25 marzo 2023

Tulipa sylvestris subsp. sylvestris

Este otoño compré algunos bulbos y plantas en un vivero de Países Bajos, de Warande. Pedí Primula elatior, P. veris, Hyacinthoides non-scripta y Tulipa sylvestris. Lo bueno de vivir en la Unión Europea es que los ciudadanos europeos tenemos acceso a un mercado mucho mayor e interesante y podemos comprar plantas y cosas que a lo mejor en nuestro país son mucho más difíciles de encontrar; porque, que yo sepa, estas plantas no se comercializan en España. Así que, a través de Instagram, pude contactar a finales de verano con nuestros primos neerlandeses y adquirir estas plantas, que llegaron a mi casa en seguida, muy bien empaquetadas y con un aspecto óptimo. 

Por diferentes causas, no pude plantar todo en su lugar definitivo hasta unas semanas después y he de decir que, a pesar de todo, las plantas respondieron muy bien una vez las puse en sus macetas, con buen sustrado y humedad. Tuvimos un otoño sequísimo por estas latitudes y un invierno frío y árido también, que además trajo días y días de heladas (por debajo de -5º C durante varias semanas), y la primavera ha llegado con más sequía y temperaturas superiores a los 20 ºC. Así es el clima mediterráneo, impredecible como él solo, y todavía más si miramos el contexto global. Bueno, que me desvío. Casi todo ha empezado a florecer con alegría desde que las heladas desaparecieron.

Hoy comparto en este blog unas fotos que les he sacado con el móvil esta mañana soleada a las flores recién abiertas del tulipán silvestre. Esta especie, el único tulipán autóctono de nuestro continente, es propia de Eurasia, desde Portugal hasta China. En la península ibérica, encontramos dos subespecies: Tulipa sylvestris subsp. australis y T. sylvestris subsp. sylvestris. La primera se extiende por buena parte de la Iberia mediterránea, mientras que la segunda, que es la subespecie que compré, se puede ver en algunas zonas de Cataluña y parte de los Pirineos, hacia Centroeuropa e Italia. El año pasado encontré algunos ejemplares de T. sylvestris subsp. australis creciendo en un cerro de la sierra de mi pueblo y me hizo mucha ilusión, con su banda roja como si fuera un gotazo de sangre en el exterior de los pétalos. La flor de la subespecie sylvestris me parece más redondeada y los pétalos no cuentan con esa mancha roja tan evidente en la subespecie australis. 

Tulipa sylvestris subsp. sylvestris. Ejemplares cultivados. Chinchilla, 25.03.2023.

28 enero 2023

Fisurícolas invernales en el plátano de sombra

  El plátano de sombra (Platanus x hispanica) es un árbol muy plantado en ciudades de prácticamente todo el mundo. En Albacete, es una de las especies más comunes, junto con la falsa acacia (Sophora japonica) y el aligustre japonés (Ligustrum lucidum). Anda que van a esmerarse en plantar árboles autóctonos, pero bueno, eso es otra historia, voy a intentar no desviarme.
   El plátano de sombra tiene una corteza característica, que se va separando conforme crece el árbol y desprendiéndose en escamas, y que deja ver la parte inferior, más lisa y amarillenta. Esta característica lo hace muy fácil de reconocer cuando el árbol no tiene hojas en invierno. Así, muchos insectos y otros artrópodos aprovechan esta circunstancia para guarecerse en los pequeños intersticios que se van formando sobre la corteza del plátano conforme se desprende su corteza en pequeños trozos. Mis amigos Adrià Miralles y Alberto Narro ya me habían avisado de que es muy fácil encontrar en la corteza del plátano de sombra, por ejemplo, pseudoescorpiones, unos arácnidos de tamaño minúsculo, que por el aspecto, parecen pequeñas arañitas con pinzas de escorpión (son inofensivos). Así me lo demostró Adrià el pasado verano, cuando nos pusimos a mirar unos plátanos en Montjuic (Barcelona) y encontramos bastantes pseudos.
    Ayer, me puse a mirar con atención la corteza de un plátano de sombra. Llevamos casi diez días de temperaturas muy bajas por la noche, de entre -4 y -6 ºC, por lo que muchos invertebrados deciden hibernar en estos recovecos de las cortezas de los árboles. Levanté varias plaquitas de corteza y encontré diferentes invertebrados. Los más abundantes, con diferencia, eran Scantius aegyptius, una chinche parecida al "zapatero" de toda la vida (Pyrrhocoris apterus), pero que sí tiene alas y solo dos puntos circulares en los hemiélitros. Propia del mediterráneo, esta chinche pasa el invierno en grupos de bastantes individuos en grietas.

Agrupación de Scantius aegyptius. Albacete, 27.1.23.
En esta corteza, había otras especies de insectos. Las chinches más pequeñas de la parte superior izquierda, con puntos blancos en las alas, son del género Horvathiolus. Abajo, a la izquierda, se ve un ejemplar adulto de la galeruca del olmo (Xanthogaleruca luteola), algo que no me extrañó, porque este plátano de sombra crece junto a unos olmos.
Aquí encontré otra chinche distinta a los Horvathiolus y Scantius, que se guarecía en una bolsita de seda arácnida (pero sin araña), junto a las galerucas. Se trata, creo, de Raglius alboacuminatus.
Raglius alboacuminatus
    Otro pequeño insecto que apareció por ahí fue un psocóptero, animales minúsculos que pasan muy desapercibidos, pero que en realidad son bastante abundantes. Incluso es fácil verlos en balcones y terrazas de las ciudades en pleno invierno, en esquinas y zonas algo más resguardadas.
Psocóptero.
Y por supuesto, también encontré arácnidos, como este ejemplar de la familia Philodromidae.
Fam. Philodromidae
    En definitiva, la corteza de los árboles, sobre todo de los de mayor edad, son una importante fuente de refugio y alimento de un sinnúmero de pequeños animales. Por eso, en las ciudades, es importante respetar aquellos ejemplares viejos (siempre que no supongan un peligro para los viandantes), diversificar en especies y plantar nuevos, cuidándolos y favoreciendo la biodiversidad que prospera a su alrededor.

25 enero 2023

Pardillo común comiendo Suaeda vera

Pardillo europeo (Linaria cannabina) sobre Suaeda vera. 25.1.2023.
 El pardillo común (Linaria cannabina) es un fringílido extendido, que suele agruparse en pequeños o grandes bandos mixtos junto a otras especies similares como verderones o jilgueros. Se le encuentra en una gran variedad de hábitats, pero frecuenta los espacios abiertos con arbolado disperso. Este mediodía, encontré algunos ejemplares muy interesados en las plantas de "salao" (Suaeda vera) que podemos ver en la recreación del matorral halonitrófilo del Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. 
   No es la primera vez que veo pardillos en estas plantas, pues en determinados periodos del año, como invierno y primavera, tienen cierta preferencia por estos arbustos tan ligados a terrenos salitrosos y nitrogenados. Me he detenido un momento a observarlos mientras pasaba y me he dado cuenta de que picoteaban las ramillas. Lo que no termino de saber es si picaban las hojas, quizá para obtener algún recurso mineral, ya que las hojas del "salao" son suculentas y algo turgentes, o si picaban en busca de semillas. Al observar la ramilla con detenimiento, después de que se alejaran volando, no he encontrado nada que me llamara la atención, por lo que he deducido que picaban las hojas. 
   Según un estudio de Brown y Atkinson sobre la invernada de paseriformes en entornos costeros en Norfolk, publicado ni más ni menos que en 1996, el pardillo común suele verse en zonas donde abunda esta planta, llegando a alimentarse de sus semillas.
    Aquí podéis ver un vídeo que he grabado del ejemplar en cuestión.
   

El escudriñador de las hojas

El otro día observé un mosquitero común (Phylloscopus collybita) sobre un durillo (Viburnum tinus). Se desplazaba rápido entre las ramas, escudriñando y observando muy de cerca cada hoja, ramilla y umbela de flores. Picoteaba, comiendo, quizás, algún pulgón u otros insectos de minúsculo tamaño que se guarecen estos días de frío entre las hojas.
    Y es que el género de estos pajarillos que podemos encontrar en buena parte de los continentes euroasiático y africano, Phylloscopus, es un vocablo que se origina de las palabras griegas phyllos, hoja, y skopos, buscador. Así, el buscador o escudriñador de las hojas (latinizado en Phylloscopus), se mueve nerviosamente entre el follaje buscando presas y no resulta difícil en otoño e invierno, si estamos atentos, encontrar mosquiteros examinando las hojas de los matorrales perennifolios de nuestros parques y jardines.

Mosquitero común sobre durillo.
Mosquitero común sobre durillo.
Mosquitero común sobre durillo.
El escudriñador de las hojas. Mosquitero común sobre durillo.

18 enero 2023

Polilla del género Eudonia

Ayer, al aparcar el coche, encontré una polilla en la puerta del garaje. Al verla, supe que pertenecía a la familia Crambidae. Indagando en iNaturalist, la he asignado al género Eudonia. Hay más de 200 especies descritas en este género, así que no me atrevo a identificarla a un nivel inferior al de género. Sus larvas se alimentan de musgo y líquenes.

Eudonia
Eudonia, vista del animal desde arriba.