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09 enero 2021

Acentores alpinos y cabras montesas en la nieve

Acentor alpino (Prunella collaris)

    Los últimos coletazos de la borrasca Filomena han seguido dejando más nieve en el interior peninsular. En Chinchilla, la nevada ha sido copiosa, "como las de antes". Si bien estos últimos años ha nevado casi todos los inviernos, aunque no haya llegado a cuajar siempre, las nevadas no resultan raras en la zona. 
    Esta tarde, cuando llevaba varias horas sin caer ni un copo y parecía que el sol quería volver a hacer acto de presencia, ya dejaban verse algunas aves en laderas y herbazales. Por ejemplo, en las cercanías del castillo, he detectado una hembra de curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) que hurgaba en los recovecos de una Salsola vermiculata que sobresalía del manto blanco.

Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala)

    Ya en el castillo de Chinchilla, la nieve del cerro reluce bajo el cielo cambiante y se endurece poco a poco, enfriándose más y más. Se vislumbran las huellas de algunos mamíferos, como las cabras montesas (Capra pyrenaica) y los conejos (Oryctolagus cuniculus), y de pajarillos, como el bisbita pratense (Anthus pratensis), invernante en la zona.

Aspecto del paso de Filomena por Chinchilla. 9.1.2021.

    Tenía la ilusión de ver los acentores alpinos (Prunella collaris) que suelen invernar en el castillo de Chinchilla y hacerles una foto con la nieve como escenario. Siempre atentos al aleteo de cualquier pajarillo, finalmente conseguimos detectar una pareja. Creo recordar que el año pasado no subí a verlos, así que hacía tiempo que no los veía. Además, he conseguido mi objetivo, el acentor y la nieve.

Acentor alpino (Prunella collaris)
Acentor alpino (Prunella collaris)
Acentor alpino (Prunella collaris)
Acentor alpino (Prunella collaris), con un opilión recién capturado.
Acentor alpino (Prunella collaris). Aquí se aprecia bien el babero moteado que tiene en la garganta.

    Este pájaro, del tamaño de un gorrión gordo, cría a más de 2000 m de altitud en cumbres altas, pedregales y prados de montaña, en sierras y macizos como Sierra Nevada, el Sistema Ibérico, Pirineos... En invierno, prefiere bajar de cota, por lo que no es raro en el castillo de Chinchilla (que, por otra parte, se encuentra casi a 1000 m de altitud), donde se suele dejar ver todos los años. Es una suerte poder observar estas aves que vienen de tan alto y se pasan el día andurreando en las laderas del castillo, escudriñando cada oquedad y grieta en busca de algún invertebrado para llenar el buche. Esta tarde, se codeaban con un macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) y otro de collalba negra (Oenanthe leucura). 
Acentor alpino (Prunella collaris)
Una tórtola turca (Streptopelia decaocto) que nos miraba curiosa desde un cable.
Los diferentes tonos de la nieve.
Aerogeneradores en la distancia, entre la niebla.
Nubes y nieves.

    Después, tocaba echar un rápido vistazo a las cabras montesas (Capra pyrenaica) de cuyo origen ya he hablado en más de una ocasión, y de lo cual no diré ya nada más. También tenía ganas de verlas en la nieve y he podido hacerlo. Siete ejemplares rebuscando en la nieve algunos brotes verdes. De momento, parece que el año comienza bien en lo que respecta a la observación de naturaleza.

Cabra montesa (Capra pyrenaica), un gran macho.
Cabra montesa (Capra pyrenaica). Me gustó esa especie de crin que se aprecia en la fotografía.
Cabra montés (Capra pyrenaica)
El macho de antes.
Parte del grupo. Sobre todo, machos jóvenes y alguno más maduro.

21 diciembre 2020

Malva arbórea en Chinchilla

 En mis andanzas por las tierras chinchillanas, he encontrado varias malváceas, pero la más llamativa por su mayor porte y por ser una de las especies de este grupo menos comunes en el entorno, es sin duda la malva arbórea (Lavatera arborea o Malva arborea). Las otras especies de esta familia que he localizado en la zona son: la malva común (Malva sylvestris), que crece en muchos terrenos baldíos y bordes de caminos; otra parecida a la que también se le suele llamar malva, pero de otro género, Lavatera cretica, que crece en Chinchilla en casi todo el territorio, sobre todo en las laderas del castillo; y la última especie, menos común en la localidad, es Althaea hirsuta. Esta la he encontrado en algunas ramblas de la Sierra de Chinchilla. Por supuesto, también vemos en jardines y algún borde de camino la malvarrosa (Alcea rosea), originaria del Mediterráneo oriental.

    La malva arbórea es una planta bianual o con tendencia perennizante que llega a medir entre 2 y 3 m de altura. La base del tallo es leñosa, aunque he visto muchos ejemplares con casi todo el tallo lignificado. Las hojas son orbiculares y pilosas, con un tacto parecido a las de los geranios Pelargonium que se cultivan en los balcones. Las flores tienen 5 pétalos rosados (color malva). En general, en la zona florece de marzo a julio.

Lavatera arborea, Chinchilla. Floración del 20.4.2019.

    Es autóctona de Europa occidental y el Mediterráneo, donde crece sobre todo cerca del mar y en sitios de suelos alterados, nitrificados y muy nutridos. Lo interesante de la malva arbórea es que antiguamente se cultivaba en jardines, por lo que se introdujo deliberadamente en muchos sitios, por sus bellas flores y por su uso medicinal, además de haberse utilizado también como alimento para el ganado.

Lavatera arborea en Chinchilla.
  En La Felipa, por ejemplo, se observa en campos baldíos y junto a caminos. En Chinchilla, sin embargo, solamente la he encontrado en un sitio: en un solar en ruinas junto a la iglesia, o sea, casi en el centro del pueblo. Ahí crece junto a ailantos, ortigas e higueras. Esto nos lleva a pensar que, posiblemente, las malvas arbóreas que crecen en este lugar procedan de algún antiguo jardín o que se sembrara intencionadamente en un corral hace muchos años, ya sea para adornar o por alimento para gallinas u otros animales.

  En la vecina provincia de Murcia, se le llama "malva de arbolico" y se ha cultivado mucho, especialmente en las comarcas del interior. Podría ser que esta especie hubiera llegado a nuestra zona desde el litoral levantino o murciano por acción humana.

  Su cultivo es muy fácil. El invierno pasado, conseguí un pequeño brote para cultivar en maceta, y en menos de un año, ya mide más de 1 m de alto. Los tallos se quiebran fácilmente y se tumban, pero la planta rebrota y se acaba irguiendo nuevamente. Además, las semillas están protegidas por una cubierta protectora que las resguarda de la sal, lo que les permite ser transportadas por corrientes marinas en zonas costeras y colonizar así nuevas tierras. Su germinación no es difícil. Sus flores, por otra parte, son muy apreciadas por los insectos polinizadores.
 
   Sería interesante mantener esta especie en la zona, ya que resulta francamente escasa, y además forma parte de nuestro acervo etnobotánico olvidado en Chinchilla de Montearagón.

Brote apical de Lavatera arborea, La Felipa. Invierno, 2019.


08 mayo 2020

Primer paseo del confinamiento

2 de mayo de 2020. Por fin podemos salir a dar paseos, por lo que, para nuestra primera andadura,  aprovechamos para ir al castillo que domina la cima del Cerro de San Blas y La Mancha toda. Poco tardamos en llegar, dentro del radio de 1 km en el que podemos movernos. Por el camino, me causa mucho placer ver los jaramagos, las arvejas, amapolas, malvas, lavateras y toda clase de flora primaveral en plena explosión. Una vez en el castillo, un gorrión chillón (Petronia petronia) llama mi atención en la ladera y, cómo no, también las collalbas negras (Oenanthe leucura), protagonistas orníticas de este entorno.
Collalba negra (Oenanthe leucura) - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020. 
Collalba negra (Oenanthe leucura) - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020. 
    Las plantas rupícolas que crecen en las paredes del castillo también florecen con fuerza. En nuestra zona tenemos dos especies llamativas: Sarcocapnos enneaphylla y Chaenorhinum cf. crassifolium. A veces, las flores atraen algunos insectos de los que se alimentan las collalbas. Ambas tienen preferencia por paredes rocosas calizas donde medran bien. En la pared de la muralla, a la altura de mis rodillas, detecto un par de moscas del género Bibio, posiblemente Bibio hortulanus en cópula. La hembra, de color naranja herrumbre, es muy distintiva con su cabeza pequeña y afilada; mientras que el macho es de color negro y tiene unos ojos compuestos muy grandes que le cubren casi toda la cabeza.
Bibio sp. - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.
    Este año ha llovido más que nunca, así que la vegetación está más exuberante que nunca. Las flores tapizan las laderas del pueblo y la hierba crece más verde que nunca bajo los bancos de nubes que atraviesan el cielo de La Mancha. Pegadas a la muralla del castillo, crecen orugas, rabanizas, cerrajas, amapolas, malvas, pajitos, arvejas, ortigas, asfódelos, dientes de león, lavateras y espigas de muchas gramíneas. Y en esos mismos herbazales que flanquean los senderos, abundan también los insectos y otros invertebrados, hasta algún reptil como lagartijas o salamanquesas.
Iphiclides feisthamelii - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.
Tarentola mauritanica - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.


Oruga de Pontia daplidice - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.
    Después de una vuelta bajo el sol, nos encontramos con una planta nueva para mi registro de flora chinchillana, aunque ya la había registrado en Albacete: Lamarckia aurea. Esta gramínea aparece desde las Canarias hasta Oriente Próximo, prefiriendo suelos sueltos y soleados para crecer.
Lamarckia aurea - Castillo de Chinchilla, 2.05.2020.