martes, 26 de enero de 2021

La primera salamanquesa del año... en pleno invierno

 Anoche salí un momento al patio. La temperatura, según marcaba el termómetro, era de unos 10 ºC, nada comparado con lo que registraba estos días atrás. La humedad ambiental era altísima, podía notarlo en el suelo empapado de musgos hidratadísimos y al respirar. Y al mirar junto a una maceta, en la pared, vi la primera salamanquesa (Tarentola mauritanica) del año 2021. Pocos días después de haber alcanzado unas temperaturas invernales bajísimas, ahí estaba el geko, pálido y fantasmagórico, atreviéndose a salir al frescor de la noche. En el suelo, se deslizaban algunas babosas Lehmannia valentiana. Es importante destacar que estos reptiles son pequeños animales muy ligados a nuestros entornos urbanos: no son peligrosas ni venenosas y además actúan como insecticidas naturales, ya que consumen decenas de mosquitos cada noche de verano. 

Salamanquesa (Tarentola mauritanica). Chinchilla (AB), 25.01.2021.

domingo, 24 de enero de 2021

Aves en el viento de la sierra

 Ayer, a pesar del viento y las nubes que amenazaban lluvia, fuimos a unas laderas de la Sierra de Chinchilla cerca de Casa Cano que tenía ganas de visitar. Igual no es la mejor época, pues seguramente habría encontrado alguna planta en flor o algún insecto interesante que no he detectado por la zona de haber ido en primavera o verano, pero tenía vistos unos arbustos desde la lejanía que me llamaban la atención y tenía ganas de escudriñarlos (al final, resultaron ser sabinas y coscojas). El paisaje consistía en unos páramos de esparto que se elevaban y luego descendían abruptamente a la llanura, dejando ver sus estratos inclinados, como líneas rectas y grisáceas inclinadas de dura piedra. Abajo, junto a los campos de labor, una casa en ruinas ponía fin a la vegetación nitrófila de salsolas y daba paso a un pequeño bancal de olivos. En la cima de todo, algunos árboles y arbustos más oscuros, sabinas, encinas y coscojas, destacaban entre el amarillo pálido de los espartos invernales y el gris de los raquíticos tomillos. El viento soplaba con fuerza y se metía en los oídos, enfriando oreja y cabeza a su paso. Una vez que levanté la mirada, vimos un águila real (Aquila chrysaetos) que planeaba como podía luchando contra la ventisca, cuando, de repente, una fuerte ráfaga la llevó con fuerza a otra zona alejada mientras profería chillidos de queja. 

Águila real (Aquila chrysaetos)

Descendiendo hacia la casa abandonada, siempre luchando por movernos contra el viento, encontramos una agalla en un Bupleurum fruticescens que parecía un apelotonamiento de hojas a mitad del tallo. He estado buscando qué podría haber causado esta deformidad, pero no he encontrado nada que me convenza. Si alguien sabe de qué podría tratarse, puede dejar un comentario en esta entrada. 
Deformidad (agalla) en Bupleurum.

Escudriñando los paredones, atravesando la bajada repleta de salsolas y algunas ortigas, encontramos varios ejemplares de doradilla (Asplenium ceterach), uno de los helechos más extendidos por Chinchilla. Aparte de un sedum que parecía Sedum dasyphyllum subsp. glanduliferum, no se veían muchas más plantas de interés o, más bien, nuevas para mí.

Casa abandonada. Según SIGPAC, esto se llama Casa Cano.
Dentro crecían salsolas, ortigas y Piptatherum.
Doradilla (Asplenium ceterach)

    En el pinar, de vuelta a casa, se veían ya las rosetas de las orquídeas. Del género Ophrys, estas plantas resultan algo comunes en la zona, aunque unas especies más que otras.

Roseta basal de Ophrys preparada para florecer en unos pocos meses.

    A pesar del vendaval, lo cierto es que las aves estaban muy activas, todas en busca de alimento y agua. Grandes bandos mixtos de fringílidos pasaban a los lados del coche, invadiendo como nubes los olivares y campos de almendros. Jilgueros, verderones, pinzones y pardillos acompañados de estorninos y alguna urraca. De pronto, a lo lejos, en una valla, vislumbramos la forma inconfundible de una pequeña rapaz, seguramente un cernícalo. Se trataba de una hembra de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Nos acercamos a ella con el coche, lentamente, intentando no asustarla, y pude conseguir unas buenas fotografías, que permiten apreciar el aspecto de esta pequeña rapaz, aliada de los agricultores para mantener a raya a los roedores del campo.

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). Se aprecia la cera que rodea el pico y el ojo, donde se conoce como anillo orbital. En la narina (agujero de la "nariz"), se aprecia el cono que permite que el aire entre cuando el halconcito vuela a una velocidad vertiginosa, rompiendo el flujo del aire
y facilitando la respiración.
Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)
Después de aguantarnos un poco, voló hacia un pistachero,
desde donde siguió mirándonos con curiosidad. Foto a través de la valla.
Aquí se aprecia mejor el pecho moteado. Después, el ave bajó al suelo y caminó varios metros,
hasta que volvió a elevarse en el cielo, perdiéndose en el horizonte. Foto a través de la valla.
    Después, paramos un momento en un pequeño olivar con algunos almendros, donde se agrupaban pequeños pajarillos que en seguida se acostumbraron a nuestra presencia. En total, detecté las siguientes especies: carbonero común (Parus major), mirlo común (Turdus merula), curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), pardillo común (Carduelis cannabina), pinzón vulgar (Fringilla coelebs), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), lavandera blanca (Motacilla alba), verderón (Chloris chloris), jilguero (Carduelis carduelis) y estornino (Sturnus). Además, algunos conejos (Oryctolagus cuniculus) se paseaban ramoneando hojillas verdes. Prácticamente todas las aves aprovechaban las aceitunas caídas en el suelo. Y todo esto, a pesar del viento.
Carbonero común (Parus major)
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)
Conejo (Oryctolagus cuniculus)
Lavandera blanca (Motacilla alba)
Colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), ejemplar macho.
Colirrojo tizón (Ph. ochruros), hembra.

martes, 12 de enero de 2021

Txantxangorri, el petirrojo

 Esta mañana helada, tras una noche de -14 ºC en la ciudad de Albacete, algunas aves buscaban alimento en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. En las ramas más altas de algunos árboles, se veían las palomas torcaces (Columba palumbus), siempre tan abundantes pero no por ello menos hermosas. En un corto paseo a mediodía, he podido detectar varias especies de aves, entre ellas, un jilguero lúgano (Spinus spinus), mirlos (Turdus merula), cogujadas comunes (Galerida cristata), algún gorrioncillo y un macho de pinzón vulgar (Fringilla coelebs). Resulta bastante común observar petirrojos (Erithacus rubecula) en invierno en Albacete y el JBCLM es un buen lugar para verlos. Hoy me he detenido un rato mirando a este ejemplar, que emitía su típico reclamo de disgusto por mi presencia y que, a la vez, me observaba con interés.

Petirrojo (Erithacus rubecula)
Petirrojo (Erithacus rubecula)


lunes, 11 de enero de 2021

Arañas de casa: Pulchellodromus sp.

 El pasado día 9 de enero, localizaba en el techo del cuarto de baño una pequeñísima araña que amablemente me identificó Alberto Narro como Pulchellodromus sp. El género pertenece a la familia Philodromidae. Imagino que este ejemplar entró en casa guareciéndose del frío. A este paso, voy a declarar mi casa como reserva natural de arañas.

Pulchellodromus sp. en el techo de mi cuarto de baño.

domingo, 10 de enero de 2021

Gran nevada en el cerro

     Ayer pensábamos que las nieves habían cesado, pero no fue así. Esta mañana, nos ha sorprendido una nueva nevada repentina que ha dejado casi 20 cm en Chinchilla. Cuando parecía que amainaba, hemos ido al cerro cercano, a ver los efectos de la nieve en el pinar. Lo cierto es que yo pensaba que habría más ramas rotas y árboles tumbados y tronchados, pero no ha sido así: solamente he visto un pino caído y cinco o seis ramas grandes en el suelo. En el dosel arbóreo, se oían los reclamos tristes de herrerillos capuchinos, mitos, agateadores, algún carbonero y bisbitas. En otro rincón, un macho de pito real (Picus sharpei), rebuscaba en la base de algunos árboles. 

El aspecto del pinar parecía el de la taiga, solo que allí crecen coníferas distintas,
como píceas, abetos y alerces, y aquí solamente se ven pinos carrascos.

Entre el ramaje nevado, pero seco, de los pinos, se oían los reclamos de algunas aves,
como el agateador común o el herrerillo capuchino.
En algunos rincones, la nieve cubría incluso parte de los troncos.
 
    Las nevadas no son raras en nuestra zona, pero hacía tiempo que no caía durante tantas horas y en esta cantidad. Lo bueno, al fin y al cabo, es que toda esta nieve es agua que, finalmente, acabará infiltrándose en el suelo.

Chuzos goteando de un pequeño abrigo de roca.
Pito real (Picus sharpei)
Las macollas de esparto (Stipa tenacissima) aguantando bien los nevazos.
Bisbita común (Anthus pratensis)
No es Narnia.
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs)

    Estos próximos días, los meteorólogos predicen temperaturas máximas de entre 0 y 3 ºC, y mínimas que podrían llegar a los -13 ºC. El invierno supone un gran desafío para muchas especies de animales, que deben adaptarse, morir o desplazarse a otros entornos. Lo de adaptarse o morir, muchas veces es lo que conlleva la propia selección natural.

sábado, 9 de enero de 2021

Acentores alpinos y cabras montesas en la nieve

Acentor alpino (Prunella collaris)

    Los últimos coletazos de la borrasca Filomena han seguido dejando más nieve en el interior peninsular. En Chinchilla, la nevada ha sido copiosa, "como las de antes". Si bien estos últimos años ha nevado casi todos los inviernos, aunque no haya llegado a cuajar siempre, las nevadas no resultan raras en la zona. 
    Esta tarde, cuando llevaba varias horas sin caer ni un copo y parecía que el sol quería volver a hacer acto de presencia, ya dejaban verse algunas aves en laderas y herbazales. Por ejemplo, en las cercanías del castillo, he detectado una hembra de curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) que hurgaba en los recovecos de una Salsola vermiculata que sobresalía del manto blanco.

Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala)

    Ya en el castillo de Chinchilla, la nieve del cerro reluce bajo el cielo cambiante y se endurece poco a poco, enfriándose más y más. Se vislumbran las huellas de algunos mamíferos, como las cabras montesas (Capra pyrenaica) y los conejos (Oryctolagus cuniculus), y de pajarillos, como el bisbita pratense (Anthus pratensis), invernante en la zona.

Aspecto del paso de Filomena por Chinchilla. 9.1.2021.

    Tenía la ilusión de ver los acentores alpinos (Prunella collaris) que suelen invernar en el castillo de Chinchilla y hacerles una foto con la nieve como escenario. Siempre atentos al aleteo de cualquier pajarillo, finalmente conseguimos detectar una pareja. Creo recordar que el año pasado no subí a verlos, así que hacía tiempo que no los veía. Además, he conseguido mi objetivo, el acentor y la nieve.

Acentor alpino (Prunella collaris)
Acentor alpino (Prunella collaris)
Acentor alpino (Prunella collaris)
Acentor alpino (Prunella collaris), con un opilión recién capturado.
Acentor alpino (Prunella collaris). Aquí se aprecia bien el babero moteado que tiene en la garganta.

    Este pájaro, del tamaño de un gorrión gordo, cría a más de 2000 m de altitud en cumbres altas, pedregales y prados de montaña, en sierras y macizos como Sierra Nevada, el Sistema Ibérico, Pirineos... En invierno, prefiere bajar de cota, por lo que no es raro en el castillo de Chinchilla (que, por otra parte, se encuentra casi a 1000 m de altitud), donde se suele dejar ver todos los años. Es una suerte poder observar estas aves que vienen de tan alto y se pasan el día andurreando en las laderas del castillo, escudriñando cada oquedad y grieta en busca de algún invertebrado para llenar el buche. Esta tarde, se codeaban con un macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) y otro de collalba negra (Oenanthe leucura)
Acentor alpino (Prunella collaris)
Una tórtola turca (Streptopelia decaocto) que nos miraba curiosa desde un cable.
Los diferentes tonos de la nieve.
Aerogeneradores en la distancia, entre la niebla.
Nubes y nieves.

    Después, tocaba echar un rápido vistazo a las cabras montesas (Capra pyrenaica) de cuyo origen ya he hablado en más de una ocasión, y de lo cual no diré ya nada más. También tenía ganas de verlas en la nieve y he podido hacerlo. Siete ejemplares rebuscando en la nieve algunos brotes verdes. De momento, parece que el año comienza bien en lo que respecta a la observación de naturaleza.

Cabra montesa (Capra pyrenaica), un gran macho.
Cabra montesa (Capra pyrenaica). Me gustó esa especie de crin que se aprecia en la fotografía.
Cabra montés (Capra pyrenaica)
El macho de antes.
Parte del grupo. Sobre todo, machos jóvenes y alguno más maduro.