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09 noviembre 2017

El surgimiento de la esfinge de la vid

    Hace unas tres semanas, mi vecina Patro me dio una gigantesca y parda oruga que identifiqué como Hippotion celerio, la esfinge de la vid, con sus enormes ocelos. Estaba sobre unos tallos de don pedros (Mirabilis jalapa), que es una planta ornamental muy cultivada en La Mancha, procedente de América. Esta planta rizomatosa es tan común que incluso se asilvestra en márgenes de carreteras y junto a acequias y caminos, y en campos baldíos. Resulta que también se ha convertido en una de las plantas nutricias favoritas de esta especie de esfíngido, aunque suele alimentarse de distintas variedades de vid (sin llegar a ser plaga) y otras plantas.
    Tan pronto como tuve a la oruga en mis manos, la guardé en una campana de tela metálica con buena cantidad de hojas de don pedro, aunque presentía que se avecinaba el momento de la crisalidación, esto es, el momento de dejar de ser oruga para convertirse en la especie de momia que precede a la mariposa. Y así fue. No habían pasado ni 48 horas cuando el animalito se había construido un imperfecto sarcófago con hojas secas y dentro se hallaba la pupa o crisálida. No conocía bien el ciclo de esta polilla, pero ahora lo he comprendido. Ayer me sorprendió el zumbido como de un enorme abejorro dentro de la campana de tela metálica y la llevé al patio, donde estuvo un buen rato asoleándose hasta que finalmente se marchó volando. Volando hacia África, donde repetirá el ciclo en aquel continente. Hasta la vista.
Hippotion celerio sobre Chrysanthemum sp.
Detalle de la parte anterior del cuerpo de Hippotion celerio.
Hippotion celerio
Hippotion celerio sobre macetilla de Graptopetalum paraguayense.