domingo, 22 de septiembre de 2019

Caracoles de estos días en el patio

Como últimamente ha estado lloviendo bastante, los bichos de la humedad se han ido despertando en el patio de casa. Los moluscos terrestres son un grupo de invertebrados que depende muchísimo de la humedad ambiental, por lo que estos días de temperaturas más suaves (10ºC-26ºC) y de lluvias seguidas, son ideales para observar a estos animalillos. A mí personalmente me chifla observar moluscos. 
     Os voy a enseñar los que se ven por el patio de mi casa. Todos estas especies las he introducido yo en el patio, a modo de experimento, procedentes de la calle misma o de jardines del pueblo. Una vez observé varios Caracollina lenticula que no he vuelto a ver y que estaban debajo de una maceta. Esos vinieron solos, seguramente en una maceta de algún vivero. Debo recalcar aquí que estas son especies muy comunes por todos lados, que he introducido en un patio tapiado por todos lados, por lo que ni son especies raras ni protegidas, ni procedentes de otras zonas ajenas a mi pueblo. Al crear este pequeño jardín, donde no había ningún animal que no hubiera entrada volando o trepando muchos metros por encima del muro, me di cuenta de que los caracoles eran un grupo clave en un lugar así, por lo que decidí recolectar algunas de las especies más comunes.
    Por supuesto, el primer caracol que debo mostrar es el más común de Europa, el caracol de jardín (Cornu aspersum). Es impresionante la capacidad de expansión de este animal, porque solamente introduje tres ejemplares y pocos años después ya es la especie más común. Por suerte, tengo otros bichos que los mantienen a raya.
Cornu aspersum
   Otro caracolillo que introduje, procedente de un parquecillo a las afueras del pueblo, que también se ha expandido a toda velocidad, es el caracol azul o de concha de cristal (Oxychilus draparnaudi). Recuerdo que solamente introduje dos pequeños individuos y ahora, gracias en parte a la presencia de lombrices, babosas y otros animalillos de cuerpo blando de los que se alimentan y que no faltan en el patio, se han convertido en uno de los protagonistas del patio. Son beneficiosos, se alimentan de animales considerados dañinos para los jardines y cultivos, y además son capaces de comer restos putrefactos de otros animales. Esta especie es bastante más pequeña que la anterior, puede alcanzar el tamaño de una moneda de 10 céntimos. 
Oxychilus draparnaudi
    Hace muchos años, en una de esas trombas primaverales de abril, recuerdo darme un paseo por el pueblo de noche y volver a casa con un bote repleto de chonetas (Eobania vermiculata) que cogí en un descampado de Chinchilla. Era impresionante la cantidad de chonetas que encontré. Esta especie es muy común junto a zonas habitadas, en suelos donde crecen plantas de entornos nitrificados. Yo las relaciono mucho con lugares donde van o llevan a los perros a hacer sus cosas, por lo que me imagino de qué podran alimentarse también. Desde aquella época, ya no es fácil encontrar tal cantidad como aquel año en el patio de casa. Su concha es muy variable, puede ser jaspeada de color beige o más oscura con rayas pardas.
Eobania vermiculata
Uno de los caracoles más grandes que puedo ver en el patio es un Otala punctata que cogí en un descampado de La Felipa. En Chinchilla también está Otala lactea. Ambas especies se conocen como 'boquinegros' en Albacete y son aprecidas para comer, aunque frecuentan ambientes parecidos a los de la choneta, con la que convive. A mí me daría un poco de reparo comérmelos precisamente por saber dónde viven. Las dos especies se distinguen por el color del peristoma, blanco en O. punctata y negro en O. lactea.
Otala punctata
    Por último, acabo con una especie que vi justo ayer: la pequeñita Ferussacia folliculum, que solamente había visto una vez en el Cerro de San Cristóbal, entre el musgo estrellado de los pinares. Esta vez, había decenas en un desagüe de mi calle, justo delante de a puerta de mi casa. Cogí dos para introducirlas en el patio y observarlas, sin saber si se expandirán de la misma forma que lo han hecho las otras especies.
Ferussacia folliculum
    Como he dicho, algunas de estas especies tienen un crecimiento poblacional explosivo, y eso que ni siquiera he mencionado la babosa valenciana (Ambigolimax valentianus) que, desde que solté dos que encontré en la calle, se han vuelto muy muy abundantes. Por suerte, estos animales tienen depredadores, por lo que otra especie que introduje es la caracola truncada (Rumina decollata). Esta caracola, conocida en nuestra zona, se alimenta de otros caracoles, con lo que me viene bien para controlar de forma natural ese crecimiento poblacional.
    Si os gusta la pequeña fauna de nuestros jardines, aprovechad estos días antes de que llegue el frío invernal para mirar debajo de piedras y hojas y encontraréis una diversidad que no os esperáis. No os olvidéis de dejar las piedras como estaban después de levantarlas.

martes, 10 de septiembre de 2019

Tres arañas de casa

Menemerus semilimbatus con su presa, una Sarcophaga, que capturó en la ventana del baño.
Thomisus onustus con la puesta.
Araneus cf pallidus en su tela. Es la primera vez que veo esta especie en el patio de casa.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Experimento con unas pieles de higo

    Hace unos días, me comí cuatro higos que compré en el supermercado. Este año, son los únicos higos que he visto, pero como me encantan desde casi siempre, decidí comprar cuatro. Algunos estaban muy maduros, así que me vino de perlas comérmelos y después hacer lo que voy a relatar a continuación.
    Primero, me comí los cuatro higos para desayunar. Las pieles se deshacían y como hace unos días vi en Instagram una fotografía de un plato lleno de fruta pasada con un montón de mariposas encima, en un jardín, pensé que podría probar haciendo lo mismo, a ver qué insectos aparecían. Y así fue. Puse en un recipiente las pieles abiertas, con la parte donde estaba la carne del higo hacia arriba, y lo llevé al patio.
El recipiente con los higos dentro, el cuarto día. Se ven algunas hormigas.
    Recién puestos, los higos no tuvieron mucho éxito. Los insectos que volaban en el patio preferían las flores a los higos. Pero había que esperar. Al cabo de unas horas, el cuenco estaba repleto de moscas de la fruta (Drosophila sp.) que aprovechaban para poner sus huevos y reproducirse a toda velocidad. No fue de lo más sorprendente, la verdad. Las mariposas que pasaban por ahí ni se acercaban. Vinieron dos mariposas de la col (Pieris brassicae) y muchas mariposas del geranio (Cacyreus marshalli), pero todas iban directas a las flores de alrededor. No parecía tener mucho éxito este experimento, la verdad. Y no lo tuvo, al menos para atraer lepidópteros.
    El segundo día, las avispas ya habían descubierto las pieles de higo. Las avispas papeleras (Polistes sp.) eran las más interesadas en el tema. También había dípteros como la mosca verde (Lucilia sp.), rara de ver en el patio. Por supuesto, también llegan las Sarcophaga con sus ojos rojísimos y tórax rayado.
Lucilia sp.
Polistes sp.
Sarcophaga sp.
    Las hormigas han terminado de dar buena cuenta de los higos, junto con algún tardío moscardón (Calliphora sp.).
    Como conclusión de este miniexperimento, la verdad es que no ha tenido el resultado que yo esperaba. Han venido muchos dípteros e himenópteros, pero no ha sido exitoso en lo que respecta a atraer mariposas. Tal vez los higos no sean del agrado de las mariposas o es posible que tenga que ver con la época del año en la que estamos. Habrá que probar en otra ocasión con otras frutas.

domingo, 8 de septiembre de 2019

Aves alemanas

     Ha sido interesante encontrarme con algunas aves en los jardines de Berlín y Potsdam. Como ocurrió cuando visité Italia, me sorprendió ver tantísimas cornejas cenicientas (Corvus cornix) por doquier, tanto en las calles como en parques de cualquier tamaño. Al tratarse de córvidos, estas aves son muy inteligentes y unos minutos de observación directa permiten darse cuenta de ello. Se han vuelto muy oportunistas, adaptándose a la vida en la ciudad, donde se alimentan de cualquier trozo de comida que les lancen los viandantes.
Aprovechando la zanahoria rallada que alguien ha despreciado de su ensalada.
Corneja cenicienta (Corvus cornix), Berlín, 26.8.2019.
Aprovechándose de unas patatas Lay's sabor paprika.
    Cualquier parque grande sirve si queremos ver cornejas cenicientas en Berlín, aunque donde mejor las vi fue en el Lustgarten, frente a la catedral (Berliner Dom). Por la zona también se paseaban bandos de estorninos pintos.
    Al suroeste de Berlín, se encuentra la importante ciudad de Potsdam, donde el rey Federico II  El Grande, rey de Prusia, mandó construir su palacio de retiro 'Sans, souci', 'Sin preocupaciones'. Alrededor del palacio, hay varias hectáreas de jardines asilvestrados (los mejores) con pequeñas canalizaciones de agua y estanques, donde los animales encuentran un buen sitio donde vivir. 
Garza real (Ardea cinerea), Palacio de Sanssouci, Potsdam, 27.8.2019.
    De vuelta a Berlín, el enorme Tiergarten nos sorprende con su densidad y diversidad de árboles europeos y americanos. Con árboles tan grandes, no es difícil observar herrerillos, carboneros y hasta trepadores azules.
Trepador azul (Sitta europaea). Berlín, 28.8.2019.

lunes, 19 de agosto de 2019

Canibalismo arácnido

    Realmente, no debería llamar a esto "canibalismo", pues el canibalismo se refiere al acto de alimentarse de miembros de la misma especie. Pero a grandes rasgos, me tomo la licencia de llamar así a esta situación que presencié esta mañana en el patio de casa, en una espina de un gran cactus que tengo y que mide casi tan alto como yo. La verdad es que he observado esto por casualidad, pero ahí estaba. En la foto, he conseguido captarlo todo bastante bien: se trata de una joven araña cangrejo (Thomisus onustus) con su presa, una araña saltarina del género Salticus. Por supuesto, las arañas se alimentan de cualquier artrópodo pequeño que se les acerque y consigan capturar. Y es que la araña cangrejo supera en tamaño al saltícido, lo que le permite hacerse con ella y alimentarse.
    La foto la he sacado como he podido (ambos ejemplares eran minúsculos) y aunque no me ha salido muy enfocada, me ha gustado porque me ha recordado a esos libros que se editaban en la década de los ochenta, con fotos algo pasadas y un poco desenfocadas.

jueves, 15 de agosto de 2019

En busca de arácnidos nocturnos

Lycosa hispanica devorando un Oedipoda.
    Anoche (14.08.2019), salimos Rufino, Marisa, Teresa, Juanjo y yo a buscar arácnidos a la Sierra de Chinchilla. Íbamos con la idea de encontrar algún macho errante de Amblyocarenum walckenaeri, la gran araña negra que aparece por nuestros campos en estas fechas. Como decía, los principales protagonistas de la excursión fueron los arácnidos, esos seres de ocho patas tan odiados y despreciados, pero que cumplen su importante función en nuestros ecosistemas, sobre todo porque regulan plagas de ortópteros (saltamontes) y otros animales que nos pueden resultar desagradables. Muchos de estos seres viven escondidos bajo rocas, en grietas y en lo más profundo de nuestros montes, donde viven sus ciclos sin tener contacto con los molestos humanos.
    El primer arácnido que vimos fue un tomísido, Xysticus s.l. (¿Bassaniodes bufo?), que camina por el suelo y se esconde en huecos y debajo de grandes rocas. En seguida adoptó su postura defensiva.
Xysticus sensu lato
Xysticus sensu lato
    Nos apresuramos en llegar al espartal, donde ya era de noche, porque sabía que allí encontraríamos más seres de la noche. Los gorgojos Lixus anguinus ya habían salido de las macollas de los espartos y permanecían quietos en las atochas. Nuestros frontales iluminaban decenas de ojillos brillantes que delataban a los licósidos, que corretean por el suelo en busca de alguna presa. Vimos araneidos como Argiope lobata en su tela: una hembra con dos machos. Hasta vimos una Geomantis larvoides comiéndose una hormiga.
Uloborus walckenaerius, la araña sin veneno.
Hogna radiata
Geomantis larvoides devorando una hormiga. Fijaos en el tamaño del excremento de conejo a su lado.
Ácaro parasitando a un saltamontes Calliptamus.
    De repente, Juanjo nos llamó desde el camino. Había encontrado una gran araña que parecía un licósido pero de mayor envergadura. Cuando llegué, no me lo podía creer, se trataba de una araña muy grande que pensaba que no había por Chinchilla: Eusparassus. En España, tenemos dos especies: E. dufouri y E. levantinus. Esta en concreto no sé cuál sería, ya que Chinchilla se encuentra en una zona de transición en la distribución de ambas especies. Por eso, la dejamos en Eusparassus sp. a falta de confirmación por un experto.
Eusparassus sp.
Eusparassus sp.
    Se veían muchos ojillos reluciendo dentro de los espartos, pero cada vez que nos acercábamos desaparecían. Al final, conseguimos acercarnos a una de esas arañitas, que ha resultado ser una Micrommata sp.
Micrommata sp.
    Poco después, encontramos un macho de Rivetina baetica adulto con las alas un poco deterioradas. Seguimos caminando por el sendero y Rufino detectó una hembra grande de Lycosa hispanica que encabeza esta entrada de blog.
Lycosa hispanica
    Después vimos una araña llamada Hersiliola, debajo de una piedra que luego volvimos a colocar en su lugar. Era adulta y tenía su nido colgante justo al lado, pero era la más grande que he visto hasta ahora.
Hersiliola con una hormiga Componotus pilicornis recién capturada.
    Por fin, vimos la araña que todos estaban esperando gracias a Juanjo, el macho de Amblyocarenum.
Amblyocarenum walckenaeri
Amblyocarenum walckenaeri
    Seguimos caminando y encontrando más especies interesantes.
Palpimanus gibbulus
Blaps waltli confirmando mis sospechas: se alimentan de excrementos de conejo.
El gran ulobórido Uroctea durandi, a la cual Rufino tenía muchas ganas de ver en estadio adulto.
cf Poecilochroa 
Ozyptila sp.
    Vimos varios machos más de arañón errante, resultan abundantes en esta época. Después de tomar un tentempié volvimos a casa. Creo que todos los exploradores disfrutamos mucho de la observación de tantos artrópodos en tan poco tiempo en un sitio tan pequeño. ¡Habrá que repetir!

De El Horcajo a Los Chospes y más allá

Álamo blanco (Populus alba).
    Conocía desde hace años la fuente de El Horcajo, pero no había recorrido el camino que sale de ella y luego vuelve a conectar con la carretera. El otro día (12.8.2019), María del Mar y yo pudimos hacerlo y descubrimos un bello rincón de nuestra sierra de Alcaraz. Allí observamos flora y fauna y nos deleitamos un rato.
Mariposa manto bicolor (Lycaena phlaeas) sobre Mentha longifolia.
Dulceamarga (Solanum dulcamara)
Abeja carpintera (Xylocopa sp.) en una flora de rosa de Siria (Hibiscus syriacus 'Hamabo').
Calopteryx haemorrhoidalis, hembra.
Volucella sp. es una mosca (no pica) que imita por mimetismo batesiano al avispón europeo.
Aquí, sobre una flor de sauquillo (Sambucus ebulus).
    Tras esta pequeña caminata, continuamos hacia Los Chospes, donde paramos un momento también.
Los saúcos empiezan a madurar en esta época.
Orthetrum sp. 
El saúco es una planta muy abundante en el río Jardín.
Acmaeodera pulchra
cf Gonocerus
    Después de la comida, continuamos nuestro camino de vuelta a casa, relajados y con tranquilidad. Paramos en El Jardín para ver el majestuoso plátano de sombra, árbol singular de la provincia de Albacete.
Hojas del plátano de El Jardín.
Plátano de El Jardín con sus dos enormes zancas.
Macho de Sympetrum sp.
Parra ¿silvestre o asilvestrada? (Vitis vinifera)
Gran encina centenaria.
    Lo cierto es que esta zona siempre sorprende, ya que, además, encontramos una cita de una planta rara para la provincia, que esperamos que salga publicada próximamente. Fue un buen día de paseo por el suroeste de Albacete.