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09 octubre 2026

Sorpresas entomológicas de octubre en el Jardín Botánico

Una mosca zángano de ojos rayados (Eristalinus taeniops) visita la flor del tupinambo (Helianthus tuberosus), en el Jardín Botánico.

Octubre ha llegado para refrescarnos a todos (¡5 ºC esta noche!) y, como ocurre siempre en esta época del año, se produce una segunda primavera que apresura a decenas de especies de insectos y flores a buscarse mutuamente. El Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, como es habitual, no defrauda en el «bicheo», si sabemos dónde mirar.

15 noviembre 2024

Paseo por Salobre en busca de avispones europeos

Salobre

El 29 de septiembre, hicimos una pequeña ruta familiar por Salobre, un pueblo de la Sierra de Alcaraz. Mi intención era ver avispones europeos (Vespa crabro), uno de los mayores himenópteros de Europa, que se ponen muy activos en otoño, y es además uno de mis insectos favoritos. Por esta razón arrastré a mi familia a este punto concreto, donde sabía que íbamos a tiro hecho y además el paraje vale la pena verlo. Dimos un paseo de unas dos horas por la vera del río Salobre, que da nombre a esta localidad, mientras nos deleitábamos con el sonido del agua y el komorebi bajo las copas de los árboles. 

Avispón europeo (Vespa crabro)
No tardé mucho en detectar uno de los primeros avispones que vimos, acercándose a la orilla del arroyo a beber. Era un ejemplar bastante grande y, a pesar de la distancia, pude hacer zoom con la cámara y capturar algunas fotografías.
Espino albar (Crataegus monogyna)
Por la zona, junto al río, observé otras especies de plantas y animales. Me sorprendió encontrar una ninfa de la chinche americana Zelus renardi que parece haberse extendido ya por toda la península ibérica. 
Zelus renardii
En un camino de tierra, vi una avispa que me pareció distinta a la típica avispa alemana y, efectivamente, al observarla bien, comprobé que se trataba de una avispa común (Vespula vulgaris), que para mí no resulta nada común. 

Avispa común (Vespula vulgaris)

Cymbalophora pudica
El paisaje es idílico, aunque le vendría bien alguna limpieza de basura que emborronaba su belleza, como botellas y otros objetos que ensuciaban la escena.
Salobre
Una lavandera cascadeña (Motacilla cinerea) sobrevoló el río veloz hasta posarse en el murete. En cierto momento, oimos el repiqueteo del pico picapinos (Dendrocopos major), un ave muy ligada a bosques de ribera en mi zona.
Pico picapinos (Dendrocopos major)

Sauquillo (Sambucus ebulus)
Al final del camino, encontramos una hiedra en flor trepando por los chopos. La hiedra (Hedera) es una planta fantástica si uno quiere observar avispones europeos, suponiendo que este insecto esté presente en la zona. No defrauda. Como florece a finales de verano o en pleno otoño, ofrece una gran cantidad de néctar a innumerables insectos. En una de estas hiedras floridas vimos varios ejemplares de avispón, así como a la mosca que lo imita, del género Volucella. Y así concluyó el paseo, con la observación de cientos de polinizadores en la hiedra florida.

Abejorro común (Bombus terrestris lusitanicus)

Avispón europeo (V. crabro)

Avispón europeo

Mosca del género Volucella que se mimetiza con el avispón europeo.

Avispón europeo

Avispón europeo

09 marzo 2021

Encuentros entre tormentas

     Me encantan estos días de finales de invierno, cuando el sol se pelea con los frentes nubosos, intentando calentar con más fuerza, pero con parsimonia llegan nubarrones azul oscuro que traen cortinas de lluvia, hidratando la tierra previamente templada. El campo lo agradece y esto lo vemos en las primeras orquídeas del año, las minúsculas Hornungia petraea y Erophila verna que florecen en los suelos duros de roca, la llegada de algunas aves migratorias desde el sur, como el críalo (Clamator glandarius) y los cantos de otros pajarillos que han resistido el periodo frío, como los mirlos (Turdus merula) o los machos de verdecillo (Serinus serinus), que ya venían anunciando sus conciertos desde hace semanas. Espero con ilusión la sucesión de floraciones de los montes y la aparición de los animales que van despertando o llegando de África. 
    Desde las colinas cubiertas de ásperos matorrales grisáceos pinchudos que ya empiezan a despertar lentamente, se ve la gran llanura antropizada, verde y con una carretera larga que la cruza y que acaba en el Mediterráneo, y las nubes de un tono índigo que se acercan desde varios frentes, arrastrando columnas de una lluvia que distorsiona el horizonte. Estos instantes de lucha entre el cálido sol y las nubes me hacen sentirme algo nostálgico (nostalgia vernal) sin saber de qué realmente, como una necesidad de viajar a los confines de Iberia para ver nuevos horizontes y conocer diferentes perspectivas de una misma península o algo así.  Y aunque el horizonte neblinoso me avisa de unas tormentillas de nubes de color cobalto que merodean a pocos kilómetros, amenazando con unirse en una sola nube gigante desde varios frentes, me arriesgo a explorar la naturaleza una tarde cualquiera de principios de marzo. A mi llegada, me reciben las primeras aves. El rápido vuelo ondulado de un pájaro carpintero cruza el camino hasta posarse en el borde de un terraplén junto a un campo en barbecho. Es el pito real (Picus sharpei), endemismo ibérico muy relacionado con el gran pito real europeo (Picus viridis). Descubro por su bigote negro que se trata de una hembra. 

Pito real (Picus sharpei), hembra. Chinchilla, 8.3.2021.

    Junto a ella, sobre una coscoja (Quercus coccifera), se juntan un macho de pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y un carbonero común (Parus major). 
    Detengo mi andadura tras descender por un camino natural, al borde de un gran escalón de piedra, y deslizarme entre las ramas bajas de dos encinas que forman un pequeño pasillo sin duda utilizado por algún animal para subir y bajar la ladera. En el suelo, nevado de hojas secas de encina, encuentro el hongo estrellado, que tiene el maravilloso nombre científico de Astraeus hygrometricus. La estrella de tierra que mide la humedad ambiental.
    Tras atravesar una densa mancha de espartos, romeros, albaidas y espinos, me siento a contemplar el horizonte, disfrutando del momento y con la mente puesta en lo que tengo directamente enfrente de mí. Pasan los coches a lo lejos, a toda velocidad, y más allá se ven zonas más oscuras con colinas onduladas. Entre la carretera y yo, pocos kilómetros de campos verdes o pardos.

Tormentas acercándose.
    En este mismo lugar, hace cuatro años, también me pilló una tormenta primaveral que me caló muy poco, pero fue en el mes de abril, y tenía la misma sensación de nostalgia de lluvia vernal. Recuerdo caminar a lo largo de la ladera, más allá de donde me encuentro ahora, entre las espigas nuevas de los espartos y las albaidas, y encontrar moluscos que sacaban sus tentáculos oculares. Me reclino un poco contra la pared sin tener en cuenta que, cerca, camina un pequeño insecto con un extraño aspecto. A primera vista, me parece un pequeño hemíptero, alguna chinche, pero su movimiento me hace pensar en alguna pequeña mantis. Evidentemente, por el patrón de color, me doy cuenta de que debe de ser otra cosa. La forma de su cabeza me da una pista: se trata de un díptero del género Tachydromia, de la familia Hybotidae.
Tachydromia. Chinchilla, 8.3.2021.
    A mi alrededor, florecen diferentes plantas de estos ambientes secos castigados por los elementos y me vienen a la cabeza nombres en latín que suenan a hechizos: Asplenium ruta-muraria, Iberis ciliata o Carex halleriana son algunos de ellos. Las albaidas (Anthyllis cytisoides) tienen muchas hojillas nuevas, pero todavía quedan dos meses para que empiecen a florecer con sus espigas de color amarillo pálido. 
Carex halleriana. Chinchilla, 8.3.2021.
    En el paredón calizo, descubro el movimiento rápido de la Pisaura mirabilis, una araña que corretea por el suelo deteniéndose de vez en cuando, paralizada en su trayectoria. Este ejemplar tiene un color que nunca había visto.
Pisaura mirabilis. Chinchilla, 9.3.2021.
    Reanudo mi camino, esta vez de vuelta, mientras se oyen los cantos de las cogujadas y el escribano triguero. Casi piso un ciempiés anaranjado que, al amedrentarse por mi presencia, se revuelve y camina del revés. El cielo cada vez más gris y oscuro, no impide que divise a lo lejos, sobre una encina, un alcaudón real (Lanius meridionalis) y dos zorzales charlos (Turdus viscivorus), que a mi paso vuelan a lo alto de la copa de otro árbol, desde donde vigilan mi recorrido, que ya termina, y las gotas empiezan a caer mientras la oscuridad lo cubre todo.
Alcaudón real (Lanius meridionalis). Chinchilla, 8.3.2021.
Zorzal charlo (Turdus viscivorus). Chinchilla, 8.3.2021.

08 mayo 2020

Primer paseo del confinamiento

2 de mayo de 2020. Por fin podemos salir a dar paseos, por lo que, para nuestra primera andadura,  aprovechamos para ir al castillo que domina la cima del Cerro de San Blas y La Mancha toda. Poco tardamos en llegar, dentro del radio de 1 km en el que podemos movernos. Por el camino, me causa mucho placer ver los jaramagos, las arvejas, amapolas, malvas, lavateras y toda clase de flora primaveral en plena explosión. Una vez en el castillo, un gorrión chillón (Petronia petronia) llama mi atención en la ladera y, cómo no, también las collalbas negras (Oenanthe leucura), protagonistas orníticas de este entorno.
Collalba negra (Oenanthe leucura) - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020. 
Collalba negra (Oenanthe leucura) - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020. 
    Las plantas rupícolas que crecen en las paredes del castillo también florecen con fuerza. En nuestra zona tenemos dos especies llamativas: Sarcocapnos enneaphylla y Chaenorhinum cf. crassifolium. A veces, las flores atraen algunos insectos de los que se alimentan las collalbas. Ambas tienen preferencia por paredes rocosas calizas donde medran bien. En la pared de la muralla, a la altura de mis rodillas, detecto un par de moscas del género Bibio, posiblemente Bibio hortulanus en cópula. La hembra, de color naranja herrumbre, es muy distintiva con su cabeza pequeña y afilada; mientras que el macho es de color negro y tiene unos ojos compuestos muy grandes que le cubren casi toda la cabeza.
Bibio sp. - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.
    Este año ha llovido más que nunca, así que la vegetación está más exuberante que nunca. Las flores tapizan las laderas del pueblo y la hierba crece más verde que nunca bajo los bancos de nubes que atraviesan el cielo de La Mancha. Pegadas a la muralla del castillo, crecen orugas, rabanizas, cerrajas, amapolas, malvas, pajitos, arvejas, ortigas, asfódelos, dientes de león, lavateras y espigas de muchas gramíneas. Y en esos mismos herbazales que flanquean los senderos, abundan también los insectos y otros invertebrados, hasta algún reptil como lagartijas o salamanquesas.
Iphiclides feisthamelii - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.
Tarentola mauritanica - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.


Oruga de Pontia daplidice - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.
    Después de una vuelta bajo el sol, nos encontramos con una planta nueva para mi registro de flora chinchillana, aunque ya la había registrado en Albacete: Lamarckia aurea. Esta gramínea aparece desde las Canarias hasta Oriente Próximo, prefiriendo suelos sueltos y soleados para crecer.
Lamarckia aurea - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.

13 abril 2020

Detalle de una típula

Tipulidae. Chinchilla, 11.04.2020.

    Esta fotografía puede provocar rechazo en muchas personas. Lo cierto es que el asco humano hacia el aspecto de este insecto es totalmente infundado, pues la típula (familia Tipulidae) es un gran díptero (del grupo de las moscas y mosquitos) que no pica ni ataca. De hecho, su aparato bucal no está adaptado para picar ni morder de adulto, aunque algunas especies lamen néctar y flores. Otras, no comen cuando son adultas. Las larvas aparecen en algunas guías con el nombre de "gusanos de cuero" y es que su cutícula puede parecer de cuero. Viven enterradas bajo hojas y en zonas húmedas o encharcadas, pero los adultos vuelan con fuerza y suelen reposar en paredes descubiertas. 
    La típula es una especie a la que no debemos temer ni matar, al contrario, respetémoslas para que cumplan su papel en la naturaleza. Muchos animales se alimentan de ellas y las larvas ayudan en la descomposición de la hojarasca del suelo (aunque algunas se alimentan de raíces). 
    En estas semanas de entretiempo aparecen los adultos, que no son raros de ver en paredes de calles y sobre arbustos de gran parte de Europa. Son fáciles de distinguir por sus largas patas y sus alas. En la fotografía, se pueden apreciar las alas y los halterios, que son el segundo par de alas que se han modificado para convertirse en una especie de balancines.

16 abril 2019

Insectos de abril en el patio

    Estos días de entretiempo en primavera, en que a veces llueve y otras sale el sol y calienta bastante, son perfectos para observar los primeros insectos del año en el patio. Este año, el jardin está maravilloso, lleno de flores y plantas nutricias para algunos insectos, y la temporada ha comenzado bastante bien, justo cuando parecía que la sequía invernal iba a pasar factura. Simplemente quedándome quieto delante de las flores que más insectos parecen atraer, soy capaz de identificar muchas especies que entran volando en busca de néctar y polen.
    Como siempre, los protagonistas de los primeros días de primavera son los dípteros. El género Calliphora está bien representado desde la época invernal. 
Calliphora vicina (fam. Calliphoridae).
Eristalinus aeneus (fam. Syrphidae).
Eristalis sp. (fam. Syrphidae).
Platynochaetus setosus (fam. Syrphidae).
Scaeva pyrastri (fam. Syrphidae).
Sarcophaga sp. (fam. Sarcophagidae).
Sírfido descansando bajo una hoja de adelfa.
    También son muy comunes los himenópteros, como la abeja de la miel (Apis mellifera) o una de mis favoritas, la Rhodanthidium sticticum, que anida en conchas vacías de caracoles y que aman las flores de jaras y bocas de dragón.
Abeja de la miel (Apis mellifera). (Fam. Apidae).
Rhodanthidium sticticum (fam. Megachilidae).
Avispa papelera (Polistes sp.). (Fam. Vespidae).
     En el grupo de las moscas y mosquitos, también se observan otras especies que no he conseguido fotografiar estos días por lo inquietas que resultan, como Episyrphus balteatus o la gran  Myathropa florea (fam. Syrphidae). Entre los himenópteros, se observan también algunas Anthophora, que son muy territoriales, al igual que, sorprendentemente, el díptero Eristalinus aeneus, que no duda en perseguir a otros insectos que se acerquen demasiado a su zona.
Oruguitas de Pieris sp. zampándose las hojas de rúcula (ha sido un gran acierto plantar esta "mala hierba").
Langosta egipcia (Anacridium aegyptium). (Fam. Acrididae).
Larva de coleóptero sin identificar.
Horvathiolus sp. (Fam. Lygaeidae).
    Esto es una pequeñísima muestra de todos los animales que tengo la suerte de ver en mi propia casa, un lujo para mí. Próximamente, más y mejor.

16 julio 2018

Fantasmas en el monte

    Hace tiempo que no escribo, aunque no por falta de material sino por mantenerme entretenido en otras ocupaciones más importantes (académicamente hablando). Hoy toca actualizar el blog con unos cuantos insectos de estos días pasados.
    El otro día, mi hermana detectó un insecto que supo identificar más o menos (lo llamó "mariquita", es decir, el nombre castellano que se les da a los escarabajos de la familia Coccinellidae), trepando por un sillón de casa. Suerte que tenía un botecillo cerca que pude utilizar para capturarla (a mi hermana no, al escarabajo) y comprobar que se trataba de una especie que nunca había visto. Más tarde, me la llevé al monte y la liberé allí. 
Harmonia quadripunctata (fam. Coccinellidae).
    Después de liberar al pequeño coleóptero, continuamos el paseíllo, encontrando un joven conejo que oteaba atento desde su madriguera. A pesar de su abundancia, este lagomorfo (que no roedor) no suele aparecer en mi blog, y este me cayó bien, así que aquí va un retrato veraniego para ese animal:
Conejo (Oryctolagus cuniculus).
    Estamos en la época en que levantamos al vuelo a los sátiros (Hipparchia semele), una mariposa muy abundante en el campo mediterráneo español, que al plegar las alas parece que desaparece en el suelo o en cortezas de los árboles.
    Este año parece que va todo un pelín retrasado y estoy viendo plantas en floración todavía en pleno julio, aunque otras siguen con sus procesos normales.
Los espartos (Stipa tenacissima) ya tienen las espigas secas.
Ajo morado (Allium sphaerocephalon).
    Pero volvamos a los insectos. El paseo del otro día fue bastante productivo en lo que respecta a diversidad de especies. Hubo de todo, digamos.
Mantis (Mantis religiosa) en plena muda.
Scolia hortorum (fam. Scoliidae).
Moscas salteadoras (fam. Asilidae) en pleno acto.
Chinche (Eurydema ornata). Fam. Pentatomidae.
Saltamontes (fam. Acrididae).
Codophila varia. Fam. Pentatomidae.
    También vi dos Truxalis nasuta adultos que volaban como pájaros y uno acabó en un pino, a cinco metros de altura. Mi amigo Miguel Domenech me confirmó la especie y ayer fuimos a buscar algún Pamphagidae por Chinchilla, aunque teníamos en mente encontrar Truxalis, al final se nos hizo de noche por la zona donde suelen estar. Lo cierto es que fuimos bastante tarde y no encontramos ninguno, solo algún Oedipoda caerulescens y Calliptamus sp., aparte de dos ejemplares de Geomantis larvoides. Cuando oscureció, el aire comenzó a refrescarse y a soplar con fuerza, así que nos fuimos.
Sympecma fusca (fam. Lestidae).
Heliothis peltigera (fam. Noctuidae).