15 julio 2026

Las adelfas: ¿desiertos entomológicos?

Adelfa (Nerium oleander)

Nos es muy familiar, a los que vivimos en el contorno mediterráneo, la explosiva floración de la adelfa o baladre (Nerium oleander), de la familia Apocynaceae, adornando cada verano, en forma de seto, jardines y parques, flanqueando carreteras y caminos, e, incluso en zonas del este y sur de la península ibérica (en territorios prácticamente sin heladas), en bordes de ramblas y ríos, donde crece formando adelfares autóctonos. Es un arbusto con flores de muchas variedades cromáticas, aunque la silvestre suele ser rosa fuerte. Plantadas, se ven variedades blancas, rojas, magentas, naranjas o amarillentas, de flor simple y también de flor doble y abigarrada, y de diversos portes, incluso existe una variedad enana. Lo que he observado, con respecto a su morfología floral, es que las de flor doble a menudo atraen muchísimos más pulgones y sus frutos tienden a deformarse (tuberculosis de la adelfa) por una bacteria (Pseudomonas savastanoi). Su cultivo está muy extendido en zonas cálidas del sur de Europa por dos razones: es súper resistente al calor y la sequía (prácticamente no necesita riego) y aporta mucho color al paisaje, dándole un toque tropical en los tórridos veranos mediterráneos.

Adelfas formando un seto. Creo que esta es la variedad silvestre.

Es una de esas plantas que despiertan pasiones en jardinería: tiene fervientes admiradores, que solamente se fijan en lo llamativo de sus flores y en que es una planta que "se cuida sola"; y grandes detractores, que la rechazan por ser una de las plantas más venenosas que podemos encontrar en el campo y en los jardines.

Adelfa de flor doble y bicolor.

En mi caso, tengo sentimientos encontrados, especialmente con la variedad silvestre, que a veces se ve por ahí y que es la que menos me disgusta. Es más robusta y sus flores son de color rosa fuerte. No sé si me gustan o no y creo que tengo algunos prejuicios, por el hecho de ser tan híper venenosa. Soy consciente de su resistencia, de que es capaz de vivir en suelos muy secos (aunque en la naturaleza, prefiere estar cerca del agua), por lo que permite el ahorro de agua, y de que aporta mucho color en jardines mediterráneos. Por eso, he querido ponerla a prueba analizando su posible papel como atrayente de insectos, que es lo que a mí me interesa en una planta cuando pienso en incluirla en mi jardín. 

Cuando pienso en una planta para un jardín naturalista/de fauna (los llamados wildlife gardens), siempre enumero tres cosas que tiene que tener para ser considerada perfecta: flores que atraigan insectos, hojas que formen parte de la dieta de mariposas y otros grupos, y frutos que atraigan aves. En este caso, los frutos de la adelfa son dehiscentes y las semillas se las lleva el viento y el agua, por lo que evolutivamente no han tenido que atraer ningún animal mediante frutos jugosos y llamativos, así que por esa parte está descartada. Me entraba la duda con respecto a sus flores (¿atraen polinizadores?) y sus hojas (¿quién se las come?). Sé que la oruga de la esfinge de la adelfa (Daphnis nerii) se alimenta de ellas, pero en mi zona no existe esta mariposa, siendo muy rara en España, más común en el Mediterráneo oriental y en el norte de África.

Ciclo vital de la esfinge de la adelfa (Daphnis nerii).
De Johann Christoph Esper's Die Schmetterlinge in Abbildungen nach der Natur (1829-39), Vol. 2.

Así que, considerando todas estas razones y cavilando sobre las observaciones previas que tengo de insectos en esta planta, he decidido escribir este post, habiendo inspeccionado estos últimos veranos diferentes setos de adelfas cultivadas en la ciudad de Albacete, prestando atención a la vida artrópoda que lo poblaba. Voy a hacer hincapié en los insectos que la utilizan como fuente de alimento, obviando a los que la usan como territorio de caza, de cría o de refugio.

- Hemípteros chupadores de savia ligados a Nerium oleander

Son sin duda los ganadores. Tres especies son las más habituales y prácticamente las encuentro en todas las agrupaciones de adelfas que he visitado: la chinche de las adelfas (Caenocoris nerii), Spilostethus pandurus (ambas de la familia Lygaeidae) y el pulgón de la adelfa (Aphis nerii). Fijaos en que se repite mucho el epíteto nerii, que significa "de la adelfa". Las tres especies incorporan en su organismo sustancias tóxicas al succionar la savia de la adelfa, mostrando colores aposemáticos.

·Chinche de la adelfa (Caenocoris nerii). Este insecto está ligado principalmente a la adelfa, aunque puede succionar savia de otras especies tóxicas. Especie termófila, extendida por toda la región mediterránea, partes de África y el suroeste de Asia, llegando por el este hasta la India. En Albacete, la he visto tanto en el Parque de Abelardo Sánchez como en el Jardín Botánico. A menudo se observa en grupos muy numerosos.

Cópula de Caenocoris nerii.
Caenocoris nerii
·Spilostethus pandurus. Es una de las chinches rojas y negras que recuerdan a los famosos zapateros (Pyrrhocoris apterus), y mucha gente las confunde con ellos. Mucho más común que la especie anterior, aunque no he observado que se junten muchos ejemplares juntos y percibo que es más solitaria. Succiona la savia de diferentes plantas, incluyendo la adelfa. Además, presenta dos glándulas en el protórax que pueden secretar sustancias repulsivas para los depredadores. Por eso, prácticamente ningún animal se alimenta de este insecto.
Spilostethus pandurus sobre una vaina de adelfa.
Spilostethus pandurus
·Pulgón de la adelfa (Aphis nerii)Principalmente, aparece en la adelfa, aunque también se ha encontrado en asclepiadáceas e incluso cítricos. Existen avispillas parasitoides que son capaces de sortear el veneno que incorporan en su organismo cuando chupan la savia de la adelfa.
Pulgones de la adelfa (Aphis nerii).

-Polinizadores que visitan las flores de Nerium oleander

Un rato largo de observación no me resultó muy exitoso. En un principio, una abeja carpintera (Xylocopa) se acercó tímidamente al arbusto florido. Al cabo de un rato, otro zumbido me llamó la atención: un abejorro común (Bombus terrestris lusitanica) sí ha visitado varias flores. Pero si la planta es tan tóxica... ¿su néctar también lo es? La respuesta me la ha dado un artículo* de Javier Herrera, publicado en 1989: las adelfas no producen néctar, engañan a los insectos para que visiten sus flores y se lleven el polen, pero no obtienen recompensa en forma de alimento (polinización por engaño). En ese mismo artículo, el autor indica que las observaciones de polinizadores que visitan las flores de adelfa son extremadamente bajas: una Xylocopa visita muchas flores, aunque no se sabe si se llega a alimentar de algo o si se trata de un ejemplar muerto de hambre. Además, la mayoría de las flores de esta especie muestreadas ni siquiera habían recibido visita alguna de ningún polinizador.
Un atrevido abejorro (Nerium oleander) insertando su lengua en una flor doble de adelfa, sin saber que no va a encontrar nada.
Parece ser que la adelfa no produciría polen por una limitación filogenética, ya que otras especies cercanas a esta planta, dentro de la misma familia, tampoco lo tienen, porque ni siquiera presentan estructuras nectaríferas. Lo cual, en el contexto mediterráneo, convierte esta planta en una mentirosa única en la región. 

La adelfa es una planta cuyos orígenes se remontan al Oligoceno (hace entre 33 y 23 millones de años), por lo que es un organismo relativamente antiguo. Por tanto, se considera una reliquia botánica de los tiempos en que el sur de Europa era más cálido y lluvioso. Así, Herrera considera que la adelfa, en realidad, con sus grandes flores llamativas, estaría imitando a alguna otra especie de flores llamativas que sí produciría néctar (no "mintiendo porque sí", sino mimetizándose); dicha especie imitada podría haberse extinguido, aunque en el sur de Europa, en concreto en el sur de la península ibérica, todavía queda un arbusto originario de aquellos antiguos bosques tropicales y lauroides, con grandes flores de estas características: el rododendro (Rhododendron ponticum). Quizá este rododendro sea la especie con la que se mimetiza la adelfa, argumenta Herrera.

Por tanto, personalmente considero que la adelfa no es un arbusto interesante para favorecer a los polinizadores en un jardín, y pocos insectos se alimentan de sus hojas o savia. Es verdad que es útil para asentar suelos secos y pedregosos, pero creo que existen alternativas más útiles para atraer vida animal al jardín, más allá de su resistencia y de lo atractivo de sus flores. 

Más información:
*HERRERA, J. 1991. The reproductive biology of a riparian Mediterranean shrub, Nerium oleander L. (Apocynaceae). Botanical Journal ofthe Linnean Society (1991), 106: 147-172. 

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