11 junio 2020

En la cumbre del Mugrón

El Mugrón.
    En la cumbre del Mugrón, una enorme mole serrana de roca caliza situada al este de la provincia de Albacete y que conecta con la vecina de Valencia, sopla el viento fuertemente a finales de mayo. La vegetación en las alturas es típicamente mediterránea, aunque aparece algo deteriorada. Arbustos bajos, densos y espinosos como la coscoja (Quercus coccifera), Juniperus oxycedrus, Genista pumila, Ulex parviflorus o Erinacea anthyllis se codean con jaras (Cistus clusii y Cistus albidus), Linum suffruticosum y L. narbonense, y el abundante romero (Rosmarinus officinalis). Se ven en las alturas también alguos pinos carrascos (Pinus halepensis) dispersos, encinas (Quercus ilex subsp. ballota) e incluso quejigos (Q. faginea).
Vincetoxicum hirundinaria
Uno de los escasos quejigos (Quercus faginea) que salpican las laderas del Mugrón.
 En el suelo, quedan las largas hojas de los gamones (Asphodelus cerasiferus) y los gladiolos están en plena floración, así como la Saponaria. Algunas hierbas que crecen en los resquicios del matorral son muy curiosas, como Dictamnus hispanicus, "bimbo" para mí, Vincetoxicum hirundinaria o la llamativa Coris monspeliensis, bastante más común que las otras dos.
Cistus albidus
Orobanche cf. nana, planta parásita.
Dictamnus hispanicus
    Entre esta vegetación mediterránea de las alturas, podemos encontrar una interesante diversidad entomológica. Ya que una de las plantas más abundantes es el romero, no podían faltar los Acinipe deceptoria (y A. segurensis), saltamontes de la familia Pamphagidae con un curioso aspecto. También los "acompañan" los insectos palo (Pijnackeria).
Acinipe deceptoria
    Sorprendentemente, también se detecta por aquí Barbitistes fischeri, un grillo de colores llamativos y siempre curioso de observar. Solamente lo tenía visto en las cercanías de Alcaraz, pero sin duda debe de tratarse de un insecto más común en nuestro entorno, aunque resulta francamente difícil de observar.
Barbitistes fischeri, hembra.
Barbitistes fischeri, ejemplar macho.
    A los lados de los caminos, donde crecen hierbas altas de terrenos removidos, los escarabajos Proctenius chamaeleon revolotean y se posan en espigas, buscando pareja. Pertenecen a la familia Tenebrionidae y pueden llegar a ser muy abundantes en algunos sitios.
Proctenius chamaeleon
No falta algún que otro ejemplar de Parasteropleurus, seguramente P. martorellii, todavía juvenil. Esta especie es común en los matorrales mediterráneos de la provincia.
Parasteropleurus cf. martorellii
    Descendiendo la ladera, podemos encontrar otros rincones interesantes para la observación de flora y fauna. Los paisajes también son llamativos y la variedad de microhábitats puede ser indicativa a la hora de buscar entomofauna. Descendiendo, uno puede encontrar romerales puros mezclados con espartales, pinares, campos de cultivo, roquedos...
Los cardos Onopordum corymbosum crecen a los lados del camino y otorgan buenos lugares de reposo y alimentación a multitud de lepidópteros, coleópteros y dípteros.
    Nos sorprende el vuelo de varios lepidópteros diurnos, como Hipparchia fidia, H. semele, Melitaea phoebe, Colias croceus, Pontia daplidice, Pararge aegeria, Papilio machaon, Lasiommata megera y una esfinge colibrí (Macroglossum stellatarum). Incluso aquí se puede detectar algún ascaláfido (Libelloides baeticus), un neuróptero de llamativo aspecto y cuerpo cubierto de vellosidad negra. Los asílidos vuelan por doquier en la zona, enganchados o apuñalando algún otro invertebrado distraído con su boca picadora.
Libelloides baeticus
    La brisa que anuncia la llegada del verano mediterráneo no suaviza la incidencia de los rayos de sol en la piel, que enrojece en seguida entre los romeros y las espigas del esparto. Algún que otro caracol serrano (Iberus alonensis) se guarece en las intrincadas ramas de un matorral aromático. Los paredones calizos todavía guardan la humedad de las abundantes lluvias caídas durante los meses pasados y todavía están listos para recibir más agua próximamente. La vida, en fin, crece y se desarrolla en estas colinas y montes soleados, ajena, o tal vez no, a las vicisitudes humanas.

30 mayo 2020

Pycnogaster graellsii en Chinchilla

    Mi amigo Miguel me había hablado de este insecto. Yo ya conocía el género Pycnogaster, como podéis ver en esta entrada de hace unos años, cuando observé un ejemplar de Pycnogaster sanchezgomezi cerca de Paterna del Madera. El año pasado, viajamos a las sierras del sur de Albacete a ver más insectos de la misma especie. Pero Miguel ya me había contado cómo cantaban los Pycnogaster graellsii, que también pueden encontrarse en zonas llanas y arvenses de La Mancha como La Roda o Villarrobledo y no tienen preferencia por las montañas, como otras especies del mismo género. Y viendo que mi entorno más cercano puede ser muy parecido o incluso puede llegar a estar algo mejor conservado que los campos de La Mancha Alta, no me sorprendió oír en mi primera andadura postconfinamiento a la Sierra de Chinchilla, el chirrido de un insecto que sin duda debía tratarse de un Pycnogaster, seguramente P. graellsii. Y así, días después, hemos detectado esta especie a una nada desdeñable altitud de unos 870 metros sobre el nivel del mar. 
Pycnogaster graellsii, ejemplar hembra. Sierra de Chinchilla, 23.05.2020.
Pycnogaster graellsii, ejemplar hembra. Sierra de Chinchilla, 23.05.2020.

08 mayo 2020

Primer paseo del confinamiento

2 de mayo de 2020. Por fin podemos salir a dar paseos, por lo que, para nuestra primera andadura,  aprovechamos para ir al castillo que domina la cima del Cerro de San Blas y La Mancha toda. Poco tardamos en llegar, dentro del radio de 1 km en el que podemos movernos. Por el camino, me causa mucho placer ver los jaramagos, las arvejas, amapolas, malvas, lavateras y toda clase de flora primaveral en plena explosión. Una vez en el castillo, un gorrión chillón (Petronia petronia) llama mi atención en la ladera y, cómo no, también las collalbas negras (Oenanthe leucura), protagonistas orníticas de este entorno.
Collalba negra (Oenanthe leucura) - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020. 
Collalba negra (Oenanthe leucura) - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020. 
    Las plantas rupícolas que crecen en las paredes del castillo también florecen con fuerza. En nuestra zona tenemos dos especies llamativas: Sarcocapnos enneaphylla y Chaenorhinum cf. crassifolium. A veces, las flores atraen algunos insectos de los que se alimentan las collalbas. Ambas tienen preferencia por paredes rocosas calizas donde medran bien. En la pared de la muralla, a la altura de mis rodillas, detecto un par de moscas del género Bibio, posiblemente Bibio hortulanus en cópula. La hembra, de color naranja herrumbre, es muy distintiva con su cabeza pequeña y afilada; mientras que el macho es de color negro y tiene unos ojos compuestos muy grandes que le cubren casi toda la cabeza.
Bibio sp. - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.
    Este año ha llovido más que nunca, así que la vegetación está más exuberante que nunca. Las flores tapizan las laderas del pueblo y la hierba crece más verde que nunca bajo los bancos de nubes que atraviesan el cielo de La Mancha. Pegadas a la muralla del castillo, crecen orugas, rabanizas, cerrajas, amapolas, malvas, pajitos, arvejas, ortigas, asfódelos, dientes de león, lavateras y espigas de muchas gramíneas. Y en esos mismos herbazales que flanquean los senderos, abundan también los insectos y otros invertebrados, hasta algún reptil como lagartijas o salamanquesas.
Iphiclides feisthamelii - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.
Tarentola mauritanica - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.


Oruga de Pontia daplidice - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.
    Después de una vuelta bajo el sol, nos encontramos con una planta nueva para mi registro de flora chinchillana, aunque ya la había registrado en Albacete: Lamarckia aurea. Esta gramínea aparece desde las Canarias hasta Oriente Próximo, prefiriendo suelos sueltos y soleados para crecer.
Lamarckia aurea - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.

04 mayo 2020

Los pardillos del saúco

Pardillo común (Carduelis cannabina). 01.05.2020.
    Llevo varios días oyendo muchos reclamos y cantos de pájaros en el saúco, que bulle de vida insectil con todas las flores que no paran de nacerle. Ramilletes de flores blancas, algo amarillentas, con una fragancia un poco atufante, nacen del centro de los tallos una y otra vez desde abril, seguramente hasta los primeros días de junio. Desde el 13 de marzo, he localizado en él gorriones, carboneros, mirlos, curruca capirotada, verderones, jilgueros y pardillos. No obstante, los pardillos (Carduelis cannabina) se han adueñado del árbol y no resulta raro oírlos y observarlos emitiendo su canto en las ramas más altas. No estoy seguro tampoco, pero tengo sospechas de que quizá también pretenden anidar en él, ya que el otro día vi una hembra que llevaba una trenza de paja en el pico y se metía entre el follaje.
Pardillo común (Carduelis cannabina). 01.05.2020.
Pardillo común (Carduelis cannabina). 01.05.2020.