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24 agosto 2026

Conejos urbanos

Conejo europeo (Oryctolagus cuniculus), en un parque de Albacete. 23/08/2026.

El conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) es un mamífero de la familia de los lepóridos que prácticamente no requiere ni presentación, ya que todo el mundo lo conoce. Originariamente se trataba de un endemismo de la zona occidental del Mediterráneo, incluyendo casi toda la península ibérica, parte del noroeste de África y zonas del sureste de Francia, pero los humanos lo hemos dispersado por todo el mundo. Su adaptabilidad es tal que está incluido en la lista de las 100 especies más invasoras del mundo. Es cierto que su gran abundancia, en determinados territorios, sustenta la existencia de un buen número de depredadores (águila imperial ibérica, lince ibérico, búho real...), incluidos los humanos. No es nada nuevo lo que digo, como veis. 

24 enero 2021

Aves en el viento de la sierra

 Ayer, a pesar del viento y las nubes que amenazaban lluvia, fuimos a unas laderas de la Sierra de Chinchilla cerca de Casa Cano que tenía ganas de visitar. Igual no es la mejor época, pues seguramente habría encontrado alguna planta en flor o algún insecto interesante que no he detectado por la zona de haber ido en primavera o verano, pero tenía vistos unos arbustos desde la lejanía que me llamaban la atención y tenía ganas de escudriñarlos (al final, resultaron ser sabinas y coscojas). El paisaje consistía en unos páramos de esparto que se elevaban y luego descendían abruptamente a la llanura, dejando ver sus estratos inclinados, como líneas rectas y grisáceas inclinadas de dura piedra. Abajo, junto a los campos de labor, una casa en ruinas ponía fin a la vegetación nitrófila de salsolas y daba paso a un pequeño bancal de olivos. En la cima de todo, algunos árboles y arbustos más oscuros, sabinas, encinas y coscojas, destacaban entre el amarillo pálido de los espartos invernales y el gris de los raquíticos tomillos. El viento soplaba con fuerza y se metía en los oídos, enfriando oreja y cabeza a su paso. Una vez que levanté la mirada, vimos un águila real (Aquila chrysaetos) que planeaba como podía luchando contra la ventisca, cuando, de repente, una fuerte ráfaga la llevó con fuerza a otra zona alejada mientras profería chillidos de queja. 

Águila real (Aquila chrysaetos)

Descendiendo hacia la casa abandonada, siempre luchando por movernos contra el viento, encontramos una agalla en un Bupleurum fruticescens que parecía un apelotonamiento de hojas a mitad del tallo. He estado buscando qué podría haber causado esta deformidad, pero no he encontrado nada que me convenza. Si alguien sabe de qué podría tratarse, puede dejar un comentario en esta entrada. 
Deformidad (agalla) en Bupleurum.

Escudriñando los paredones, atravesando la bajada repleta de salsolas y algunas ortigas, encontramos varios ejemplares de doradilla (Asplenium ceterach), uno de los helechos más extendidos por Chinchilla. Aparte de un sedum que parecía Sedum dasyphyllum subsp. glanduliferum, no se veían muchas más plantas de interés o, más bien, nuevas para mí.

Casa abandonada. Según SIGPAC, esto se llama Casa Cano.
Dentro crecían salsolas, ortigas y Piptatherum.
Doradilla (Asplenium ceterach)

    En el pinar, de vuelta a casa, se veían ya las rosetas de las orquídeas. Del género Ophrys, estas plantas resultan algo comunes en la zona, aunque unas especies más que otras.

Roseta basal de Ophrys preparada para florecer en unos pocos meses.

    A pesar del vendaval, lo cierto es que las aves estaban muy activas, todas en busca de alimento y agua. Grandes bandos mixtos de fringílidos pasaban a los lados del coche, invadiendo como nubes los olivares y campos de almendros. Jilgueros, verderones, pinzones y pardillos acompañados de estorninos y alguna urraca. De pronto, a lo lejos, en una valla, vislumbramos la forma inconfundible de una pequeña rapaz, seguramente un cernícalo. Se trataba de una hembra de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Nos acercamos a ella con el coche, lentamente, intentando no asustarla, y pude conseguir unas buenas fotografías, que permiten apreciar el aspecto de esta pequeña rapaz, aliada de los agricultores para mantener a raya a los roedores del campo.

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Se aprecia la cera que rodea el pico y el ojo, donde se conoce como anillo orbital. En la narina (agujero de la "nariz"), se aprecia el cono que permite que el aire entre cuando el halconcito vuela a una velocidad vertiginosa, rompiendo el flujo del aire
y facilitando la respiración.
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Después de aguantarnos un poco, voló hacia un pistachero,
desde donde siguió mirándonos con curiosidad. Foto a través de la valla.
Aquí se aprecia mejor el pecho moteado. Después, el ave bajó al suelo y caminó varios metros,
hasta que volvió a elevarse en el cielo, perdiéndose en el horizonte. Foto a través de la valla.
    Después, paramos un momento en un pequeño olivar con algunos almendros, donde se agrupaban pequeños pajarillos que en seguida se acostumbraron a nuestra presencia. En total, detecté las siguientes especies: carbonero común (Parus major), mirlo común (Turdus merula), curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), pardillo común (Carduelis cannabina), pinzón vulgar (Fringilla coelebs), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), lavandera blanca (Motacilla alba), verderón (Chloris chloris), jilguero (Carduelis carduelis) y estornino (Sturnus). Además, algunos conejos (Oryctolagus cuniculus) se paseaban ramoneando hojillas verdes. Prácticamente todas las aves aprovechaban las aceitunas caídas en el suelo. Y todo esto, a pesar del viento.
Carbonero común (Parus major)
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
Conejo (Oryctolagus cuniculus)
Lavandera blanca (Motacilla alba)
Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), ejemplar macho.
Colirrojo tizón (Ph. ochruros), hembra.

16 noviembre 2020

Observando la naturaleza en el Arroyo Viñuelas (Illescas)

El viernes pasado (13.11.2020), decidimos alejarnos del bullicio urbano en busca de un pequeño reducto de naturaleza recuperada en el entorno del Arroyo Viñuelas, que transcurre a las afueras de esta pequeña ciudad de La Sagra (Toledo). El entorno ha sido ajardinado con flora mediterránea como romeros, lavandas, madroños, santolinas y arces de Montpellier en la zona más urbana, mientras que, en la senda que continúa alejándose del casco urbano junto al arroyo, han plantado un incipiente bosquete de perales, fresnos, manzanos de diferentes variedades, álamos, saúcos y otros árboles. 
    En el entorno ajardinado que he mencionado primero, más mediterráneo y con muchos arbustos, estos días he podido observar una interesante entomofauna típica de esta época. Las primeras mariposas Vanessa atalanta empiezan a llegar a estas latitudes más sureñas de forma más o menos abundante. Las reinas de abejorro Bombus terrestris se preparan para la hibernación. Las abejas de la miel Apis mellifera continúan con sus quehaceres, como de costumbre, y visitan las flores de romero de forma masiva. También se ven especies solitarias que no me atrevo a identificar y muchos dípteros como Calliphora.

Vanessa atalanta

    Entre tanto zumbido y con un sol radiante de otoño, si uno permanece atento, podrá detectar la presencia fugaz de algunas lagartijas Podarcis virescens que se dignan a salir de sus escondrijos, en los recovecos de los tocones y las grietas de los muros del terraplén ajardinado.

Podarcis virescens
  
   Pero dejamos la ciudad atrás y nos internamos en la senda que discurre entre las plantaciones de árboles, entre los que crecen ortigas y otras plantas silvestres que aprovechan las tierras removidas y nitrogenadas. Es el caso del pepinillo del diablo Ecballium elaterium, una planta sorprendente y traicionera, a la que hay que aproximarse con cautela. Cuando maduran, sus frutos explosivos lanzan las semillas por los aires en cuanto notan una ligera perturbación, como el roce de un zapato... En esta planta, no resulta raro encontrar ejemplares de una mariquita de la especie Henosepilachna argus, que se especializa en plantas de la familia Cucurbitaceae.

Flores de Ecballium elaterium.
Aspecto de una mata de Ecballium elaterium.
Se ven muchos tallos que ya han lanzado el fruto.
También pude ver este sírfido Eristalinus taeniops.

    Resulta curiosa la abundancia de aves rapaces en esta zona, en concreto, de milanos reales (Milvus milvus), que nos sobrevolaban en círculos sobre un campo de cultivo.
Milanos reales (Milvus milvus) y... ¿os parece la silueta de un buitre negro
la de arriba a la izquierda?
Milano real (Milvus milvus).
    Ya de vuelta, nos topamos con los innumerables conejos europeos (Oryctolagus cuniculus), tan abundantes en los terraplenes de esta zona, en los que además encuentran muchas verduras silvestres. 
Conejo europeo (Oryctolagus cuniculus)

    A lo lejos, una silueta conocida nos sorprende: un macho de pito real (Picus sharpei), nuestro mayor pájaro carpintero. No sabemos si nos llegó a ver, porque estuvo un buen rato levantando hojas y paseándose por la zona. Lo bueno es que se dejó fotografiar bastante bien.

Pito real (Picus sharpei)
Pito real (Picus sharpei)

Luces de otoño.

    Ya de regreso al primer tramo del paseo, volvemos a detectar los insectos que habíamos visto antes, y otras aves como petirrojos Erithacus rubecula, lavanderas blancas Motacilla alba y carboneros Parus major. Es muy interesante encontrar lugares como este en nuestras ciudades, en los que algunas administraciones se empeñan en recuperar un entorno agradable no solo para las personas, sino también para la naturaleza.
Serín verdecillo (Serinus serinus)

Langosta egipcia (Anacridium aegyptium)
Lavandera blanca (Motacilla alba)

Urraca (Pica pica)
Abejorro (Bombus terrestris) en unas flores de madroño (Arbutus unedo).

Agrupación de caracoles Eobania vermiculata.

02 mayo 2019

Rata de agua en el Canal de María Cristina (Albacete)

    El otro día fuimos María del Mar y yo a dar un paseo por el Canal de María Cristina. La cantidad de olmos y el agua que llevaba el canal daban la sensación de estar en otras latitudes. Se oían muchísimos ruiseñores comunes, verdecillos, verderones, pardillos, carboneros y papamoscas cerrojillos por doquier. Pero lo que más nos sorprendió fue avistar una rata nadando en el agua que resultó ser Arvicola sapidus, clasificada por la UICN como "Vulnerable". Interesante sin duda. María del Mar pudo hacerle muy buenas fotos para poder identificarla.
Arvicola sapidus nadando.
Turdus merula
Conejo ibérico (Oryctolagus cuniculus)
Arvicola sapidus, la rata de agua.
Verdecillo (Serinus serinus) hembra sobre pan y quesito (Robinia pseudoacacia).
Este año viene más agua que nunca. Si el Ayuntamiento de Albacete se pusiera firme con este lugar,
consiguiera que siempre hubiera agua corriendo (ellos ya saben cómo) y se favoreciera la vegetación autóctona, conseguiríamos nuestro pequeño reducto de fauna dulceacuícola como tienen muchas ciudades europeas.

16 julio 2018

Fantasmas en el monte

    Hace tiempo que no escribo, aunque no por falta de material sino por mantenerme entretenido en otras ocupaciones más importantes (académicamente hablando). Hoy toca actualizar el blog con unos cuantos insectos de estos días pasados.
    El otro día, mi hermana detectó un insecto que supo identificar más o menos (lo llamó "mariquita", es decir, el nombre castellano que se les da a los escarabajos de la familia Coccinellidae), trepando por un sillón de casa. Suerte que tenía un botecillo cerca que pude utilizar para capturarla (a mi hermana no, al escarabajo) y comprobar que se trataba de una especie que nunca había visto. Más tarde, me la llevé al monte y la liberé allí. 
Harmonia quadripunctata (fam. Coccinellidae).
    Después de liberar al pequeño coleóptero, continuamos el paseíllo, encontrando un joven conejo que oteaba atento desde su madriguera. A pesar de su abundancia, este lagomorfo (que no roedor) no suele aparecer en mi blog, y este me cayó bien, así que aquí va un retrato veraniego para ese animal:
Conejo (Oryctolagus cuniculus).
    Estamos en la época en que levantamos al vuelo a los sátiros (Hipparchia semele), una mariposa muy abundante en el campo mediterráneo español, que al plegar las alas parece que desaparece en el suelo o en cortezas de los árboles.
    Este año parece que va todo un pelín retrasado y estoy viendo plantas en floración todavía en pleno julio, aunque otras siguen con sus procesos normales.
Los espartos (Stipa tenacissima) ya tienen las espigas secas.
Ajo morado (Allium sphaerocephalon).
    Pero volvamos a los insectos. El paseo del otro día fue bastante productivo en lo que respecta a diversidad de especies. Hubo de todo, digamos.
Mantis (Mantis religiosa) en plena muda.
Scolia hortorum (fam. Scoliidae).
Moscas salteadoras (fam. Asilidae) en pleno acto.
Chinche (Eurydema ornata). Fam. Pentatomidae.
Saltamontes (fam. Acrididae).
Codophila varia. Fam. Pentatomidae.
    También vi dos Truxalis nasuta adultos que volaban como pájaros y uno acabó en un pino, a cinco metros de altura. Mi amigo Miguel Domenech me confirmó la especie y ayer fuimos a buscar algún Pamphagidae por Chinchilla, aunque teníamos en mente encontrar Truxalis, al final se nos hizo de noche por la zona donde suelen estar. Lo cierto es que fuimos bastante tarde y no encontramos ninguno, solo algún Oedipoda caerulescens y Calliptamus sp., aparte de dos ejemplares de Geomantis larvoides. Cuando oscureció, el aire comenzó a refrescarse y a soplar con fuerza, así que nos fuimos.
Sympecma fusca (fam. Lestidae).
Heliothis peltigera (fam. Noctuidae).