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16 noviembre 2020

Gallipatos y alcaudones en Consuegra

 14.11.2020. La densa niebla se deshace en una lluvia intermitente que cubre La Mancha toledana. A los pies del monte en que se levantan los molinos de viento de Consuegra, en un arbolillo ya sin hojas, se posa un alcaudón real (Lanius meridionalis) al que sorprendemos desde el coche aparcado mientras tomamos un tentempié.

Alcaudón real (Lanius meridionalis)

    Cuando la lluvia nos da una tregua, salimos del coche e iniciamos nuestra ruta hacia la cumbre, donde nos aguardan los molinos y el castillo de Consuegra. En las laderas desarboladas que bordean la carretera de subida, se ven hierbas agostadas y Salsola vermiculata. 


    En una balsa en la que se acumula el agua y materia vegetal, nos encontramos una curiosa situación. Una gran cantidad de gallipatos (Pleurodeles waltl) se apelotonan unos encima de otros e intentan encaramarse para escapar de su medio acuático. Contamos decenas.

Gallipatos (Pleurodeles waltl), nuestro mayor tritón.

Gallipatos (Pleurodeles waltl) apelotonados.

    A pesar de que parecen no poder escapar, en una esquina de la balsa alguien ha acumulado piedras y ramas, seguramente a sabiendas del problema de los ahogamientos de anfibios, reptiles y otros animalillos, con la esperanza de que si caen, puedan volver a salir trepando por ahí.
    Continuamos nuestra subida a los molinos, sin poder hacer mucho por ellos.


    En nuestro recorrido, detecto varias especies de avecillas que pululan por ahí. Me hace ilusión ver un ejemplar de curruca rabilarga (Sylvia undata), que fotografío malamente.

Tarabilla europea (Saxicola torquatus)

Colirrojo real (Phoenicurus ochruros)

Cogujada montesina (Galerida theklae)

    Ya de vuelta y tras visitar el centro urbano de Consuegra, vislumbro entre la niebla, un bando mixto de estorninos negros (Sturnus unicolor) adultos y juveniles, y de estorninos pintos (Sturnus vulgaris) invernantes, sobre el tejado de una antigua iglesia.

Estorninos negros y pintos.

10 diciembre 2017

Visiones de Almagro

    Almagro, enclave manchego rodeado de ondulantes campos de olivares y vides, yace en medio de La Mancha orgullosa de su pasado. Y con razón.
La bulliciosa Plaza Mayor de Almagro, rodeada por las galerías acristaladas tan características del lugar. 

Resulta imprescindible caminar bajo los soportales de la Plaza Mayor de Almagro.
Los gorriones comunes (Passer domesticus) encuentran abundantes lugares de refugio y alimento
en los grandes arbustos de las plazuelas, patios y calles almagreños.
En este caso, un grupo de gorriones sobre un durillo.
Añil manchego. 
Palacio de los Marqueses de Torremejía.
De vuelta en la Plaza Mayor, haciendo cola para entrar al maravilloso Corral de Comedias.
Rincones de un lugar único. El Corral de Comedias (s. XVI-XVII) fue construido por D. Leonardo de Oviedo,
vecino de Almagro, en 1628, en el patio de un antiguo mesón llamado "Mesón del Toro". En la parte baja, llamada "patio de los mosqueteros", encontré bajo una plancha de cristal, un pequeño pero turgente Asplenium ceterach.
Aguardando a los visitantes, las sillas contemplan el espacio del Corral de las Comedias.
Cinco cigüeñas blancas cruzan el cielo,
conforme yo, de ti, me alejo.

24 noviembre 2017

Los molinos de mi tierra

"En esto, descubrieron treinta o cuarenta molinos de viento que hay en aquel campo; y, así como don Quijote los vio, dijo a su escudero:
    –La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear, porque ves allí, amigo Sancho Panza, donde se descubren treinta, o pocos más, desaforados gigantes, con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que ésta es buena guerra, y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
    –¿Qué gigantes? –dijo Sancho Panza.
    –Aquellos que allí ves –respondió su amo– de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi dos leguas.
    –Mire vuestra merced –respondió Sancho– que aquellos que allí se parecen no son gigantes, sino molinos de viento, y lo que en ellos parecen brazos son las aspas, que, volteadas del viento, hacen andar la piedra del molino.
    –Bien parece –respondió don Quijote– que no estás cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienes miedo, quítate de ahí, y ponte en oración en el espacio que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
  Y, diciendo esto, dio de espuelas a su caballo Rocinante, sin atender a las voces que su escudero Sancho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna, eran molinos de viento, y no gigantes, aquellos que iba a acometer. Pero él iba tan puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Sancho ni echaba de ver, aunque estaba ya bien cerca, lo que eran; antes, iba diciendo en voces altas:
    –Non fuyades, cobardes y viles criaturas, que un solo caballero es el que os acomete."
Miguel de Cervantes

Alcázar de San Juan
Alcázar de San Juan
Alcázar de San Juan
Interior del molino. 

16 noviembre 2016

Pajareo por Montalvos

Mochuelo (Athene noctua)
    A
yer salimos Rafa y yo después de comer a buscar aves por los campos de La Mancha, en concreto por la zona de Montalvos, a 15 minutos de Albacete. A pesar de que solo estuvimos hasta que el sol se puso, disfrutamos de lo lindo con numerosas aves esteparias (y otras no tan esteparias).
Dos avutardas euroasiáticas (Otis tarda), parte de un primer grupo de once ejemplares.
    A pesar de no haber llovido tanto, como ha hecho más fresco, la tierra ha mantenido la humedad y muchos campos de cultivo, gracias también al regadío que se da por la zona, verdeaban. En algunos de esos campos vimos zorzales charlos (Turdus viscivorus), abubillas (Upupa epops), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), tarabilla europea (Saxicola rubicola), alcaudón real (Lanius meridionalis) y busardo ratonero (Buteo buteo).
Tarabilla europea (Saxicola rubicola) en una higuera.
Busardo ratonero (Buteo buteo).
    Nos entretuvimos unos minutos con un par de mochuelos europeos, de grandes ojos amarillos perfectos para cazar pequeños animales en estos campos de labor.
Mochuelo europeo (Athene noctua).
    Finalmente dimos con otra ave esteparia a la que teníamos ganas de ver otra vez, el sisón (Tetrax tetrax). Un grupillo del que no pongo foto porque no me salieron muy decentes. No muy lejos de allí, vimos también perdices rojas (Alectoris rufa) y limícolas (avefría, Vanellus vanellus, y chorlito dorado, Pluvialis apricaria) y una sorpresa para terminar el paseo: un grupo de unos 50 chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).
Chorlito carambolo (Charadrius morinellus).
Chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).
Chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).

04 marzo 2013

No a la venta de montes públicos en Castilla-La Mancha

    Se ha creado, a través de change.org (por parte de Noticias forestales), una petición para evitar la venta de montes públicos castellano-manchegos que promueve el inútil gobierno del PP en nuestra región. La carta será enviada a la consejera de  agricultura de la Junta, María Luisa Soriano Martín, y a Cospedal, presidenta de la Junta. Hasta ahora han firmado más de 17.000 personas.

Podéis colaborar con vuestra firma haciendo click aquí:




"    Los firmantes de este escrito, ciudadanos interasados por la conservación de la naturaleza, rechazan la evidente intención de la Consejería de Agricultura de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha de desafectar y excluir del Catálogo de Montes de Utilidad Pública para su posterior venta varios montes incluidos en el mencionado Catálogo, y quieren expresar el total desacuerdo ante esta posibilidad.    La Ley 3/2008, de 12 de junio, de Montes y Gestión Forestal Sostenible en Castilla-La Mancha, establece en su artículo 7 que los montes pertenecientes al dominio público forestal son inalienables, imprescriptibles e inembargables.    La exclusión de montes del Catálogo de Montes de Utilidad Pública sólo procede si estos hubieran perdido las características por las que fueron catalogados y fuera irreversible la recuperación de las mismas, o hubieran desaparecido las causas para su afectación al uso o servicio público que motivó su declaración, si no ejercieran las prestaciones para el cumplimiento de sus fines, o si se produjera una declaración de prevalencia de otro interés público distinto al forestal. Ninguno de los montes que se pretende excluir del Catálogo para su venta se encuentra en alguno de estos supuestos.    Hay que recordar que los efectos de las desamortizaciones forestales pasadas fueron desastrosos para la economía, la sociedad y la naturaleza españolas. Miles de hectáreas de montes públicos vendidas a particulares fueron deforestadas sufriendo erosión y perdiendo su papel protector frente a las inundaciones. La biodiversidad, recreo, paisaje, sumideros de carbono y el resto de servicios ambientales que proporcionaban estos montes se perdieron para siempre. Las poblaciones rurales perdieron la posibilidad de seguir usando esos terrenos, provocándose graves tensiones sociales.    Los montes que se consiguieron salvar de la desamortización y se incluyeron en el Catálogo de Montes de Utilidad Pública en el siglo XIX han sido y siguen siendo la base de la conservación de la naturaleza de este país. Son muchos los pueblos que llevan largo tiempo utilizando estos terrenos públicos de distintas formas (trabajos forestales, caza, pesca, ocio, iniciativas empresariales, recogida de frutos, leñas, hongos…); sus habitantes apreciarán su venta a manos privadas como una merma importante de su calidad de vida y mostrarán sin duda su oposición a las ventas y, llegado el caso a los nuevos propietarios.    Por todo ello, reiteramos nuestra total oposición ante cualquier intento de desafección, descatalogación y venta de este patrimonio común. Entendemos que por el contrario debe fomentarse su conservación y mantenerse sus funciones económicas, ecológicas y sociales, garantizando el derecho de todos a disfrutar del medio ambiente, tal y como se establece en la mencionada Ley de Montes."  

    Albacete es la provincia manchega con mayor extensión vendible (11.096 ha) y la segunda en número de montes, 13. Los montes preseleccionados aquí son:
  1. La Hunde (Carcelén): 2097,67 ha
  2. La Florida y Tinjarra (Yeste): 1622,63 ha
  3. Dehesa Clementina (Alpera): 1295,7 ha
  4. Macalones y Cueva de los Gitanos (Letur): 1104,4 ha
  5. Oriñuela y otros (San Pedro): 850,3 ha
  6. La Pardina y Casa de los Clérigos (Peñas de San Pedro): 780 ha
  7. Las Lomas y otros (Masegoso): 767,12 ha
  8. Casa del Río (Socovos): 599,3 ha
  9. Dehesa Virginia (Alatoz): 537,04 ha
  10. Solana de Tierra Seca (Elche de la Sierra): 496 ha
  11. La Ventosa (Alcadozo): 340,3 ha
  12. Cerro Bogarra (Elche de la Sierra): 338, 81 ha
  13. El Berro (Casas de Lázaro): 266,3 ha
    La provincia más afectada en número de montes sería Ciudad Real (19 MUP), después Albacete, seguida por Guadalajara (11 MUP), Cuenca (8 MUP) y Toledo con 6. En proporción a la superficie de montes de utilidad pública existente, la provincia más afectada por la medida es Toledo, donde se ponen a la venta más del 50% de los MUP, seguida de Ciudad Real con el 30%.
    Además, casi el 50% de los montes preseleccionados afectan directamente a la Red Natura 2000, mientras que un 12% afecta indirectamente. En total, 18 espacios de la Red Natura, 8 ZEPA y 2 LIC se verían afectados por esta medida.

Adaptado de Ecologistas en Acción.
Para más información, Revelan la lista de los 57 montes públicos que quiere vender Castilla-La Mancha.

Nava de Don Diego (Los Navalucillos, Toledo)

27 enero 2013

Un paseo por La Mancha húmeda

Grullas comunes (Grus grus) sobrevolando Manjavacas.
    Frío, cencellá, grullas, bigotudos y plumas de avutarda... Un día solo, pero un día muy intenso  y acompañado de una persona muy especial que conocí en Vitoria. Amigo de mis amigos y anillador de enorme experiencia, Francisco Alberto, murcianico de pura cepa pero con ascendencia de Villarrobledo, me invitó hace poco (29-XII) a pasar el día con él de laguna en laguna, en el centro de La Mancha.
    ¿Cómo empezar pronto un día de pajareo sin antes tomar un chocolate caliente con churros? Después de un viajecico en autobús desde Albacete hasta Villarrobledo rondando los 6 o 7 grados DENTRO del autobús, nada mejor que comenzar la jornada con el dulce elixir de los dioses.
Gorrión moruno (Passer hispaniolensis).
La foto es de Fran, reñidle a él.
 Yo no conocía la zona y mi buen amigo Fran me enseñó unos paisajes, y disculpen, una vez más, mi entusiasmo, espectaculares. Amplias llanuras congeladas, encinas y pinos piñoneros inmensos, bosquecillos y más llanuras, y luego, las lagunas. La Mancha en estado puro. Una densa y somnolienta niebla lo cubría todo, y hasta pasado el mediodía, de algunos sitios no llegó a desaparecer. Quiero dar a entender que hacía fresquecico del bueno. 
    Fran quería llevarme de tour por las lagunas, así que empezamos por la de Manjavacas (Mota del Cuervo, Cuenca). Niebla, niebla y más niebla. En el entorno del observatorio, avefrías, lavanderas, trigueros, gorriones morunos y pardillos. Mientras esperábamos a que la niebla se disolviera un poco, a lo lejos, en medio de la laguna prácticamente, unas formas grises y redondeadas comenzaban a apreciarse. La niebla se disipaba, revelando la cencellá (fenómeno natural que consiste en la formación de cristales y plumas de hielo sobre la superficie de cualquier objeto en el campo) y las siluetas grises cobraban vida: era un enorme bando de grullas (Grus grus) y me dio la sensación de que por fin podría ver grullas como dios manda, es decir, desde cerca.
Grullas comunes (Grus grus)
El día comenzaba y el frío apretaba.
    Conforme pasaban los minutos, muchas grullas dejaban la laguna, en grupos pequeños, y al sobrevolar el observatorio, parecían, con sus trompeteos, saludarnos en vuelo.
    Decidimos esperar a que el día terminase de amanecer, mientras la niebla, a orillas de Manjavacas abrazaba a todas las aves que allí se encontraban. Aparte de la hierba y algunas otras plantas, sólo las aves eran los únicos seres vivos visibles por allí. Flamencos, ánades friso y real, cucharas, tarros blancos, cercetas, bisbitas alpinos y ánsares se dejaban ver al despejarse la neblina.
Macho de bigotudo (Panurus biarmicus)
   Fran me dijo que podríamos ver bigotudos (Panurus biarmicus) por la zona. Me hizo mucha ilusión, porque nunca había visto uno, pero antes de manifestarla, mi amigo me previno de que podría ser que no viéramos ninguno... El bigotudo es un pajarillo rechoncho que  vive en carrizales. Fuera de la época reproductiva, suelen desplazarse en grupos: esto y sus distintivos "bigotes" hacen que su identificación sea muy fácil. Hace unos años era una especie bastante escasa en nuestro territorio, pero desde hace poco tiempo se han ido descubriendo nuevos territorios de cría, incluidos aquí en La Mancha. A pesar de la advertencia de mi amigo, nos dirigimos al sitio y fue llegar y besar el santo. La pasarela de madera, crujiente bajo el hielo, soportó nuestro peso a través del extenso carrizal. Aquello parecía sacado de una película de terror: los carrizos cubiertos de cristales de hielo, la niebla y un aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) sobrevolaba el lugar. Aguardamos en silencio unos segundos y allí llegaron los bigotudos. Primero una hembra, después un macho. Estuvieron unos minutos por ahí y después se fueron con la brisa. Vimos un grupo de escribanos palustres (Emberiza schoeniclus) posado en un taray que nos soreprendió bastante, pues uno de los machos que componían el bando llevaba un plumaje nupcial exageradamente inmaculado. Siempre lo recordaré como el Escribano Rebelde.
    La siguiente laguna en nuestro recorrido fue la de Alcahozo. Allí nos esperaban limícolas, tarros blancos,  azulones, chorlitejos y una enorme bandada de gaviotas sombrías... En el camino, una pequeña curruca rabilarga (Sylvia undata) o Dartford Warbler, como dije al verla, porque no me acordaba (¡lo juro!) del nombre en castellano... ¡si es que no tengo perdón! Negándose a volar del pequeño almendro donde jugueteaba como buen sílvido, conseguí una horrible foto borrosísima que me niego a publicar en este blog (al menos sirvió de testimonio). Una parada rápida y seguimos el camino.
Gaviotas sombrías (Larus fuscus)
    La siguiente laguna, la de Pedro Muñoz, rodeada de bosquetes de tarays enormes, nos esperaba al mediodía prácticamente, y la niebla había desaparecido ya por allí. Pudimos conseguir buenas vistas del lugar desde una colina cercana:
Laguna de Pedro Muñoz. Se aprecian flamencos, fochas, ánades reales y algún friso, tarros y cucharas.
    Eché de menos algún papel bueno para tomar apuntes del natural de las aves que había por allí, porque la estampa me gustó bastante: varios flamencos dispersos (uno de ellos rosado en extremo), tarros blancos, algunos con la cabeza bajo el ala, ánades frisos, fochas y más azulones, y un omnipresente aguilucho lagunero, pero no había tiempo que perder. La sorpresa: pudimos oir el canturreo de pájaros moscones y mosquiteros e incluso Fran oyó un reyezuelo listado. Yo iba empanado y no lo oí. Fue en la laguna de Pedro Muñoz donde mi amigo vio por primera vez un rascón, me contaba, en un hueco entre los tarays y los carrizos donde el agua se arremolinaba. Pasamos justo por delante del sitio en cuestión... Yo por si acaso miré con escasas esperanzas, sin embargo, me temo que el rascón me espera para otra ocasión (al menos lo he oído moneando por algún carrizal).
    Tantas lagunas y sobre todo sus nombres eran difíciles de recordar para mí, menos mal que Fran llevaba su cuaderno de campo a mano, y mientras él conducía yo escribía los nombres de las lagunas y lo que habíamos visto. Luego discutimos sobre la importancia de introducir determinados datos en el cuaderno de campo. Yo decía que en el cuaderno de campo, no sólo hay que apuntar los nombres de los animales vistos/oidos y el sitio, sino también descripciones de detalles como el comportamiento, número de individuos, momento del día e incluso tiempo atmosférico si fuese necesario (los dibujos son esenciales); pero Fran no estaba muy por la labor... Y qué casualidad que su cuaderno de campo estaba a punto de acabarse, así que acepté con agrado su sugerencia de completar con ornitodibujos las páginas restantes.
   Tras la de Pedro Muñoz, tocaba acercarse por la del Retamar, todavía en Ciudad Real, que estaba seca. En Alcázar de San Juan, nos pasamos por la de La Veguilla. La niebla volvió a cubrirnos, así que nos metimos en un observatorio bastante expuesto en el que morimos de frío, el viento polar nos tornaba las orejas de un color rosado nórdico. Un petirrojo picoteaba las hojillas de un arbusto cercano. La niebla se disipaba muy lentamente, pero nos dejó ver desde allí, cientos de puntos negros flotando en las aguas de plata: fochas, fochas y más fochas, acompañadas de cercetas, patos cuchara y azulones, malvasías e incluso un cormorán grande y una urraca que intentaban solearse en un taray seco que surgía en medio de la laguna. De vez en cuando, alguna cigüeña planeaba cerca y oimos el canto de los flamencos que se agrupaban como una gran nube rosa de marshmallow flotante.
No es un marshmallow, son muchos flamencos rosas.
    Y pensar que teníamos la intención de leer anillas (ay, ilusos de nosotros)... La niebla iba y venía y parecía que de repente hacía más frío que antes. Un aguilucho lagunero estuvo volando cerca para nosotros y de hecho pude sacarle algún retrato en vuelo, ¡gracias a Eolo que me lo mantuvo un rato luchando contra el ímpetu del viento!
Volando voy...
Volando vengo...
    Creo que nunca he visto tantos aguiluchos laguneros seguidos en una salida al campo. El de las fotos de arriba estuvo planeando sobre los carrizos, para luego alejarse hacia la zona donde estaban los flamencos. Desde el teles de Fran, observé una escena que se me quedó grabada en la retina como una obra de arte de la naturaleza. El aguilucho sobrevoló la laguna justo cuando llegaba una bandada de ánsares, un poco más allá de donde estaban los flamencos, que a su vez estaban rodeados de patos cuchara. Me dio una idea para hacer una pintura (si algún día encuentro tiempo de hacerla, todos la veremos publicada en este blog). La visita a La Veguilla no fue lo que esperábamos, entre la niebla y el frío, así que decidimos irnos. Un último paseo a otras lagunas pequeñas cercanas y cuando íbamos por la Laguna de las Yeguas, tres aves de pico largo y curvo y patas larguiruchas alzaron el vuelo desde un lado del camino. "¡H*S*IA! ¡MORITOS!" dijo Fran; "No son moritos... son zarapitos", dije yo. "¡¡H*S*IA!! ¡¡ZARAPITOS!!". Fue un momento de alegría. Una pena que los viéramos a contraluz y que volasen tan rápido.
   Llegando a una de las lagunas cerca de Villafranca de los Caballeros (Toledo), donde comimos una tortilla de patatas que había hecho la madre de Fran (buenísima, sí señor), decidimos ir a ver avutardas por los encinares de Munera (Albacete). Como podéis ver, estuvimos en las cuatro provincias manchegas. Por el camino, un macho de aguilucho pálido (Circus cyaneus) nos acompañó durante unos segundos por la carretera, y cuando nos dimos cuenta de que la rapaz pasaba justo por el lado izquierdo del coche, nos pusimos a perseguirlo para intentar alguna foto buena, sin éxito.
   No vimos ninguna avutarda, aviso, aunque los paisajes eran impresionantes e incluso vimos un enorme grupo de pinzones (juro que había un real) picoteando en un bancal.
Típico hábitat de la avutarda euroasiática (Otis tarda) en La Mancha. Encinares dispersos y grandes campos de labor.
Pura estepa humanizada.
    A pesar de la ausencia de avutardas, vimos muchísimas plumas, algunas tenían sangre en el cañón. Se lo conté a mi amigo Guille y me dijo que piensa que se pegan picotazos y se pelean. Lo cierto es que aquello parecía un campo de batalla. Bueno, tanto no...
    El día no podía haber salido mejor, aunque no viéramos ninguna avutarda. Era ya tarde, así que pensamos  varias teorías intentando explicar la misteriosa desaparición de las aves más pesadas de Iberia: las avutardas, por la noche, se entierran, se suben a los árboles o hay pastores pagados por la Junta que sacan las avutardas de los cortijos y por la tarde las guardan otra vez...
    Sé que aún me queda por poner la última entrada del Viaje al Norte, pero me temo que habrá que esperarse todavía unos días, ¡ea!