| Adelfa (Nerium oleander) |
Nos es muy familiar, a los que vivimos en el contorno mediterráneo, la explosiva floración de la adelfa o baladre (Nerium oleander), de la familia Apocynaceae, adornando cada verano, en forma de seto, jardines y parques, flanqueando carreteras y caminos, e, incluso en zonas del este y sur de la península ibérica (en territorios prácticamente sin heladas), en bordes de ramblas y ríos, donde crece formando adelfares autóctonos. Es un arbusto con flores de muchas variedades cromáticas, aunque la silvestre suele ser rosa fuerte. Plantadas, se ven variedades blancas, rojas, magentas, naranjas o amarillentas, de flor simple y también de flor doble y abigarrada, y de diversos portes, incluso existe una variedad enana. Lo que he observado, con respecto a su morfología floral, es que las de flor doble a menudo atraen muchísimos más pulgones y sus frutos tienden a deformarse (tuberculosis de la adelfa) por una bacteria (Pseudomonas savastanoi). Su cultivo está muy extendido en zonas cálidas del sur de Europa por dos razones: es súper resistente al calor y la sequía (prácticamente no necesita riego) y aporta mucho color al paisaje, dándole un toque tropical en los tórridos veranos mediterráneos.