04 noviembre 2012

Tiempo de setas

Un tesoro en forma de hongo.
    Con la llegada a tiempo de las lluvias otoñales, los campos ibéricos, henchidos del líquido elemento, empiezan a fructificar en forma de setas. Las gotas de lluvia caen desde el cielo y se agarran de las secas y sufridas ramas de los pinos, se desprenden risueñas de las manos de las nubes, se precipitan inquietas y saltan de rama en rama como pequeños y traviesos trapecistas salvajes, infiltrándose en los pilares de la tierra con cuidado, con cariño, para terminar desmenuzándose en millones de moléculas que dan vida al bosque mediterráneo. 
    Bajo la hojarasca, bajo el omnipresente Brachypodium, los Suillus comienzan a despertar, y sus sombreretes levantan la alfombra de musgo. La humedad lo invade todo. Y que viva el otoño.
    En Chinchilla, los hongos más comunes son los Suillus, que forman micorrizas con los pinos carrascos de la repoblación. Estos hongos basidiomicetos... un momento, ¡no he dicho qué es una micorriza! Una micorriza se produce cuando un hongo y una planta se asocian simbióticamente, de forma que la planta puede asimilar fácilmente ciertos elementos que no podría adquirir por medio de la absorción a través de sus raíces, además, las hifas del hongo que se distribuyen por el suelo, actúan como una extensión de las raíces de la planta, del pino en este caso. Casi la totalidad de las plantas terrestres están asociadas a un hongo; para que veáis lo importantes que son, las orquídeas no pueden sobrevivir sin tal asociación mutualista. Tengo pensado hacer una entrada sobre la Ophrys fusca Link (con dibujos y tó, ts, que veo que últimamente estoy incumpliendo la promesa que hice) en la que lo explicaré de forma clara. Como iba diciendo antes de explicar lo de las micorrizas, los Suillus son hongos basidiomicetos, en general comestibles todos, aunque yo de eso no entiendo, así que no preguntéis... (risa malévola).
Cladonia. En los países nórdicos, otros miembros de
este género forman parte de la alimentación de los renos y caribúes.
   Ayer tuve un momento para escaparme y 'setear', para ver cómo había afectado la lluvia a los campos cercanos a Chinchilla. Como yo pensaba, todo estaba alegre y verde, parece mentira que hayamos tenido un verano tan seco. Y es que nuestros ecosistemas son tan resistentes a las sequías extremas que a veces pecamos de pesimistas. Con unos días de lluvias, los campos dan lo mejor de sí mismos. Paseando por un sendero escondido (nadie camina nunca por él), vi enebros y aladiernos con yemas; alfombras verdes de líquenes del género Cladonia que han pasado todo el verano secos y de color grisáceo o blanco fotosintetizaban la luz de los pocos rayos de sol que les llegaba a través de la cubierta arbórea. 
    El silencio lo envolvía todo y las setas crecían por doquier, así que me dediqué a observarlas crecer... Es broma. Pero sí las miré y remiré. Chispeaba. Un carbonero común se acercó y oí su tenue canto. 
    Y algo que vi y que me alegró mucho, es que las Ophrys, que casi no habían florecido en primavera, estaban recuperándose y había brotes en muchos recovecos y entre los hierbajos. 
Aquí estoy. Llega la noche. Llega la humedad extrema tras las lluvias.
    Tan sólo eran las cinco de la tarde y ya había la luz que veis en la foto de la derecha. Ese hongo me dijo que, aunque yo me fuera, él seguiría ahí, con sus esporas, a la espera de ser mordido por algún animal. Porque he visto que las setas de Suillus aparecen algunas mañanas de Otoño llenas de mordidas que dejan ver su carne amarilla, y me pregunto quién podrá haberlo hecho. Siempre pienso que son los conejos.
    Mi paseo me llevó hacia la zona donde hace casi un año, estuve plantando bellotas de quejigo y coscoja. No llegué a ese lugar, pero deseé que no hubieran fracasado las plantaciones... El verano tan seco me ha dado tan mal rollo y tan pocas esperanzas con respecto a la supervivencia de los plantones...
    Lo cierto es que me quedé con ganas de ver más especies de hongos, sólo vi cuatro tipos de seta diferentes, pero las más grandes y llamativas eran los Suillus. El otro día, Rafa Torralba fotografió, en el Parque de Abelardo Sánchez de Albacete, unas setas que nunca he visto y que identifiqué en seguida. Se trataba de un rodalillo de Coprinus comatus (O. F. Müll.) Pers., la seta barbuda, así que esta mañana he ido con mi padre a buscarlas al parque. Había otras setas agaricales, pero las barbudas eran las más altas y llamativas de todas. 
Seta barbuda (Coprinus comatus). En inglés se la llama Shaggy Mane, que quiere decir "melena hirsuta", o Lawyer's wig, literalmente, "peluca de abogado".
    La seta barbuda es comestible, de hecho, he leído que está bastante buena si se consume cuando es recomendable, es decir, antes de que las láminas maduren y se oscurezcan. Pero yo no me arriesgaría a comerlas sabiendo que crecen en el parque de una (casi) gran ciudad. Crece en sitios que han sido abonados con excrementos de animales, en jardines, parques, herbazales...
    Mi estación preferida, por suerte, está transcurriendo como debe ser, lluvias muy abundantes, hojas de oro cayendo al río, anfibios, grullas, colirrojos y petirrojos centroeuropeos llegando, setas creciendo y temperaturas bajando. Supongo que así no me puedo quejar.
    Sé que no estoy poniendo tantos dibujos como dije que pondría, pero es que entre los estudios, la camarita nueva, que hay que aprender a usarla, y demás historias, el lápiz y las pinturas se están quedando marginados. Me prometo a mí mismo que las próximas entradas llevarán. ¡Lo juro!

03 noviembre 2012

Concentración de Vanessa atalanta en Albacete

    El bonito ejemplar de Vanessa atalanta L. que veis libando flores de madroño en la fotografía ha recorrido cientos, tal vez miles de kilómetros, desde algún lugar de Centro o Norte de Europa hasta Albacete. Estos días, he podido ver, acompañado del Búho Apolonio, algunos grupos de este ninfálido en el Parque de Abelardo Sánchez.
    Los madroños, adornados de frutos amarillos, anaranjados, rojos y verdes, y flores, han recibido con alegría otoñal a estos insectos migratorios, épicos en sus viajes, que llegan a partir de septiembre a la Europa mediterránea. Aquí se reproducen y ponen huevos, y las mariposas que nacerán la próxima primavera volarán a bosques y herbazales de latitudes más altas, atravesando montañas, valles, lagos y planicies. Las orugas, oscuras y pinchudas, se alimentan de ortigas.
    En esta época, muchas zonas de Iberia se ven invadidas por algunas mariposas migratorias que pasan aquí el invierno, no todas son tan fácilmente reconocibles como la V. atalanta, pero ahí están. Pequeños y frágiles insectos que recorren distancias impensables sin el esfuerzo de nuestras máquinas... Durante los días soleados de otoño y principios de invierno, es muy normal verlas en jardines y parques de ciudades y en el campo.
    Me llamó mucho la atención, y esto se lo comentaba a Pepe... digo, al Búho Apolonio, que estuviéramos a 12 ºC, y estuvieran tan activas las mariposas. De hecho, pensé, estaban tan entretenidas libando los racimos de flores de madroño, que tal vez podría incluso dejar que se me subieran a la mano... Y lo intenté, pero la mariposa se deslizó por el aire como cae una hoja de roble, y fue a posarse, como con dejadez, a un tagete del parterre donde crecen los madroños. No pude sorprender al Búho con mis poderes entomológicos... otra vez será.

28 octubre 2012

    La muerte es sólo un estruendo seguido del silencio absoluto en el bosque. Llega el dolor y la desesperación para el Príncipe del Bosque. Se desploma un ciervo y caen los pilares de la tierra. Su cuerna, ya pelada, se aferra a la faz del Venado. Como caen dos recios robles, así caen sus defensas, y arrastra hojas, ramas y bayas de enebro, y el silencio llega a doler tras el momento de angustia. Copas de pinos infinitos sobre el fornido cuerpo del ciervo, que incluso ahora sigue siendo majestuoso, contemplan la escena de la hermosura y la libertad destruidas en pocos segundos.
    El hombre, un superestúpido superdepredador, en su contienda contra la Naturaleza Ibérica y haciendo jocosa gala de su desagradable fama, destruye, tala, quema, aplasta y ASESINA. El hijo de la gran p**a llega con el hedor de la muerte injusta, arrastra al Príncipe y lo olvida en una callejuela del pueblo, humillando la memoria del Gran Ciervo Salvaje. La berrea, el canto del petirrojo que acababa de llegar de Centroeuropa, el aroma de la foresta mediterránea cuando la lluvia la tapa y la esperanza que le daba la promesa de la perpetuación de su linaje... todo eso se ha borrado, se ha eliminado de la memoria de la montaña para siempre. Alejado de los romeros, de los pinos, los majuelos y las jaras, yace.
    En mi corazón la garra fría del hijo de la gran p**a se ceba, arañándolo y estrujándolo, y el cuerpo del Gran Venado permanece inmóvil, mientras sus ciegos ojos observan eternamente el cielo y se anegan con la lluvia. El cielo y el bosque entero lloran la muerte del Príncipe del Bosque que nunca reinará. Ya nada importa, porque sin pedir permiso ni perdón, el Hombre ha vuelto a acabar con otra vida sana del monte.


16 octubre 2012

¡Que se extingue la Hydrocharis!

    Vaya cambio, ¿eh? De repente, mi blog se volvió blanco, y yo sin decir nada. Es que no puedo estarme quietecico. Pero ahora me gusta más, es más aséptico, ya no distrae e incluso, me atrevería a decir que es más serio, ¿no? Un poquito.
    Cambiando de tema, resulta que se me ha ocurrido montar un estanque en el patio de mi casa. Como no puedo hacer un hoyo en la tierra (más que nada, porque no hay tierra donde cavar), va a constar de un enorme recipiente, tal vez de acero inoxidable o de plástico resistente a cambios de temperatura e insolación. No me gusta el plástico. En definitiva, sería como tener un estanque en el suelo, pero fuera del suelo, con lo cual los animales y los vegetales que deban entrar (excepto las algas, claro está, que aparecen mágicamente, como todo el mundo sabe) han de ser introducidos adrede.
    Así que, revisando libros sobre fauna y flora dulceacuícolas y en Internet, descubrí una planta conocida en castellano como mordisco de rana (Hydrocharis morsus-ranae L.). La distribución de esta planta se extiende por prácticamente toda Europa hasta algunas zonas de Asia en su área original, pues en los años treinta del pasado siglo se introdujo en Canadá, de donde se escaparon a principios del siglo XX del Jardín Botánico de Ottawa) e incluso ha llegado a cubrir parte de la región de los Grandes Lagos, donde se considera invasora, por razones obvias.
    Sin embargo, echando un vistazo a la distribución ibérica del mordisco de rana en el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España*, observo dos poblaciones. La primera, más conocida, se encuentra en Doñana. La segunda población, descubierta hace pocos años, está en Lugo; ambas zonas se encuentran en territorios protegidos. Yo no sé si aparte existirá todavía en algún humedal por ahí perdido, pero navegando por la red intentando responder a mis dudas, he descubierto un trabajo que me ha dado bastante que pensar. Publicado en el 2000 en Portugaliae Acta Biologica con el título ¿Se extinguirá Hydrocharis morsus-ranae L. de la Península Ibérica?*, en él se describe la única población conocida (hasta aquel momento), la de Doñana. Pero entonces... ¿la distribución más meridional de esta especie está en Doñana? ¡Correcto!
    En los libros que tengo donde aparece, los ejemplares siempre vienen de lugares donde son relativamente abundantes, Centro Europa, Norte América... Parece mentira que una especie donde en unos lugares cubre metros y metros cuadrados de agua dulce, en otros sitios sea escasa y esté hasta protegida. Deberíamos, pues, estar orgullosos de la gestión ibérica de las aguas continentales (nótese la ironía)...

    La Hydrocharis es una Hydrocharitaceae, una familia que cuenta con cinco géneros y cinco especies (una por cada género). Dentro del género Hydrocharis, la H. morsus-ranae es la única especie europea. Se sabe que hubo otras poblaciones en el centro peninsular y del Oeste, pero yo pienso que antes ocupaba zonas bastante amplias. En España está catalogada como "VULNERABLE", una categoría que debería revisarse, en mi opinión.
    Sus hojas, pequeñas y en forma de corazón, flotantes, parecen las de algún nenúfar. Tienen tallos estoloníferos que no enraizan en la tierra. Sus flores tienen tres pétalos blancos y tres sépalos, las masculinas agrupadas en grupos de dos o tres, las femeninas son solitarias. Cuando encuentran un nuevo espacio donde multiplicarse, lo hacen rápidamente de forma vegetativa. De hecho, en la web del Sea Institute de la Universidad de Wisconsin*, se dice de ella que puede formar un entramado de raíces y tallos tan denso que puede afectar al tráfico de barcos. Se multiplica por reproducción asexual, por separación de unos tallos especiales que acumulan sustancias de reserva y con gran poder de germinación, y por hibernáculos que se desprenden de la planta durante el verano y permanecen en el fondo del estanque durante el invierno. Aun así, cuando las temperaturas son propicias puede llegar a haber reproducción sexual, aunque es rara.
    Imaginaos las amenazas que tiene: desecación de zonas empantanadas y zonas propicias para su reproducción, introducción de especies invasoras como el cangrejo rojo americano, que por cierto, en algunos sitios da buena cuenta de ellas, cambios hidrológicos y cosas por el estilo.
Flores femeninas y hojas flotantes de Hydrocharis morsus-ranae. Foto de lafema.hu.

Flor de Hydrocharis. Extraída de biolib.cz.


 Pues nada, entonces supongo que de momento tendré que contentarme con ranúnculos...



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS (para quien quiera saber más sobre esta humilde planta):

*En el Atlas y Libro Rojo de la Flora Vascular Amenazada de España: http://www.magrama.gob.es/es/biodiversidad/temas/inventarios-nacionales/700_tcm7-149483.pdf

*En Portugaliae Acta Biologica: ¿Se extinguirá la Hydrocharis-morsus ranae (L.) de la Península Ibérica? Autores: P. García Murillo, S. Cirujano, L. Medina y A. Sousa.

*University of Wisconsin Sea Institute: European Frog-bit (Hydrocharis morsus-ranae):

13 octubre 2012

Los majanos tienen ojos

    Existe un majano (es decir, piedras que sobran al labrar la tierra agrupadas a modo de túmulo, muy típicas de La Mancha) donde una familia de mochuelos crió este año. Me gusta mucho ir a verlos despedir el sol al atardecer, mientras sus plumas brillan refulgentes con la ida del astro rey. Además, lo bueno es que se están quietos mucho rato y cambian de posición justo cuando lo necesitas. Si necesitas que te miren, haces un ruido con cualquier cosa y en seguida giran la cabeza para mirarte. Si les pillas desprevenidos, muchas veces se bajan de la piedra más alta y es entonces cuando se convierten en otra piedra más, pero con dos enormes ojos amarillos y relucientes. Son una pasada.
Mochuelicos. Lo de exagerar mucho los bordes del bicho
con tinta china no me disgusta...
Tras haber estado mirándoles prácticamente todo el verano, me entristeció mucho encontrarme hace poco a uno de ellos atropellado en la carretera. No subí la foto porque muchos estaréis cansados de los atropellos, pero me dolió mucho... Pude observarlo detenidamente y comprendí la forma en que están dispuestas sus plumas, como un traje de un príncipe nocturno.

¡¡Tss!! ¡Nenico, mírame, que te vea bien la cara!