24 abril 2023

Viaje a Costa Rica I: San José

De repente, el planeta se ha vuelto, para mí, más pequeño y accesible. Nuestra luna de miel a la maravillosa y paradisiaca Costa Rica, nos ha deparado muchísimas observaciones muy interesantes y únicas, totalmente nuevas para mí: más de 100 especies de aves en 12 días y decenas de reptiles, mamíferos, insectos y plantas. 

Es un país que rebosa biodiversidad por los cuatro costados, por eso, si eres un naturalista pensando viajar a Costa Rica, recomiendo varias cosas.

-La primera recomendación es que considero extremadamente importante adquirir alguna guía de campo de lo que se quiera avistar en la zona, para formarse e identificar las especies que queramos. Es recomendable también familiarizarse previamente con los destinos que vamos a visitar durante nuestro viaje.

En mi caso, conseguí las siguientes guias de campo:

* The birds of Costa Rica, a field guide, de Richard Garrigues y Robert Dean. Esta la venden también en español en algunas librerías de Costa Rica, yo pude verla en el aeropuerto de San José. Es un pelín más grande en castellano que en inglés, pero no la encontré en Internet. Se puede consultar la lista oficial de aves de Costa Rica en la web.
* A swift guide to butterflies of Mexico and Central America, de Jeffrey Glassberg. Fotográfica (muy visual), indica la familia, las plantas de la que se alimentan muchas mariposas reseñadas y los nombres científico e inglés.
* Pocket guide to the mammals of Costa Rica, de Fiona A. Reid y Gianfranco Gómez Zamora. Muy completa, con ilustraciones y fotografías.
* Reptiles of Costa Rica, a field guide, de Twan Leenders. Esta y la siguiente son fotográficas, con bastante información sobre el comportamiento de cada especie. Las fotografías tienen mucha calidad y muestran montajes muy interesantes para poder apreciar las características de cada animal.
* Amphibians of Costa Rica, a field guide, de Twan Leenders.
* Pocket guide to the insects of Costa Rica, de Paul E. Hanson, Kenji Nishida y Ángel Solís. Esta me decepcionó bastante, aunque hay algunos insectos que he podido identificar gracias a ella. Entiendo que en un punto caliente de biodiversidad como es Centroamérica, es imposible escribir un libro que incluya todas las especies, pero quizá se podrían haber incorporado muchísimos más taxones, engrosando el tomo e igualándolo con los dos anteriores. De hecho, este libro es el más fino de todos. Esto ocurre también en España, pues no hay ningún libro general sobre insectos ibéricos, así que no me sorprende tanto.


Adicionalmente, conseguí de segunda mano los dos tomos de The butterflies of Costa Rica and their natural history, de Philip J. DeVries (los últimos a muy buen precio en Amazon) y, como lectura complementaria, The new neotropical companion, de John Kricher, que descubrí gracias al blog de David M. Gascoigne. 

Sé que son muchos libros, pero entre que me encanta identificar animales y soy un fanático de los libros, no pude aguantar mi sed de conocimiento sobre la biodiversidad de este país, y me han sido y son muy útiles.

-La siguiente recomendación que haría es que es importante tener un repelente de mosquitos. Nosotros compramos el famoso Relec y fue muy útil. Sobre todo nos sirvió en el último destino del tour por el país, el Parque Nacional de Manuel Antonio, en la costa del Pacífico, donde nos atacaron varios mosquitos más pequeños que un grano de sésamo, pero que picaban bastante.

-Y la última recomendación es que es más importante todavía llevar ropa ligera, pues la sensación constante que se tiene en este país, sobre todo en cotas bajas y medias de ambas costas, es de estar en Alicante a las cuatro de la tarde en pleno agosto con toda la humedad y el calor (o incluso peor). Al final, uno se acaba acostumbrando, pero se suda constantemente y es importante ir fresco. También hay que llevar algo para cubrir la cabeza, crema solar y, más importante todavía, ir bien hidratado. Si vas a ir al Parque Nacional de Manuel Antonio, lleva una botella reutilizable (cantimplora), pues antes de entrar te revisan la mochila por si llevas algún plástico que pueda acabar en la naturaleza y te obligan a tirarlo si lo llevas. La gente de allí está bastante acostumbrada, pero nosotros europeítos blancos no lo llevamos tan bien, ni aun siendo mediterráneos.

11 de abril de 2023

Llegamos a la capital de Costa Rica, San José, hacia mediodía y en seguida comenzamos a detectar animales totalmente desconocidos para nosotros a nuestro alrededor. Tras sortear una miríada de taxistas que nos gritaban "Do you need a taxi, my friends?" o "Cheap taxi here, amigos!", permanecimos esperando nuestro transporte hasta el hotel. Mientras tanto, unos pericos freintorrojos (Aratinga finschi) y un zanate (Quiscalus mexicanus) hicieron acto de presencia ante nosotros. En ese momento, no pude identificar el zanate, así que desde ese momento, mi mujer y yo los llamamos "pájaros largos" o "mirlos largos".

Cuando llegamos al hotel, dimos una vuelta por un jardín del mismo, donde crecían enormes palmeras y otros árboles tropicales. También se veían heliconias, las flores favoritas de los colibríes. Caminábamos con los ojos como platos porque no nos creíamos que estuviéramos pisando el continente americano. Detectamos varias aves, como una especie de zorzales (¿yigüirros?) que en seguida se escondían, así como una paloma aliblanca (Zenaida asiatica) y un pájaro carpintero de Hoffmann (Melanerpes hoffmannii). Lástima que se estuviera haciendo de noche y las fotos no fueran las mejores.

Paloma aliblanca (Zenaida asiatica). San José, 11.4.23.

Carpintero de Hoffmann (Melanerpes hoffmannii). San José, 11.4.23.

    Bajo una sombrilla junto a la piscina del hotel, encontramos también una enorme cigarra (Quesada gigas). Las cigarras abundan y son muy diversas en Costa Rica y su canto se oye con diferentes melodías ensordecedoras en todo el país.

Quesada gigas. San José, 11.4.23.
    Se hizo de noche a las 6 y nos fuimos a dormir prontísimo, hacia las 8 de la tarde. No teníamos ni idea de lo que nos esperaba durante este viaje que nos ha llegado hasta lo más profundo de nuestro ser. 

Continuará...

23 abril 2023

Me florecieron los jacintos de bosque (Hyacinthoides hispanica)

A nuestra vuelta de Costa Rica, el jacinto de bosque (Hyacinthoides hispanica), una especie autóctona de la Península Ibérica, ya nos estaba floreciendo en las macetas. Es cierto que en mi zona no se ve, pero recuerdo verlo como una especie alóctona durante mi tiempo en Gran Bretaña y les cogí cariño. Hace unos meses quise probar su cultivo, junto con otras especies, y, estos días, la espera ha dado sus frutos.

Hyacinthoides hispanica. Ejemplar cultivado. 23 de abril de 2023.

07 abril 2023

Un viaje inesperado a Murcia III: tortugueando en Cabo Cope y orilleando en Calabardina

 El tercer y último día de esta aventura, el domingo 12 de marzo, ya pude participar en la decisión de a dónde íbamos a bichear. Como todos estábamos de acuerdo en que queríamos ver tortugas moras (Testudo graeca), fuimos a Cabo Cope. Al bajar del coche, nos acercamos a la orilla del mar, donde una zona rocosa nos recibió con algunos cangrejos Eriphia verrucosa y camarones Palaemon, pero al rato nos metimos tierra adentro. Pensábamos que no encontraríamos tortugas cuando, de repente, de nuevo Alonso profirió su señal de alarma: una pequeñísima tortuga mora se paseaba a sus pies entre los espartos. Yo me había detenido a mirar sobre los resecos espartos pues había divisado unas cogujadas montesinas (Galerida thecklae) revoloteando en sus característicos cortejos. Al final, vimos cinco ejemplares de tortuga mora en la zona.

Cogujada montesina (Galerida thecklae). Cabo Cope (Murcia), 12.3.23.

Tortuga mora (Testudo graeca). Cabo Cope (Murcia), 12.3.23.
Otro ejemplar de tortuga mora (Testudo graeca) de mayor tamaño. Cabo Cope (Murcia), 12.3.23.
El mismo ejemplar.
Me sorprendió ver una mata de Kleinia neriifolia, planta originaria de las zonas áridas de las Islas Canarias.
El aspecto tropical de Cabo Cope nunca defrauda.
    Después de esta pequeña excursión por Cabo Cope, nos acercamos a Calabardina a comer y a explorar su orilla, donde encontramos algunos hallazgos interesantes.

Un isópodo marino que nunca había visto, con la capacidad de "hacerse bola" como sus parientes terrestres. Pensamos que podría ser Sphaeroma serratum. Había muchísimos. Calabardina (Murcia), 12.3.23.
Anémona verde (Anemonia sulcata). Calabardina (Murcia), 12.3.23.
Posible Sphaeroma serratum. No eran muy grandes, pero había cientos debajo de las rocas de la orilla en la ensenada de Calabardina (Murcia), 12.3.23.
Joven Eriphia verrucosa. Calabardina (Murcia), 12.3.23.
Cangrejo del género Xantho. Calabardina (Murcia), 12.3.23.
Quitón (poliplacóforo), un molusco. Calabardina (Murcia), 12.3.23.

    Y en Calabardina concluyó nuestra aventura, con todos estos invertebrados costeros y con una nostalgia y pocas ganas de volver a casa "que pa' qué". 

Fue una aventura fantástica gracias a la genial sorpresa que me prepararon mis buenos amigos Álvaro Sevilla, Miguel Domenech y Alonso Ródenas sin que yo jamás lo hubiera imaginado. Estoy muy agradecido por tenerles en mi vida <3

03 abril 2023

Un viaje inesperado a Murcia II: culebras y camaleones en Calblanque

La tarde del sábado 11 de marzo, mis tres amigos Álvaro, Miguel y Alonso me llevaron a un nuevo lugar. No querían decirme a dónde, porque todo era una sorpresa tras otra, así que lo acepté y dejé de hacer preguntas, Álvaro me prohibió mirar el GPS del móvil, por lo que me recliné en el asiento del coche a admirar el paisaje murciano. En una pausa de café con Miguel mientras los otros dormitaban, me había dicho, para confundirme, que iríamos hacia el sur, pero en realidad fuimos hacia el norte. De repente, estábamos en el Parque Regional de Calblanque.
Calblanque, 11.3.2023.
    Diréis que exagero, pero el paisaje me pareció onírico. Nos encontrábamos, después de serpentear con el Duster de Miguel a través de los polvorientos caminos, en una especie de llanura, entre unas montañas bajas redondeadas y el mar. Y en la llanura, salpicada por grandes cúmulos de palmitos (Chamaerops humilis), aparecían algunas florecillas amarillas, rosas y moradas. Pude distinguir las de Asphodelus, Coronilla juncea, Lavandula stoechas, Asteriscus maritimus y algunas más. La luz de la tarde volvía los espartales lejanos de un color verde dorado muy curioso, y el mar, a nuestra derecha, traía un viento constante. Había algunas personas por ahí. Incluso vimos un grupo de gente sospechosa, con un claro comportamiento naturalista en busca de bichos, pero no nos dio tiempo a acercarnos cual simios de otro clan para entablar contacto.
Calblanque, 11.3.2023.
Lavandula stoechas. Calblanque (Murcia), 11.3.2023.
Espartales de Calblanque con palmitos y otras plantas termófilas. 
Un gladiolo, supongo que Gladiolus illyricus. Calblanque (Murcia), 11.3.2023.
Palmitos (Chamaerops humilis). Calblanque (Murcia), 11.3.2023.
    Yo nunca había venido a Calblanque, aunque había oído hablar de este sitio y había estado cerca. De hecho, he conocido algunas personas interesadas en la naturaleza desde que volví a casa, y al mencionarles la palabra "Calblanque", parece como si se les iluminara la cara con una sonrisa, apreciando en su recuerdo el gran valor de este sitio.
    Aquí encontramos más reptiles. En concreto, dos culebras: la culebra de cogulla (Macroprotodon brevis), nueva especie para mí, y la culebra lisa meridional (Coronella girondica). 
Culebra de cogulla (Macroprotodon brevis). Calblanque (Murcia), 11.3.2023.
Culebra lisa meridional (Coronella girondica). Calblanque (Murcia), 11.3.2023.
    Después de dar unas vueltas en busca de más fauna, acabamos llegando a la orilla rocosa del mar. Aunque la playa de Calblanque es larga, en una especie de caleta con un promontorio de piedra plana con recovecos que se internaba un poco más adentro en el mar, encontramos un isópodo interesante, la cochinilla marina mediterránea, nombre vulgar que acabo de inventarme, Ligia italica. Solamente había visto, de este grupo de cochinillas que viven justo donde rompen las olas, a Ligia oceanica, hace años en el puerto de Bridlington, Inglaterra. Aquel era un enorme crustáceo semiterrestre del tamaño de una gran judía. L. italica era mucho más pequeña, pero igualmente interesante.
Ligia italica. Calblanque (Murcia), 11.3.2023.
Hábitat de Ligia italica, en la rompiente. Calblanque (Murcia), 11.3.2023.
  Unas gaviotas nos sobrevolaban mientras mirábamos bígaros y algas. Divisamos un ejemplar de gaviota de Audouin (Ichtyaethus audounii) muy interesado en coger un trozo de basura de la playa (creo que era pan o algo así) que se le caía del pico y luego tenía que volver.
Gaviota de Audouin (Ichtyaetus audouinii), una de las gaviotas mediterráneas más especiales, hasta hace poco, una de las gaviotas más amenazadas a nivel global. Calblanque (Murcia), 11.3.2023.
    Cuando volvimos al coche, mis amigos dijeron que teníamos que parar en otro sitio más, aunque era ya bastante tarde y había empezado a oscurecer. Llegando a esta nueva zona, nos hizo gracia ver una señal de tráfico de precaución, avisando de que podría haber culebras y camaleones cruzando la carretera. Estaba claro lo que teníamos que buscar: camaleones comunes (Chamaeleo chamaeleon). A nuestro alrededor, el paisaje había cambiado: había más árboles y las colinas se apretaban más cerca del mar. Nos metimos en una arboleda de cipreses de Cartagena (Tetraclinis articulata), un verdadero fósil viviente, y empezamos a escudriñar cada arbusto con interés.
    De repente, el grito de alarma de nuestro amigo Alonso nos erizó los pelos de la nuca: ¡había encontrado un camaleón, después de horas de búsqueda! El pequeño ejemplar se hallaba agazapado en la punta de una adelfa (Nerium oleander). El camaleón es el único reptil arborícola de Europa y se ha expandido por muchos sitios del Mediterráneo desde hace milenios gracias a la mano humana, con lo cual hay poblaciones de este animal que parecen no ser autóctonas de la zona. Al ocupar un nicho único en nuestro entorno, sin competidores, ha sabido expandirse por el litoral mediterráneo de Iberia muy bien, además del suroeste de la Península, en las provincias de Murcia y Alicante. Recientemente, se ha citado también en Valencia.
Dos tomas del único ejemplar de camaleón común que encontraríamos en esta pequeña odisea con mis amigazos, gracias a la vista certera de don Alonso. Calblanque (Murcia), 11.3.2023.
    Y con la observación de este precioso ejemplar de camaleón concluyó la jornada de bicheo, no sin antes meternos una pedazo de pizza cada uno entre pecho y espalda en Los Belones. Al día siguiente, nos dirigiríamos al Cabo Cope, una zona muy especial para mí...
Camaleón común (Chamaeleo chamaeleon). Calblanque (Murcia), 11.3.2023.

01 abril 2023

Un viaje inesperado a Murcia I: safari nocturno en La Azohía y caminata a Cala Cerrada

Ya han pasado varias semanas desde que mis grandes amigos Miguel, Álvaro y Alonso me raptaran el viernes 10 de marzo. Llamaron a mi puerta sobre las 16:10h de la tarde. Al abrir, me encontré a dos personas de pie, con la cabeza tapada, cubierta con un pasamontañas, mirándome fijamente. Me quedé mirando durante unas milésimas de segundo a los ojos del que estaba a la izquierda y le reconocí. Eran Miguel y Alonso. Después, en Murcia, recogeríamos a Álvaro.

-Vístete, que nos vamos -me dijo Miguel, después de quitarle con mi mano el pasamontañas, con una mirada pícara.

Nos embarcamos en una aventura en la cual todo fueron sorpresas para mí gracias a mis tres buenos amigos. Tengo que reconocer que me emocioné bastante, pues esto era ni más ni menos que una despedida de soltero como debe ser: caminatas, aventuras por el monte y búsqueda de bichos durante un fin de semana entero.

La primera noche, el viernes, nos preparamos la cena y fuimos directos a explorar los alrededores de la torre vigía de La Azohía y encontramos algunos animales sorprendentes, como la cochinilla Porcellio succinctus, un endemismo del sureste semiárido de España que nunca habíamos visto. Vimos dos ejemplares de un tamaño bastante llamativo para ser una cochinilla.

Uno de los ejemplares de Porcellio succinctus que vimos. La Azohía (Murcia), 10.03.2023.
El pamfágido Eumigus cucullatus. La Azohía (Murcia), 10.03.2023.
Un cerambícido, Agapanthia asphodeli. La Azohía (Murcia), 10.03.2023.
Agapanthia significa "enamorado de las flores" en griego.
Una enorme concentración de chinches de la adelfa (Caenocoris nerii) sobre el bayón (Osytis lanceolata). Había varias ramas repletas de este hemíptero. La Azohía (Murcia), 10.03.2023.
El helecho Cosentinia vellea. Me hizo mucha ilusión ver este pequeño pteridófito adaptado a las sequías mediterráneas y de zonas cercanas. La Azohía (Murcia), 10.03.2023.

El sábado, 11 de marzo, Álvaro nos guio hasta una caleta de aspecto tropical de la accidentada costa murciana, en el entorno de Cabo Tiñoso, Cala Cerrada. A esta cala accedimos después de una caminata de una hora y pico bajo un alegre sol matinal a través de pinares y matorrales iberonorteafricanos. El relieve era, en general, algo abrupto, sobre todo para bajar a través del pinar. En esta zona arbolada, encontramos el primer reptil que captó nuestro interés, una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Esta especie algo termófila se me había resistido hasta el año pasado, en que pude ver un rápido individuo en las cercanías de Alcaraz. Sin embargo, la perdí de vista en seguida.

Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Cabo Tiñoso (Murcia), 10.03.2023.
    Atravesamos el sendero que discurría entre espartales eternos donde florecían los resecos romeros y los cornicales (Periploca angustifolia). Íbamos con los ojos bien abiertos, no fuera a ser que apareciera un camalón (Chamaeleo chamaeleon), pero no tuvimos esa suerte, tendríamos que esperar...
El mar Mediterráneo.
Llegamos a Cala Cerrada, donde unos grandes palmitos (Chamaerops humilis) y lentiscos (Pistacia lentiscus) nos esperaban. También vimos algunas matas de amapola de mar (Glaucium flavum).

Después de que mis amigos se metieran completamente en el agua (que estaba congelada), y yo metiera los pies entre los guijarros y me doliera hasta lo más profundo de los tarsos, volvimos de nuevo por el mismo camino que habíamos hecho, con un calor impropio del mes de marzo. Una collalba negra (Oenanthe leucura) cantaba desde lo alto de un risco.
Miguel y Alonso en el camino de vuelta. El paisaje del sureste de la península ibérica, más propio del norte de África, no siempre es del gusto de todos. Para mí, está claro que tiene un encanto único en el contexto europeo, muy valioso.

Romero (Rosmarinus officinalis, me niego a aceptar que lo hayan metido en el género Salvia) y la espinosa  Launaea pumila.
Volvimos al coche para comer y descansar un rato en la casa, porque luego mis amigos me llevarían a otro sitio costero muy interesante...

La escarpada costa salvaje de algunas zonas de la Región de Murcia.