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04 febrero 2021

Gorriones comunes en el patio

     Después de muchos días sin ver aves comiendo de las semillas de los comederos que puse, aunque más tarde de lo normal, en el patio, ya se van viendo las primeras aves. Estos días resultan comunes los pequeños gorriones comunes (Passer domesticus). A veces, llegan acompañados de un mirlo (Turdus merula) que prefiere subirse a las macetas y revolver la tierra en busca de lombrices, pasando de las semillas que todavía están en el suelo. Yo les espío detrás de la ventana y consigo hacerles estas fotos sin que me vean, como ocurrió el otro día con la lavandera cascadeña. Es una pena que los gorriones sean cada vez menos comunes, así que espero estar aportando mi granito de arena para que las poblaciones locales de gorrión puedan seguir adelante en este invierno tan raro meteorológicamente hablando.
Gorrión común (Passer domesticus), macho.
Gorrión común (Passer domesticus), macho.

24 enero 2021

Aves en el viento de la sierra

 Ayer, a pesar del viento y las nubes que amenazaban lluvia, fuimos a unas laderas de la Sierra de Chinchilla cerca de Casa Cano que tenía ganas de visitar. Igual no es la mejor época, pues seguramente habría encontrado alguna planta en flor o algún insecto interesante que no he detectado por la zona de haber ido en primavera o verano, pero tenía vistos unos arbustos desde la lejanía que me llamaban la atención y tenía ganas de escudriñarlos (al final, resultaron ser sabinas y coscojas). El paisaje consistía en unos páramos de esparto que se elevaban y luego descendían abruptamente a la llanura, dejando ver sus estratos inclinados, como líneas rectas y grisáceas inclinadas de dura piedra. Abajo, junto a los campos de labor, una casa en ruinas ponía fin a la vegetación nitrófila de salsolas y daba paso a un pequeño bancal de olivos. En la cima de todo, algunos árboles y arbustos más oscuros, sabinas, encinas y coscojas, destacaban entre el amarillo pálido de los espartos invernales y el gris de los raquíticos tomillos. El viento soplaba con fuerza y se metía en los oídos, enfriando oreja y cabeza a su paso. Una vez que levanté la mirada, vimos un águila real (Aquila chrysaetos) que planeaba como podía luchando contra la ventisca, cuando, de repente, una fuerte ráfaga la llevó con fuerza a otra zona alejada mientras profería chillidos de queja. 

Águila real (Aquila chrysaetos)

Descendiendo hacia la casa abandonada, siempre luchando por movernos contra el viento, encontramos una agalla en un Bupleurum fruticescens que parecía un apelotonamiento de hojas a mitad del tallo. He estado buscando qué podría haber causado esta deformidad, pero no he encontrado nada que me convenza. Si alguien sabe de qué podría tratarse, puede dejar un comentario en esta entrada. 
Deformidad (agalla) en Bupleurum.

Escudriñando los paredones, atravesando la bajada repleta de salsolas y algunas ortigas, encontramos varios ejemplares de doradilla (Asplenium ceterach), uno de los helechos más extendidos por Chinchilla. Aparte de un sedum que parecía Sedum dasyphyllum subsp. glanduliferum, no se veían muchas más plantas de interés o, más bien, nuevas para mí.

Casa abandonada. Según SIGPAC, esto se llama Casa Cano.
Dentro crecían salsolas, ortigas y Piptatherum.
Doradilla (Asplenium ceterach)

    En el pinar, de vuelta a casa, se veían ya las rosetas de las orquídeas. Del género Ophrys, estas plantas resultan algo comunes en la zona, aunque unas especies más que otras.

Roseta basal de Ophrys preparada para florecer en unos pocos meses.

    A pesar del vendaval, lo cierto es que las aves estaban muy activas, todas en busca de alimento y agua. Grandes bandos mixtos de fringílidos pasaban a los lados del coche, invadiendo como nubes los olivares y campos de almendros. Jilgueros, verderones, pinzones y pardillos acompañados de estorninos y alguna urraca. De pronto, a lo lejos, en una valla, vislumbramos la forma inconfundible de una pequeña rapaz, seguramente un cernícalo. Se trataba de una hembra de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Nos acercamos a ella con el coche, lentamente, intentando no asustarla, y pude conseguir unas buenas fotografías, que permiten apreciar el aspecto de esta pequeña rapaz, aliada de los agricultores para mantener a raya a los roedores del campo.

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Se aprecia la cera que rodea el pico y el ojo, donde se conoce como anillo orbital. En la narina (agujero de la "nariz"), se aprecia el cono que permite que el aire entre cuando el halconcito vuela a una velocidad vertiginosa, rompiendo el flujo del aire
y facilitando la respiración.
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Después de aguantarnos un poco, voló hacia un pistachero,
desde donde siguió mirándonos con curiosidad. Foto a través de la valla.
Aquí se aprecia mejor el pecho moteado. Después, el ave bajó al suelo y caminó varios metros,
hasta que volvió a elevarse en el cielo, perdiéndose en el horizonte. Foto a través de la valla.
    Después, paramos un momento en un pequeño olivar con algunos almendros, donde se agrupaban pequeños pajarillos que en seguida se acostumbraron a nuestra presencia. En total, detecté las siguientes especies: carbonero común (Parus major), mirlo común (Turdus merula), curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), pardillo común (Carduelis cannabina), pinzón vulgar (Fringilla coelebs), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), lavandera blanca (Motacilla alba), verderón (Chloris chloris), jilguero (Carduelis carduelis) y estornino (Sturnus). Además, algunos conejos (Oryctolagus cuniculus) se paseaban ramoneando hojillas verdes. Prácticamente todas las aves aprovechaban las aceitunas caídas en el suelo. Y todo esto, a pesar del viento.
Carbonero común (Parus major)
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
Conejo (Oryctolagus cuniculus)
Lavandera blanca (Motacilla alba)
Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), ejemplar macho.
Colirrojo tizón (Ph. ochruros), hembra.

16 noviembre 2020

Gallipatos y alcaudones en Consuegra

 14.11.2020. La densa niebla se deshace en una lluvia intermitente que cubre La Mancha toledana. A los pies del monte en que se levantan los molinos de viento de Consuegra, en un arbolillo ya sin hojas, se posa un alcaudón real (Lanius meridionalis) al que sorprendemos desde el coche aparcado mientras tomamos un tentempié.

Alcaudón real (Lanius meridionalis)

    Cuando la lluvia nos da una tregua, salimos del coche e iniciamos nuestra ruta hacia la cumbre, donde nos aguardan los molinos y el castillo de Consuegra. En las laderas desarboladas que bordean la carretera de subida, se ven hierbas agostadas y Salsola vermiculata. 


    En una balsa en la que se acumula el agua y materia vegetal, nos encontramos una curiosa situación. Una gran cantidad de gallipatos (Pleurodeles waltl) se apelotonan unos encima de otros e intentan encaramarse para escapar de su medio acuático. Contamos decenas.

Gallipatos (Pleurodeles waltl), nuestro mayor tritón.

Gallipatos (Pleurodeles waltl) apelotonados.

    A pesar de que parecen no poder escapar, en una esquina de la balsa alguien ha acumulado piedras y ramas, seguramente a sabiendas del problema de los ahogamientos de anfibios, reptiles y otros animalillos, con la esperanza de que si caen, puedan volver a salir trepando por ahí.
    Continuamos nuestra subida a los molinos, sin poder hacer mucho por ellos.


    En nuestro recorrido, detecto varias especies de avecillas que pululan por ahí. Me hace ilusión ver un ejemplar de curruca rabilarga (Sylvia undata), que fotografío malamente.

Tarabilla europea (Saxicola torquatus)

Colirrojo real (Phoenicurus ochruros)

Cogujada montesina (Galerida theklae)

    Ya de vuelta y tras visitar el centro urbano de Consuegra, vislumbro entre la niebla, un bando mixto de estorninos negros (Sturnus unicolor) adultos y juveniles, y de estorninos pintos (Sturnus vulgaris) invernantes, sobre el tejado de una antigua iglesia.

Estorninos negros y pintos.

08 junio 2018

Invertebrados, flores y aves en la Sierra de Chinchilla

    El pasado martes día 5 de junio, JuanJo Lucas y yo nos dirigimos a bichear a la Sierra de Chinchilla por la mañana, para ver qué encontrábamos. Primero, hicimos una parada en la pequeña población de bolinas (Genista umbellata) que crecen en unas laderas cercanas al pueblo. Queríamos comprobar si estaban en floración y así era.
Esta población de Genista umbellata es la más septentrional de España.
Genista umbellata
    Después continuamos hasta la Sierra propiamente dicha. El sol no terminaba de salir y nos encontrábamos a unos 14 C. Avanzamos por los caminos y sendas prestando atención a nuestro alrededor. Junio ha empezado fresco y húmedo, así que el campo está maravilloso, lleno de flores y muy verde. Cantaban los pinzones vulgares, como siempre. En los espartales se veían manchitas fucsia que conforman las flores del gladiolo silvestre (Gladiolus illyricus) y el cardo granatense (Carduus platypus subsp. granatense). También florecen ya la candilera (Phlomis lychnitis), las crupinas (Crupina sp.), la hierba de la tos (Andryala ragusina) y los falsos pinillos (Teucrium pseudochamaepitys).
Blanquiverdosa (Pontia daplidice), piérido muy común en la zona.
Carraspique (Iberis pectinata).

Floración de lino blanco, lino azul, romero, globularias, cañarejas...
    El paseo alcanzó su momento álgido con la observación de un saltícido de buen tamaño que aún estoy intentando identificar.
Saltícido sin identificar.
    Acudimos a una pequeña población secreta de la orquídea Ophrys scolopax, pero este año solamente ha florecido una. No entiendo por qué, porque el año pasado había bastantes. Misterios de la naturaleza.
Ophrys scolopax
Mosca salteadora (Asilidae).
Escarabajo (Oedemera).
    Cuando decidimos volver al coche, pues empezó a nublarse mucho y a bajar la temperatura, nos topamos con un macho de mantis Ameles assoi/picteti y un par de mariposas (Adscita o Jordanita) en pleno acto. El paseo culminó con la observación de un par de piquituertos comunes (Loxia curvirostra) que se estaban poniendo finos con los piñones del pino carrasco. Fue una buena mañana que podría haber sido aún mejor si hubiera hecho algo de más calor. Pero tampoco voy a quejarme de lo que vimos... Este sitio siempre sorprende.
Piquituerto común (Loxia curvirostra).
El primer individuo de pandora (Argynnis pandora) que observo este año.
Mantis Ameles picteti/assoi. 
Araña del género Cyclosa.
Abejaruco (Merops apiaster).

12 febrero 2018

Avifauna de las salinas de Santa Pola y aproximación a la flora de su cabo

11.2.2018 | Después de comer, Mª del Mar y yo nos acercamos a las salinas de Santa Pola, donde flotan en sus tranquilas aguas malvasías y otras anátidas, cormoranes y gaviotas. Los flamencos se agrupan en una gran bandada ruidosa, en el centro de todo. En los espigones que rodean cada saladar, crecen diversas plantas adaptadas a un sustrato hipersalino, y allí vislumbramos un ejemplar de garceta grande (Egretta alba) y algunas limícolas pequeñas.
Garceta grande (Egretta alba), la tercera que veo en mi vida.
Esta ardeida está aumentando sus efectivos invernantes en el sur de Europa
gracias a la recuperación de sus poblaciones centroeuropeas.
Correlimos común (Calidris alpina).
Vuelvepiedras (Arenaria interpres), uno de los cuatro ejemplares que vimos.
Gaviota patiamarilla (Larus michahellis) acicalándose el plumaje.
Avoceta (Recurvirostra avosetta), con su característico pico curvado.
Flamencos (Phoenicopterus roseus), algunos de ellos comenzando el cortejo.
    Tras deleitarnos en la observación de aves, continuamos hacia el Cabo de Santa Pola, por si hubiera alguna orquídea en flor. Lo cierto es que nos distrajimos con otras especies vegetales y acabamos por no buscar ninguna orquídea... Se nota que en este lugar, la primavera empieza mucho antes.
El gran escalón del arrecife fósil del Cabo de Santa Pola de unos 6 m.a. La flora autóctona de esta zona es la típica que podemos encontrar en las costas del sureste ibérico sobre terrenos básicos: oroval (Withania frutescens), palmito (Chamaerops humilis), romero (Rosmarinus officinalis), albaida (Anthyllis cytisoides), cañaheja (Ferula communis), esparto (Stipa tenacissima), lentisco (Pistacia lentiscus), bayón (Osyris lanceolata), bufalaga (Thymelaea hirsuta), zamarilla de las dunas (Teucrium dunense), uña de gato (Sedum sediforme), acebuche (Olea europaea var. sylvestris), marrubio (Ballota hirsuta)...
Detalle de la inflorescencia de la albaida (Anthyllis cytisoides). Esta planta florece en mi zona en pleno mayo.
Oroval (Withania frutescens), endemismo iberoafricano. En verano pierde las hojas.
Zamarilla costera (Teucrium dunense), vista de la planta.
Cañaheja (Ferula communis), vista del tallo floral.