lunes, 11 de mayo de 2026

Viendo bichos y plantas cerca de Valdeganga

Ayer, 10 de mayo, quedamos mi amigo Barry Underwood y yo para dar una vuelta por el campo, en las cercanías de Valdeganga. Queríamos ver la famosa albaida rosa (Anthyllis lagascana), un endemismo del sureste ibérico y parte de Argelia. Ya he hablado de ella en este blog alguna vez. Nos acercamos al Barranco del Espino y desde ahí hicimos un recorrido a pie viendo fauna y flora. Lo pasamos muy bien y vimos bastantes especies interesantes. 

Justo al bajar del coche, cerca de la orilla del río, nos recibió un alcaudón común (Lanius senator) que Barry divisó rápidamente.

Alcaudón común (Lanius senator)
Luego, iniciamos nuestra andadura por este lugar tan curioso de la geografía albacetense. El camino transcurre atravesando campos de cultivo abandonados, en el fondo del corredor flanqueado por laderas de vegetación diversa: espartales con romero, albaida rosa, boj y pinares de repoblación. Junto al camino, muy embarrado por las lluvias recientes, crecían plantas nitrófilas y de suelos alterados, como Asteriscus aquaticus, Marrubium supinum, Nepeta nepetella, Platycapnos spicata, Cynoglossum cheirifolium y muchas otras.
Los cardos del género Carduus eran muy abundantes, también se veían manchas del habitual Onopordum nervosum.
Asteriscus aquaticus
Roemeria hybrida, en medio del camino.
Anthyllis lagascana en plena floración. Una especie protegida en Castilla-La Mancha con la categoría de "De Interés Especial".
Durante nuestro paseo, observamos diferentes especies de lepidópteros bastante habituales, mientras nos acompañaba el canto constante y repetitivo de la abubilla, así como de ruiseñores y currucas. Divisamos también algún arrendajo euroasiático y una culebrera europea.
Pontia daplidice

Melitaea phoebe
Vanessa cardui
Llegando al final del Barranco del Espino, llevé a Barry a ver la dolina circular tan curiosa y comprobamos que este sitio sigue siendo el reino de las garrapatas, siempre reconociendo el terreno y viendo más bichos y plantas.
El característico boj (Buxus sempervirens), que lo mismo aparece en una ladera con esparto del Júcar que en un pico de los Pirineos.

La preciosa Hedysarum boveanum subsp. europaeum.
El Barranco del Espino recibe su nombre por los espinos albares (Crataegus monogyna) que crecen en algunos tramos.

La curiosa dolina.

Anthyllis lagascana

Los característicos frutos de la crucífera Biscutella auriculata.

Tras mirar la dolina y hablar de supuestos aliens que evidentemente no habrían provocado esa curiosa formación geológica, nos dimos la vuelta y volvimos al coche.
Orobanche sin identificar.
Decidimos acercarnos a la orilla del Júcar antes de meternos en el coche y dirigirnos hacia otro lado, y pudimos ver algunas plantas que nos llamaron la atención, como una enorme madreselva Lonicera etrusca, en plena floración, que emitía una fragancia espectacular.
Lonicera etrusca

Sonchus asper

Calopteryx haemorrhoidalis

Aristolochia paucinervis

Volviendo al coche, la madreselva destacaba en el paisaje.

Decidimos acercarnos un rato a Puente Torres y también pudimos observar diferentes especies de aves y plantas en plena actividad primaveral.

Un rosal antiguo, quizá Rosa x centifolia.
El cañón del Júcar en esta zona de Albacete con su característico paisaje de cortados y paredones, donde habitan aviones roqueros, gorriones chillones y grajillas.

Grajillas (Coloeus monedula)

Las amapolas en todo lo suyo, floreciendo entre la Salsola vermiculata.
Un precioso macho de oropéndola europea (Oriolus oriolus), en un pino devorado por la procesionaria, pero que empieza a rebrotar.

Rosal silvestre (Rosa canina)
Agalla desconocida sobre jazmín silvestre (Jasminum fruticans).
Peganum harmala
Colleja (Silene vulgaris) en floración.

viernes, 3 de abril de 2026

Un herrerillo común en el patio de casa

El pasado sábado, estábamos mi hija y yo jugando en el patio cuando nos llamó la atención el reclamo de un pájaro sobre nuestras cabezas, en el saúco. Se trataba de un herrerillo común (Cyanistes caeruleus), un párido poco habitual en Chinchilla. Pude grabar un vídeo rápido con el móvil, lo único que tenía a mano. Entiendo que este animal, poco habitual como digo, en la zona, requiere de árboles viejos con huecos para anidar, por ello le beneficia la colocación de cajas nido en zonas de árboles jóvenes y por eso no es muy abundante por aquí

lunes, 16 de marzo de 2026

Zoropsis spinimana (Dufour, 1820) en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha

Zoropsis spinimana, detalle de la cara. Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. 13.3.2026.

Siempre he querido ver esta araña de la familia Zoropsidae, que resulta común en la Región Mediterránea (si bien no está citada oficialmente en la provincia de Albacete) y que a menudo llega a entrar en el interior de los edificios. El año pasado vi una en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, sobre un muro, pero en ese momento estaba en una llamada telefónica y no pude observarla bien porque desapareció en una grieta en un microsegundo. 

Este año he tenido más suerte, ya que hace unos días, aparecieron no menos de siete ejemplares, todos ellos hembra, ocultos detrás de unos marcos, sobre sus nidos, en una caseta del propio Jardín Botánico.

Zoropsis spinimana. Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. 13.3.2026.
Zoropsis spinimana, detalle de la cara. Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. 13.3.2026.
Zoropsis spinimana. Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. 13.3.2026.

Esta especie recuerda mucho a los licósidos o arañas lobo de mayor tamaño, como las del género Lycosa y Hogna que tenemos por aquí, pero a estas no las he visto nunca trepar por las paredes (son cazadoras que merodean por el suelo en busca de presas) y, por supuesto, los nidos son totalmente diferentes. Los ejemplares que encontré, ocultos tras unos cuadros en una caseta del Jardín Botánico mientras la limpiábamos, se guarecían en una especie de óvalos de tela, dentro de los cuales reposaban sobre su nido repleto de huevecillos anaranjados. Tuve que desalojarlas como pude de sus refugios, eso sí, sin matar ninguna. Cuatro días después, todavía se veía algún ejemplar por la fachada de la caseta.

Zoropsis spinimana. Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. 16.3.2026.

jueves, 5 de febrero de 2026

Un colémbolo en el tejado

Los colémbolos son hexápodos no insectos que habitan prácticamente en cualquier hábitat. Son muy pequeños y existen alrededor de unas 8000 especies en todo el mundo. Por lo general, se reconocen por poseer un órgano retráctil, llamado furca, que les permite saltar considerables distancias teniendo en cuenta su reducido tamaño. Estos minúsculos invertebrados son esenciales para el mantenimiento del suelo y aparecen en grandes cantidades, aunque no siempre podemos verlos. Podemos encontrarlos en todos los continentes, incluso en la Antártida, y se dice que son los animales más abundantes del mundo.
Colémbolo del grupo Entomobrya comiendo un líquen - Chinchilla (AB), 12.04.2020.
Observado durante el confinamiento por la COVID-19.

domingo, 18 de enero de 2026

Conchas marinas de Peñíscola

Hace unos días hicimos un viaje familiar a la histórica Peñíscola, provincia de Castellón. En la infinita playa de arena, se acumulaban conchas de bivalvos de varias especies habituales a esta orilla del Mediterráneo y, evidentemente, no pude contener mi curiosidad e hicimos un poco de beachcombing. Son prácticamente las mismas especies que encontraba de pequeño en la bahía de Alicante, taxones muy mediterráneos, de playas arenosas y fangosas. He aquí una muestra de estas especies de moluscos que encontré:

Glycymeris nummaria

Mactra stultorum

Más Mactra stultorum, algunas completamente blancas y pulidas.

Acanthocardia tuberculata

Arca noae

Más Mactra stultorum, mostrando el interior púrpura de la concha.

Glycymeris cf. nummaria
Como curiosidad, vi un trozo del caparazón de un cangrejo azul (Callinectes sapidus), especie invasora propia del Atlántico occidental y golfo de México. Nunca había visto este crustáceo.
Callinectes sapidus

miércoles, 14 de enero de 2026

Viaje a Costa Rica VII: nos vamos a Monteverde y vemos quetzales en el bosque nuboso

16 de abril de 2023

Cuando amanecimos, mientras esperábamos un nuevo transporte que nos habría de llevar a la zona fresca y a mayor altitud de Monteverde, dimos otro pequeño paseo por los jardines del hotel Tabacón. Allí, aparte de detectar un pájaro carpintero de cara negra o centroamericano (Melanerpes pucherani), vimos también un anolis (Anolis limifrons). Además, dos coatíes (Nasua narica), de los que mantuvimos cierta distancia, y otros animalillos.

Carpintero centroamericano (Melanerpes pucherani)
Semillero variable (Sporophila corvina)
Blakea scarlatina
Anolis (Anolis limifrons)
Grillo del género Phylloptera.
Los coatíes no paran quietos, siempre en busca de animalillos y frutos que comer del suelo.
Este otro ejemplar buscaba invertebrados en un césped frente al hotel.
    Poco después, nos vimos embarcados en un bote que cruzaba el lago Arenal, desde el cual tuvimos unas vistas espectaculares del volcán homónimo, que dejábamos atrás, con su "chal" de nubes en torno a su cumbre.
Volcán Arenal desde el lago Arenal.

Por supuesto, también estuvimos pendientes de la fauna que veíamos en las orillas del lago. 

Cormorán neotropical (Nannopterum brasilianum)
Martín gigante neotropical (Megaceryle torquata)
La selva impenetrable.

Me dio mucha pena ver bambú por todos lados. Un guía nos dijo que lo trajeron de China y se les fue de las manos.
La omnipresente garcilla verde (Butorides virescens) nos esperaba al otro lado del lago,
donde desembarcamos. 

Una vez llegados al hotel (Trapp Family Monteverde), descansamos un poco, y desde la ventana pude ver diferentes aves. En la recepción, podías reservar diferentes rutas con guías por la selva, así que decidimos reservar una. 

Ruta por la selva en Monteverde: observaciones naturalísticas

Desde el hotel fuimos andando hasta la entrada de la reserva. El guía que nos esperaba se llamaba Rodrigo. Al principio nos pareció una persona algo distante: seguramente, pensé, estaba harto de tratar con turistas que no apreciaban la naturaleza o que no la respetaban. Al cabo de un rato con él, en seguida entablamos conversación sobre la naturaleza. Nos fue indicando diferentes especies animales y vegetales durante todo el camino y yo le hablé de mi trabajo en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. Él me dijo que había colaborado con diferentes botánicos del mundo.

Al poco de entrar en la selva, Rodrigo nos mostró entre los árboles una pareja de quetzales (Pharomachrus mocinno) que iban y venían de un agujero en un tronco. Yo no me lo podía creer, siempre pensé que esta ave legendaria era dificilísima de observar en su hábitat natural. 

Durante este paseo, me di cuenta de que mi cámara no estaba respondiendo bien a lo que yo necesitaba, no sé si toqué alguna función (no soy fotógrafo) sin darme cuenta o le pasó algo a algún sensor con tanta humedad. El caso es que muchas de las fotografías que tomé en esta excursión salieron muy borrosas. Observamos enormes insectos palo y pajarillos entre las ramas, y nuestro primer mono capuchino o carablanca (Cebus capucinus). Luego veríamos más.

La selva impresionaba, y eso que, según nos comentó Rodrigo, no se trataba de un bosque primario. Yo no conocía ninguna planta y eso me encantaba, y nuestro guía nos iba diciendo nombres científicos de forma tan natural como si nos hablara de personas conocidas por todos. 
Permanecimos largo rato viendo las idas y venidas de los quetzales, mientras disfrutábamos como niños.

Trepadoras estranguladoras y helechos arborescentes en la selva.

El bosque nuboso de Monteverde.

Helecho desconocido.

Descomunal higuera estranguladora.

Colibrí en su pequeño nido, poco mayor que un dedal.

Sobre nuestras cabezas, se erguía el imponente dosel arbóreo de la selva tropical.

Algunas hojas me parecían conocidas, como esto que debía de ser una heliconia.
En cierto momento, nos detuvimos junto a unas personas que decían haber divisado un quetzal a bastantes metros de altura sobre ellos. Estuvimos mirando un rato sin ver nada. De repente, con mis prismáticos, detecté un magnífico ejemplar posado en una rama, a decenas de metros sobre nuestras cabezas. Tomé las fotos más bonitas que pude de este fantástico animal y nos lo quedamos mirando un buen rato. Rodrigo alabó mi rapidez visual en ese momento, y me sentí bien por haber sido útil. 
Quetzal (Pharomachrus mocinno).

Quetzal mostrando su larga cola.

Otra toma más de este animal casi mitológico.

Alejando un poco el zoom, para apreciar mejor esta maravilla de la naturaleza en su hábitat.
Tras gozar con este pájaro mítico, continuamos nuestro paseo selvático siguiendo a Rodrigo. Sus conocimientos no dejaban de sorprendernos indicándonos el nombre y características de muchas especies, enriqueciendo tanto nuestra excursión como el romero a un buen plato de gazpachos manchegos.
Mono capuchino o carablanca (Cebus capuccinus).

Cecropias.

Tarántula (Abdomegaphoema mesomelas) en su guarida. Rodrigo la enfocó respetuosamente con la linterna sólo unos segundos para no molestarla demasiado.

Acianthera cogniauxiana, una orquídea con curiosa floración de un tallo prácticamente invisible que crece adherido a la hoja.

La altísima humedad ambiental de la selva lluviosa permite el crecimiento de una gran cantidad de musgos en las ramas.

Cecropia angustifolia

Pava negra (Chamaepetes unicolor), un ave galliforme bastante grande, que caminaba lentamente en la selva, muy cerca de nosotros.

Encontramos bastantes orquídeas, sobre todo cerca de la zona de recepción de visitantes. Esta es una Warczewiczella discolor.

Y esta otra, Epidendrum exasperatum.
En el entorno de la salida de la Reserva, había dispuestos varios comederos para colibríes, aunque nos comentaron que estaban rellenos de un líquido altamente azucarado que es posible que fuera dañino para estas pequeñas y nerviosas aves. Estos comederos nos permitieron ver de cerca diferentes especies:
Heliodoxa jacula

Heliodoxa jacula

Campylopterus hemileucurus

Los animales bebían con frenesí.

Lampornis calolaemus

Colibri cyanotus

Colibri cyanotus
Una vez concluida la agradable excursión, nos pusimos en camino de vuelta al hotel. Al día siguiente nos esperaba otra aventura en la selva. Por el camino, disfrutamos de la exuberante vegetación de la selva:


Miconia oerstediana







En la entrada y los pasillos del hotel, casi de noche ya, encontramos bastantes insectos que acudían a las luces. El más sorprendente de ellos, sin duda, un enorme satúrnido (vimos varios ejemplares), quizá del género Copaxa y algunos gekos de la especie Lepidodactylus lugubris, de origen asiático.
Copaxa?