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10 junio 2017

Una tarde de junio contigo, en el espartal

    Acompáñame, vayamos juntos. Quiero que vengas conmigo, para volver a ese lugar que tan felices nos hace. Quiero que ambos tomemos un nuevo contacto con esta buena y antigua tierra, tan llena de secretos a la vista del que desee encontrarlos. Yo conozco los rastros, las señales, pero no soy dueño de esta tierra, simplemente formo parte de ella y me apasiona conocer a mis vecinos, tengan dos o veinte pares de patas, raíces, hojas o aristas de caliza. Vamos a redescubrir juntos el mundo que una vez olvidamos. No me sueltes la mano. No nos detengamos, hay mucho que ver, mucho que vivir, mucho que sentir, pero quiero que todo eso sea junto a ti, en este lugar. Quiero presentarte a mis nuevos y mis viejos amigos del alma.
    Las mariposas alegran la atmósfera, junto a las aves, con sus hermosas alas de mil colores. Me alegra ver que el verano está aquí, no es un espejismo, no, es la pura realidad. Los duendes del bosque han salido a absorber el calor de Helios; vamos a buscarlos, no nos demoremos. Ahí aparece la Pyronia bathseba, junto al recodo de la carretera donde abundan el ailanto, la hierba de San Juan y las centáureas. Una de nuestras mariposas más comunes, ¿la recuerdas? 
¿Por qué son tan abundantes estas mariposas en nuestra zona? ¡Muy fácil! Porque sus orugas se alimentan de una de las plantas más extendidas en los pinares: el lastón (Brachypodium sp).
Pyronia bathseba sobre Centaurea aspera en la Sierra de Chinchilla, 9.6.2017.
    No nos demoremos, quiero ir a nuestro sitio especial, allí donde la mirada llega hasta los límites mismos de Castilla: en efecto, el espartal. El aparente secarral donde poco más que la atocha y algunos otros arbustos parecen sobrevivir. No es un secarral, ya sabes toda la vida sorprendente que podemos encontrar aquí. ¿No te apetece volver a rodear las macollas de la atocha junto a mí? ¿No quieres volver a ver el sol ponerse tras la enorme llanura manchega? ¿No te apetece sentir el aroma de la lavanda y el tomillo? ¿No quieres volver a sentir esa conexión con la tierra herida que se recupera poco a poco? Esperemos.
    En el espartal, ya no quedan muchas flores. Ha hecho mucho calor, pero ahora empieza la floración de muchas plantas, como la del rabogato o Sideritis angustifolia subsp. mugronensis = Sideritis mugronensis, que crece por esta zona. Acerquémonos a una para ver qué insectos pululan sobre ella. ¡Vaya! Nos sorprende una reluciente hormiga, la Camponotus aethiops. También vemos otras hormiguitas más pequeñas, son Crematogaster auberti. 
Sideritis mugronensis
    ¡Pero mira lo que vuela entre las espigas del esparto! Una preciosa macaón (Papilio machaon), que tiene la gracia del monte pintada en las alas, decide posarse en el mismo suelo para que podamos fotografiarla. Si quisiera, hasta podríamos dibujarla en el acto. Está tranquila, como nuestros corazones en este lugar.
Papilio machaon
    Sigamos navegando en el mar de espartos. Nos llegan los olores de la ajedrea, el tomillo, el té de roca, la lavanda. No lo puedo evitar, esos olores me revitalizan, me rellenan los huecos del alma y el corazón poco a poco, se me olvidan los pesares y recuerdo que estamos aquí, en este lugar, que lo que cuenta es el ahora, lo que vemos, lo que soñamos y vivimos al momento. Vamos a levantar una piedra, para ver qué hay debajo... ¡Oh, no parece que haya ningún animal escondido! Pero... espera, ¿qué es eso? Una pequeña araña saltarina, la Cyrba algerina, una especie que no habíamos visto antes.
Cyrba argelina
    Sigamos caminando, no te separes, no te vayas, vamos a la casa de la araña lobo (Lycosa hispanica), nos recibirá en el umbral de su túnel. Hay que tener cuidado, respetarla y no incordiarla.
Lycosa hispanica
Lycosa hispanica
    Dejémosla en su guarida, esta noche saldrá a comer y necesita descansar y coger fuerzas para la cacería. 
    Cientos de saltamontes huyen a nuestro paso. Qué buen escondrijo para un ortóptero son las genistas, las macollas, los enebros. Dime, ¿no disfrutas tanto como yo? ¿No lo echas de menos? Sentémonos un rato, bebamos agua fresca, llevo una cantimplora en la mochila. Descansemos, hay tiempo para todo. Algo vuela sobre nosotros: es un aguililla calzada (Aquila pennata) que nos mira con curiosidad, nos echaba de menos. Sobrevuela el espartal y se dirige a toda velocidad hacia el este, donde acaba desapareciendo entre las colinas arboladas.
Aguililla calzada (Aquila pennata)
    Descubres cerca unas florecillas rosadas, las del clavel español (Dianthus hispanicus). Son delicadas y sobresalen a la sombra de un esparto.
    Se me ocurre algo, vayamos al otro lado de los pinos, bordeando la tierra de labor, adonde crecen las siemprevivas y las candileras, donde la santolina atrae al pequeño escarabajo de las alfombras (Anthrenus pimpinellae). Sigamos viendo qué nos encontramos, descubramos más insectos y dime si no quisieras que este momento durase eternamente.
Hormiga león (Myrmeleontidae)
Posible Chorthippus vagans.
Mylabris sp. sobre candilera (Phlomis lychnitis).
Oedaleus decorus
    El sol se aproxima al horizonte a 1600 km/h., sin embargo, todavía tenemos tiempo. Entre las siemprevivas, descubrimos a la Uloborus, la araña sin veneno. Me alegro mucho, ¿no recuerdas cuando la vimos el año pasado, en este mismo lugar?
    Nos sentamos  en una gran roca, frente al campo de cebada, que no tiene muy buen aspecto. A nuestro alrededor percibimos decenas de insectos y me acuerdo de la película Microcosmos, que nunca dejo de recomendarte. Dime, ¿qué sientes? ¿Puedes oír el sonido de la autovía a lo lejos? Si el viento viniera del Norte, no lo oiríamos. Un zumbido, unas chinches sobre una flor, una oruga recorre un tramo de un tallo, una mariquita camina a toda velocidad sobre una brizna de hierba... son seres diminutos que no conocen ni el bien ni el mal, que viven su vida ajenos a cualquier problema que nosotros tengamos. Los insectos viven en su mundo de sol, lluvia, arbustos y aromas, ora volando, ora corriendo. La humanidad caerá y ellos seguirán, con sus armaduras de quitina, sus colores y los efluvios de la tierra húmeda. Uno se siente tan ridículo al comparar los problemas del primer mundo con la existencia efímera pero interminable de los artrópodos. Detrás de mí hay un bullicio de alas en torno a unas pocas espigas de Salvia lavandulifolia. Me sorprende encontrar algunas espigas de la otra salvia, la S. verbenaca, todavía frescas y en plena floración, cuando en el resto de la zona están todas pasadas.
Sentado, simplemente respirando, observando, veo cosas como estas: Carpocoris mediterraneus.
Salvia lavandulifolia
Dime si no es "la avispa más bonita del mundo". Chrysididae.
    El sol se filtra a través de las espigas y las hojas que ya se agostan. Me encanta ver la luz descompuesta en esa gama de colores amarillos, dorados, ocres... Vayamos volviendo, no hay prisa, pero sí destino. De repente, nos sorprende el zumbido de un enorme asílido que nunca habíamos visto. Se trata de una pareja de moscas salteadoras de la especie Stenopogon sabaudus. Son bastante imponentes...
Stenopogon sabaudus
    Volviendo, vemos decenas de Mylabris sobre las espigas, sobre las flores. Están como meditando, con la cabeza bien pegada a las yemas de las plantas. Vamos a dejarlos tranquilos, que oren en el páramo ibérico en silencio. Una gran mariposa blanquinegra aparece entre las espigas del lastón, volviendo a posarse unos metros más allá. Es una medioluto herrumbrosa (Melanargia occitanica), cuyas larvas también se alimentan del lastón y otras poáceas. Se hace de noche poco a poco y debemos continuar, todavía nos queda atravesar de nuevo el espartal, mi querido espartal...
Melanargia occitanica
    Ni cuando la oscuridad va derramándose sobre las colinas podemos dejar de encontrar seres maravillosos. Una pequeña mantis correteando nos hace detenernos. ¡Pero si es una Geomantis larvoides! ¿No recuerdas verla conmigo, en este mismo lugar, hace ya cuatro años?
Geomantis larvoides
    Se nos hace tarde, son casi las diez de la noche. Seguimos caminando, vamos recordando las maravillas observadas, lo que hemos sentido en este lugar único para nosotros. Dime, ¿quieres repetirlo? Pero... ¿qué es eso? ¿Más animalitos que mirar y admirar? ¡Pues sí! Una de las arañas cangrejo más bonitas que he visto nunca, grande, amarilla como la yema de un huevo de gallina, entre las flores de una Fumana dormida.
Thomisus onustus
    Me encantaría quedarme con todos vosotros, amigos de seis y ocho patas, pero las obligaciones de la sociedad humana me arrastran y no puedo zafarme, me temo. Tal vez algún día, viva solo por y para la naturaleza, tal y como ella debió de vivir hacia nosotros un día ya lejano. Nos apresuramos entre los pinos, veo plantas de Galium verum y Teucrium chamaedrys y alguna flor de escabiosa, pero hay que irse ya, lo siento. Soy el primero que quisiera quedarme... ¿Te has divertido? ¿Te sientes mejor después de este paseo? ¿No te apetece contárselo a todos tus amigos? Dime, ¿repetirías conmigo? Yo sí. ¿No es único lo que tenemos aquí? ¿No quieres que este lugar se convierta en el antiguo templo de la vida que un día fue para nosotros? Dímelo... pero no lo digas.
    Al salir de los campos, de los bosques, me pregunto ¿a dónde has ido? ¿Dónde estás? ¿Te has quedado atrás? Pero no. La única persona con la que he ido al atochar soy yo mismo, siempre. No me ha acompañado nadie más, solo la memoria difusa de algo raro. No sé qué pensar, pero en mi cabeza resuena una frase de Darwin:

I am dying by inches, from not having any body to talk to about insects.

14 septiembre 2013

Últimas noticias | Acuario de agua dulce y últimas salidas de campo

Renacuajos desarrollándose
    El mes pasado (18/8) fui a Valdeganga para ver si podía recolectar algún invertebrado para el acuario. Iba con la idea de capturar algún pequeño crustáceo o insecto. Por desgracia, la afluencia de domingueros que se acumulaban en la orilla del Júcar era demasiado grande como para ejercer mi naturalismo (no penséis mal, que sé a lo que vais) con total comodidad, así que me puse a caminar por no sé qué sendero, entre unos noguerales, y descubrí una acequia por la que corría un agua más fría que el alma del mismísimo Hades. La acequia estaba rodeada de Equisetum ramosissimum, enredaderas (Cynanchum acutum y Bryonia dioica, esta última con frutos) y de matas de higuera. Excepto algún berrido de ruiseñor bastardo (o "cetia ruiseñor", como lo quieren llamar ahora) que se oía de vez en cuando en la ribera y gorjeos de abejarucos, la tarde no tenía pinta de ser muy fructífera con respecto a las aves, así que me entretuve mirando lo que la argéntea corriente llevaba en su seno: hojas secas, hojas no secas, caracoles ahogados, insectos... Un rápido movimiento en el fondo de la acequia captó mi atención: había varios renacuajos de rana común (Pelophylax perezi), de un tamaño bastante apetitoso, así que capturé tres y los puse en el acuario. Al contrario que otros renacuajos que he mantenido, como los de sapo corredor, estos se han estado desarrollando muy lentamente. Hoy (13/9) sin embargo, uno de los renacuajos presentaba el siguiente aspecto:
Este ejemplar todavía respira mediante branquias, ya que lo veo boquear todo el tiempo.
    Los otros dos renacuajos, sin embargo, no han desarrollado extremidades todavía, y continúan royendo algas y otros restos orgánicos de la gravilla. Mientras tanto, las Daphnias parecen haber alcanzado un número de individuos constante, incluso puede que hayan muerto bastantes ejemplares.
    La temperatura del agua ha variado desde 25ºC los primeros días (mediados de verano), hasta 21ºC ahora, en septiembre.

Primeras mantis del verano, otros insectos y cardos
     El fuerte calor estival no nos permitió explorar mucho durante agosto, aunque encontramos momentos para salir al campo. El primer día, descubrimos un macho de Iris oratoria en fase parda que huyó volando en seguida.
    La segunda especie de mantis vino con una observación (26/8) de una hermosa hembra parda de Mantis religiosa, un ejemplar de unos 9 cm de longitud que reposaba boca abajo (como les gusta a los "mántidos de arbusto") que encontramos en un seto de lavanda a los pies del Cerro de San Cristóbal (Chinchilla, AB). Ese mismo día, vimos los primeros cardos (Atractylis humilis) florecidos en la Sierra de Chinchilla, caméfitos que gustan de terrenos calcáreos y que florecen entre julio y octubre. Junto a ellos, los Echinops ritro seguían con sus fitoquehaceres.
A la izquierda, Atractylis humilis. A la derecha, Echinops ritro.
    Este año, la Sierra está cargada de mariposas, y los ninfálidos, como esta Argynnis pandora, aprovechan libando flores del Atractylis.
Esto no es una mantis.
     Volviendo a las mantis, no fue hasta el pasado domingo (8/9), cuando nos detuvimos a mirar unas matitas de ajedrea (Satureja montana), también en Chinchilla, cuando volvimos a ver nuevas especies: dos pequeñas ninfas de Empusa pennata de escasos 2 cm de longitud se paseaban por un sendero creado a base de rodadas de bicis (cómo odio a los ciclistas domingueros sin escrúpulos...). Y van tres especies de mántidos.
    La cuarta ha llegado hoy (13/9), en forma de una Geomantis larvoides que correteaba por otro sendero. Menudo bicho, ¡qué manera de correr! Esto es lo que yo llamo "mantis de suelo". Por suerte, con mis poderes mántidos he conseguido que se estuviera quieta, a pesar de que lo ha hecho en mi mano (ya sé que las fotos de bichos en mano no quedan bien, a mí tampoco me gustan, pero es para que la veáis, hombreyà).
Geomantis larvoides.
    Justo después de ver la Geomantis, nos hemos cruzado en un polvoriento tomillar dos bonitos ejemplares amarillos, un macho y una hembra, de Mantis religiosa. Observando a la hembra, he llegado a una conclusión, y es que las hembras que se desarrollan en jardines se suelen hacer más grandes que las que veo en el campo (no siempre, sin embargo; pero ya me he encontrado varias que respaldan esto). Ha sido en este mismo lugar, en el herbazal agostado-tomillar polvoriento, donde he encontrado un cerambícido o escarabajo longicorne que todavía no hemos identificado. El animal estaba acurrucado en una flor seca de cardo corredor (Eryngium campestre). Si alguien sabe de qué especie se trata, que se anime a decirlo...
#ACTUALIZADO: me han ayudado a identificar el cerambícido (en el grupo Fotografía Insectos y Artrópodos de la Península Ibérica -España y Portugal). Seguramente se trate de Vesperus fuentei Pic, 1905, un endemismo íbero-balear del que se desconoce la larva y los hábitos alimentarios. Los imagos aparecen durante los meses de agosto, septiembre y octubre, siendo los machos activos voladores crepusculares o nocturnos (de "Sobre la puesta de Vesperus fuentei Pic,1905 (Coleoptera: Cerambycidae: Lepturinae)" de José Ignacio López Colón (Societat d'Historia Natural de les Balears)).

Las primeras setas y bellotas de encina 
Suillus
    Las últimas lluvias del verano han mojado lo suficiente el sustrato silvano como para permitir el desarrollo del cuerpo fructífero de los hongos. También hoy, mientras los abejarucos se despedían del Mediterráneo con sus gorjeos, he visto los primeros Suillus. De tamaño no muy grande, y algunos mordisqueados, levantaban la alfombra de acículas, anunciando el otoño.
    En nuestro paseo, sólo hemos observado tres setas, pero claramente el suelo del bosque ya empieza a bullir. Llevamos un año con bastante buen régimen de precipitaciones que espero que ayude a la proliferación de hongos en los bosques. Sobre todo en las zonas más húmedas y que reciben menos rayos solares es donde más había. El agua de las lluvias veraniegas que se ha acumulado en las grietas y rincones de pinares y encinares ya empieza a hacer de las suyas...
    El agua caída con estas lluvias, por cierto, se acumula en charcas temporales, donde ya han nacido miles de renacuajos de sapo corredor (Epidalea calamita).
     Las encinas llevan semanas con bellotas en sus ramas, y aguardo ansioso a que llegue el momento de recolectarlas (it's reforestation time!). Hoy estaban demasiado verdes, y como la fruta del Mercadona, se pueden recoger verdes y dejar que maduren poco a poco en algún recipiente aireado antes de plantarlas, pero yo prefiero esperar un poquico más.
Quercus rotundifolia
Esto es to-, esto es to-, esto es todo, amigos.