Mostrando entradas con la etiqueta Fauna dulceacuícola. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fauna dulceacuícola. Mostrar todas las entradas

18 julio 2023

Libélulas a 37 ºC

Odio el calor extremo del verano. Es algo superior a mí que me pone de un mal genio que no hay quien me mire. Por desgracia, noto que los episodios de calor extremo (más de 38 ºC) cada vez son más comunes en España, y esto es algo que he comentado con algunos amigos aficionados también a la meteorología. Cada vez el frío del invierno dura menos y el verano se va alargando y alargando... 

El mundo animal nos da señales de que algo está cambiando en este aspecto. Es el caso de las libélulas, insectos antiguos cuya morfología prácticamente no ha variado en 300 millones de años, y que, gracias a sus potentes alas, son capaces de viajar largas distancias. Así, se ha constatado la reciente aparición de especies de libélulas africanas en la península ibérica en las últimas décadas, y yo he podido comprobarlo con mis propios ojos, en mi propia ciudad y zonas cercanas, como ya observamos en el estudio sobre odonatos que realizamos hace pocos años en Albacete. Hablo de especies africanas que se han asentado en España como Trithemis kirbyi, T. annulata, Orthetrum chrysostigma o Brachythemis impartita, cuya colonización es muy reciente. En el norte de Europa está ocurriendo lo mismo, con especies de libélulas clásicamente mediterráneas que se desplazan hacia latitudes más altas. El planeta se resiente y los cambios repentinos en las distribuciones de los animales son muestra de ello: no hay más que salir al campo y observar la naturaleza para darse cuenta. 

Pero bueno, la entrada no va sobre cambio climático y libélulas. Va solo de libélulas, lo que pasa es que son un grupo muy interesante para observar este fenómeno. Hoy, en plena ola de calor (hasta 43 ºC en Albacete), salí por el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha para hacer unas fotos que me habían pedido y, de paso, me he fijado en algunos odonatos que volaban en la recreación de la laguna kárstica de Ruidera. Esta laguna es interesante porque la cruza un puente por encima, por lo que se puede observar todo desde cierta altura. A pocos centímetros de la lámina de agua, como siempre, se veían pequeños caballitos del diablo (Ischnura graellsii y Erythromma lindenii), con vuelos lentos pero directos. De repente, a mayor altura sobre la lámina de agua, un rayo azulado ha pasado a toda velocidad para encontrarse con otra libélula de similares características: era una Anax parthenope que, patrullando su territorio, ha detectado la presencia de una libélula emperador (Anax imperator) y ha volado a toda velocidad a expulsarla. Me ha resultado llamativo ver tres Anax parthenope y solamente una A. imperator, cuando hasta hace solo tres años, la presencia de A. parthenope en el Jardín Botánico era casi testimonial. No sé a qué se debe esta aparición repentina.

Anax parthenope

Después me he dirigido a la balsa de los huertos o alberca de las libélulas. Allí he vuelto a ver a la libélula emperador, pero... de otra manera. El aleteo membranoso ha captado mi atención en seguida. Marcaba el termómetro 37 ºC.

Libélulas emperador (Anax imperator) en pleno tándem sexual.

También he podido ver otras especies de odonatos que aguantaban estoicamente el calor canicular e incluso ponían huevos en el agua de cocido.

Ischnura graellsii comiendo algo.

Crocothemis erythraea

Erythromma lindenii en tándem. El macho es el de la izquierda, la hembra se puede ver poniendo huevos en el agua.

Erythromma lindenii descansando.

Mientras tanto, las ranas comunes (Pelophylax perezi) se bañaban o se asoleaban tranquilamente en el interior de la alberca. Incluso he podido ver un amplexo de ranas que no he podido fotografiar, porque en seguida se han sumergido con un rápido chapoteo.

Rana común (Pelophylax perezi) descansando sobre una maceta de nenúfares.

15 julio 2022

Libélulas en la balsa de los huertos

    Ayer, sobre las 12:30h del mediodía, detecté un ejemplar de Anax parthenope sobrevolando la balsa de los huertos del Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. Es una especie que no habíamos observado en el Jardín hasta la fecha, pero justo me pilló sin la cámara. Con la ola de calor que estamos sufriendo en Iberia, no volví a exponerme al sol para buscarla y menos a esas horas. Pero hoy me acerqué de nuevo y tras un rato corto de observación del estanque, no he vuelto a verla.

    Sí que he observado un macho de libélula emperador (Anax imperator) patrullando a unos 3 m de altura sobre el agua y una libélula roja (Crocothemis erythraea) dando vueltas en el borde de la balsa, que de vez en cuando se posaba en los juncos y adoptaba la postura del obelisco. También se observan estos días ingentes cantidades de los caballitos del diablo más típicos del Botánico: Ischnura graellsii y Erythromma lindenii. Se pueden ver desde primavera hasta finales de verano.

Erythromma lindenii posada en una ramilla. En el agua, se observan dos nadadores de espalda (Notonecta), potentes chinches acuáticas depredadoras adaptadas a la vida sumergida bocarriba.

Ischnura graellsii, un caballito del diablo típico del Mediterráneo Occidental.

Renacuajos de rana común ya con los cuatro miembros.

La rana común (Pelophylax perezi) es un anfibio muy fácil de observar en el Jardín Botánico y abundante. A principios de verano, se oye su potente croar retumbando en las balsas y lagunas recreadas.

Libélula emperador (Anax imperator)

Erythromma lindenii

La libélula roja (Crocothemis erythraea) en la característica postura del obelisco.


02 mayo 2019

Rata de agua en el Canal de María Cristina (Albacete)

    El otro día fuimos María del Mar y yo a dar un paseo por el Canal de María Cristina. La cantidad de olmos y el agua que llevaba el canal daban la sensación de estar en otras latitudes. Se oían muchísimos ruiseñores comunes, verdecillos, verderones, pardillos, carboneros y papamoscas cerrojillos por doquier. Pero lo que más nos sorprendió fue avistar una rata nadando en el agua que resultó ser Arvicola sapidus, clasificada por la UICN como "Vulnerable". Interesante sin duda. María del Mar pudo hacerle muy buenas fotos para poder identificarla.
Arvicola sapidus nadando.
Turdus merula
Conejo ibérico (Oryctolagus cuniculus)
Arvicola sapidus, la rata de agua.
Verdecillo (Serinus serinus) hembra sobre pan y quesito (Robinia pseudoacacia).
Este año viene más agua que nunca. Si el Ayuntamiento de Albacete se pusiera firme con este lugar,
consiguiera que siempre hubiera agua corriendo (ellos ya saben cómo) y se favoreciera la vegetación autóctona, conseguiríamos nuestro pequeño reducto de fauna dulceacuícola como tienen muchas ciudades europeas.

16 agosto 2013

Un acuario de andar por casa

¿Un acuario sin filtros, ni sustancias químicas, ni peces de colorines? Challenge accepted.

    El mes pasado, en una de las visitas que hicimos al Júcar, se me ocurrió montar un acuario con algas, unos esquejillos de Ceratophyllum demersum e invertebrados acuáticos de la orilla del río, donde la velocidad del agua es menor. Sin filtro ni bomba de aire ni termostato; así, hala, a pelo.
    Después de haber intentado el año pasado montar un acuario de características similares, con algunos ejemplares de la gamba Atyaephyra desmaresti y un enorme macho de ditisco (Dytiscus marginalis), planorbis y mucho "verdín" que acabó desapareciendo, este año nos proponíamos algo más serio. Los ditiscos quedan bien en los acuarios, y no digamos las gambillas, que aparecen a toneladas en algunas zonas del río, y de hecho ya tengo ganas de poner alguno; pero pensamos hacerlo correctamente e introducir poco a poco los colonizadores del acuario.
A la izquierda, ditisco o escarabajo buceador (Dytiscus marginalis).
A la derecha, un bonito ejemplar de Atyaephyra desmaresti en la mano de mi amigo Julio.
    El acuario es un tanque de 60L en el que introdujimos, a mediados de Julio, agua de río gravilla limpia, algas filamentosas y Ceratophyllum demersum, que me regalaron hace unos meses. Esta es la primera fase de creación del ecosistema. Acto seguido, metimos los primeros caracolillos de río (Melanopsis tricarinata), un endemismo ibérico común en las provincias que lindan con el Mar Mediterráneo, peo con poblaciones dispersas en el interior, como es el caso de Albacete, En las orillas tranquilas aparecen a cientos. Son fáciles de identificar por su tamaño (~47 mm) y por una serie de caracteres diagnósticos que presento a continuación:
Tentáculos oculares filiformes, trompa prominente y concha alargada
y crestada. Incorrecto, no es un elefante acuático sino un Melanopsis tricarinata.
    El Ceratophyllum que me dieron debía de contener huevos o larvas de un pequeño caracol de agua dulce, un planórbido que no he conseguido identificar todavía, y que se han adaptado a su nuevo hábitat la mar de bien, al igual que los Melanopsis. Además, de vez en cuando, he dejado caer, como si de un verdadero remanso se tratase, alguna hoja de fresno o de chopo cuyos limbos han sido raspdos en cuestión de días por los pequeños moluscos y los microorganismos, comenzando así la segunda fase: los consumidores primarios empiezan a actuar como tales y el acuario se estabiliza; comienzan a aparecer numerosos invertebrados de muy pequeño tamaño, como las Daphnias.
    Las Daphnias, o pulgas de agua, como se las conoce popularmente, son crustáceos inferiores (clase Branchiopoda, superorden Cladocera) con 5 taxones localizables en la cuenca del Júcar en Albacete (según el libro Atlas fotográfico de los invertebrados acuáticos de la cuenca del Río Júcar en la provincia de Albacete, del Instituto de Estudios Albacetenses, indispensable para el naturalista que desee la pequeña fauna dulceacuícola local de la provincia). Aparecieron en cantidades industriales en el acuario a las pocas semanas de instalarlo y es muy interesante verlas desplazarse, moviéndose mediante impulsos gracias a sus "bracitos" (por eso las llaman "pulgas de agua", porque parecen saltar dentro del agua como pulgas), a pesar de lo difícil de su contemplación, pues no cuento con buenos aparatos ópticos para observar cosas tan pequeñas, y medirán menos de 2 mm de longitud. Se alimentan de pequeñas algas y partículas en suspensión. En reposo, suelen quedarse en las paredes del acuario, haciendo posible el encontrarlas fácilmente. Las pulgas de agua se reproducen de manera partenogenética, es decir, las hembras ponen huevos fértiles sin necesidad de la actuación del macho, naciendo de estos huevos hembras genéticamente idénticas a sus madres. En la última generación, sin embargo, aparecen machos para poder crear huevos resistentes a condiciones ambientales desfavorables. Por eso han nacido tantísimas Daphnias en mi acuario.
Copépodo en el acuario del año pasado.
No os confundáis con este otro Copépodo.
Esta segunda vez que he montado el acuario sin filtros, a pesar de poder observar tantas pulgas de agua, no he visto ningún copépodo (otros crustáceos inferiores muy chiquiticos, que parecen gambicas, pero más pequeños aún).
    Observar la microfauna dulceacuícola que rodea nuestras vidas, por muy pequeño que sea el charco o riachuelo que habiten, siempre depara sorpresas que alegran al naturalista (amateur y avanzado). Una simple lupa de mano de pocos aumentos (aunque una lupa binocular mejor mola más) servirá para descubrir los pequeños seres que, ajenos a todo lo que ocurre en la civilización humana, se desarrollan, se reproducen, viven sus vidas y mueren, repitiéndose este ciclo una y otra vez. Ya iré contando cómo se desarrolla este pequeño ecosistema que es el acuario que he montado y las alegrías que va dando.
Daphnia sp, planorbis, Melanopsis devorando la hoja de chopo, Ceratophyllum y másMelanopsis.