martes, 16 de febrero de 2021

Retorno a Cancarix

Pitón volcánico de Cancarix, 13.2.2021.

Atardece en el interior del sureste ibérico y las ramillas de los pinos relucen con el fulgor de una puesta de sol más, a los pies del pitón volcánico de Cancarix. Los arbustos, en su mayoría romeros con esparto, y albaidas, todavía sin hojas, nos reciben algo más raquíticos que el año pasado, cuando ya empezaban a florecer las albaidas. Me sorprende el aspecto de los matorrales, más apagados que en enero de 2020, aunque tal vez la borrasca Filomena tenga algo que ver. Algunos insectos nos aguardan en el paseo, a pesar de la brisa. La temperatura es de unos 18 ºC.

Glaucopsyche melanops, una de las primeras mariposas en aparecer. Sus larvas se alimentan de plantas de la familia Fabaceae (leguminosas), como la albaida (Anthyllis cytisoides), muy abundante en la zona.
    En la subida a las laderas del volcán, muerto hace muchos miles de años, encuentro plantas que me hacen imaginar roquedos junto al mar y pinares luminosos, costas mediterráneas donde suenan instrumentos musicales antiguos y lenguas olvidadas... En fin, que me desvío juntando temas. 
    Continuando la subida, aparecen algunas hojas de Ferula communis brotando entre los espartos, con su aspecto de verde vaporoso. Bajo un elegante pino, crece un lentisco (Pistacia lentiscus) preparándose para florecer y compartiendo espacio también con un acebuche (Olea europaea var. sylvestris).
Ferula communis
Lentisco (Pistacia lentiscus)
    Más adelante, atravesando una fila de pinos, hay una vaguada que baja directamente del pitón, donde vemos otras plantas. Hace meses, tuve un sueño extraño en el que caminaba por esa vaguada y observaba con detenimiento estas plantas que menciono aquí y vivía aventuras extrañas y surrealistas. Los pinos tienen alguna bolsa de procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) que ya empiezan a salir a alimentarse, y las miramos con detenimiento. A sus pies, crece la rara Lavatera maritima, que por el ocaso aparentan ser plantas totalmente grises y decoloradas. Junto a ellas, se ven otras plantas como Asparagus albus, que tiene aquí su límite norte de distribución según me comenta Ramón Lucas, y la bulbosa Lapiedra martinezii
Asparagus albus
Procesionarias del pino (Thaumetopoea pityocampa)
Lavatera maritima
Lapiedra martinezii
    Nos sobrevuelan chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) haciéndose notar desde lo alto con sus característicos graznidos. Zumba cerca una abeja que a duras penas llego a identificar como alguna Anthophora. En el suelo, hay conchas vacías de caracoles como serranas (Iberus alonensis) y caracoles judíos (Sphincterochila candidissima y S. baetica). Me hace mucha ilusión encontrar S. baetica y me llevo una concha vacía en el bolsillo, con sorpresa incluida, pues dos días después me encuentro dos abejitas solitarias que han nacido de él. Una sorpresa. Y hablando de caracoles, también fotografío Xerotricha huidobroi, considerado como Casi Amenazado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y típico del este y sureste de la península ibérica con algunas citas dispersas por el resto.
Xerotricha huidobroi
    Ya se va haciendo de noche y los espartos refulgen intensamente en las laderas altas del volcán muerto. Se oye el canto de un grupo de mitos (Aegithalos caudatus) y de algún piquituerto (Loxia curvirostra) solitario. El bosque mediterráneo se oscurece y se enfría lentamente, mientras bajo una piedra, una araña Hersiliola se acurruca, y un geométrido sobrevuela rápidamente los espartos. 

Anochece en el pinar.

Los espartos de Cancarix rutilan en el ocaso.


Esta entrada está dedicada a mi querida Isabel Ros, mi profesora de biología del TNT, con quien fui por primera vez a este lugar mágico de Albacete allá por 2009 cuando yo era una simple crisálida. 

Descansa en paz.


lunes, 8 de febrero de 2021

Cabras montesas entre los almendros

Este pequeño grupo familiar de cabras montesas (Capra pyrenaica) hacía frente al vendaval como podía mientras se desplazaba entre los almendros que ya empiezan su temprana floración.

jueves, 4 de febrero de 2021

Regreso al bosque de las arañas: Agalenatea redii

     Me resulta curiosa esta especie de araneido por dos razones. La primera es la gran variabilidad de patrones de coloración que presentan. El opistosoma puede ser gris, marrón, amarillento y con marcas de diferentes colores y formas. La segunda razón es que esta especie, tan común en el matorral mediterráneo, siente mucha preferencia por las encinas que planto. En muchas de estas plantas, encuentro un pequeño cubículo de telaraña con una pequeña Agalenatea acurrucada entre las primeras hojas superiores de la plántula. Aquí muestro los ejemplares que vi ayer en un breve paseo por la Sierra de Chinchilla, donde se puede observar su variabilidad de color, todas ellas en plántulas de encina. Agalenatea redii es una araña muy extendida desde Europa hasta parte de Asia.

A. redii en su cubículo de seda, con un patrón más oscuro y una marca blanca
en el opistosoma en forma de "cabeza de vaca".
A. redii en otro cubículo, con un patrón que mezcla colores claros y oscuros.
A. redii mucho más pálida que las anteriores.

Gorriones comunes en el patio

     Después de muchos días sin ver aves comiendo de las semillas de los comederos que puse, aunque más tarde de lo normal, en el patio, ya se van viendo las primeras aves. Estos días resultan comunes los pequeños gorriones comunes (Passer domesticus). A veces, llegan acompañados de un mirlo (Turdus merula) que prefiere subirse a las macetas y revolver la tierra en busca de lombrices, pasando de las semillas que todavía están en el suelo. Yo les espío detrás de la ventana y consigo hacerles estas fotos sin que me vean, como ocurrió el otro día con la lavandera cascadeña. Es una pena que los gorriones sean cada vez menos comunes, así que espero estar aportando mi granito de arena para que las poblaciones locales de gorrión puedan seguir adelante en este invierno tan raro meteorológicamente hablando.
Gorrión común (Passer domesticus), macho.
Gorrión común (Passer domesticus), macho.

miércoles, 3 de febrero de 2021

Psocópteros en el patio

     Hace unos días, el 31 de enero por la noche, salimos al patio a buscar pequeños invertebrados. La humedad de estos días y las temperaturas más altas favorecen en el patio la presencia de colémbolos, arañas, ácaros, coleópteros y... psocópteros. Los psocópteros son minúsculos insectos del orden Psocoptera, vulgarmente llamados "piojos de los libros", aunque es más fácil verlos en herbazales, cortezas, rocas... Según recientes estudios, están emparentados con los piojos parásitos (orden Phthiraptera, con los que forman el (super)orden Psocodea). Son de muy pequeño tamaño y el abdomen es cilíndrico o globoso con 9 segmentos. Además, pueden ser ápteros, braquípteros, micrópteros o con alas bien desarrolladas. Se alimentan de hongos y de otras materias orgánicas: el nombre "piojos de los libros" les viene de alimentarse de los hongos que crecen en la celulosa pasada, en libros antiguos o húmedos. 
    La verdad es que rara vez había prestado atención a este grupo, que he visto en varias ocasiones, pero el otro día vi dos ejemplares ápteros que no había detectado nunca y que, a varios centímetros de distancia y en la penumbra, iluminando únicamente con una linternilla, me pareció un colémbolo de los globosos (orden o suborden Symphypleona), que también tengo muchísimas ganas de ver. En fin, dejando atrás estas divagaciones entomolunáticas, lo cierto es que hacerle foto fue un pequeño desafío que conllevó una postura más bien ridícula, debido a su pequeño tamaño (1 mm). Conseguí capturar dos ejemplares para mirarlos en la lupa binocular y luego los devolví a su sitio en libertad. Bajo la lupa, me llamó la atención esa estructura tan desarrollada que tienen en la cabeza, el postclípeo.

Por el aspecto, parece de la familia Mesopsocidae.

sábado, 30 de enero de 2021

Lavandera cascadeña en el patio de casa

Ayer hizo un día soleado en el que superamos los 18 ºC, por lo que, al volver del trabajo, me senté en el patio a devorar unos fideos orientales y a disfrutar del ambiente. Mi gata estaba suelta en ese momento por el patio, bajo mi vigilancia siempre, aunque del patio no pueda salir a la calle, pero nuestra presencia alertó a un pájaro que identifiqué como una lavandera de color amarillo. Me pareció cascadeña, pero su revoloteo, sin llegar a posarse en el suelo, no me facilitó su identificación. Esta mañana, la cosa ha sido diferente y mis sospechas se han confirmado.
    Al acercarme a la ventana de la puerta del patio, antes de salir, me he detenido a mirar si había algún pájaro en los comederos. No en ellos, sino en el suelo, la lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) se desplazaba con su característico andar, moviendo la cola de arriba a abajo. 

Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea)

    Ha sido un grato encuentro, ya que pretendo que mi pequeñísimo patio sea un lugar de refugio y alimento para la fauna urbana local, y siempre es un placer detectar una nueva especie de pájaro. Hasta ahora, es el ave más sorprendente que he visto aquí. Además, la he visto comer semillas del suelo, como se puede ver en el vídeo de abajo del todo, cuando este animal es casi estrictamente insectívoro, según comenta Carlos M. Herrera en Twitter.

Lavandera cascadeña (Motacilla cinerea)
Siempre cerca del agua, aunque sea una manguera. Tengo que decir aquí que todas las semillas que hay en el suelo están ahí porque el otro día pegué un salto con el comedero intentando colgarlo
en una rama muy alta y la cosa salió mal...


martes, 26 de enero de 2021

La primera salamanquesa del año... en pleno invierno

 Anoche salí un momento al patio. La temperatura, según marcaba el termómetro, era de unos 10 ºC, nada comparado con lo que registraba estos días atrás. La humedad ambiental era altísima, podía notarlo en el suelo empapado de musgos hidratadísimos y al respirar. Y al mirar junto a una maceta, en la pared, vi la primera salamanquesa (Tarentola mauritanica) del año 2021. Pocos días después de haber alcanzado unas temperaturas invernales bajísimas, ahí estaba el geko, pálido y fantasmagórico, atreviéndose a salir al frescor de la noche. En el suelo, se deslizaban algunas babosas Lehmannia valentiana. Es importante destacar que estos reptiles son pequeños animales muy ligados a nuestros entornos urbanos: no son peligrosas ni venenosas y además actúan como insecticidas naturales, ya que consumen decenas de mosquitos cada noche de verano. 

Salamanquesa (Tarentola mauritanica). Chinchilla (AB), 25.01.2021.

domingo, 24 de enero de 2021

Aves en el viento de la sierra

 Ayer, a pesar del viento y las nubes que amenazaban lluvia, fuimos a unas laderas de la Sierra de Chinchilla cerca de Casa Cano que tenía ganas de visitar. Igual no es la mejor época, pues seguramente habría encontrado alguna planta en flor o algún insecto interesante que no he detectado por la zona de haber ido en primavera o verano, pero tenía vistos unos arbustos desde la lejanía que me llamaban la atención y tenía ganas de escudriñarlos (al final, resultaron ser sabinas y coscojas). El paisaje consistía en unos páramos de esparto que se elevaban y luego descendían abruptamente a la llanura, dejando ver sus estratos inclinados, como líneas rectas y grisáceas inclinadas de dura piedra. Abajo, junto a los campos de labor, una casa en ruinas ponía fin a la vegetación nitrófila de salsolas y daba paso a un pequeño bancal de olivos. En la cima de todo, algunos árboles y arbustos más oscuros, sabinas, encinas y coscojas, destacaban entre el amarillo pálido de los espartos invernales y el gris de los raquíticos tomillos. El viento soplaba con fuerza y se metía en los oídos, enfriando oreja y cabeza a su paso. Una vez que levanté la mirada, vimos un águila real (Aquila chrysaetos) que planeaba como podía luchando contra la ventisca, cuando, de repente, una fuerte ráfaga la llevó con fuerza a otra zona alejada mientras profería chillidos de queja. 

Águila real (Aquila chrysaetos)

Descendiendo hacia la casa abandonada, siempre luchando por movernos contra el viento, encontramos una agalla en un Bupleurum fruticescens que parecía un apelotonamiento de hojas a mitad del tallo. He estado buscando qué podría haber causado esta deformidad, pero no he encontrado nada que me convenza. Si alguien sabe de qué podría tratarse, puede dejar un comentario en esta entrada. 
Deformidad (agalla) en Bupleurum.

Escudriñando los paredones, atravesando la bajada repleta de salsolas y algunas ortigas, encontramos varios ejemplares de doradilla (Asplenium ceterach), uno de los helechos más extendidos por Chinchilla. Aparte de un sedum que parecía Sedum dasyphyllum subsp. glanduliferum, no se veían muchas más plantas de interés o, más bien, nuevas para mí.

Casa abandonada. Según SIGPAC, esto se llama Casa Cano.
Dentro crecían salsolas, ortigas y Piptatherum.
Doradilla (Asplenium ceterach)

    En el pinar, de vuelta a casa, se veían ya las rosetas de las orquídeas. Del género Ophrys, estas plantas resultan algo comunes en la zona, aunque unas especies más que otras.

Roseta basal de Ophrys preparada para florecer en unos pocos meses.

    A pesar del vendaval, lo cierto es que las aves estaban muy activas, todas en busca de alimento y agua. Grandes bandos mixtos de fringílidos pasaban a los lados del coche, invadiendo como nubes los olivares y campos de almendros. Jilgueros, verderones, pinzones y pardillos acompañados de estorninos y alguna urraca. De pronto, a lo lejos, en una valla, vislumbramos la forma inconfundible de una pequeña rapaz, seguramente un cernícalo. Se trataba de una hembra de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Nos acercamos a ella con el coche, lentamente, intentando no asustarla, y pude conseguir unas buenas fotografías, que permiten apreciar el aspecto de esta pequeña rapaz, aliada de los agricultores para mantener a raya a los roedores del campo.

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Se aprecia la cera que rodea el pico y el ojo, donde se conoce como anillo orbital. En la narina (agujero de la "nariz"), se aprecia el cono que permite que el aire entre cuando el halconcito vuela a una velocidad vertiginosa, rompiendo el flujo del aire
y facilitando la respiración.
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Después de aguantarnos un poco, voló hacia un pistachero,
desde donde siguió mirándonos con curiosidad. Foto a través de la valla.
Aquí se aprecia mejor el pecho moteado. Después, el ave bajó al suelo y caminó varios metros,
hasta que volvió a elevarse en el cielo, perdiéndose en el horizonte. Foto a través de la valla.
    Después, paramos un momento en un pequeño olivar con algunos almendros, donde se agrupaban pequeños pajarillos que en seguida se acostumbraron a nuestra presencia. En total, detecté las siguientes especies: carbonero común (Parus major), mirlo común (Turdus merula), curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), pardillo común (Carduelis cannabina), pinzón vulgar (Fringilla coelebs), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), lavandera blanca (Motacilla alba), verderón (Chloris chloris), jilguero (Carduelis carduelis) y estornino (Sturnus). Además, algunos conejos (Oryctolagus cuniculus) se paseaban ramoneando hojillas verdes. Prácticamente todas las aves aprovechaban las aceitunas caídas en el suelo. Y todo esto, a pesar del viento.
Carbonero común (Parus major)
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
Conejo (Oryctolagus cuniculus)
Lavandera blanca (Motacilla alba)
Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), ejemplar macho.
Colirrojo tizón (Ph. ochruros), hembra.

martes, 12 de enero de 2021

Txantxangorri, el petirrojo

 Esta mañana helada, tras una noche de -14 ºC en la ciudad de Albacete, algunas aves buscaban alimento en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. En las ramas más altas de algunos árboles, se veían las palomas torcaces (Columba palumbus), siempre tan abundantes pero no por ello menos hermosas. En un corto paseo a mediodía, he podido detectar varias especies de aves, entre ellas, un jilguero lúgano (Spinus spinus), mirlos (Turdus merula), cogujadas comunes (Galerida cristata), algún gorrioncillo y un macho de pinzón vulgar (Fringilla coelebs). Resulta bastante común observar petirrojos (Erithacus rubecula) en invierno en Albacete y el JBCLM es un buen lugar para verlos. Hoy me he detenido un rato mirando a este ejemplar, que emitía su típico reclamo de disgusto por mi presencia y que, a la vez, me observaba con interés.

Petirrojo (Erithacus rubecula)
Petirrojo (Erithacus rubecula)