17 enero 2024

Viaje a Costa Rica VI: de ruta en el volcán Arenal

15 de abril de 2023

Al día siguiente, nos despertamos y fuimos a desayunar. Después, con las pilas ya cargadas, dimos una vuelta por los jardines del hotel antes de irnos a disfrutar de las aguas termales. En los jardines de este hotel, pudimos observar diferentes especies de plantas muy sorprendentes, de aspecto muy exótico.

Estas curiosas estructuras son las inflorescencias de las llamadas "maracas de Malasia", Zingiber spectabile, un tipo de jengibre.
En esta imagen, se aprecian las florecillas que salen entre las brácteas de la inflorescencia. En los pequeños huecos o senos que forman estas escamas, se acumulan agua y azúcares y apretarlos resulta muy placentero.
Alcantarea imperialis, una bromeliácea terrestre endémica de Brasil.
Helecho arborescente.
Las heliconias son fáciles de ver en la América tropical. Esta es Heliconia rostrata.
Las bromelias son plantas epífitas muy abundantes en Costa Rica en árboles de jardines y ciudades, pero también en la propia selva.
Las curiosas hojas trepadoras de Monstera tuberculata var. brevinoda.
Semillas de una palmera muy espinosa que aún no he podido identificar. ¿Astrocaryum?
Heliconia vellerigera, originaria de Perú y Ecuador.
Durante este paseo, vimos nuestro primer coati o pizote (Nasua narica), un mamífero de la familia del mapache que se ha habituado a la presencia de los humanos y convive con ellos, aunque no es conveniente acercarse, ya que pueden ser agresivos. También vimos una eufonia olivácea (Euphonia gouldi).

Después de disfrutar de las termas, descansamos de nuevo y luego fuimos a hacer una ruta guiada por las cercanías del volcán Arenal. Este volcán, cuya máxima altitud llega a los 1670 m. tuvo varias erupciones a finales del siglo XX y a principios del XXI. En seguida, empezamos a ver animales como varios zopilotes, un caracara, pécaris (Pecari tajacu) y muchas plantas diferentes. Pude ver muchos helechos que no reconocía, algunos de ellos de tipo arborescente.

Zopilote cabecirrojo (Cathartes aura)
Caracara norteño (Caracara cheriway)
Zopilote negro (Coragyps atratus)
Frondes de un helecho que crecía muy abundante sobre la roca volcánica.
Otra planta abundante que crecía entre helechos y bromelias, del género Miconia.
Líquenes creciendo sobre la roca volcánica.
Una bromelia de la especie Werauhia kupperiana creciendo entre los helechos.
Flor seca de la bromelia anterior.
La vegetación que crecía sobre la tierra volcánica se componía principalmente de helechos, miconias, bromeliáceas y arbolillos que no conozco. También se veía alguna orquídea del género Spathoglottis y tabacones (Cespedesia spathulata).
El volcán Arenal.
Vistas del lago Arenal desde la cima de la colina.
Helecho arborescente brotando entre la roca volcánica.
Dione juno
Paloma piquirroja o paloma morada común (Patagioenas flavirostris)
Urraca hermosa cariblanca (Calocitta formosa)

Acosadas por uno de esos pájaros amarillos tan abundantes en Costa Rica.

Urraca hermosa cariblanca (Calocitta formosa)

Plantas de café (Coffea arabica) en un pequeño cultivo.

Vistas del volcán Arenal desde una colina cercana.

Ya de vuelta al minibús, cuando iba a los servicios, encontré un ortóptero de aspecto curioso, como si fuera una corteza con patas. El guía nos señaló, también en esa zona final del recorrido circular, un búho (el único que vimos durante nuestro periplo), un autillo pacífico (Megascops cooperi).

Clepsydronotus cf. dentipes

Autillo pacífico (Megascops cooperi)

Autillo pacífico (Megascops cooperi)

Perezoso de tres dedos durmiente.

Con la observación de este último perezoso, nos dedicamos a otras labores más propias de turistas y dejamos atrás el volcán. Recuerdo que esa noche, comí muchísimo y muy bien, aunque también recuerdo estar un poco mareado, porque volvimos a ir a unas termas distintas y creo que me afectó el cambio de temperatura. Al día siguiente tocaba marcharse a una nueva zona, Monteverde.


10 enero 2024

Pajarillos de invierno

Estos días apagados, no resulta difícil encontrar pajarillos en los árboles sin hojas. Con un ojo y oído atentos, uno puede detectar diferentes especies que conviven con nosotros durante todo el año o, únicamente, durante los meses fríos del año. Algunas zonas arboladas de las afueras de la ciudad de Albacete nos pueden deparar un sorprendente elenco de paseriformes interesantes.

Macho de picogordo común (Coccothraustes coccothraustes), uno de los pinzones de mayor tamaño del continente europeo. Este ejemplar buscaba algo que echarse al pico en las primeras horas de la mañana.

Resulta muy habitual en esta época, cuando uno va atento a los sonidos que producen los animales, oír el ruido de las hojas secas que revuelve algún animal. Generalmente, se trata de algún mirlo (Turdus merula). Cuando nos descubren, siempre intentan huir corriendo o volando mientras emiten su reclamo de alarma, para posarse en alguna rama alta desde la que nos observan con detenimiento.
Mirlo común (Turdus merula), ejemplar macho.

Mirlo común (Turdus merula), hembra.
También se hacen habituales las constantes llamadas de los estorninos negros (Sturnus unicolor) desde las copas altas de los árboles y de los tejados. A veces, puede aparecer junto a ellos algún estornino pinto (Sturnus vulgaris).

Estornino negro (Sturnus unicolor)

Con la falta de alimento, las aves se las ingenian para buscar debajo de cortezas, en tallos secos, huecos de la vegetación o, incluso, en el interior de las granadas olvidadas del otoño, que, resquebrajadas, penden de un tallo fino en los setos. Es el caso de esta hembra de curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), que detecté afanada en picotear el fruto ya seco.

Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), hembra.

Desde las puntas desnudas de los árboles, también se agrupan los fringílidos. El macho de serín verdecillo (Serinus serinus) ya lleva días entonando sus metálicas y apresuradas notas, igual que el pardillo común (Linaria cannabina), mientras lo único que puedo oír de los pinzones vulgares (Fringilla coelebs) y del verderón común (Chloris chloris) son sus reclamos.
Serín verdecillo (Serinus serinus), macho.

Pinzón vulgar (Fringilla coelebs), hembra.

Pardillo común (Linaria cannabina), macho.

No hay nada como observar aves urbanas si uno quiere reconectar un poco con la naturaleza. De hecho, está demostrado que observar aves, pasear, escudriñar y estar atentos a nuestro entorno nos eleva el espíritu y nos revitaliza el alma. Por lo menos, a mí.

¿Qué sería de los inviernos de la ciudad de Albacete sin los petirrojos (Erithacus rubecula)? 

08 enero 2024

Coracinotus notarioi garciasaucoi, un insecto con mi nombre

El año 2023, uno de los mejores años de mi vida, no sólo en el ámbito personal sino también en el naturalístico (nuevos lugares y continentes visitados con mi gente, que me han mostrado un sin fin de nuevas especies), acabó con un fantástico regalo por parte de uno de mis mejores amigos. Miguel Domenech Fernández, compañero de expediciones y aventuras camperas, y buen amigo, publicó el 31 de diciembre una nueva subespecie del grillo Coracinotus notarioi, un endemismo exclusivo de las sierras béticas del sur de Albacete (Sierra de Alcaraz). La especie tiene la categoría de "Vulnerable" para España según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Así, Miguel ha realizado un estudio profundo del género en la zona y, finalmente, ha revelado la nueva subespecie, que ya está aceptada, con el nombre de Coracinotus notarioi garciasaucoi, con mi apellido. Me siento profundamente agradecido a Miguel por este detalle que me ha hecho muchísima ilusión. Afirmo con esto que es uno de los mejores regalos que me han hecho nunca.

El ejemplar de Coracinotus notarioi garciasaucoi que encontré trepando
por el tronco de un pino negral.
Molinicos (Albacete, España), oct. 2022.

En octubre de 2022, mes en el que estos insectos ya son adultos y buscan pareja en los pinares de montaña de pino negral o laricio (Pinus nigra subsp. salzmannii)  y resinero (Pinus pinaster), encontré un ejemplar de Coracinotus notarioi trepando por la corteza de un pino en el bosque, a unos kilómetros de Riópar y Molinicos. Automáticamente, avisé a Miguel, como digo, gran estudioso de los ortópteros ibéricos y en particular de distribución albacetense. A él le sorprendió, porque no le cuadraba la zona donde lo vi, por lo que decidió acercarse él y recolectar unos especímenes. Tras un estudio pormenorizado de la especie, que incluye análisis de la genitalia y de su bioacústica, Miguel ha publicado el estudio con el título Revisión preliminar del género Coracinotus Barat, 2012 (Orthoptera: Tettigoniidae: Bradyporinae) en la revista Heteropterus. El holotipo (el espécimen utilizado para la descripción exacta del taxón) ha sido depositado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Por si fuera poco, el artículo se ilustra con fotografías de mi otro gran amigo, Alonso Ródenas Fernández, de los ejemplares (holotipo, paratipos) que han servido para la descripción de la subespecie.

Coracinotus notarioi garciasaucoi, fotografía de Miguel Domenech Fernández, en octubre de 2022.

Este animal habita, como digo, en bosques de pino negral y resinero, donde frecuentemente crecen frondosas como la carrasca (Quercus ilex subsp. ballota), el quejigo (Quercus faginea), arces (Acer opalus subsp. granatense), espinos (Crataegus laciniata y C. monogyna) e, incluso, olmos de montaña (Ulmus glabra), tejos (Taxus baccata) y acebos (Ilex aquifolium), con sotobosque de Juniperus communis, Brachypodium phoenicoides, espliego (Lavandula latifolia), Ptilostemon hispanicus, Paeonia broteri, Sorbus torminalis y otras plantas propias de entornos frescos y húmedos, pero mediterráneos, del sur de la provincia de Albacete.

En otoño, es frecuente oir sus estridulaciones en las copas de los pinos, especialmente en aquellos árboles de buen porte. 

Hábitat de Coracinotus notarioi garciasaucoi.

Así comienza también el nuevo año 2024, que espero traiga muchas cosas buenas para todos y para la naturaleza (especialmente lluvia). ¡Gracias, Miguel!

El ejemplar de Coracinotus notarioi garciasaucoi que encontré trepando
por el tronco de un pino negral.
Molinicos (Albacete, España), oct. 2022.

14 diciembre 2023

Estornino despeinado

El estornino negro (Sturnus unicolor) es un ave habitual en campos y ciudades de la península ibérica. En mi zona, la zona central de la provincia de Albacete, es habitual durante todo el año. Cuando acaba el verano, los estorninos se reúnen en bandos de hasta miles de ejemplares, especialmente en dormideros. En mi pueblo es habitual oír sus gorjeos desde los viejos tejados o desde las antenas, un sonido que me recuerda al fin de las vacaciones estivales y a la llegada del frío, retrotrayéndome a mi juventud temprana. Sus cantos son silbidos y gorjeos de muchos tipos. Además, son capaces de imitar los cantos de una gran variedad de especies de aves que, estoy seguro, a menudo ni siquiera han llegado a ver u oír, sino que se trata de sonidos que repite un estornino y los demás los imitan. Desde mi ventana, muchas veces, les he oído imitar a alcaravanes, escribanos trigueros, perdices, oropéndolas y hasta pito real. Por su parte, el estornino pinto (Sturnus vulgaris) visita la península ibérica para permanecer durante el invierno, aunque es nidificante en ciertas zonas como Cataluña y la cornisa cantábrica.

Estornino negro (Sturnus unicolor)

Estorninos negros (Sturnus unicolor)

En invierno, es muy habitual ver estorninos negros en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. Son omnipresentes en grandes árboles sin hojas, como los chopos y algunos arces, desde donde vigilan el entorno y emiten sus cánticos repetitivos. A menudo se atiborran de aceitunas de los olivos, que les aportan fuerzas para resistir el duro invierno continental. Los ejemplares de las fotos luchaban contra el viento por sostenerse esta mañana sobre las ramas de un arce, mientras sus plumas afiladas se movían en todas direcciones.

09 diciembre 2023

Recuerdos de junio: tórtolas europeas y flores cerca de La Felipa

Hace ya varios meses de esta salida que realicé por la vertiente noroeste de la Sierra de Chinchilla, en concreto, por los vallejos cercanos a la pedanía de La Felipa y campos cercanos. Recuerdo tener ese día de mediados de junio, libre en el trabajo. Pensaba hacer unos muestreos de insectos que finalmente me vi obligado a realizar en otro momento, pues a pesar de ser casi verano, el día había amanecido fresco y lluvioso. Con mucho gusto, cogí mi coche e internándome por diversos caminos de mi pueblo primero y después de La Felipa, como he dicho, pude disfrutar de diferentes especies interesantes de flora y fauna de mi entorno.

En un camino a las afueras de Chinchilla, encontré un prado de flores silvestres, la mayoría crucíferas amarillas, con una gran cantidad de tobas (Onopordum nervosum). Todos ellos estaban en plena floración, y si bien son plantas gigantes muy apreciadas por los insectos polinizadores, el frescor del día no parecía muy apto para atraer a estos invertebrados.

Más adelante, ya en La Felipa, me metí por otros caminos. Desde uno de ellos, pude divisar un rebaño de ovejas manchegas (Ovis orientalis aries) que se alimentaban en un campo de cereal seco. Sobre el grupo de mamíferos, volaban raudas las golondrinas (Hirundo rustica). 

Ovejas manchegas en un campo cerca de La Felipa. El paisaje que se ve en la lejanía, tras los almendros, corresponde a la comarca de La Manchuela, al otro lado del río Júcar.
Dejé el coche en el borde de un camino y me encaminé por él, observando toda la fauna y flora que encontraba a mi paso en estas pseudoestepas cerealistas a los pies de la Sierra de Chinchilla. En los bordes del camino, crecían plantas ruderales, casi todas en flor, y entre los almendros que flanqueaban mi camino, volaban diferentes aves como un pequeño bando de gorriones chillones (Petronia petronia), estorninos negros (Sturnus unicolor), un alcaudón común (Lanius senator) y escribanos trigueros (Emberiza calandra).

Plantago albicans con agallas en sus espigas del ácaro Eriophyes barroisi.

Hierba del estornudo (Andryala ragusina)

Cardo zambombero (Carthamus lanatus)

Alcaudón común (Lanius senator)

Mis pasos me llevaron al límite del terreno dedicado a maniobras militares en Chinchilla, en cuyo exterior seguí observando algunos insectos y plantas. Pude contemplar el paisaje de la Sierra, en regeneración tras varias décadas "sin tocar". En la lejanía, comprobé la presencia de una especie de pino que sospechaba podría crecer en la zona, pero no había visto ninguno aún, el pino resinero (Pinus pinaster). Lo más seguro es que fueran ejemplares procedentes de repoblaciones forestales.

Espuela de caballero (Delphinium gracile)

Atochas de esparto (Stipa tenacissima) con siemprevivas (Helichrysum) y tomillos, y al fondo, pinares de pino carrasco (Pinus halepensis) con enebros (Juniperus oxycedrus) y carrascas (Quercus ilex subsp. ballota) y coscojas (Q. coccifera).

Uno de los pinos resineros (Pinus pinaster), también conocidos como pino ródeno o marítimo, que pude captar con el zoom de mi cámara.

Inflorescencia de Delphinium gracile.

En cierto momento, me di cuenta de que se me estaban subiendo algunas garrapatas a los pantalones, algo que detesto con toda mi alma, y con un escalofrío, me di la vuelta y me dirigí de nuevo al coche, evitando atravesar herbazales altos. En varias ocasiones, oí el canto de la tórtola europea (Streptopelia turtur) pero no conseguí localizar ningún ejemplar, así que seguí caminando de vuelta y fijándome en lo que veía. 
Glaucium corniculatum, en un campo sin cultivar.

Gorrión chillón (Petronia petronia) juvenil.

Una vez en el coche, me acerqué a otra zona de almendros donde vi pasar volando la pareja de tórtolas europeas que había estado oyendo todo el tiempo, hasta posarse en un vallado. Tuve la enorme suerte de poder fotografiar estas preciosas paloma amenazada desde mi coche mientras me sentía muy afortunado de disfrutar de ellas tan cerca de casa.

Tórtolas europeas (Streptopelia turtur)

Me quedé un rato mirándolas hasta que decidí que ya era hora de volver a casa, no sin antes encontrar una abubilla (Upupa epops) que curioseaba en unos montones de ramas que algún agricultor había reunido en medio de un campo. Con el zoom de la cámara, pude captarla como pude. 

Fue, sin duda, una buena mañana y, tras cierto tiempo sin hacer caminatas por la Sierra de Chinchilla y cercanías, disfruté como un crío de toda la naturaleza que, por suerte, queda a mi alrededor.

Abubilla (Upupa epops)

Estos son los campos de mi zona, que alternan viñedos, olivares, campos de almendros, grandes extensiones de llanuras cerealistas, árboles (encinas, almendros) dispersos y zonas de monte mediterráneo.