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domingo, 18 de enero de 2026

Conchas marinas de Peñíscola

Hace unos días hicimos un viaje familiar a la histórica Peñíscola, provincia de Castellón. En la infinita playa de arena, se acumulaban conchas de bivalvos de varias especies habituales a esta orilla del Mediterráneo y, evidentemente, no pude contener mi curiosidad e hicimos un poco de beachcombing. Son prácticamente las mismas especies que encontraba de pequeño en la bahía de Alicante, taxones muy mediterráneos, de playas arenosas y fangosas. He aquí una muestra de estas especies de moluscos que encontré:

Glycymeris nummaria

Mactra stultorum

Más Mactra stultorum, algunas completamente blancas y pulidas.

Acanthocardia tuberculata

Arca noae

Más Mactra stultorum, mostrando el interior púrpura de la concha.

Glycymeris cf. nummaria
Como curiosidad, vi un trozo del caparazón de un cangrejo azul (Callinectes sapidus), especie invasora propia del Atlántico occidental y golfo de México. Nunca había visto este crustáceo.
Callinectes sapidus

viernes, 30 de junio de 2023

Descubriendo un nuevo lugar

Viejos pinos carrascos (Pinus halepensis). Especie mediterránea muy adaptada a la sequía. En esta zona de la sierra de Chinchilla, llega a resistir temperaturas mínimas inferiores a -10 ºC en invierno.

Ayer por la tarde, poco antes del atardecer, fuimos mi mujer y yo a un sitio nuevo que no habíamos visitado. Este lugar se localiza en la sierra de Chinchilla, en su vertiente norte, cerca ya de Casas de Juan Núñez, junto a la Cañada Real de los Serranos. Tengo que agradecerle a José Fajardo que me recomendara el lugar para buscar plantas.

A pesar de tratarse de una zona muy seca, estas comunidades vegetales mediterráneas continentales albergan una gran y sorprendente biodiversidad.

Aunque no encontré la planta que estaba buscando, la estepa o jara blanca (Cistus albidus), me sorprendió la frondosidad de la vegetación mediterránea que puebla estos territorios. Había pinos carrascos (Pinus halepensis) de gran tamaño, rodeados de romerales (Rosmarinus officinalis) y muchísimas sabinas moras (Juniperus phoenicea). Al respirar, notaba el cálido aire inundado de esencias aromáticas de la flora.

Sabina mora (Juniperus phoenicea) de gran porte, rodeada de espartos (Stipa tenacissima), romeros, tomillos, espliegos y otras plantas aromáticas.

Era el último día de la ola de calor, que nos había traído temperaturas de hasta 36 ºC, pero a esas horas en las que paseamos, disfrutamos de nuestra ruta senderista. Espero volver pronto a este lugar que me cautivó.

El sendero pedregoso nos llevaba a rincones con una luz mágica.

viernes, 7 de abril de 2023

Un viaje inesperado a Murcia III: tortugueando en Cabo Cope y orilleando en Calabardina

 El tercer y último día de esta aventura, el domingo 12 de marzo, ya pude participar en la decisión de a dónde íbamos a bichear. Como todos estábamos de acuerdo en que queríamos ver tortugas moras (Testudo graeca), fuimos a Cabo Cope. Al bajar del coche, nos acercamos a la orilla del mar, donde una zona rocosa nos recibió con algunos cangrejos Eriphia verrucosa y camarones Palaemon, pero al rato nos metimos tierra adentro. Pensábamos que no encontraríamos tortugas cuando, de repente, de nuevo Alonso profirió su señal de alarma: una pequeñísima tortuga mora se paseaba a sus pies entre los espartos. Yo me había detenido a mirar sobre los resecos espartos pues había divisado unas cogujadas montesinas (Galerida thecklae) revoloteando en sus característicos cortejos. Al final, vimos cinco ejemplares de tortuga mora en la zona.

Cogujada montesina (Galerida thecklae). Cabo Cope (Murcia), 12.3.23.

Tortuga mora (Testudo graeca). Cabo Cope (Murcia), 12.3.23.
Otro ejemplar de tortuga mora (Testudo graeca) de mayor tamaño. Cabo Cope (Murcia), 12.3.23.
El mismo ejemplar.
Me sorprendió ver una mata de Kleinia neriifolia, planta originaria de las zonas áridas de las Islas Canarias.
El aspecto tropical de Cabo Cope nunca defrauda.
    Después de esta pequeña excursión por Cabo Cope, nos acercamos a Calabardina a comer y a explorar su orilla, donde encontramos algunos hallazgos interesantes.

Un isópodo marino que nunca había visto, con la capacidad de "hacerse bola" como sus parientes terrestres. Pensamos que podría ser Sphaeroma serratum. Había muchísimos. Calabardina (Murcia), 12.3.23.
Anémona verde (Anemonia sulcata). Calabardina (Murcia), 12.3.23.
Posible Sphaeroma serratum. No eran muy grandes, pero había cientos debajo de las rocas de la orilla en la ensenada de Calabardina (Murcia), 12.3.23.
Joven Eriphia verrucosa. Calabardina (Murcia), 12.3.23.
Cangrejo del género Xantho. Calabardina (Murcia), 12.3.23.
Quitón (poliplacóforo), un molusco. Calabardina (Murcia), 12.3.23.

    Y en Calabardina concluyó nuestra aventura, con todos estos invertebrados costeros y con una nostalgia y pocas ganas de volver a casa "que pa' qué". 

Fue una aventura fantástica gracias a la genial sorpresa que me prepararon mis buenos amigos Álvaro Sevilla, Miguel Domenech y Alonso Ródenas sin que yo jamás lo hubiera imaginado. Estoy muy agradecido por tenerles en mi vida <3

jueves, 3 de junio de 2021

Viaje al sureste: Cabo Cope

Alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes)

    A pocos centímetros de la superficie del Mar Mediterráneo, un soleado día de finales de mayo en el sureste ibérico, nada un pequeño grupo de jóvenes herreras (Lythognathus) sobre el fondo arenoso y claro, sobre caracolillas ocupadas ahora por pequeños cangrejos ermitaños que te pellizcan al ponértelos en la mano para observarlos con detenimiento. Hacia la orilla, la arena desaparece y el fondo marino se vuelve más rocoso, y se frena el oleaje en una pequeña cala. En las rocas, proliferan algas pardas como Padina pavonica y otras verdes, como Ulva y la invasora Caulerpa racemosa. Tampoco resulta raro algún erizo de mar como Arbacia lixula y dos especies de anémonas, Anemonia viridis, que mece sus tentáculos verdosos con la brisa submarina, y Actinia equina, que esconde sus tentáculos en las horas de más sol. Por supuesto, en las grietas de estas zonas rocosas que a menudo quedan descubiertas al aire atmosférico, se guarecen los cangrejos de las rocas, adaptados perfectamente al vaivén del oleaje gracias a sus poderosas patas articuladas, que les permiten agarrarse con fuerza. Aquí se ven fácilmente dos especies de cangrejos: el rápido y abundante Pachygrapsus marmoratus, típico de la zona de rompiente en parte de las costas europeas, y el cangrejo moruno Eriphia verrucosa, más recio y especialista en meterse en agujeros inverosímiles. En el ocaso, el cangrejo moruno peina las rocas en busca de otros crustáceos y pequeños animalillos a los que descuartiza y devora. Cerca, los gobios de las rocas (Gobius cobitis) permanecen quietos en los pequeños charcos que forma la marea baja, y huyen en un abrir y cerrar de ojos a esconderse si te ven asomarte. 

Anemonia viridis

Mediterráneo.

Eriphia verrucosa

Pachygrapsus marmoratus

    En tierra firme, alejándonos de la playa, comienza a cubrir el suelo la vegetación típica del sureste ibérico costero, de Cabo Cope. Conforme avanzamos y nos elevamos en la ladera, nos encontramos los primeros Asteriscus maritimus, Convolvulus althaeoides, Frankenia corymbosa, Limonium insigne, Withania frutescens, Launaea arborescens, Suaeda vera, Salsola oppositifolia... Reconocemos muchas especies de plantas adaptadas a suelos áridos y algo salados, como el albardín (Lygeum spartum), que lo mismo crece aquí que en el interior peninsular ibérico, en suelos secos con sal. Pero también aparecen plantas curiosas como Periploca angustifolia, un iberoafricanismo que penetra desde el norte de África a Europa por estos rincones semiáridos. De aspecto compacto, la forma de sus curiosos frutos le dan su curioso nombre en castellano, cornical. Nos llama la atención una pequeña planta que identificamos en seguida como del género Teucrium: T. lanigerum, endemismo de Almería y Murcia. Distinguimos a lo lejos la floración algo pasada de otra labiada, la lavanda dentada Lavandula dentata. Una prima relativamente cercana también en floración a finales de mayo y que se vislumbra entre los arbustos más oscuros es Sideritis ibanyezii. Endémica de las zonas más áridas de Alicante, Murcia y Almería. Y junto a ellas, encontramos el malvavisco marino Lavatera maritima. También se vislumbran todavía las espigas amarillas de las albaidas (Anthyllis cytisoides) y los tallos reptantes, ya con flores, de las alcaparreras (Capparis spinosa). Este lugar es un paraíso botánico, donde se juntan especies protegidas en un paisaje muy relacionado con el que encontramos en el norte de África.

Asteriscus maritimus

Periploca angustifolia

Lavandula dentata

Capparis spinosa

Lavatera maritima

    Por supuesto, no falta la fauna terrestre. Las aves, especialmente los pequeños pajarillos (Passeriformes) que encuentran aquí un oasis de alimento y refugio, resultan abundantes. Por supuesto, el protagonista de este entorno es el alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes). Esta ave parece estar en retroceso en esta zona del sur, pero conseguimos ver nada menos que cinco ejemplares distintos. 

Alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes)

Alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes)

Alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes)

Alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes)

Alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes)

Alzacola rojizo (Cercotrichas galactotes)

Un avecilla curiosa. Su canto me recuerda al de la cogujada, de lejos, que también está presente en la zona y de forma abundante.

Cogujada montesina (Galerida thecklae)

    Trigueros, verdecillos, verderones y pardillos también acompañan a estas aves. Entre los matorrales densos, suena el craqueteo de la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), tan abuntante en las garrigas mediterráneas.
 
    Por el sendero que recorre el visitante, aparecen los reptiles y algún que otro insecto. La lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus) es un reptil amante de los suelos arenosos. Es muy abundante en los arenales costeros y también aquí. Y aunque hay amenos arena, encuentra en el entorno de Cabo Cope un buen lugar donde vivir.

Lagartija colirroja (Acanthodactylus erythrurus)

Lagartija colilarga (Psammodromus algirus)

Vanessa cardui

Julodis onopordi apreciando la floración de Limonium insigne.

Truxalis nasuta

Lachnaia variolosa

¿Qué es una albaida sin su correspondiente Zyganea lavandulae?

    El sureste ibérico es, como he dicho muchas veces, un paraíso para el observador de la naturaleza. En unas tierras áridas pero a la vez llenas de vida, conviven multitud de especies únicas en el contexto europeo. Así, disfrutar de la maravilla de la biodiversidad mediterránea en este entorno es hacer un viaje en el tiempo, mientras leemos los cambios que se han producido en el relieve y en la vida que, muchas veces, le da forma de matorrales perennifolios o adaptados a la sequía y a la insolación.
   
    Espero volver pronto.


Más información sobre Cabo Cope (Región de Murcia):
https://www.um.es/eubacteria/FloraCope.pdf

martes, 16 de febrero de 2021

Retorno a Cancarix

Pitón volcánico de Cancarix, 13.2.2021.

Atardece en el interior del sureste ibérico y las ramillas de los pinos relucen con el fulgor de una puesta de sol más, a los pies del pitón volcánico de Cancarix. Los arbustos, en su mayoría romeros con esparto, y albaidas, todavía sin hojas, nos reciben algo más raquíticos que el año pasado, cuando ya empezaban a florecer las albaidas. Me sorprende el aspecto de los matorrales, más apagados que en enero de 2020, aunque tal vez la borrasca Filomena tenga algo que ver. Algunos insectos nos aguardan en el paseo, a pesar de la brisa. La temperatura es de unos 18 ºC.

Glaucopsyche melanops, una de las primeras mariposas en aparecer. Sus larvas se alimentan de plantas de la familia Fabaceae (leguminosas), como la albaida (Anthyllis cytisoides), muy abundante en la zona.
    En la subida a las laderas del volcán, muerto hace muchos miles de años, encuentro plantas que me hacen imaginar roquedos junto al mar y pinares luminosos, costas mediterráneas donde suenan instrumentos musicales antiguos y lenguas olvidadas... En fin, que me desvío juntando temas. 
    Continuando la subida, aparecen algunas hojas de Ferula communis brotando entre los espartos, con su aspecto de verde vaporoso. Bajo un elegante pino, crece un lentisco (Pistacia lentiscus) preparándose para florecer y compartiendo espacio también con un acebuche (Olea europaea var. sylvestris).
Ferula communis
Lentisco (Pistacia lentiscus)
    Más adelante, atravesando una fila de pinos, hay una vaguada que baja directamente del pitón, donde vemos otras plantas. Hace meses, tuve un sueño extraño en el que caminaba por esa vaguada y observaba con detenimiento estas plantas que menciono aquí y vivía aventuras extrañas y surrealistas. Los pinos tienen alguna bolsa de procesionaria (Thaumetopoea pityocampa) que ya empiezan a salir a alimentarse, y las miramos con detenimiento. A sus pies, crece la rara Lavatera maritima, que por el ocaso aparentan ser plantas totalmente grises y decoloradas. Junto a ellas, se ven otras plantas como Asparagus albus, que tiene aquí su límite norte de distribución según me comenta Ramón Lucas, y la bulbosa Lapiedra martinezii
Asparagus albus
Procesionarias del pino (Thaumetopoea pityocampa)
Lavatera maritima
Lapiedra martinezii
    Nos sobrevuelan chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) haciéndose notar desde lo alto con sus característicos graznidos. Zumba cerca una abeja que a duras penas llego a identificar como alguna Anthophora. En el suelo, hay conchas vacías de caracoles como serranas (Iberus alonensis) y caracoles judíos (Sphincterochila candidissima y S. baetica). Me hace mucha ilusión encontrar S. baetica y me llevo una concha vacía en el bolsillo, con sorpresa incluida, pues dos días después me encuentro dos abejitas solitarias que han nacido de él. Una sorpresa. Y hablando de caracoles, también fotografío Xerotricha huidobroi, considerado como Casi Amenazado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y típico del este y sureste de la península ibérica con algunas citas dispersas por el resto.
Xerotricha huidobroi
    Ya se va haciendo de noche y los espartos refulgen intensamente en las laderas altas del volcán muerto. Se oye el canto de un grupo de mitos (Aegithalos caudatus) y de algún piquituerto (Loxia curvirostra) solitario. El bosque mediterráneo se oscurece y se enfría lentamente, mientras bajo una piedra, una araña Hersiliola se acurruca, y un geométrido sobrevuela rápidamente los espartos. 

Anochece en el pinar.

Los espartos de Cancarix rutilan en el ocaso.


Esta entrada está dedicada a mi querida Isabel Ros, mi profesora de biología del TNT, con quien fui por primera vez a este lugar mágico de Albacete allá por 2009 cuando yo era una simple crisálida. 

Descansa en paz.