viernes, 6 de mayo de 2022

martes, 29 de marzo de 2022

Primera búsqueda nocturna de sapos del año

  Después de semanas y semanas sin lluvia, por fin, acabaron llegando a mitad de marzo. Una noche, aprovechamos para ir en busca de anfibios activados por la repentina humedad ambiental. Lo cierto es que el único anfibio que vimos fueron sapos corredores (Epidalea calamita), pero lo pasamos bien. Aquí una muestra de lo observado, la noche del 26 al 27 de marzo.

Sapo corredor (Epidalea calamita) en una charca artificial.

Una araña del género Micrommata.

Cucaracha (Phyllodromica subaptera/iberica).

jueves, 24 de marzo de 2022

El pítano (Vella pseudocytisus subsp. pseudocytisus) en su hábitat natural

 El pítano (Vella pseudocytisus subsp. pseudocytisus) es un arbusto de la familia de las brasicáceas (crucíferas) que conocí gracias a las labores de conservación de esta especie que se llevan a cabo en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. Esta planta, endémica de las estepas con yeso de la zona central del río Tajo, se encuentra amenazada de extinción. Crece en las cercanías de Ontígola (Toledo) y Aranjuez (Madrid), acompañando a espartos, gamones, genistas, carraspiques... Curiosamente, está tan adaptada a los suelos con yesos que es capaz de extraer agua mediante ósmosis inversa en estas zonas tan castigadas no solo por el clima del lugar, sino también por las características edáficas, del suelo.

Tenía muchas ganas de verla en su hábitat natural, así que, coincidiendo con su floración en el JBCLM, nos acercamos a verla cerca de Ontígola. Primero decidí echar un vistazo a unas laderas con yeso que se encuentran al sur de esta localidad, pero no di con ella. Desde lejos veía matas amarillas, pero eran Genista scorpius. Su tono de amarillo es diferente. No obstante, aunque no la vi en este enclave, sí disfruté como un crío viendo otras cosas.

Iberis saxatilis [carraspique]

Terraplenes yesosos, con plantas adaptadas a estos duros ambientes
como Gypsophila struthium, Lepidium subulatum...

Junto a un cultivo, crecían muchas de estas lechetreznas... ¿Euphorbia lagascae?

Laderas con yeso, con Gypsophila, Lepidium, Stipa...

En los yesos existe una costra biológica muy interesante. Estos líquenes blancos son Cladonia foliacea.

Una curiosa perdiz roja (Alectoris rufa) en medio de un campo de cultivo.

Tras esta vuelta sin éxito, decidí buscar en Internet algún artículo que mostrara al menos las cuadrículas donde podría verse el pítano. No fue difícil encontrarlo, y en seguida pusimos rumbo a otro lugar cercano, esta vez en Aranjuez. Ya desde el coche se veían las plantas en flor, aquí y allá, entre gamones y otros arbustos. 

En esta imagen se aprecia muy bien cómo el esparto crecen mayoritariamente en las partes superiores de las colinas, en suelos donde el yeso se ha lavado, junto a retamas, y el pítano aparece en suelos
más bajos, con yesos, incluso algo nitrificados.

Pítano en flor.

Hábitat del pítano.

Detalle de una ramilla florida.

miércoles, 2 de marzo de 2022

La tortuga mora

    En febrero, vi en Twitter una fotografía de una tortuga mora cerca de Águilas, donde ya empezaban a salir de su letargo. Este animalito se encuentra protegido en España, con la categoría de "En peligro de extinción". Aquí tenemos dos especies de tortuga terrestre y dos galápagos de agua, más todas las especies exóticas de tortugas que están apareciendo en diferentes ambientes de la península, debido a la liberación incontrolada de mascotas que se han ido realizando por personas incoscientes desde hace pocos decenios.

    Para mí, ver una tortuga terrestre en libertad no es para nada normal, por supuesto. Es un animal curioso sin duda, no solo por su forma y aspecto, sino también por sus características evolutivas, ya que forman parte de un orden de reptiles que perdura en el planeta desde el periodo Triásico (hace unos 250 millones de años).

    Así, decidimos ir a buscarlas al rincón más lejano del sureste ibérico, en febrero, justo cuando comienzan a estar más activas. Una vez allí, pensábamos que iba a ser muy difícil encontrar un ejemplar, y teníamos razón. Pero justo cuando nos habíamos dado por vencidos, apareció...

El animal no era tan lento como pensábamos.

De vez en cuando se detenía y nos miraba.

Luego se lo pensaba mejor y continuaba su marcha hacia delante.

    Antes de encontrarla, por supuesto, nos detuvimos mirando las plantas tan interesantes que crecen en este rincón de Europa:

Arisarum vulgare [candilicos]

Sideritis cf. ibanyezii [rabogato]

Flor de Arisarum vulgare. 

Periploca angustifolia [cornicabra, cornical]

Otra flor de Arisarum, con tonos más oscuros.

Lavatera maritima [malva marítima, malvavisco de mar]

Lavandula dentata [alhucema, lavanda dentada]

Antes de volver a casa, dedicamos un rato a observar los picados de los alcatraces atlánticos (Morus bassanus) junto a la costa rocosa.

domingo, 13 de febrero de 2022

Estornino pinto (Sturnus vulgaris)

 Hoy he visto este bonito ejemplar de estornino pinto en La Felipa, pedanía de Chinchilla. Aunque es un ave invernante que se mezcla con los estorninos pintos (Sturnus unicolor), lo cierto es que nunca había conseguido fotografiar uno por mi zona. Cuando iba al instituto, solía encontrarme algunos trozos de estornino pinto en el suelo del Parque de Abelardo Sánchez en Albacete, sin duda depredados por alguna rapaz.





Expedición tardoinvernal al Calar de la Sima

Distancia recorrida: 13 km.
Altitud máxima alcanzada (aprox.): 1600 m s.n.m.

    El pasado día 2 de febrero, hicimos Miguel Domenech, Alonso Ródenas y yo una expedición a una zona de grandes altitudes mediterráneas de nuestra provincia: el Calar de la Sima. Íbamos con la intención de encontrar algunos insectos que resisten los fríos, ventiscas y nieves de las cumbres escarpadas, ocultos entre matorrales compactos, espinosos y muy almohadillados, como Pycnogaster sanchezgomezi o algún Eumigus.

    El Calar de la Sima se localiza al sur del Parque Natural de los Calares del Mundo y de la Sima, en las sierras de Segura (que no del Segura, ya que esto es una delimitación geopolítica) albacetenses. La montaña más alta de este entorno es el pico Mentiras, con unos 1897 m sobre el nivel del mar. Las vistas una vez arriba, son espectaculares y aunque no es la primera vez que lo visito, ni la primera vez que aparece en este blog, la verdad es que lo disfruté de otra manera, más a gusto, más tranquilo. Dejamos el coche en una explanada, desde donde seguimos un sendero que subía atravesando unos pinares muy densos de pinos resineros (Pinus pinaster) y pinos laricios (Pinus nigra subsp. salzmannii). En el sotobosque, se veían algunos arbustos espinosos como el cojín de monja (Erinacea anthyllis), que posteriormente veríamos formando parte principal de algunas comunidades de alta montaña, por encima del límite del bosque. Los eléboros (Helleborus foetidus) ya comenzaban su floración. Me sorprendió no ver ninguna primavera (Primula vulgaris), pero imagino que la falta de lluvias se habrá llevado muchas por delante, o tal vez algún ungulado se las merendó hace tiempo. También se ve algún Daphne laureola, cuyo nombre vulgar desconozco, aunque en Internet pone que se llama "adelfilla", pero ya sabéis que no me gustan los nombres vulgares, pues muchas veces incitan a la confusión. Conforme vamos subiendo, poco a poco los pinares van dejando paso a zonas más despejadas, primero con pequeños sabinares de sabina mora (Juniperus phoenicea), donde predominan los prados pisoteados por el ganado, pero también otras zonas mejor conservadas, con muchos matorrales adaptados a grandes altitudes, y también arbolillos espinosos y pinos solitarios. Si recorremos algunos de estos senderos que discurren hacia las cumbres y prestamos atención, podremos observar una variación en las especies de plantas que componen el bosque de las sierras de esta zona. Por ejemplo, desde el coche podemos ver pinares de pino carrasco con lentiscos y esparto, luego pinares de resinero con encinas y algún quejigo, luego pinares de resinero y laricio, donde crecen enebros de la miera y más arriba, pinares de laricio, con algún resinero perdido, donde el enebro común sustituye al de la miera. Esto significa que conforme ascendemos, atravesamos diferentes pisos bioclimáticos: desde el piso mesomediterráneo al supramediterráneo, y después, el oromediterráneo. Aunque esto es tema para otra entrada.

    Conforme caminábamos, escuchábamos los reclamos y cantos de algunos pajarillos del bosque, como el herrerillo capuchino (Lophophanes cristatus), el carbonero común (Parus major) y el piquituerto (Loxia curvirostra). También se veían algunos buitres leonados (Gyps fulvus), cómo no.

    Además, a media subida encontramos un espinazo de algo que parecía un choto de cabra montesa (Capra pyrenaica), que analizamos en busca de insectos necrófagos. Encontramos un escarabajo del género Thanatophilus ("amante de la muerte") que salió corriendo a esconderse en cuanto nos detectó.

    Posteriormente, seguimos avanzando hacia una cumbre contigua al pico Mentiras y ahí consumimos un tentempié debajo de un enorme pino resinero solitario. A nuestro alrededor se veían muchos pinos con bolsones de la procesionaria del pino, Thaumetopoea pityocampa, que cada vez afectan con mayor virulencia a algunos pinos... 

    Finalmente, tras una subida de unos 200 m hasta una cumbre cercana al pico Mentiras, decidimos darnos por vencidos, pues no encontrábamos las especies de Pycnogaster y de Eumigus que andábamos buscando y volvimos a bajar. Sin embargo, al volver a pasar bajo el pino donde habíamos comido, Alonso dio la voz de alarma: ahí estaba nuestro joven amigo, junto a nuestras mochilas.

Al pasar la llamada Peña de la Cabeza, a mano derecha,
crecen algunas sabinas moras (Juniperus phoenicea).

Las vistas de las cumbres y cortados son espectaculares. Cuajadas de pinares y algunos espinos albares (Crataegus laciniata, seguramente), nos recuerdan cómo debió ser parte de la península ibérica
hace miles de años, cuando el clima era algo más frío.

Una oruga de geométrido entre las agujas del cojín de monja (Erinacea anthyllis). Atención a este blandito ser, que es capaz de desarrollarse durante un periodo en el que se alcanzan día sí y noche también, temperaturas bajo cero.

Desde el sendero, continuábamos viendo y admirando el paisaje agreste.

Los árboles que predominan aquí son viejos pinos negrales o laricios (Pinus nigra subsp. salzmannii), entre matorrales muy espinosos de enebros y otras plantas.

Thanatophilus cf. ruficornis.

El azafrán blanco de montaña, Crocus nevadensis, florecía junto con algunos narcisos.

Vegetación típica de estas zonas montañosas.

En busca de la biodiversidad montana.

En las cumbres, los pinos abanderados nos observaban impasibles.
Los fuertes vientos de estas altitudes configuran el porte de estos árboles.

Desde las cercanías del pico Mentiras, se ven sierras jienenses.

Estos matorrales espinosos de aspecto almohadillado, adaptados a la nieve e insolación, conforman el hábitat de un ortóptero montano muy interesante, Pycnogaster sanchezgomezi constricta,
endemismo de estas sierras prebéticas.

Los bolsones de la procesionaria son muy visibles desde lejos, adornando las copas de los pinos. 

Daphne oleoides

La peña del Cambrón, límite entre Jaén y Albacete, entre Andalucía y Castilla.

En estos matorrales donde abunda Erinacea anthyllis crecen también muchos ejemplares
de Daphne oleoides.

El pico Mentiras, con sus casi 1900 m de altitud, con algo de nieve.
Es el segundo pico más alto de la provincia de Albacete.

Espino blanco entre cojines de monja. Al fondo, el hueco de Tus.

El único ejemplar de Pycnogaster sanchezgomezi constricta que vimos.

Al fondo, la peña del Cambrón.

Piquituerto (Loxia curvirostra), un pajarillo de la familia de los fringílidos, como el verderón, el jilguero, el canario o el pinzón, muy ligado a los pinares, especialmente donde crecen pinos
de semilla pequeña.

El hueco de Tus.

Helleborus foetidus en floración.

Atardece.

Daphne laureola preparándose para florecer.