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15 noviembre 2024

Paseo por Salobre en busca de avispones europeos

Salobre

El 29 de septiembre, hicimos una pequeña ruta familiar por Salobre, un pueblo de la Sierra de Alcaraz. Mi intención era ver avispones europeos (Vespa crabro), uno de los mayores himenópteros de Europa, que se ponen muy activos en otoño, y es además uno de mis insectos favoritos. Por esta razón arrastré a mi familia a este punto concreto, donde sabía que íbamos a tiro hecho y además el paraje vale la pena verlo. Dimos un paseo de unas dos horas por la vera del río Salobre, que da nombre a esta localidad, mientras nos deleitábamos con el sonido del agua y el komorebi bajo las copas de los árboles. 

Avispón europeo (Vespa crabro)
No tardé mucho en detectar uno de los primeros avispones que vimos, acercándose a la orilla del arroyo a beber. Era un ejemplar bastante grande y, a pesar de la distancia, pude hacer zoom con la cámara y capturar algunas fotografías.
Espino albar (Crataegus monogyna)
Por la zona, junto al río, observé otras especies de plantas y animales. Me sorprendió encontrar una ninfa de la chinche americana Zelus renardi que parece haberse extendido ya por toda la península ibérica. 
Zelus renardii
En un camino de tierra, vi una avispa que me pareció distinta a la típica avispa alemana y, efectivamente, al observarla bien, comprobé que se trataba de una avispa común (Vespula vulgaris), que para mí no resulta nada común. 

Avispa común (Vespula vulgaris)

Cymbalophora pudica
El paisaje es idílico, aunque le vendría bien alguna limpieza de basura que emborronaba su belleza, como botellas y otros objetos que ensuciaban la escena.
Salobre
Una lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) sobrevoló el río veloz hasta posarse en el murete. En cierto momento, oimos el repiqueteo del pico picapinos (Dendrocopos major), un ave muy ligada a bosques de ribera en mi zona.
Pico picapinos (Dendrocopos major)

Sauquillo (Sambucus ebulus)
Al final del camino, encontramos una hiedra en flor trepando por los chopos. La hiedra (Hedera) es una planta fantástica si uno quiere observar avispones europeos, suponiendo que este insecto esté presente en la zona. No defrauda. Como florece a finales de verano o en pleno otoño, ofrece una gran cantidad de néctar a innumerables insectos. En una de estas hiedras floridas vimos varios ejemplares de avispón, así como a la mosca que lo imita, del género Volucella. Y así concluyó el paseo, con la observación de cientos de polinizadores en la hiedra florida.

Abejorro común (Bombus terrestris lusitanicus)

Avispón europeo (V. crabro)

Avispón europeo

Mosca del género Volucella que se mimetiza con el avispón europeo.

Avispón europeo

Avispón europeo

08 enero 2024

Coracinotus notarioi garciasaucoi, un insecto con mi nombre

El año 2023, uno de los mejores años de mi vida, no sólo en el ámbito personal sino también en el naturalístico (nuevos lugares y continentes visitados con mi gente, que me han mostrado un sin fin de nuevas especies), acabó con un fantástico regalo por parte de uno de mis mejores amigos. Miguel Domenech Fernández, compañero de expediciones y aventuras camperas, y buen amigo, publicó el 31 de diciembre una nueva subespecie del grillo Coracinotus notarioi, un endemismo exclusivo de las sierras béticas del sur de Albacete (Sierra de Alcaraz). La especie tiene la categoría de "Vulnerable" para España según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Así, Miguel ha realizado un estudio profundo del género en la zona y, finalmente, ha revelado la nueva subespecie, que ya está aceptada, con el nombre de Coracinotus notarioi garciasaucoi, con mi apellido. Me siento profundamente agradecido a Miguel por este detalle que me ha hecho muchísima ilusión. Afirmo con esto que es uno de los mejores regalos que me han hecho nunca.

El ejemplar de Coracinotus notarioi garciasaucoi que encontré trepando
por el tronco de un pino negral.
Molinicos (Albacete, España), oct. 2022.

En octubre de 2022, mes en el que estos insectos ya son adultos y buscan pareja en los pinares de montaña de pino negral o laricio (Pinus nigra subsp. salzmannii)  y resinero (Pinus pinaster), encontré un ejemplar de Coracinotus notarioi trepando por la corteza de un pino en el bosque, a unos kilómetros de Riópar y Molinicos. Automáticamente, avisé a Miguel, como digo, gran estudioso de los ortópteros ibéricos y en particular de distribución albacetense. A él le sorprendió, porque no le cuadraba la zona donde lo vi, por lo que decidió acercarse él y recolectar unos especímenes. Tras un estudio pormenorizado de la especie, que incluye análisis de la genitalia y de su bioacústica, Miguel ha publicado el estudio con el título Revisión preliminar del género Coracinotus Barat, 2012 (Orthoptera: Tettigoniidae: Bradyporinae) en la revista Heteropterus. El holotipo (el espécimen utilizado para la descripción exacta del taxón) ha sido depositado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. Por si fuera poco, el artículo se ilustra con fotografías de mi otro gran amigo, Alonso Ródenas Fernández, de los ejemplares (holotipo, paratipos) que han servido para la descripción de la subespecie.

Coracinotus notarioi garciasaucoi, fotografía de Miguel Domenech Fernández, en octubre de 2022.

Este animal habita, como digo, en bosques de pino negral y resinero, donde frecuentemente crecen frondosas como la carrasca (Quercus ilex subsp. ballota), el quejigo (Quercus faginea), arces (Acer opalus subsp. granatense), espinos (Crataegus laciniata y C. monogyna) e, incluso, olmos de montaña (Ulmus glabra), tejos (Taxus baccata) y acebos (Ilex aquifolium), con sotobosque de Juniperus communis, Brachypodium phoenicoides, espliego (Lavandula latifolia), Ptilostemon hispanicus, Paeonia broteri, Sorbus torminalis y otras plantas propias de entornos frescos y húmedos, pero mediterráneos, del sur de la provincia de Albacete.

En otoño, es frecuente oir sus estridulaciones en las copas de los pinos, especialmente en aquellos árboles de buen porte. 

Hábitat de Coracinotus notarioi garciasaucoi.

Así comienza también el nuevo año 2024, que espero traiga muchas cosas buenas para todos y para la naturaleza (especialmente lluvia). ¡Gracias, Miguel!

El ejemplar de Coracinotus notarioi garciasaucoi que encontré trepando
por el tronco de un pino negral.
Molinicos (Albacete, España), oct. 2022.

23 noviembre 2023

En el bosque de la salamandra

Dos veces fuimos a buscar la legendaria salamandra un mismo fin de semana. La primera noche, llegamos al lugar atravesando extensos pinares primero y campos y campos de olivos después. Nos encontramos en un paraje húmedo en la noche, entre laderas cubiertas de olmos siberianos, chopos, sauces, higueras y otros árboles de ribera, que rodeaban una surgencia de agua canalizada en parte y embalsada en una piscina de piedra. El agua bajaba por la zona recorriendo diferentes canales poco profundos, y a veces caía directamente a la tierra y formaba un riachuelo rodeado de zarzas y colas de caballo, o se volvía a acumular en unas piletas donde antiguamente lavaban sus atuendos las gentes del pueblo. En las pequeñas acequias de piedra, se acumulaban las hojas de plátanos y chopos, y las larvas de salamandra descansaban tranquilas. La humedad lo envolvía todo y la temperatura, de unos 10 ºC, nos enfriaba los cuerpos rápidamente. La hojarasca del suelo dormía bajo una capa de gotitas que relucían al paso de nuestras linternas en la oscuridad. Tras un rato de profunda insepección del terreno y paciencia, ninguna salamandra hizo acto de presencia y, cansados, nos fuimos a dormir, no sin antes toparnos con un opilión, un ciervo y tres jabalíes, y un par de ojos luminosos que nos miraban desde una ladera y que nos dieron escalofríos.

La segunda noche, decidimos acercarnos al mismo sitio, poco antes del atardecer, y repetir la táctica de búsqueda anfibia de la noche anterior. En cuanto la oscuridad envolvió el bosquete, nos pusimos en marcha, escudriñando el suelo cubierto de hojas amarillas, naranjas y marrones, las laderas donde crecían pequeñas setas y cualquier rincón más húmedo que nos llamara la atención. Tras unos minutos escrutando el paraje y después de encontrar varios renacuajos de salamandra de nuevo, de repente, mis ojos detectaron un ejemplar de salamandra (Salamandra salamandra morenica) en la humedad. No podía creérmelo, después de tanto tiempo queriendo ver una salamandra vivita y coleando, ahí estaba, con esa expresión inmutable en la cara de pasmada. Lo primero que pensé al verla fue: "Parece un muñeco de plástico".

Salamandra común (Salamandra salamandra morenica)

La salamandra común, también llamada salamandra de fuego, es un anfibio urodelo con varias subespecies en la península ibérica. En la provincia de Albacete, solamente es posible encontrarla en las sierras subhúmedas del suroeste (Alcaraz y Segura), estando ausente en las comarcas naturales de La Mancha, incluyendo los valles del río Júcar, el corredor de Almansa y los campos de Hellín. La subespecie de Albacete es propia, además, de toda Sierra Morena y las Sierras Béticas.

Salamandra salamandra morenica
En nuestra zona, la salamandra recibe también otro nombre curioso: tiro. Realmente no sé el origen de esta palabra, pero es un término que se utiliza también, que yo sepa, en las sierras de las vecinas provincias de Jaén y Granada.

Salamandra salamandra morenica
Es un animal que depende mucho de la humedad ambiental. Su piel, a través de la cual también respira, es muy sensible, y aprovecha las épocas lluviosas con temperaturas superiores a 5ºC para salir de sus escondrijos, reproducirse y alimentarse. En nuestra zona la podemos encontrar activa en otoño, parte del invierno y primavera. Son ovovivíparas, por lo que paren directamente crías (renacuajos) que dejan en charcas, estanques y pilas de agua dulce y limpia, aunque algunas subespecies del norte de la Península dan a luz directamente crías formadas. Por supuesto, es una especie amenazada que depende mucho de los puntos de agua fresca y limpia para su reproducción, lo que a su vez está relacionado con el régimen de lluvias, que, si se trastoca, acaba afectando a la disponibilidad de agua limpia en fuentes y acequias. Se alimenta de gusanos, babosas, cochinillas y pequeños insectos.
Renacuajo de salamandra. Se aprecian sus branquias externas en la cabeza, justo delante de los brazos. 

10 agosto 2023

Subida al pico de la Almenara (sierra de Alcaraz)

La Almenara - Sierra de Alcaraz - Albacete

El pasado domingo, quedamos mis amigos Miguel Domenech y Alonso Ródenas porque hacía ya muchos días que no nos veíamos y necesitábamos nuestra buena dosis de subida a montañas en busca de naturaleza. Miguel había propuesto acercarnos al grandioso pico de la Almenara, en la sierra de Alcaraz. Se trata del pico más alto de la sierra de Alcaraz, con casi 1800 m de altitud. Desde muchos puntos de la provincia de Albacete y alrededores, se puede ver la Almenara en el horizonte. Y desde el propio pico, se divisan distancias muy lejanas de las provincias de Albacete, Jaén e incluso Granada. 

Llegamos sobre las 11:30h de la mañana justo a los pies de esta imponente montaña, atravesando densos pinares de pino laricio (Pinus nigra subsp. salzmannii), algunos centenarios, con algunas repoblaciones de pino negro de Austria (Pinus nigra subsp. nigra). No sé a quién se le ocurriría la gran idea de mezclar dos subespecies de pino negro en España cuando ya tenemos una endémica. En seguida detectamos gente en la cima de la montaña, se trataba de un grupo grande de scouts que, por el acento, debían de ser del extremo sureste de la región de Murcia. Al poco de empezar a subir, ya detectamos los primeros insectos bullendo a nuestro alrededor. Miguel encontró rápidamente un ejemplar de Albarracinia zapaterii, un "grillo de matorral" que no resulta raro en estas montañas de Albacete. 

Albarracinia zapaterii

Ascendimos relativamente rápido a la cima de la Almenara por la ladera, que era rocosa y muy empinada, dejando atrás la línea del bosque rápidamente, tras zamparnos cada uno un enorme bocadillo que Miguel nos había traído desde La Roda. El mío era de tortilla de patatas y guarretas, un tipo de chorizo alargado parecido a la chistorra, muy típico de mi zona. En el cielo volaban algunas chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax), que luego pude ver detenidamente en una ladera al otro lado de la cresta de la montaña.

La sierra de las Almenaras desde su pico más alto. A la izquierda, en la umbría, pude comprobar que crecía un bosque mixto con pinos pero también con quejigos, mostajos, arces y hasta olmos de montaña. 
Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)

Después bajamos como pudimos de la cima, con mucho cuidado para no caernos, y nos acercamos a un abrevadero donde había una surgencia de agua helada. Nos mojamos la cabeza y la gorra y continuamos con el coche hasta un gran claro con arbustos dispersos. Esta zona se llamaba La Lagunilla. Allí encontramos algunos saltamontes, la especialidad de Miguel, y otros insectos. Pero internándome en un bosquete algo más sombreado, pude ver una curiosa calimorfa (Euplagia quadripunctaria) volando entre los pinos, los enebros y las lavandas.

Hembra recién mudada de Tessellana tessellata en mi dedo.

Abejorro común (Bombus terrestris lusitanica) sobre el cardo corredor (Eryngium campestre).

Si miraba a lo lejos, veía pinos y encinas en las montañas que nos rodeaban.

Enebro común (Juniperus communis)

Calimorfa (Euplagia quadripunctaria)

Enorme pino laricio (Pinus nigra subsp. salzmannii)

Gomphocerippus binotatus ibericus, saltamontes de alta montaña. La localidad tipo de descripción de esta subespecie era la zona que estábamos visitando.

Gran grillo verde (Tettigonia viridissima)

Cadáver de un saltamontes afectado por la enfermedad del hongo Entomophaga grylli. El hongo que infecta al insecto manipula su cerebro para dirigirlo a una ramilla alta, donde el insecto muere y el hongo brota a través de su cutícula para dispersar sus esporas. Así de cruel es la naturaleza a veces.

Continuamos con el coche hasta la llamada fuente de la Fuenfría o de Juanfría, en el arroyo homónimo. Allí paseamos a través de un prado húmedo, rodeados de cardos (Cirsium monspessulanum subsp. ferox). Nunca habíamos visto tantas mariposas juntas como en este sitio. En un momento, distinguí casi una decena de géneros volando a la vez, como Colias, Leptidea, Iphiclides, Argynnis, Pyronia, Hipparchia, Brintesia... Se posaban en el suelo a chupar las sales y el agua que arrastraba el pequeño arroyo.
Grupo de Colias.

Una de las múltiples chupaleches (Iphiclides feisthamelii).

Una lagartija colilarga (Psammodromus algirus) nos observó durante un rato desde la sombra de unos arbustos.

Leptideas y hespéridos.

Joven araña avispa (Argiope bruennichii), tan típica de los juncales y zonas húmedas.

Argynnis adippe
Alonso hizo unas fotos espectaculares, estoy seguro de que pronto las veremos en su página de Instagram (@ius_nature). También nos encontramos algunos viejos amigos como el saltamontes Chorthippus jucundus, de color verde. Después de descansar un rato en unos bancos, mientras Miguel se echaba la siesta, Alonso y yo nos fuimos a explorar la zona, subiendo una carretera de tierra. No vimos mucho y la temperatura subía, así que nos volvimos tras hacer algunas fotos.

Carlina acanthifolia subsp. baetica, planta a la que se le atribuyen propiedades protectoras de los hogares.

Detalle de la flor.

Argynnis adippe sobre una flor de espliego (Lavandula latifolia).

Inflorescencias de otra especie de Carlina.

A las cuatro de la tarde a principios de agosto, estos pinares de montaña mediterráneos no son el mejor lugar para dar un paseo...

Flor hipocromática de un cardo del género Cirsium.

Esta Hipparchia semele se paró en la bota de Alonso a libar barro y humedad. No se despegaba de él.

Hembra de Conocephalus.

Después sugerí ir al arroyo Endrinales, donde hay una pequeña población con unas casitas que nos gustan mucho, en una especie de cañón que forma este arroyo, rodeado de vegetación densa. Dimos otro pequeño paseo por la zona hasta llegar a un claro donde cada uno se separó un poco del resto a observar bichos y plantas. Al rato, recordaba haber estado por la zona con otros buenos amigos hace unos diez años, en concreto cerca de la localidad de El Batán del Puerto, pero no recordaba el sitio por donde habíamos paseado. Recordaba claramente haber visto allí una mariposa, Argynnis paphia, pero nada más. En cambio, Miguel sí conocía un sitio interesante cerca, llamada la Fuente Lisa, junto al río Madera, que pasa por allí. Así que después del arroyo Endrinales, fuimos al río Madera a mojarnos la cabeza y a despedirnos de la sierra, no sin antes mojarnos de nuevo la cabeza.
El claro donde buscamos bichos, junto al arroyo Endrinales.

Precioso macho adulto de mantis (Mantis religiosa). No está de más decir que estos animales son totalmente inofensivos para las personas.

Mariposa de los muros (Pararge aegeria), en la Fuente Lisa (río Madera).

Caballito del diablo (Callopteryx virgo) macho en el río Madera.

Caballito del diablo (Calopteryx virgo) hembra.

Otro caballito del diablo (Calopteryx haemorrhoidalis) en el río Madera.

Con esta fantástica visión de los pinos laricios creciendo en laderas casi verticales, desde la umbría de los bosques del río Madera, nos despedimos hasta otra vez. Fue un día fantástico en compañía de mis buenos amigos, por un lugar muy especial de nuestra provincia, a muy poca distancia de casa.