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14 septiembre 2013

Últimas noticias | Acuario de agua dulce y últimas salidas de campo

Renacuajos desarrollándose
    El mes pasado (18/8) fui a Valdeganga para ver si podía recolectar algún invertebrado para el acuario. Iba con la idea de capturar algún pequeño crustáceo o insecto. Por desgracia, la afluencia de domingueros que se acumulaban en la orilla del Júcar era demasiado grande como para ejercer mi naturalismo (no penséis mal, que sé a lo que vais) con total comodidad, así que me puse a caminar por no sé qué sendero, entre unos noguerales, y descubrí una acequia por la que corría un agua más fría que el alma del mismísimo Hades. La acequia estaba rodeada de Equisetum ramosissimum, enredaderas (Cynanchum acutum y Bryonia dioica, esta última con frutos) y de matas de higuera. Excepto algún berrido de ruiseñor bastardo (o "cetia ruiseñor", como lo quieren llamar ahora) que se oía de vez en cuando en la ribera y gorjeos de abejarucos, la tarde no tenía pinta de ser muy fructífera con respecto a las aves, así que me entretuve mirando lo que la argéntea corriente llevaba en su seno: hojas secas, hojas no secas, caracoles ahogados, insectos... Un rápido movimiento en el fondo de la acequia captó mi atención: había varios renacuajos de rana común (Pelophylax perezi), de un tamaño bastante apetitoso, así que capturé tres y los puse en el acuario. Al contrario que otros renacuajos que he mantenido, como los de sapo corredor, estos se han estado desarrollando muy lentamente. Hoy (13/9) sin embargo, uno de los renacuajos presentaba el siguiente aspecto:
Este ejemplar todavía respira mediante branquias, ya que lo veo boquear todo el tiempo.
    Los otros dos renacuajos, sin embargo, no han desarrollado extremidades todavía, y continúan royendo algas y otros restos orgánicos de la gravilla. Mientras tanto, las Daphnias parecen haber alcanzado un número de individuos constante, incluso puede que hayan muerto bastantes ejemplares.
    La temperatura del agua ha variado desde 25ºC los primeros días (mediados de verano), hasta 21ºC ahora, en septiembre.

Primeras mantis del verano, otros insectos y cardos
     El fuerte calor estival no nos permitió explorar mucho durante agosto, aunque encontramos momentos para salir al campo. El primer día, descubrimos un macho de Iris oratoria en fase parda que huyó volando en seguida.
    La segunda especie de mantis vino con una observación (26/8) de una hermosa hembra parda de Mantis religiosa, un ejemplar de unos 9 cm de longitud que reposaba boca abajo (como les gusta a los "mántidos de arbusto") que encontramos en un seto de lavanda a los pies del Cerro de San Cristóbal (Chinchilla, AB). Ese mismo día, vimos los primeros cardos (Atractylis humilis) florecidos en la Sierra de Chinchilla, caméfitos que gustan de terrenos calcáreos y que florecen entre julio y octubre. Junto a ellos, los Echinops ritro seguían con sus fitoquehaceres.
A la izquierda, Atractylis humilis. A la derecha, Echinops ritro.
    Este año, la Sierra está cargada de mariposas, y los ninfálidos, como esta Argynnis pandora, aprovechan libando flores del Atractylis.
Esto no es una mantis.
     Volviendo a las mantis, no fue hasta el pasado domingo (8/9), cuando nos detuvimos a mirar unas matitas de ajedrea (Satureja montana), también en Chinchilla, cuando volvimos a ver nuevas especies: dos pequeñas ninfas de Empusa pennata de escasos 2 cm de longitud se paseaban por un sendero creado a base de rodadas de bicis (cómo odio a los ciclistas domingueros sin escrúpulos...). Y van tres especies de mántidos.
    La cuarta ha llegado hoy (13/9), en forma de una Geomantis larvoides que correteaba por otro sendero. Menudo bicho, ¡qué manera de correr! Esto es lo que yo llamo "mantis de suelo". Por suerte, con mis poderes mántidos he conseguido que se estuviera quieta, a pesar de que lo ha hecho en mi mano (ya sé que las fotos de bichos en mano no quedan bien, a mí tampoco me gustan, pero es para que la veáis, hombreyà).
Geomantis larvoides.
    Justo después de ver la Geomantis, nos hemos cruzado en un polvoriento tomillar dos bonitos ejemplares amarillos, un macho y una hembra, de Mantis religiosa. Observando a la hembra, he llegado a una conclusión, y es que las hembras que se desarrollan en jardines se suelen hacer más grandes que las que veo en el campo (no siempre, sin embargo; pero ya me he encontrado varias que respaldan esto). Ha sido en este mismo lugar, en el herbazal agostado-tomillar polvoriento, donde he encontrado un cerambícido o escarabajo longicorne que todavía no hemos identificado. El animal estaba acurrucado en una flor seca de cardo corredor (Eryngium campestre). Si alguien sabe de qué especie se trata, que se anime a decirlo...
#ACTUALIZADO: me han ayudado a identificar el cerambícido (en el grupo Fotografía Insectos y Artrópodos de la Península Ibérica -España y Portugal). Seguramente se trate de Vesperus fuentei Pic, 1905, un endemismo íbero-balear del que se desconoce la larva y los hábitos alimentarios. Los imagos aparecen durante los meses de agosto, septiembre y octubre, siendo los machos activos voladores crepusculares o nocturnos (de "Sobre la puesta de Vesperus fuentei Pic,1905 (Coleoptera: Cerambycidae: Lepturinae)" de José Ignacio López Colón (Societat d'Historia Natural de les Balears)).

Las primeras setas y bellotas de encina 
Suillus
    Las últimas lluvias del verano han mojado lo suficiente el sustrato silvano como para permitir el desarrollo del cuerpo fructífero de los hongos. También hoy, mientras los abejarucos se despedían del Mediterráneo con sus gorjeos, he visto los primeros Suillus. De tamaño no muy grande, y algunos mordisqueados, levantaban la alfombra de acículas, anunciando el otoño.
    En nuestro paseo, sólo hemos observado tres setas, pero claramente el suelo del bosque ya empieza a bullir. Llevamos un año con bastante buen régimen de precipitaciones que espero que ayude a la proliferación de hongos en los bosques. Sobre todo en las zonas más húmedas y que reciben menos rayos solares es donde más había. El agua de las lluvias veraniegas que se ha acumulado en las grietas y rincones de pinares y encinares ya empieza a hacer de las suyas...
    El agua caída con estas lluvias, por cierto, se acumula en charcas temporales, donde ya han nacido miles de renacuajos de sapo corredor (Epidalea calamita).
     Las encinas llevan semanas con bellotas en sus ramas, y aguardo ansioso a que llegue el momento de recolectarlas (it's reforestation time!). Hoy estaban demasiado verdes, y como la fruta del Mercadona, se pueden recoger verdes y dejar que maduren poco a poco en algún recipiente aireado antes de plantarlas, pero yo prefiero esperar un poquico más.
Quercus rotundifolia
Esto es to-, esto es to-, esto es todo, amigos. 

16 agosto 2013

Un acuario de andar por casa

¿Un acuario sin filtros, ni sustancias químicas, ni peces de colorines? Challenge accepted.

    El mes pasado, en una de las visitas que hicimos al Júcar, se me ocurrió montar un acuario con algas, unos esquejillos de Ceratophyllum demersum e invertebrados acuáticos de la orilla del río, donde la velocidad del agua es menor. Sin filtro ni bomba de aire ni termostato; así, hala, a pelo.
    Después de haber intentado el año pasado montar un acuario de características similares, con algunos ejemplares de la gamba Atyaephyra desmaresti y un enorme macho de ditisco (Dytiscus marginalis), planorbis y mucho "verdín" que acabó desapareciendo, este año nos proponíamos algo más serio. Los ditiscos quedan bien en los acuarios, y no digamos las gambillas, que aparecen a toneladas en algunas zonas del río, y de hecho ya tengo ganas de poner alguno; pero pensamos hacerlo correctamente e introducir poco a poco los colonizadores del acuario.
A la izquierda, ditisco o escarabajo buceador (Dytiscus marginalis).
A la derecha, un bonito ejemplar de Atyaephyra desmaresti en la mano de mi amigo Julio.
    El acuario es un tanque de 60L en el que introdujimos, a mediados de Julio, agua de río gravilla limpia, algas filamentosas y Ceratophyllum demersum, que me regalaron hace unos meses. Esta es la primera fase de creación del ecosistema. Acto seguido, metimos los primeros caracolillos de río (Melanopsis tricarinata), un endemismo ibérico común en las provincias que lindan con el Mar Mediterráneo, peo con poblaciones dispersas en el interior, como es el caso de Albacete, En las orillas tranquilas aparecen a cientos. Son fáciles de identificar por su tamaño (~47 mm) y por una serie de caracteres diagnósticos que presento a continuación:
Tentáculos oculares filiformes, trompa prominente y concha alargada
y crestada. Incorrecto, no es un elefante acuático sino un Melanopsis tricarinata.
    El Ceratophyllum que me dieron debía de contener huevos o larvas de un pequeño caracol de agua dulce, un planórbido que no he conseguido identificar todavía, y que se han adaptado a su nuevo hábitat la mar de bien, al igual que los Melanopsis. Además, de vez en cuando, he dejado caer, como si de un verdadero remanso se tratase, alguna hoja de fresno o de chopo cuyos limbos han sido raspdos en cuestión de días por los pequeños moluscos y los microorganismos, comenzando así la segunda fase: los consumidores primarios empiezan a actuar como tales y el acuario se estabiliza; comienzan a aparecer numerosos invertebrados de muy pequeño tamaño, como las Daphnias.
    Las Daphnias, o pulgas de agua, como se las conoce popularmente, son crustáceos inferiores (clase Branchiopoda, superorden Cladocera) con 5 taxones localizables en la cuenca del Júcar en Albacete (según el libro Atlas fotográfico de los invertebrados acuáticos de la cuenca del Río Júcar en la provincia de Albacete, del Instituto de Estudios Albacetenses, indispensable para el naturalista que desee la pequeña fauna dulceacuícola local de la provincia). Aparecieron en cantidades industriales en el acuario a las pocas semanas de instalarlo y es muy interesante verlas desplazarse, moviéndose mediante impulsos gracias a sus "bracitos" (por eso las llaman "pulgas de agua", porque parecen saltar dentro del agua como pulgas), a pesar de lo difícil de su contemplación, pues no cuento con buenos aparatos ópticos para observar cosas tan pequeñas, y medirán menos de 2 mm de longitud. Se alimentan de pequeñas algas y partículas en suspensión. En reposo, suelen quedarse en las paredes del acuario, haciendo posible el encontrarlas fácilmente. Las pulgas de agua se reproducen de manera partenogenética, es decir, las hembras ponen huevos fértiles sin necesidad de la actuación del macho, naciendo de estos huevos hembras genéticamente idénticas a sus madres. En la última generación, sin embargo, aparecen machos para poder crear huevos resistentes a condiciones ambientales desfavorables. Por eso han nacido tantísimas Daphnias en mi acuario.
Copépodo en el acuario del año pasado.
No os confundáis con este otro Copépodo.
Esta segunda vez que he montado el acuario sin filtros, a pesar de poder observar tantas pulgas de agua, no he visto ningún copépodo (otros crustáceos inferiores muy chiquiticos, que parecen gambicas, pero más pequeños aún).
    Observar la microfauna dulceacuícola que rodea nuestras vidas, por muy pequeño que sea el charco o riachuelo que habiten, siempre depara sorpresas que alegran al naturalista (amateur y avanzado). Una simple lupa de mano de pocos aumentos (aunque una lupa binocular mejor mola más) servirá para descubrir los pequeños seres que, ajenos a todo lo que ocurre en la civilización humana, se desarrollan, se reproducen, viven sus vidas y mueren, repitiéndose este ciclo una y otra vez. Ya iré contando cómo se desarrolla este pequeño ecosistema que es el acuario que he montado y las alegrías que va dando.
Daphnia sp, planorbis, Melanopsis devorando la hoja de chopo, Ceratophyllum y másMelanopsis.