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20 agosto 2025

Ibis eremita en Albacete

Ibis eremita (Geronticus eremita)
Este verano se están viendo varios ejemplares radiomarcados de ibis eremita (Geronticus eremita) en los alrededores de la ciudad de Albacete, procedentes del proyecto Waldrappteam, de Austria. En este plan de reintroducción del ibis eremita en Europa central, los ejemplares se crían en Austria y se les enseña a migrar hacia el sur, hacia Italia y hacia el suroeste de España, guiándolos mediante ultraligeros. Es un proyecto impresionante para recuperar y conservar las poblaciones de esta ave (en peligro de extinción a nivel mundial) en el continente europeo, donde antaño fue mucho más común.

Una tarde del mes de julio, tuve la suerte de poder acercarme a ver uno de los ejemplares, al cual había visto días antes volando por encima de la autovía mientras conducía. El animal, conocido como Catan, nació en el Zoo de Rosegg en 2024 y se crió en Taching am See, a los pies de los Alpes, desde donde migró de forma asistida con sus cuidadores hasta Vejer de la Frontera (Cádiz). A partir de ahí ya se le dio libertad total y el animal está rondando diferentes campos de La Mancha oriental. El otro ejemplar que se está viendo en Albacete en el mes de julio, Tinizong, también nació en 2024. 

Ibis eremita (Geronticus eremita)
Ibis eremita (Geronticus eremita)
Ibis eremita (Geronticus eremita)
Las fotos no son las mejores, pero no quise acercarme mucho para no molestarle. Y aquí os dejo un corto vídeo que grabé del animal en movimiento:



12 junio 2017

El primer bimbo de 2017

    Hoy por fin he bimbado una curruca mirlona (Sylvia hortensis) a las afueras de Chinchilla. Un pajarito que se me resistía y que por fin he podido ver cuando me dirigía a observar unos arbolillos de espantalobos (Colutea hispanica) que crecen a la entrada del pueblo. 

19 mayo 2016

Mis primeros éideres, en Bridlington

    Hoy hemos ido a pescar al puerto de Bridlington. Nada serio, lanzamos la caña, vemos lo que se ha enganchado en el anzuelo, lo liberamos y lo devolvemos al agua; hacemos lo mismo con las trampas para peces y cangrejos. Justo al llegar, sobre las doce y cuarto del mediodía, antes de que la niebla envolviera la costa entera, cuando todavía no habíamos montado las cañas ni las trampas, me he puesto a mirar las aves que flotaban en el agua del mar del Norte, gaviotas tridáctilas, sobre todo. De repente, el corazón me ha dado un vuelco, llevaba tres años esperando ver un éider (Somateria mollissima) y hoy he tenido la oportunidad de bimbar, no solo uno, sino cuatro ejemplares: un macho preciosísimo y tres hembras que lo seguían allá donde él nadaba.
    El éider (normalmente lo veo escrito sin tilde, pero a mí me gusta más con tilde) es un pato marino de gran tamaño que vive en aguas nórdicas. En esta época, deberían estar criando en tierras lejanas, pero estos cuatro se encontraban bastante al sur de su área de nidificación. Se nos han acercado bastante, y desde el balcón de piedra del espigón, he conseguido admirarlos y fotografiarlos. Había transeúntes que pasaban por allí que ni se han fijado en ellos, aunque un señor se ha parado, se ha quedado echándoles fotos, me ha mirado, sonreído y se ha ido. Parecía que las aves estaban esperando que les echásemos algo de comer o, al menos, esa es la sensación que nos ha dado...
Eider (Somateria mollissima)
Eider (Somateria mollissima)
Eider (Somateria mollissima)
Eider (Somateria mollissima)
Tres hembras de eider y el macho (Somateria mollissima).

17 diciembre 2015

Mi ampelis inesperado

    Esta mañana estaba en Hull, en la ciudad. Quería llegar a unos serbales de cazadores (Sorbus aucuparia) que hay cerca de un gran centro comercial, el St Stephen's, en el jardín de entrada al Hull College Art & Design. Para llegar ahí, el autobús nos ha dejado en la estación, hemos entrado al centro comercial, lo hemos atravesado y hemos salido por la puerta trasera, a una explanada amplia, con setos de boj y árboles desnudos. Entonces, algo ha ocurrido. Había gaviotas revoloteando por ahí. En los árboles sin hojas, algunos mirlos y estorninos se agrupaban. He oído un reclamo y sin estar seguro, he tenido una corazonada. El corazón me ha dado un vuelco. En un árbol había más pájaros que en otro, y uno de ellos no era como los demás, era algo más clarito, como si tuviera un aura distinta a los mirlos y estorninos. En un momento dado, ha girado su tringular cabeza, mostrando, a contraluz, el enorme penacho plumoso del píleo. Puedo jurar que el corazón se me ha acelerado y algo temblaba de la emoción dentro de mí. He intentado acercarme sin meterme en los setos y sin perderlo de vista, con el móvil en la mano, para intentar fotografiarlo y lo he conseguido, pero solo se aprecia un punto con forma de ampelis. El animal ha salido volando, a unos metros de mí y he tenido la oportunidad de ver sus alas, que como banderas de plumas anunciaban su presencia: bandas blancas, oscuras y amarillas que se me han quedado grabadas en la retina. Había bastante gente por la calle y nadie más se ha dado cuenta. El ampelis ha cruzado la carretera al vuelo, posándose en uno de los serbales a los que yo quería llegar, y he salido corriendo hacia él, encontrándome con un semáforo en rojo... Era demasiado bonito para ser cierto, así que a los pocos segundos, ha levantado el vuelo y se ha posado en un tejado a unos 15 m de altura, y ya ha desaparecido. Con decir que me temblaban hasta las piernas, os podéis hacer una idea de lo emocionante que ha sido para mí contemplar, por primera vez, un ampelis europeo (Bombycilla garrulus) sin esperármelo y sin ir psicológicamente preparado para ello. Por fin. Ha sido genial. 
La foto no es mía, pero es para ilustrar la entrada,
es de Randen Pederson (Creative Commons Attribution-Share Alike 2.0 Generic license).

22 octubre 2013

Cisne cantor y porrones osculados en Tophill Low

    Hola corazones, bienvenidos a una nueva edición de El Saúco. Este finde he estado en Kilham, un pueblecito de poco más de 1000 habitantes (seguro que menos) situado a 8 km de Driffield, en East Yorkshire. Tras explorar los alrededores del village en busca de setas, bellotas y otros regalos del otoño, caballos curiosos y asustadizas ovejas británicas, el domingo nos dirigimos a Tophill Low.
    Poco después de llegar a la reserva y tras conocer a parte del staff, Pete y Ray, nos encaminamos a la primera zona de pajareo, Watton. En el hide, dos educadas pajareras observaban el lago. A primera vista, sólo se veían gansos de diversas especies y algunos cisnes, patos y cormoranes. Yo ando con ganas de observar especies nórdicas que nunca he visto (y se habían visto algunas ya), así que decidí mirar uno a uno los ánsares y los cisnes. Empecé por los cisnes porque eran pocos. Y, de repente, allí estaba, un majestuoso cisne cantor (Cygnus cygnus, Whooper Swan) nadaba tranquilo entre barnaclas y ánades. 
-What the hell is that? Is it... Is it... Is it a Whooooper? dije en voz baja,. Pero mi voz temblorosa llegó a los oídos de las otras personas del observatorio, y empezaron a preguntar where? where? No había nada que confirmar, aquello era un cisne cantor: el pico amarillo y triangular lo delataba. Well spotted! dijeron las BBs.
Cisne cantor (Cygnus cygnus, Whooper Swan) rodeado de ánsares comunes (Anser anser, Greylag Goose),
un ánade azulón (Anas platyrhynchos, Mallard) y una barnacla canadiense (Branta canadensis, Canada Goose).
Watton 
Ánsares comunes (Anser anser, Greylag Geese) en Watton.
    Largo rato permanecimos observando Watton. Yo me había enamorado de aquel animal, de mi cisne cantor, había algo en él que me atraía sobremanera; no sabía si se trataba de ser consciente de lo épico de su viaje, desde Islandia tal vez, desde cualquier tierra emergida en el Norte del Océano Atlántico o qué. Ni siquiera me llamaron la atención los chorlitos dorados (Pluvialis apricaria, Golden Plover) que continuamente iban y venían sobre la zona, ni un grupo de zarapitos reales (Numenius arquata, Eurasian Curlew) que merodeaba por allí. Nada me distrajo de mi cisne hasta que nos fuimos del hide.
    Hacia la 1 de la tarde o así, decidimos seguir explorando el lugar. Nos metimos en bosquetes (reforestaciones efectuadas por parte de voluntarios) para observar y reconocer los árboles que allí crecían: 
  1. Pino albar (Pinus sylvestris, Scotch Pine);
  2. Alerce europeo (Larix decidua, European Larch);
  3. Álamo negro (Populus nigra, Black Poplar);
  4. Sauces (Salix sp., Willows);
  5. Fresno común (Fraxinus excelsior, European Ash);
  6. Espino albar (Cratægus monogyna, Common Hawthorn);
  7. Serbal de los cazadores (Sorbus aucuparia, Common Rowan);
  8. Aliso (Alnus glutinosa, European Alder);
  9. Saúco (Sambucus nigra, Elder);
  10. Roble común (Quercus robur, English Oak);
  11. Haya (Fagus sylvatica, European Beech);
  12. Avellano (Corylus avellana, Commmon Hazel);
  13. Castaño de Indias (Aesculus hippocastanum, Horse Chestnut);
  14. Arce sicómoro (Acer pseudoplatanus, Sycamore);
  15. Arce campestre (Acer campestris, Field Maple).
    Conocimos a Richard, el guarda de Tophill Low, que montaba un pequeño tractor y con el que compartimos un agradable momento, ya que me reconoció (supongo que por el Facebook). Tras despedirnos de él, me enseñaron unos montones de heno que la gente agrupa alrededor de algunos estanques, para que las culebras de collar (Natrix natrix, Grass Snake) se escondan debajo en invierno. Pregunté si funcionaban y me respondieron que sí, así que ya sabéis lo que hacer también en España. 
    Tras caminar por otra zona boscosa, llegamos a otro observatorio, en cuya puerta rezaba un cartel de metal:
Este hide está dedicado a la memoria de:
Sargento de Vuelo
Angus McBean
Falleció cuando su avión Blenheim K7091 se estrelló 
en un campo cerca de aquí
6 de mayo de 1942

Moo.
     Desde él se podían ver algunos ejemplares de toro de la raza Belted Galloway que pastaban tranquilamente en un prado. Junto al grupo de adultos, un ternero de poco más de un mes se movía feliz, trastabillando. Es el que veis en la foto.
    En otro hide estuvimos esperando que un martín pescador se posara en unas ramas, donde se suele ver, pero un BB que salía del hide justo cuando llegábamos nosotros nos dijo que había estado una hora entera esperando que apareciera...

    Nuestro paseo acabó con un bimbo para mí. En el último observatorio, orientado al interior del enorme embalse redondo, una hembra de porrón osculado (Bucephala clangula, Common Goldeneye) flotaba tranquilamente entre otros patos. Tras un buen y soleado día, la jornada tocaba a su fin. 
    Los que leéis mi blog sabréis que no suelo poner listas de observaciones en mi blog, simplemente me he dedicado a relatar lo que veía como si fuera un cuento, pero he decidido poner algunas de vez en cuando, para que os hagáis una idea de lo que aparece en mis lugares de campeo. El domingo, en Tophill Low, tuvimos el placer de ver las siguientes especies de aves:

  1. Cisne cantor (Cygnus cygnus, Whooper Swan)
  2. Cisne vulgar (Cygnus olor, Mute Swan)
  3. Ánsar común (Anser anser, Greylag Goose)
  4. Barnacla canadiense (Branta canadensis, Canada Goose)
  5. Porrón moñudo (Aythya fuligula, Tufted Duck)
  6. Porrón común (Aythya ferina, Common Pochard)
  7. Porrón osculado (Bucephala clangula, Common Goldeneye)
  8. Ánade friso (Anas strepera, Gadwall)
  9. Ánade azulón (Anas platyrhynchos, Mallard)
  10. Silbón europeo (Anas penelope, Wigeon)
  11. Cerceta común (Anas crecca, Teal)
  12. Pato cuchara (Anas clipeata, Northern Shoveler)
  13. Somormujo lavanco (Podiceps cristatus, Great Crested Grebe)
  14. Zampullín chico (Tachybaptus ruficollis, Little Grebe)
  15. Focha común (Fulica atra, Eurasian Coot)
  16. Gallineta común (Gallinula chloropus, Moorhen)
  17. Garceta común (Egretta garzetta, Little Egret)
  18. Garza real (Ardea cinerea, Grey Heron)
  19. Ratonero común (Buteo buteo, Common Buzzard)
  20. Zarapito real (Numenius arquata, Eurasian Curlew)
  21. Avefría euroasiática (Vanellus vanellus, Northern Lapwing)
  22. Chorlito dorado (Pluvialis apricaria, Golden Plover)
  23. Gavión atlántico (Larus marinus, Great Black-backed Gull)
  24. Gaviota reidora (Chroicocephalus ridibundus, Black-headed Gull)
  25. Gaviota argéntea (Larus argentatus, European Herring Gull)
  26. Petirrojo europeo (Erithacus rubecula, European Robin)
  27. Pinzón vulgar (Fringilla coelebs, Chaffinch)

17 febrero 2013

Anillamiento en Aitana

Zorzal real (Turdus pilaris)
    Esta mañana, me he ido con mis amigos Guille y Fran a anillar a la Sierra de Aitana. Nada más llegar, nos arrepentimos de no haber puesto las redes antes. La cosa comenzaba a ponerse interesante conforme amanecía, pues en un bosquete de chopos, pinos y nogales, los cuatro zorzales observables en Iberia en invierno se agrupaban. Los más numerosos, los alirrojos y reales al principio, y más tarde, charlos y comunes. Yo nunca había visto alirrojos bien (el año pasado avisté uno en Chinchilla, pero estaba muy lejos; y sí les he oído) ni tampoco zorzales reales, que eran bimbo.
   Teníamos la esperanza de que cayera algún picogordo (Coccothraustes coccothraustes), zorzal alirrojo (Turdus italicus), real (T. pilaris) o mirlo capiblanco (Turdus torquatus), pero no hubo éxito.
   Hemos capturado únicamente cinco pájaros, un carbonero común (Parus major), un pinzón vulgar (Fringilla coelebs), un mito (Aegithalos caudatus), un zorzal común (T. philomelos) y un charlo (T. viscivorus). Cerca del nogal, hacia media mañana, ha comenzado a haber bastante movimiento de arrendajos (Garrulus glandarius) y en un espino albar cercano, un alcaudón meridional (Lanius meridionalis) observaba con ceño fruncido y hecho una bola de plumas todo el pajarerío.
Carbonero común (Parus major)
Mito (Aegithalos caudatus)
Zorzal  (Turdus philomelos)
Zorzal charlo (Turdus viscivorus)
Guille anillando el zorzal charlo.
    El fin de semana que viene anillaremos en el Bosque Ilustrado de la UA, ya os contaré qué tal se da la jornada.

12 febrero 2013

En la desembocadura del Segura

    El otro día, aprovechando que mi amigo Fran se había dejado caer por los Alicantes, Guille, él y yo nos dimos un voltio por Santa Pola y Guardamar. En Guardamar, fuimos a buscar negrones comunes, que Fran nunca había visto. Desde el coche, ya se veían gaviotas de diferentes especies y cormoranes, acompañados por las omnipresentes fochas.
Cormoranes grandes y gaviota patiamarilla.
Cormorán grande y gaviotas reidoras en el río Segura a su paso por Guardamar (Alicante).
    Nada más bajar del coche, poco antes de la zona donde el Segura y el Mediterráneo se abrazan, nos sobrevoló una pagaza piquirroja (Hydroprogne caspica), cosa que no nos esperábamos ninguno. Al ver que nos sobrevolaba algo charranoide, los tres salimos corriendo detrás para verlo bien. Era un bimbazo, qué preciosidad de animal. Volaba etéreo y se dejó fotografiar bastante bien.
Pagaza piquirroja (Hydroprogne caspica)
   Si bien se le puede ver en paso en el litoral mediterráneo ibérico, no suele ser muy común. Una cosa que yo no sabía, y es algo que he leído investigando sobre esta ave, es que su distribución es casi global. Todavía con plumaje invernal, y esto se sabe por el píleo jaspeado de negro, estuvo unos segundos cerca de nosotros y luego nos dejó continuar hasta la desembocadura del río. Allí un bando de casi 150 negrones comunes (Melanitta nigra) nos esperaba, justo en la línea donde las aguas del río, más claras (y sucias), y las del mar, oscuras, se juntan. Para mí no era la primera vez que veía un negrón, pero ¡tantísimos! Las gaviotas se cernían sobre ellos con mala uva y hacían picados, lo cual espantaba a los negrones y les hacían sumergirse. La verdad, no sé qué narices intentaban las gaviotas. Había muchísimas hembras, pero de vez en cuando avistábamos algún macho. Pocos metros hacia el interior del mar, mientras mirábamos con atención los negrones, empezó a pasar un grupo gigantesco de pardelas baleares (Puffinus mauretanicus) increíblemente denso, en dirección Norte. Atravesamos el puerto para llegar mejor a los negrones, y nos guarecimos detrás de un pequeño faro. El viento era tremendo, sin embargo, ni siquiera detrás del faro estábamos a salvo de su furia. Nos fuimos con el buen sabor de boca de la pagaza y los negrones, que no se habían movido de donde estaban, excepto dos veces que entraron y salieron dos barcos, y a pesar de los picados de las gaviotas. Pacientes, estos negrones invernantes.
Negrones comunes (Melanitta nigra)

27 enero 2013

Un paseo por La Mancha húmeda

Grullas comunes (Grus grus) sobrevolando Manjavacas.
    Frío, cencellá, grullas, bigotudos y plumas de avutarda... Un día solo, pero un día muy intenso  y acompañado de una persona muy especial que conocí en Vitoria. Amigo de mis amigos y anillador de enorme experiencia, Francisco Alberto, murcianico de pura cepa pero con ascendencia de Villarrobledo, me invitó hace poco (29-XII) a pasar el día con él de laguna en laguna, en el centro de La Mancha.
    ¿Cómo empezar pronto un día de pajareo sin antes tomar un chocolate caliente con churros? Después de un viajecico en autobús desde Albacete hasta Villarrobledo rondando los 6 o 7 grados DENTRO del autobús, nada mejor que comenzar la jornada con el dulce elixir de los dioses.
Gorrión moruno (Passer hispaniolensis).
La foto es de Fran, reñidle a él.
 Yo no conocía la zona y mi buen amigo Fran me enseñó unos paisajes, y disculpen, una vez más, mi entusiasmo, espectaculares. Amplias llanuras congeladas, encinas y pinos piñoneros inmensos, bosquecillos y más llanuras, y luego, las lagunas. La Mancha en estado puro. Una densa y somnolienta niebla lo cubría todo, y hasta pasado el mediodía, de algunos sitios no llegó a desaparecer. Quiero dar a entender que hacía fresquecico del bueno. 
    Fran quería llevarme de tour por las lagunas, así que empezamos por la de Manjavacas (Mota del Cuervo, Cuenca). Niebla, niebla y más niebla. En el entorno del observatorio, avefrías, lavanderas, trigueros, gorriones morunos y pardillos. Mientras esperábamos a que la niebla se disolviera un poco, a lo lejos, en medio de la laguna prácticamente, unas formas grises y redondeadas comenzaban a apreciarse. La niebla se disipaba, revelando la cencellá (fenómeno natural que consiste en la formación de cristales y plumas de hielo sobre la superficie de cualquier objeto en el campo) y las siluetas grises cobraban vida: era un enorme bando de grullas (Grus grus) y me dio la sensación de que por fin podría ver grullas como dios manda, es decir, desde cerca.
Grullas comunes (Grus grus)
El día comenzaba y el frío apretaba.
    Conforme pasaban los minutos, muchas grullas dejaban la laguna, en grupos pequeños, y al sobrevolar el observatorio, parecían, con sus trompeteos, saludarnos en vuelo.
    Decidimos esperar a que el día terminase de amanecer, mientras la niebla, a orillas de Manjavacas abrazaba a todas las aves que allí se encontraban. Aparte de la hierba y algunas otras plantas, sólo las aves eran los únicos seres vivos visibles por allí. Flamencos, ánades friso y real, cucharas, tarros blancos, cercetas, bisbitas alpinos y ánsares se dejaban ver al despejarse la neblina.
Macho de bigotudo (Panurus biarmicus)
   Fran me dijo que podríamos ver bigotudos (Panurus biarmicus) por la zona. Me hizo mucha ilusión, porque nunca había visto uno, pero antes de manifestarla, mi amigo me previno de que podría ser que no viéramos ninguno... El bigotudo es un pajarillo rechoncho que  vive en carrizales. Fuera de la época reproductiva, suelen desplazarse en grupos: esto y sus distintivos "bigotes" hacen que su identificación sea muy fácil. Hace unos años era una especie bastante escasa en nuestro territorio, pero desde hace poco tiempo se han ido descubriendo nuevos territorios de cría, incluidos aquí en La Mancha. A pesar de la advertencia de mi amigo, nos dirigimos al sitio y fue llegar y besar el santo. La pasarela de madera, crujiente bajo el hielo, soportó nuestro peso a través del extenso carrizal. Aquello parecía sacado de una película de terror: los carrizos cubiertos de cristales de hielo, la niebla y un aguilucho lagunero (Circus aeruginosus) sobrevolaba el lugar. Aguardamos en silencio unos segundos y allí llegaron los bigotudos. Primero una hembra, después un macho. Estuvieron unos minutos por ahí y después se fueron con la brisa. Vimos un grupo de escribanos palustres (Emberiza schoeniclus) posado en un taray que nos soreprendió bastante, pues uno de los machos que componían el bando llevaba un plumaje nupcial exageradamente inmaculado. Siempre lo recordaré como el Escribano Rebelde.
    La siguiente laguna en nuestro recorrido fue la de Alcahozo. Allí nos esperaban limícolas, tarros blancos,  azulones, chorlitejos y una enorme bandada de gaviotas sombrías... En el camino, una pequeña curruca rabilarga (Sylvia undata) o Dartford Warbler, como dije al verla, porque no me acordaba (¡lo juro!) del nombre en castellano... ¡si es que no tengo perdón! Negándose a volar del pequeño almendro donde jugueteaba como buen sílvido, conseguí una horrible foto borrosísima que me niego a publicar en este blog (al menos sirvió de testimonio). Una parada rápida y seguimos el camino.
Gaviotas sombrías (Larus fuscus)
    La siguiente laguna, la de Pedro Muñoz, rodeada de bosquetes de tarays enormes, nos esperaba al mediodía prácticamente, y la niebla había desaparecido ya por allí. Pudimos conseguir buenas vistas del lugar desde una colina cercana:
Laguna de Pedro Muñoz. Se aprecian flamencos, fochas, ánades reales y algún friso, tarros y cucharas.
    Eché de menos algún papel bueno para tomar apuntes del natural de las aves que había por allí, porque la estampa me gustó bastante: varios flamencos dispersos (uno de ellos rosado en extremo), tarros blancos, algunos con la cabeza bajo el ala, ánades frisos, fochas y más azulones, y un omnipresente aguilucho lagunero, pero no había tiempo que perder. La sorpresa: pudimos oir el canturreo de pájaros moscones y mosquiteros e incluso Fran oyó un reyezuelo listado. Yo iba empanado y no lo oí. Fue en la laguna de Pedro Muñoz donde mi amigo vio por primera vez un rascón, me contaba, en un hueco entre los tarays y los carrizos donde el agua se arremolinaba. Pasamos justo por delante del sitio en cuestión... Yo por si acaso miré con escasas esperanzas, sin embargo, me temo que el rascón me espera para otra ocasión (al menos lo he oído moneando por algún carrizal).
    Tantas lagunas y sobre todo sus nombres eran difíciles de recordar para mí, menos mal que Fran llevaba su cuaderno de campo a mano, y mientras él conducía yo escribía los nombres de las lagunas y lo que habíamos visto. Luego discutimos sobre la importancia de introducir determinados datos en el cuaderno de campo. Yo decía que en el cuaderno de campo, no sólo hay que apuntar los nombres de los animales vistos/oidos y el sitio, sino también descripciones de detalles como el comportamiento, número de individuos, momento del día e incluso tiempo atmosférico si fuese necesario (los dibujos son esenciales); pero Fran no estaba muy por la labor... Y qué casualidad que su cuaderno de campo estaba a punto de acabarse, así que acepté con agrado su sugerencia de completar con ornitodibujos las páginas restantes.
   Tras la de Pedro Muñoz, tocaba acercarse por la del Retamar, todavía en Ciudad Real, que estaba seca. En Alcázar de San Juan, nos pasamos por la de La Veguilla. La niebla volvió a cubrirnos, así que nos metimos en un observatorio bastante expuesto en el que morimos de frío, el viento polar nos tornaba las orejas de un color rosado nórdico. Un petirrojo picoteaba las hojillas de un arbusto cercano. La niebla se disipaba muy lentamente, pero nos dejó ver desde allí, cientos de puntos negros flotando en las aguas de plata: fochas, fochas y más fochas, acompañadas de cercetas, patos cuchara y azulones, malvasías e incluso un cormorán grande y una urraca que intentaban solearse en un taray seco que surgía en medio de la laguna. De vez en cuando, alguna cigüeña planeaba cerca y oimos el canto de los flamencos que se agrupaban como una gran nube rosa de marshmallow flotante.
No es un marshmallow, son muchos flamencos rosas.
    Y pensar que teníamos la intención de leer anillas (ay, ilusos de nosotros)... La niebla iba y venía y parecía que de repente hacía más frío que antes. Un aguilucho lagunero estuvo volando cerca para nosotros y de hecho pude sacarle algún retrato en vuelo, ¡gracias a Eolo que me lo mantuvo un rato luchando contra el ímpetu del viento!
Volando voy...
Volando vengo...
    Creo que nunca he visto tantos aguiluchos laguneros seguidos en una salida al campo. El de las fotos de arriba estuvo planeando sobre los carrizos, para luego alejarse hacia la zona donde estaban los flamencos. Desde el teles de Fran, observé una escena que se me quedó grabada en la retina como una obra de arte de la naturaleza. El aguilucho sobrevoló la laguna justo cuando llegaba una bandada de ánsares, un poco más allá de donde estaban los flamencos, que a su vez estaban rodeados de patos cuchara. Me dio una idea para hacer una pintura (si algún día encuentro tiempo de hacerla, todos la veremos publicada en este blog). La visita a La Veguilla no fue lo que esperábamos, entre la niebla y el frío, así que decidimos irnos. Un último paseo a otras lagunas pequeñas cercanas y cuando íbamos por la Laguna de las Yeguas, tres aves de pico largo y curvo y patas larguiruchas alzaron el vuelo desde un lado del camino. "¡H*S*IA! ¡MORITOS!" dijo Fran; "No son moritos... son zarapitos", dije yo. "¡¡H*S*IA!! ¡¡ZARAPITOS!!". Fue un momento de alegría. Una pena que los viéramos a contraluz y que volasen tan rápido.
   Llegando a una de las lagunas cerca de Villafranca de los Caballeros (Toledo), donde comimos una tortilla de patatas que había hecho la madre de Fran (buenísima, sí señor), decidimos ir a ver avutardas por los encinares de Munera (Albacete). Como podéis ver, estuvimos en las cuatro provincias manchegas. Por el camino, un macho de aguilucho pálido (Circus cyaneus) nos acompañó durante unos segundos por la carretera, y cuando nos dimos cuenta de que la rapaz pasaba justo por el lado izquierdo del coche, nos pusimos a perseguirlo para intentar alguna foto buena, sin éxito.
   No vimos ninguna avutarda, aviso, aunque los paisajes eran impresionantes e incluso vimos un enorme grupo de pinzones (juro que había un real) picoteando en un bancal.
Típico hábitat de la avutarda euroasiática (Otis tarda) en La Mancha. Encinares dispersos y grandes campos de labor.
Pura estepa humanizada.
    A pesar de la ausencia de avutardas, vimos muchísimas plumas, algunas tenían sangre en el cañón. Se lo conté a mi amigo Guille y me dijo que piensa que se pegan picotazos y se pelean. Lo cierto es que aquello parecía un campo de batalla. Bueno, tanto no...
    El día no podía haber salido mejor, aunque no viéramos ninguna avutarda. Era ya tarde, así que pensamos  varias teorías intentando explicar la misteriosa desaparición de las aves más pesadas de Iberia: las avutardas, por la noche, se entierran, se suben a los árboles o hay pastores pagados por la Junta que sacan las avutardas de los cortijos y por la tarde las guardan otra vez...
    Sé que aún me queda por poner la última entrada del Viaje al Norte, pero me temo que habrá que esperarse todavía unos días, ¡ea!

08 enero 2013

Viaje al Norte (II): Kantabrikoak hegaztiak

Traducción al castellano del título: "Aves cantábricas"


     Vaya, con el lío de las vacaciones, no me da tiempo a escribir sobre el viaje a Vitoria, que no sólo fue a Vitoria, como veréis. No contaré en esta entrada nada sobre el congreso en sí, sino sobre los pajareos por el Norte Ibérico con mis amigos. Como ya dije hace unas entradas, no soy bimbero. Pero ¡madre santa, nunca he bimbado tantísimas aves en un solo día!
Lavandera pía o enlutada (Motacilla alba yarrelii) en Vitoria.
Fotografía de Marta Romero Gil. ¡Gracias, Marta!
Lavandera pía o enlutada (M. alba yarrellii) en una vía del euskotren
de Vitoria. Fotografía de Marta Romero.
    Hoy hablaré de las industrias y andanzas pajareriles de cinco ornitolocos (Jana Marco, Alex Alamán, Julio Merayo, Guille Mayor y el que escribe) por tierras cántabras (7-XII). Nada más salir al frescor de Vitoria, un visitante de las Islas Británicas se paseaba por la acera, una lavandera pía (Motacilla alba yarrellii), con su negro dorso, caminaba tranquilamente cerca de los coches. No sé si sería esta misma lavandera, pero días después, el día de vuelta a casa, había una pía caminando distraídamente por el mismo sitio. De hecho, las fotos de la izquierda fueron hechas el día de vuelta por Marta Romero Gil. Menos mal que estaba ella, porque lo que menos me apetecía hacer en aquel momento era perseguir pajaritos pequeñ... bueno, eso es otra historia, volvamos a la difusión de información naturalística. 
    A la lavandera pía también se la llama enlutada, ya os podéis imaginar por qué. Es residente en Gran Bretaña e Irlanda, y en invierno no es raro verlas en algunos puntos de Iberia junto a la lavandera blanca. Porque sí, la enlutada es una subespecie de la blanca (apoyo esa teoría), así que la conté como medio bimbo.
Al fin y al cabo, el día no había hecho nada más que empezar...
    No recuerdo por qué el primer destino fue aquella ría, la de Santoña. Unos halcones peregrinos nos estuvieron sobrevolando, mientras el frío hacía hincapié y el txirimiri nos atacaba como podía. Algunos acentores revoloteaban de aquí para allá y una solitaria y algo depresiva gaviota reidora aguantaba como podía en unas rocas que sobresalían en la verdosa orilla del mirador de Escalante. Segundo bimbo: dos zarapitos trinadores (Numenius phaeopus) sobrevolaban el agua turbia emitiendo sonidos alegres de aquí para allá. En la orilla opuesta, un bando de ánsares comunes (Anser anser) pastaba tranquilo. Creo que este grupo de ánsares es el primero que veo en libertad. No ha sido el último. Cercanos a la otra orilla, hacia el horizonte plateado, algunas formas oscuras flotaban. De repente, alguien gritó: ¡NEGRÓN! Allí estaba, en efecto, una hembra de negrón común (Melanitta nigra). Estaba muy lejos pero incluso a través del telescopio pudimos distinguir su tenue plumaje invernal. La humedad y el viento aumentaban cada minuto que pasábamos en aquella ladera, así que decidimos continuar nuestro viaje hacia el interior de tierras cántabras.

    Había llegado a nuestros oídos la noticia de varios avistamientos de colimbo grande (Gavia immer) en Santoña. Limicolillas y espátulas, y la sorpresa, una barnacla carinegra (Branta bernicla) que moneaba por ahí, en las marismas. Muchas gaviotas, muchos observadores de aves en el observatorio, pero ni rastro de los colimbos, si bien alguno de los ornitólogos que andaban por allí habían visto alguno poco antes de que llegásemos. A mirar y a esperar. La espera valió la pena, porque al rato allí flotaba un colimbo, lejísimos. Luego vi otro  flotando bajo un puente, esta vez más cerca, y me pareció un ave enorme. Decidimos seguir hacia Santoña, al puerto, donde gaviotas sombrías, patiamarillas y algún gavión volaban por allí. Cormoranes grandes y moñudos se alternaban, y de vez en cuando algún zampullín nos miraba con sus ojos rojo sangre desde la superficie gris del agua. Un colimbo se dejó observar bastante rato.
Colimbo grande (Gavia immer)
    La lluvia se alternaba con rachas de viento fuertes en ocasiones y el sol no dejó verse prácticamente en ningún momento, y antes de que anocheciera, teníamos pensado llegar por lo menos hasta el Pantano del Ebro, así que ya podíamos darnos prisa. 
    Alex nos contó que podíamos pasar por Reinosa y ver algún mirlo acuático (Cinclus cinclus), pájaro al que le he tenido muchas ganas desde crío (lástima que en el Júcar no haya). En la provincia de Albacete lo he intentado ver en algún riachuelo de los sistemas montañosos del sur de la provincia, sin éxito. Así que fuimos directos para allá, donde puedo decir que fue llegar y besar el santo.
Mirlo acuático (Cinclus cinclus) en Reinosa (Cantabria).
Mirlo acuático (Cinclus cinclus). Feeling like a boat.
    El mirlo acuático es un ave que gusta de los arroyos rápidos de las montañas. En Iberia se distribuye principalmente por el norte; en el centro y sur, aparece solo en cadenas montañosas y ambientes bien conservados. En Sierra Nevada, por ejemplo, se ha detectado su presencia a más de 2000 m de altitud, posiblemente la mayor altura que alcanza en Europa. Asimismo existe una cita de reproducción cerca del nivel del mar en la provincia de Cádiz (Allen, 1972). Se alimenta debajo del agua, de insectos e invertebrados, de hecho, es capaz de aguantar bastante rato sumergido, entre 10 y 30 segundos. No sé por qué se llama ahora "mirlo-acuático europeo", cuando de toda la vida de dios ha sido mirlo acuático a secas, sin guión ni ná.
   Según Vaurie (1959), debo suponer que la subespecie que vimos nosotros es Cinclus cinclus pyrenaica, que habita Francia central, Pirineos occidentales y región cantábrica hasta Cantabria. La pyrenaica tiene cabeza y nuca más claras que las de otras zonas de Europa. Estuvimos un rato observándolo revolotear en aquel tramo del río, de una orilla a otra, haciendo la barca y buceando. Pero el hambre ya se notaba así que decidimos repostar y alimentarnos un poco... Próximo destino: Pantano del Ebro, con ánsares, ánsares y más ánsares...

Más en: 
· Viaje al Norte (I): Seo congresua

28 noviembre 2012

A tots ens agrada fer bimbos [Viatge a L'Albufera amb la SAO]

    El otro día (IX/XI/MMXII), en Reservoir Birds, se publicaba la observación de una cerceta aliazul (Anas discors) en el Parc Natural de l'Albufera de València. Yo no soy bimbero, es decir... no soy un entusiasta de ir persiguiendo pájaros que nunca he visto para engrosar mi lista de aves observadas (claro que, si aparece una rareza cerca de donde yo estoy...) y reconozco que con ver pajarillos normales me entusiasmo igual. Reconozco también que, cuando el pasado sábado algunos miembros de la SAO fuimos a La Albufera, no tenía previsto ver la cerceta, no sé qué pensarían los demás. De hecho, al subir al observatorio a contemplar la Mata del Fang, plagada, literalmente, de ánades frisos, rabudos, azulones, patos cuchara, porrones, algunas cercetas y  patos colorados, que desde lejos eran simplemente decenas y decenas de puntos negros flotando en el agua plateada, no pude evitar pensar que aquello sería como buscar una aguja en un pajar...
    Pero hete aquí que alguno de nosotros (creo que fue David Cañizares) clama victoria. Entre los cucharas había un pato diferente. De silueta "cucharoide" -pensé- pero con una gran mancha blanca entre el pico y el ojo, y otra mancha clara (cucharoide también) en la parte posterior del flanco. La cerceta o barraquete aliazul, el pato medialuna, nadaba tranquilamente rodeado de anátidas europeas, destacando sólo por la mancha facial en forma de medialuna blanca. Un macho.
Mapa de distribución de Anas discors: en amarillo: distribución
durante la época reproductiva. En azul, zona de invernada.
(Según del Hoyo et al. 1991-1999)
La cerceta aliazul es una anátida endémica de América. A pesar de esto, aparece accidentalmente en invierno en la Península Ibérica, pero sí, es rareza ocasional. Pasa el invierno en zonas empantanadas de agua salada y en manglares. Prefieren aguas tranquilas. En América del Norte, donde se reproduce, habita lagos y lagunas de agua dulce poco profundas. Esto nos hace ver que el pato medialuna es prácticamente el ánade americano más migrador, de hecho, en ocasiones se les ve invernando en Brasil o Chile. Algunas llegan hasta las Islas Galápagos.
    Desde los años cincuenta, ha habido un notable aumento de sus poblaciones, debido a la mejor conservación de sus áreas de cría, lo que ha propiciado que la media poblacional llegue hasta los seis millones de individuos en los últimos diez años (US Fish & Wildlife Service, 2009). Aunque el índice de mortandad de la cerceta aliazul es uno de los mayores entre las anátidas americanas, debido a la caza (sí, se cazan) y a lo extenso de sus migraciones... Tengamos en cuenta que muchas atraviesan más de la mitad del continente americano, desde Alaska hasta Colombia, por poner algún ejemplo. ¡Cómo no va a alegrarse uno con semejante bimbo! Aunque estas cosas se pasan rápido, por desgracia. El ejemplar que vimos ha seguido siendo observando días después (XXIV-XI).
Cormoranes grandes (Phalacrocorax carbo)
   L'Albufera nos recibió somnolienta, nublada, cayó una lluvia matinal como un regalillo del cielo, pero no fue preocupante, para nada lo que yo me imaginaba que caería. Los campos de arroz recibieron a la SAO plagados de garzas reales, garcetas comunes y grandes, y cormoranes. 
    Desde la barca, dirigida con destreza por Boro, mientras escuchábamos su sabiduría sobre La Albufera y el cultivo del arroz, pudimos observar zampullines, cormoranes y garzas. De vez en cuando, entre la vegetación aparecía una garza real (Ardea cinerea) con mirada expectante, que se deslizaba justo cuando llegábamos por encima del agua como un fantasma de las cañas. Las plantas que hay por allí, básicamente, son carrizos, cañas, espadañas y lirios amarillos.
Esta garza real revoloteó en la alta cañada justo cuando pasaba la barca y cayó al agua. Debió de pensar que todo
estaba perdido en aquella situación, porque el animal no se movió, se quedó flotando en el agua como se ve en la foto.
    Al salir del pasillo de cañas, el pequeño mar se abrió ante nosotros. La inmensidad de una laguna interna, el espejo del sol, reposaba tranquila, sobrevolada por alguna solitaria gaviota de Audouin.
Paradise
    I arriba el moment d'un altre bimbo! Per fi, al Tancat de la Pipa, vaig veure una polla blava (Porphyrio porphyrio)! ¡Qué ganas tenía de ver un calamón! Nunca había visto uno, si bien esta primavera pasada fui con Guille precisamente a buscar alguno en el río Algar, no tuvimos suerte, por lo que este momento fue para mí bastante emocionante. Creo que fue también David el que descubrió el primer calamón, en una orilla, junto a algún cormorán y azulones. Al rato vimos otro, y otro más, y otro, y hasta Rafa vio uno volando, cosa que, dice, le sorprendió. 
Calamón. Foto hecha con mi móvil, en uno de mis
conocidos intentos de digiscoping.
    En el entorno de la albufera se han realizado diversas actividades para la mejora de la calidad del agua, a través de los llamados "filtros verdes", utilizando plantas propias de la zona (Enea sp., Iris pseudacorus, Phragmites australis...). Cada año, en la gestión de las zonas repobladas, se hacían podas al raso, para que al año siguiente el ciclo continuase. Los calamones, muy aficionados a comer brotes de enea, no desaprovechaban la ocasión de zampárselos, con lo cual, nos contaron por allí, la población de calamones aumentó pero la de enea no podía remontar. Se solucionó cambiando la enea por el lirio, y a los calamones se les fue el entusiasmo...
    I ara, l'altre bimbo... En los carrizales, cantaban buitrones y pinzones, y pájaros moscones (Remiz pendulinus), que nunca había visto (podéis reñirme). No estuvo mal para terminar la jornada. Un grupo de siete moritos (o picaports, que és com es diu en valencià, i aquesta és una nova paraula que he aprengut) sobrevoló el Tancat. Cormoranes, garzas y anátidas revoloteaban por allí.
    De vuelta al puerto de Catarroja, acompañados por el perro barquero de Boro el Barquero, el gos barquer, que es el nombre que decidí ponerle al animalillo, el sol ya bostezaba y los campos de arroz, cuajados de cazadores (sin comentarios, que os conozco), se adormecían bajo una bruma otoñal mediterránea. 

¡Ah! Y cumplo 100 entradas con ésta. Quién lo diría, no pensé que viviría para ver este blog con 100 entradas... Obviamente es gracias a vosotros. ¡GRACIAS!

*Más info en:
*El Nido de Rafa: "Cerceta aliazul en la Albufera de Valencia"
*Birding Albufera
*Tancat de la Pipa