (Quercus robur) al borde de un camino.

Fue un día muy completo, en el que se elaboraron listas de plantas, aves y de invertebrados que podéis visitar haciendo click aquí y aquí.

Ortiga muerta (Lamium maculatum) en plena floración.
Ortiga muerta (Lamium maculatum) en plena floración, una de las últimas plantas que vi, cerca ya de Rievaulx pueblo, volviendo al aparcamiento.

Restos de fauna que encontré en nuestro paseo: una pluma de cárabo común (Strix aluco), caracoles (Monacha sp.) y un mechón de pelo de tejón (Meles meles).
Restos de fauna que encontré en nuestro paseo: una pluma de cárabo común (Strix aluco), caracoles (Monacha sp.) y un mechón de pelo de tejón (Meles meles).

martes, 14 de abril de 2015

Paseo de entretiempo por la Sierra de Chinchilla


    El otro día (4.4.15) salimos Jess Stokes y el que escribe a dar una vuelta por la Sierra de Chinchilla a observar la lenta llegada de la primavera. Hicimos el recorrido de siempre, salimos a las 17:00 h, llegando hasta el Alto de Almazara y siguiendo el sendero hacia el espartal, y hasta las barbacoas, para seguir hacia el Cuco y llegando muy cerca de la Casa del Agua, pero desviándonos al pasar el Cuco. La humedad remanente de las últimas lluvias primaverales se notaba, y en el suelo del bosque el paso del tiempo se notaba claramente. Las flores de orquídeas seguían abriéndose (desde mediados de marzo ya lo estaban haciendo, y continuarán hasta finales de abril y principios de mayo probablemente) e incluso vimos una pequeña seta. Había brotes de gamones (Asphodelus sp.) por doquier, especialmente cerca de las barbacoas.
Seta sin identificar.
Rodal de gamones. En un mes estarán todos en flor.
    Seguimos caminando dentro del pinar en busca de alguna flor de Fritillaria hispanica pero era demasiado pronto para que hubiera flores. Nos topamos con algún que otro espárrago listo para su recogida, pero lo dejamos ahí para que la planta pudiera desarrollarse y en un futuro todos podamos disfrutar de más espárragos. Muy cerca del rodal de los gamones de la foto superior, vimos también un escarabajo Blaps, tan comunes en nuestra sierra.
Blaps. Mejor no tocarlos, ya que expelen un líquido desagradable cuando se ven en peligro.
    Muy cerca de allí, vimos que alguien se había entretenido sembrando almendras entre los pinos, almendras que ya habían germinado alegremente. Esperemos que en unos años tengamos más almendros floreciendo en la Sierra.
    Otro insecto que vimos fue la pequeña mariposa manto bicolor (Lycaena phlaeas), varios ejemplares, algunos de ellos cortejándose. También los primeros saltamontes.
Lycaena phlaeas
Acrotylus insubricus
    Seguimos caminando y llegamos a las barbacoas, donde nos detuvimos en la observación de flores de jarillas o tamarillas (Helianthemum violaceum). Dejamos atrás las barbacoas y seguimos en dirección al Cuco. A nuestra izquierda, la plantación de pinos de hace unos años, recién nombrada "Bosque del Olvido" por alguna mente romántica, donde por cierto, proliferan las orugas de procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), pero que no cunda el pánico. Estas orugas sirven de alimento a un ave que viene a visitarnos desde África cada año a principios de primavera, y dan buena cuenta de ellas. Su canto se oye traqueteante y ruidoso sobre las sierras ibéricas y su silueta recuerda a la de las urracas en vuelo, con un penacho en la cabeza. Os hablo del críalo (Clamator glandarius), un ave emparentada con los cucos, que pudimos observar volando y posado sobre una encina.
Bolsón de Thaumetopoea pityocampa, la procesionaria del pino. 
Críalo (Clamator glandarius)
    Para controlar la proliferación de las procesionarias, nosotros apostamos por el fomento y la protección de las aves insectívoras en nuestra Sierra. Carboneros, herrerillos, abubillas y otras aves insectívoras se alimentan de ellas, junto con los críalos, y las polillas de la procesionaria son devoradas por otros animales, que incluyen murciélagos. Además existen avispas y moscas parásitas especializadas en esta especie. La colocación de cajas nido para aves insectívoras en la zona y evitar la fumigación aérea de las masas de pinares que afecta a otros insectos también (no son selectivas) ayudaría al control de estas orugas.
    Unos arbusto que ya florecen es la genista (Genista scorpius) y la genista del Mugrón o aulaga (Genista mugronensis=Genista pumila subsp. pumila), siendo esta última reconocible por su aspecto almohadillado. 
Genista del Mugrón (Genista mugronensis)
Encinar degradado, con espartos, genistas y aulagas, y pinar plantado al fondo.
    Bajo una piedra, encontramos, junto a una lombriz de tierra, un milpiés de la especie Ommatoiulus rutilans. Este animal, conocido como cardador, es un milpiés común en la zona. No son peligrosos, no muerden ni pican, y se alimentan de restos orgánicos semidescompuestos. En caso de peligro, se enrollan. Suelen presentar un color gris plateado o marrón.
Ommatoiulus rutilans
    Seguimos caminando, desviándonos hacia el Cuco y dejándolo atrás. En una curva del camino, nos detuvimos a mirar varias plantas que por allí crecían. Matorral mediterráneo por excelencia, romeros, tomillos, espartos, enebros y sabinas crecían por allí. Un romero en plena floración atraía abejas y otros himenópteros.
Eucera longicornis
Enebro de la miera (Juniperus oxycedrus)
    En lo que respecta a mamíferos, aparte de conejos, pudimos ver un bonito individuo de liebre ibérica (Lepus granatensis), animal fácil de ver en la Sierra, descansando entre unos pinos jóvenes.
Liebre ibérica (Lepus granatensis)
     Como sorpresa, encontramos una lagartija de la que no teníamos observaciones contrastadas en la Sierra de Chinchilla: la lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus) cuya librea y la forma de las escamas (carenadas) la distinguen entre las lagartijas observables en la Sierra.
Lagartija cenicienta (Psammodromus hispanicus) 
     La observación de herpetos (anfibios y reptiles) no acabó ahí. En una interesante rambla cercana vimos larvas del anfibio más común en la sierra, el sapo corredor (Epidalea calamita). Cientos y cientos de larvas se amontonaban en lo poco que quedaba de agua en el lecho de la rambla. Esta especie precisa de charcas temporales o zonas someras para el desove. Un poco más allá, en una balsa, vimos otro anfibio "común", pero cada vez más escaso: la rana común ibérica (Pelophylax perezi), de las pocas que hay en toda la Sierra Procomunal. En toda la sierra existen varios puntos de agua, algunos temporales, otros artificiales y otros remodelados, que los anfibios utilizan para reproducirse o vivir en ellos. En esa misma balsa había insectos acuáticos como larvas de caballito del diablo y chinches acuáticas.
Rana común (Pelophylax perezi)
     Los campos de cultivo que quedan en la Sierra están rodeados de vegetación anual que ya se afanaba en florecer. Las flores más comunes que vimos son la chirivía o pamplina (Hypecoum imberbe) y la Fumaria officinalis, que recibe muchos nombres vernáculos como palomillas, zapaticos de la Virgen, etc.
Flores al borde de un campo de cultivo. 
Fumaria officinalis
    También los rosales silvestres (Rosa canina) que crecen por la zona hojeaban. De sus frutos se alimentan las aves invernantes de la zona y sus flores atraen insectos polinizadores. Otros árboles de la zona cultivados también florecían y hojeaban.
Rosal silvestre (Rosa canina)
Membrillero (Cydonia oblonga)
Peral común (Pyrus communis) en flor.
Almendro (Prunus dulcis). De él salía el canto de un pito real.
    Por la zona se oían cantos de diversas aves: abubilla (Upupa epops), perdiz roja (Alectoris rufa), escribano triguero (Miliaria calandra), pito real (Picus sharpei), urraca (Pica pica), pinzón vulgar (Fringilla coelebs), verderón (Chloris chloris). Destacamos también la observación de la primera collalba rubia (Oenanthe hispanica) del año.
Collalba rubia (Oenanthe hispanica)
    El atardecer nos regaló una bonita estampa que no pudimos evitar inmortalizar en nuestras cámaras. Incluso ya sin luz, la fauna de la Sierra seguía haciendo acto de aparición. En una balsa encontramos más huevos de sapo corredor y en medio del sendero, dos pequeños coleópteros se entretenían en perpetuar su especie. La luna llena se elevaba a lo lejos enorme, iluminando la sierra con otro filtro de luz. Dimos por terminado el paseo a las 21:00 h. 

Rhizotrogus sp. en pleno acto.