domingo, 17 de febrero de 2019

Herrerillo sucrense

   
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) en el río Júcar. Lo pudimos observar África Gómez y yo el 31 de diciembre de 2018 en las cercanías de Valdeganga.

viernes, 8 de febrero de 2019

La primera Xylocopa

    Tal vez demasiado temprana, tal vez no. Puede que venga de cotas más cálidas de la Península, aunque dudo que viajen tanto. Lo cierto es que esta mañana, había una abeja carpintera Xylocopa violacea (Linneo, 1758) zumbando en las pocas flores invernales del patio. 
Xylocopa violacea. 8.2.2019.
Xylocopa violacea. 8.2.2019.
    Este insecto suele asustar mucho a la gente, debido a su tamaño y a su tendencia a la curiosidad. Es muy común en pueblos y jardines, donde busca polen y néctar, y anida en madera vieja. La hembra presenta aguijón, aunque al tratarse de abejas solitarias (no tienen panal ni enjambre), es muy raro que piquen. No son agresivas.

miércoles, 23 de enero de 2019

Paseo por la orilla del río

    Esta mañana he ido con mis colegas Juanjo e Ismael a pasear por uno de nuestros dos grandes ríos, el Júcar. La excursión ha sido poco productiva, pero hemos podido disfrutar del aire fresco y de la naturaleza en general.
Júcar invernal.
Trametes versicolor
Excremento de nutria europea (Lutra lutra).
Álamos blancos (Populus alba).
Musgo (Homalothecium?)

lunes, 21 de enero de 2019

Enero en la sierra de Chinchilla

    19.01.2019. Se nota que la sierra, en pleno invierno, se halla adormecida por la humedad, la escarcha y el frío. Sin embargo, los campos de labor que la salpican hacen intentos de verdear, dando una nota de color a los páramos pardos. Los aláudidos canturrean sus sonatas características y algunos fringílidos vuelan aquí y allá. Una gran caminata de más de 10 kilómetros nos lleva a rincones insospechados, como un estanque rodeado de juncos churreros (Scirpus holoschoenus) donde, bajo la gruesa capa de hielo, duerme un lecho de Chara sp., un alga verde de agua dulce cuyas paredes celulares están recubiertas de sales de calcio, lo que les otorga un tacto algo áspero.
Ruinas del casuto de Jacinto.
Cogujada (Galerida sp.).
Rambla.
20.01.2018. A primera hora de la tarde, acudo a uno de mis lugares favoritos: la ladera de las albaidas. Busco en las cinglas de los roquedos animales y plantas que se atrevan con el frío manchego de enero y obtengo recompensas. Una culebra lisa meridional (Coronella girondica) con la cabeza metida en un resquicio, pero aparentemente sana, se deja fotografiar. No la molesto y sigo mi camino, curioseando y mirando dentro de grietas y agujeros, en busca de criptógamas.
Camuflada, pero ahí estaba. Culebra lisa meridional (Coronella girondica), tras los romeros en flor.
El ejemplar parecía tener buena salud, aunque me sorprendió esa actitud de esconder la cabeza en un hueco por el que el resto de su cuerpo no cabía y quedaba expuesto a la intemperie.
    Por la ladera de las albaidas, encuentro plantas rupícolas como Chaenorhinum sp. y Sarcocapnos enneaphylla, muy comunes tanto en la sierra como en las calles de viejos edificios de Chinchilla. Aparecen también los dos helechos más comunes de la zona: la doradilla (Ceterach officinarum) y la ruda de los muros (Asplenium ruta-muraria). Ahora las albaidas no tienen hojas por el frío. Por otra parte, los líquenes aprovechan para hidratarse, como el negro Collema. Entre las aves, detecto la presencia de mosquitero común (Phylloscopus collybita), estornino pinto (Sturnus vulgaris), mirlo (Turdus merula) y un petirrojo (Erithacus rubecula) alarmado por mi presencia.
Petirrojo (Erithacus rubecula) sobre una coscoja, en posición de alerta.
Zapaticos de la Virgen (Sarcocapnos enneaphylla).
    La ladera de las albaidas no es fácil de transitar, hace falta bastante esfuerzo y tener la mente rápida a la hora de analizar dónde poner el pie entre los espartos para no pisar nada raro ni escurrirse, además hay que respetar las plantas que nos cruzamos para no destrozar ninguna. Algunas de estas plantas son de alto interés botánico, como la sanamunda (Thymelaea tartonraira) y las propias albaidas, por aparecer en esta zona tan continental de la provincia.
    Cuando empiezan a cantar los mochuelos, vuelvo a casa, acompañado por una enorme luna llena que ilumina mi camino.

martes, 8 de enero de 2019

Grullas en Gallocanta

    El otro día en Gallocanta pude observar cientos de grullas comunes (Grus grus). Esta laguna es conocida por su gran población de grullas invernantes y se encuentra en la provincia de Zaragoza. Fue un verdadero deleite verlas.
Dos adultos y un inmaduro.
Volando al atardecer.
Típico paisaje aragonés.
Uno de los cientos de individuos.

martes, 20 de noviembre de 2018

Una visita a la Sierra de Crevillente (A)

    Aunque esta entrada viene con más de dos meses de retraso, esta tarde me ha venido a la mente aquel viaje que realizamos Ismael Ortiz, Juanjo Lucas y yo al sureste ibérico, en busca de fauna, flora y gea. Esta excursión la realizamos el 2 de septiembre de este año.
    El primer lugar donde aterrizamos fue una curiosa cantera llamada "de los Serranos", cerca de Albatera, rodeada de una serie de laderas, cortados y colinas altas cubiertas de arbustos resecos y algunos pinos carrascos, donde encontramos diversas especies de animales y alguna que otra planta que nos llamó la atención. Sin embargo, las estrellas de la zona eran las mineralizaciones de cuarzo hialino con clinozoisita. Aunque llegamos bastante pronto, en seguida el sol comenzó a abrasarnos la piel...
Recién llegados al lugar, en un sendero de tierra gris rodeado de albaidas secas, efedras, romero...
El paisaje de gran parte de la provincia de Alicante me es muy familiar...
Una vez en la cantera, que solo puedo describir como una tierra desolada y yerma, de aspecto lunar, encontramos este pequeño insecto: una hormiga o avispa de terciopelo (familia Mutilidae) hembra. Estos himenópteros producen una picadura bastante dolorosa. Las hembras no tienen alas y se desplazan por el suelo a toda velocidad. 
Esta avispa de la arena (Bembix sp.) nos estuvo siguiendo un buen rato, zumbando a nuestro alrededor,
hasta que finalmente se posó en la roca.
Libélula africana (Trithemis kirbyi), de reciente incorporación a la fauna entomológica ibérica.
    Después, cuando ya calentaba bien el sol, nos dirigimos a unos pardos cortados donde abundaban los matorrales espinosos. Entre los mismos, se veían aquí y allá, salpicando el suelo, conchas del caracol judío (Sphincterochila cf baetica) y de caracolillas Leonia mammillaris subsp. mammillaris, entre otras especies malacológicas. En este lugar, se apreciaba claramente el impacto de las actividades humanas de extracción de magnesitas, unido a la erosión de las lluvias torrenciales y la desertificación. Me recordó mucho a otro lugar que visité hace años, en los cañones del río Monnegre, también en Alicante, debido a las extensas formaciones de yeso afilado y cortante que cortaba y pinchaba al apoyarnos sobre él. Me gustó ver una adelfa (Nerium oleander) en su hábitat natural.
Tórtola europea (Streptopelia turtur), uno de los dos ejemplares que vimos.
Especie en clarísima regresión cuya caza debería prohibirse en toda la Unión Europea.
En ocasiones, los barrancos, desprovistos de vegetación, se estrechaban tanto,
que se hacía difícil transitar a través de ellos.
Adelfa (Nerium oleander) con sus frutos.
Hermosísima hembra de araña lobulada (Argiope lobata), la más grande que he visto nunca.
    Nos retiramos muy pronto a la costa murciana, en busca de un reptil que ya mostré en este blog hace unos meses, el camaleón (Chamaeleo chamaeleon). Me gustó volver aquella mañana a "bichear" en la provincia de Alicante y descubrir sus paisajes y rincones ocultos, aunque debido al intenso calor tuviéramos que retirarnos antes. Habrá que volver pronto...

martes, 13 de noviembre de 2018

Paseo otoñal en el bosque de ribera

    Ayer fuimos Juanjo y yo a pasear por un punto concreto de la ribera del Júcar, a pocos minutos de la ciudad de Albacete. Es una zona que no conocía, pero me apetecía visitarla y buscar fauna y flora. El sitio es agradable para pasear y el sendero, fácil de transitar. Lo primero de lo que me di cuenta al llegar, fue de la gran humedad que reinaba en este rincón del río. El bosque entero estaba húmedo de rocío.
Bosque galería del río Júcar. Para que luego digan que Albacete es feo...
    Vimos varias especies de hongos. Este otoño está siendo muy bueno en lo que respecta a la fructificación de estos seres.
Yesquero multicolor (Trametes versicolor).
Seta muy pequeña, sin identificar.
Leucopaxillus sp.
Ramaria sp.
    La mañana estaba muy tranquila. En lo que respecta a insectos, solamente avistamos una Vanessa atalanta. Las aves cantaban en lo alto de las copas: detectamos carbonero común (Parus major), mosquitero común (Phylloscopus collybita), petirrojo (Erithacus rubecula), pinzón vulgar (Fringilla coelebs) y el martilleo de un pico picapinos (Dendrocopos major), que reverberó en el bosque galería. Como el sol tardaba mucho en calentar la zona, comenzamos a fijarnos en los seres que no se mueven, las plantas, pero no las plantas de los pies, porque esas sí se mueven...
Fresno (Fraxinus angustifolia).
Rusco (Ruscus aculeatus) creciendo entre el musgo del género Homalothecium.
Bosque en galería.
Chopo negro (Populus nigra).
Troncos de álamos blancos (Populus alba), que recuerdan a los del abedul.
    La salida matinal culminó con la observación de un ejemplar de milano real (Milvus milvus) y un petirrojo atrevido que se acercó bastante a nosotros.

Algunos helechos del Monte Naranco (Oviedo)

    A principios de noviembre, pudimos visitar el entorno ovetense del Monte Naranco, conocido por albergar algunos ejemplos del arte prerrománico asturiano, como las iglesias de San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco, del siglo IX. Mi compañera de aventuras y yo observamos varias especies de pteridófitos (helechos) rupícolas (que crecen sobre paredes) creciendo incluso sobre las viejas piedras de estos dos templos. Estas plantas me fascinan, todo de ellos me llama la atención, desde sus costumbres y la sorpresa de encontrarlos muchas veces donde menos lo espero, hasta su forma de reproducción. El más común de los que vimos, sin duda, es también fácil de observar en casi toda la Península allá donde abunde la humedad: el culantrillo menor (Asplenium trichomanes).
Asplenium trichomanes creciendo en las grietas, bajo tres enormes
hojas del ombligo de Venus (Umbilicus rupestris). 2.11.2018.
    Otro helecho muy común en la zona, por lo que vi, es la ruda de los muros (Asplenium ruta-muraria), de frondes pinnadas. Este helecho crece tanto en muros cerca del mar como en el rocaje de bosques umbrosos.
Asplenium ruta-muraria. 2.11.2018.
    También vimos algún que otro polipodio (Polypodium vulgare), tanto en muros semiderruidos de casas cercanas como en los propios templos. Este helecho es muy fácil de reconocer. No es muy grande y se extiende por medio de rizomas que se adhieren a grietas, suelen estar cubiertos de musgo.
Polypodium vulgare sobre un muro en una casa cercana. 2.11.2018.
Polypodium vulgare. 2.11.2018.
    Otro helecho, aunque solamente vimos un ejemplar, es el culantrillo de pozo o cabello de Venus (Adiantum capillus-veneris). Este culantrillo es muy común en mi provincia, donde crece junto a fuentes, manantiales e incluso una vez lo vi en el suelo, junto a un pequeño chorrillo de agua que se escindía del Júcar.
Adiantum capillus-veneris. 2.11.2018.
    Otro helecho más que vimos entre las grietas podría ser el culantrillo negro (Asplenium adiantum-nigrum), que también lo vimos junto al bosque.
Asplenium adiantum-nigrum sería el ejemplar de la izquierda. 2.11.2018.
Posible Asplenium adiantum-nigrum. 2.11.2018.
    Finalmente, no puedo dejar de nombrar dos helechos típicos del bosque atlántico europeo: el helecho macho (Dryopteris filix-mas), muy abundante en toda la franja cantábrica ibérica, y la lengua de ciervo (Asplenium scolopendrium = Phyllitis scolopendrium), uno de mis favoritos, con sus característicos soros lineares y paralelos en hojas no divididas.
Dryopteris filix-mas. 2.11.2018.
Phyllitis scolopendrium. 2.11.2018.
    Algunos de estos helechos son comunes en ciudades españolas, especialmente en los cascos antiguos donde abundan las rocas naturales y viejas, y las grietas y agujeros húmedos. Como siempre, pasan desapercibidos para todos. Hay que saber mirar, entender y aprender a conocer las especies más comunes que nos rodean, para tener una impresión más amplia del mundo en que vivimos, y apreciarlo.

lunes, 12 de noviembre de 2018

Nieve en la Cordillera Cantábrica

Las primeras nieves otoñales en las montañas del norte ibérico.

Atrevida lagartija luxemburguesa

    Resulta sorprendente asomarse a uno de los huecos al exterior de la red de túneles de las "casamatas" del Bock de la ciudad de Luxemburgo, y encontrar un pequeño reptil alimentándose de pulgones. Este ejemplar de lagartija roquera (Podarcis muralis) que se dejó fotografiar este verano en una de las aperturas en el macizo de roca caliza tenía un comportamiento bastante atrevido. Vimos varios ejemplares, tanto junto al río como en los roquedos.
Lagartija roquera (Podarcis muralis) alimentándose de pulgones. 5.8.2018.
Lagartija roquera (Podarcis muralis). 5.8.2018.
Lagartija roquera (Podarcis muralis). 5.8.2018.