domingo, 10 de diciembre de 2017

Y llegó el otoño al Real Jardín Botánico

    Hace unos días, el Real Jardín Botánico de Madrid presentaba este maravilloso aspecto. Sin duda, la primavera y el otoño son de las épocas mejores para visitarlo. Visita obligada cada vez que viajo a Madrid...




Stapelia variegata
Caralluma europaea
Invernadero tropical.
Estufa de Graells
Celtis australis
Otoño...
Agaves y Xanthorrhoeoideae entre el follaje otoñal.
Hotel de insectos

Visiones de Almagro

    Almagro, enclave manchego rodeado de ondulantes campos de olivares y vides, yace en medio de La Mancha orgullosa de su pasado. Y con razón.
La bulliciosa Plaza Mayor de Almagro, rodeada por las galerías acristaladas tan características del lugar. 

Resulta imprescindible caminar bajo los soportales de la Plaza Mayor de Almagro.
Los gorriones comunes (Passer domesticus) encuentran abundantes lugares de refugio y alimento
en los grandes arbustos de las plazuelas, patios y calles almagreños.
En este caso, un grupo de gorriones sobre un durillo.
Añil manchego. 
Palacio de los Marqueses de Torremejía.
De vuelta en la Plaza Mayor, haciendo cola para entrar al maravilloso Corral de Comedias.
Rincones de un lugar único. El Corral de Comedias (s. XVI-XVII) fue construido por D. Leonardo de Oviedo,
vecino de Almagro, en 1628, en el patio de un antiguo mesón llamado "Mesón del Toro". En la parte baja, llamada "patio de los mosqueteros", encontré bajo una plancha de cristal, un pequeño pero turgente Asplenium ceterach.
Aguardando a los visitantes, las sillas contemplan el espacio del Corral de las Comedias.
Cinco cigüeñas blancas cruzan el cielo,
conforme yo, de ti, me alejo.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Bicheo otoñal por Chinchilla

Jilguero lúgano (Spinus spinus) en un almendro.
    Esta tarde hemos ido mi amigo Ismael Ortiz y yo a pajarear a las afueras del pueblo. Nos hemos metido por El Cañaveral hacia El Tejar y El Morrón y hemos vuelto a casa atravesando la Sierra Procomunal. Por el camino, mientras nos "quejábamos" de lo mal que está el campo y de la falta de educación ambiental que hay en nuestra zona, hemos podido observar varias especies de pájaros interesantes. Hemos tenido la suerte de ver grandes bandos de fringílidos de varias especies que viven juntas: pardillos, jilgueros, lúganos invernantes... Y hasta varios colirrojos tizones, mosquiteros comunes, collalbas negras y petirrojos.
Collalba negra (Oenanthe leucura).
Jilguero (Carduelis carduelis).
Jilguero lúgano (Spinus spinus).
Jilguero y lúgano.
Verdecillo (Serinus serinus).
Zorzal charlo (Turdus viscivorus).
    Al acabar la zona de huertas con frutales, casi todo olivos y almendros, hemos llegado al Morrón, donde nos hemos detenido en varias encinas para ver si quedaba alguna bellota. Los animales, para bien o para mal, ya habían dado buena cuenta de ellas...
Atardece en La Mancha. Las lomas de la derecha, dentro del CENAD, son los Altos de Venlupe.

martes, 28 de noviembre de 2017

Resuelto el enigma del aspecto de Deinocheirus mirificus


Artículo publicado en origen en el blog de AlbaCiencia en 2014.



    Ayer (22 de octubre de 2014) se publicaba en la revista Nature un artículo que pone fin a la larga serie de conjeturas y suposiciones científicas sobre el aspecto de Deinocheirus mirificus, un ornitomimosaurio, que habitaba en lo que hoy es la mitad Norte de Asia hace unos 80 millones de años, a finales del Cretácico. Si hace un mes nos sorprendía el nuevo aspecto que Spinosaurus debió de tener según los paleontólogos, preparaos, porque la polémica está servida…

El lagarto de mano terrible
    En 1965, se descubrieron los restos fósiles de un dinosaurio desconocido hasta la fecha. El hallazgo se produjo en el Desierto de Gobi (Mongolia), durante una expedición polaco-mongola palentológica, y se trataba de las extremidades superiores de un dinosaurio ornitomimosaurio. Las especies del infraorden Ornithomimosauria se asemejaban a enormes avestruces, eran terópodos que poseían cuellos largos y cabezas pequeñas y alargadas; patas anteriores dotadas de tres dígitos y posteriores largas y adaptadas a la carrera. Las extremidades encontradas correspondían a un animal de este grupo, pero el tamaño (2,4 m de longitud) revolucionaba el conocimiento que se tenía de este grupo de dinosaurios. Durante casi 50 años, los paleontólogos no han dejado de hacer conjeturas sobre el aspecto que tendría el Deinocheirus (“lagarto de mano terrible”), la especie a la que pertenecen estos enormes brazos. Además, la cantidad de características ornitomimosáuridas pero también similares a las de otros dinosaurios del holotipo (el espécimen que sirvió para describir la especie) hacía muy difícil incluir a Dinocheirus en los árboles filogenéticos y elaborar un mapa evolutivo del grupo.
    El hallazgo de dos nuevos ejemplares, uno en 2009 (MPC-D 100/127) que incluía ya prácticamente todos los huesos excepto las costillas y vértebras centrales, y otro en 2006 (MPC-D 100/128), con solo la mitad del cuerpo, ha resuelto dudas sobre la ecología de este dinosaurio.
Deinocheirus mirificus. a) MPC-D 100/127; b) MPC-D 100/128; c) reconstrucción de MPC-D 100/127 tras haberle añadido los restos de MPC-D 100/128 aumentados de tamaño. La línea representa 1 m. El hombre mide 1.7 m. Fuente: Nature.    
    Los análisis cladísticos revelan que el Deinocheirus difería de los demás ornitomimosaurios en diversas características óseas. No era corredor, ya que sus patas estaban adaptadas a soportar un peso de unas 6 toneladas; el cráneo, cientos de gastrolitos y restos estomacales revelan que se trataba de un megaomnívoro que habitaba a orillas de lagos y zonas empantanadas.

Los fósiles ayudan a descifrar el pasado

    El cráneo es alargado, las piezas de la boca están fusionadas para formar una extensión en forma de espátula o pico de pato y los orificios nasales se encuentran en posición superior. Las marcas en la parte anterior de las mandíbulas demuestran que existía queratinización, es decir, una especie de pico similar al de las aves. Este pico plano tendría una relación ecológica con su alimentación, que se basaría en pastar de forma no selectiva engullendo plantas acuáticas al estilo de los hadrosáuridos o saurópodos o capturando peces.  El ojo era pequeño, lo que sugiere que esta especie era diurna. El cuello se curvaba en forma de S y las vértebras, hacia la mitad del tórax, se alargaban progresivamente en las espinas neurales formando una especie de cresta o joroba baja que incluía ligamentos para sujetar el abdomen y la cadera. Las patas son cortas y gruesas comparadas con las del resto de ornitomimosaurios, pero servían para sostener el cuerpo del animal, y seguramente no fuera muy veloz.
Reconstrucción gráfica de Deinocheirus mirificus
  Se supone que Deinocheirus mirificus habitaba en compañía de otros herbívoros grandes, pero Deinocheirus resolvía la competitividad con otras especies mayores siendo omnívoro. Las enormes garras anteriores servirían para remover el agua o la tierra en busca de alimento. Como vemos, este animal estaba perfectamente adaptado a la vida en zonas húmedas con abundante alimento y vegetación. Según comentan los autores del estudio, el tamaño de Deinocheirus lo protegería de los ataques de los carnívoros como el tarbosaurio.

a) Otra reconstrucción, posiblemente más lógica
que la anterior - con menos plumas, ya que serían una carga inútil
al ser un dinosaurio que utilizaba sus brazos para remover tierra y agua,
suponiendo que no tuviera glándula uropigial como las actuales aves.
b) Árbol filogenético y escala temporal, según los autores del artículo,
que muestra que el grupo de los Deinocheiridae era un grupo hermano de los Ornithomimidae,
ambos descendientes de una especie de ornitomimosáurido ancestral.

    Los ornitomimosaurios, en general, eran dinosaurios altos y delgados que podían escapar rápidamente de los depredadores, al contrario que Deinocheirus. Su longitud era de unos 11 m de largo y tenía un peso estimado de 6.358 kg. Los Deinocheiridae, por suparte, siguieron un camino evolutivo distinto a los demás ornitomimosaurios. No solo difería de las demás especies de su grupo en la talla: la estructura craneal demuestra que su dieta estaba más especializada. Además, el Deinocheirus poseía por lo menos dos características (la fúrcula en forma de U -hueso en forma de horquilla en el pecho de aves y algunos dinosaurios- y el pigóstilo -vértebras caudales finales fusionadas-) que lo hacen un dinosaurio único en todos los aspectos.



lunes, 27 de noviembre de 2017

Otro año más con los acentores alpinos

    El pasado sábado subí por la mañana al castillo de mi pueblo con mi amigo Ismael Ortiz, para ver si veíamos algún acentor alpino (Prunella modularis). En el castillo solo vimos collalbas negras (Oenanthe leucura), bisbitas comunes (Anthus pratensis) y nada más de interés. La zona alta de Chinchilla, donde se ubica el castillo, sería un lugar perfecto para aves invernantes como el zorzal alirrojo o el mirlo capiblanco si se plantasen por la zona sabinas, cornicabras, enebros, rosales silvestres y espinos albares. Sitio hay de sobra. Siempre lo digo y además con los bonitos colores de estos arbustos darían un toque más natural y turístico a la zona. Yo lo dejo caer por si alguien que pueda hacerlo, lo lee.

Bisbita pratense (Anthus pratensis) sobre el castillo de Chinchilla.
Saltacercas (Lasiommata megera).
Agallas de Pseudomonas syringae.
    Finalmente, Ismael encontró los acentores alpinos en otra ladera del pueblo, cerca de las cuevas. Seis ejemplares picoteaban entre la tierra removida de la ladera.
Acentor alpino (Prunella modularis). Uno de los seis ejemplares que vimos.
Acentor alpino (Prunella modularis).
Caléndula (Calendula arvensis).
Alcaparra loca (Zygophyllum fabago).

viernes, 24 de noviembre de 2017

Los molinos de mi tierra

"En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo; y, así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:
    –La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
    –¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.
    –Aquellos que allí ves –respondió su amo– de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
    –Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
    –Bien parece –respondió don Quijote– que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
  Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes, iba diciendo en voces altas:
    –Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete."
Miguel de Cervantes

Alcázar de San Juan
Alcázar de San Juan
Alcázar de San Juan
Interior del molino. 

martes, 21 de noviembre de 2017

La llanura ondulante

"Desde la cima de la arenosa loma, vimos una llanura ondulante, limitada tan solo por el horizonte, completamente cubierta por hierba corta, agotada por soles de verano y manchada de vez en cuando por la sombra de los tristes arbustos. Era un desierto que había sido siempre un desierto y por tal razón la más dulce de las escenas, su antigua quietud interrumpida solamente por el reclamo de algún ave o los gorjeos de pájaros pequeños. Para mí no hay nada más delicioso como ese sentimiento de alivio, de desahogo y libertad absoluta que se experimenta en una vasta soledad donde el hombre tal vez nunca ha vivido, o por lo menos no ha dejado rastros de su existencia."


Días de ocio en la Patagonia. 1893.
Guillermo Enrique Hudson (1841-1922)

jueves, 16 de noviembre de 2017

Breve andanza por los montes de Mouriscados y Mondariz

 El antepenúltimo día de mi estancia por tierras gallegas, junto a mi amigo Alfonso, fuimos a la zona de Mouriscados, por la tarde. Era el día 31 de julio. Alfonso me llevó a unos montes bastante curiosos, repoblados con abetos de Douglas.
Abeto de Douglas (Pseudotsuga menziesii)
Neocalicrania sp.
    Era un día raro. Estaba nublado pero no llovía, hacía algo de fresco... Fuimos a buscar anfibios a una charca, pero solamente encontramos ranas comunes y algún tritón ibérico, así que nos tuvimos que entretener con lo que había:
Acrididae
Euchorthippus sp.
Mantis religiosa
Mantis religiosa
Posible Chorthippus jucundus.
    Volvimos pronto. Después de cenar dimos un paseo nocturno por Mondariz (balneario) a ver qué aparecía. Allí, en una extraña fuente burbujeante de cristal, bebimos un agua que sabía a Vichy Catalán y olía a pedo de troll. No hubo tanta suerte en lo que se refiere a fauna, pero vimos una enorme babosa del género Arion y un ciervo volante menor muerto.
Arion sp.