25 mayo 2015

Thornwick Bay and caves (Flamborough Head)

Me encanta visitar la zona, para mí, más impresionante de Yorkshire: su costa. Ayer (24/05/2015) estuve paseando junto a los acantilados de blanca caliza de más de 100 m de altura que separan Yorkshire del gran Mar del Norte, cerca del cabo Flamborough, en concreto, en la Bahía de Thornwick. En primavera, grandes colonias de miles y miles de aves marinas acuden masivamente a anidar a los riscos de esta zona que se extiende varios kilómetros.

Fulmar boreal (Fulmarus glacialis) en su nido. Fulmar boreal (Fulmarus glacialis) [Northern Fulmar] en su nido.

Algunas de las aves marinas de costumbres más épicas en el Norte de Europa anidan aquí. El fulmar boreal (Fulmarus glacialis) era una de esas aves que siempre quise ver y que tuve la oportunidad de bimbar muy cerca de esta pequeña bahía el año pasado. Aquí también pude observar varios ejemplares, anidando junto a otras aves en los salientes del acantilado.

Gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla) [Kittiwake] Gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla) [Kittiwake]

El griterío de las gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla) junto con el de los araos (Uria aalge) y las alcas (Alca torda) sonaba como una celebración de la vida sobre el rugido del mar. A los pies de los acantilados, grandes cuevas hacían retumbar los golpes del oleaje, que arremetía salvajemente contra la tierra.

Cuevas y acantilados en la Bahía de Thornwick, entre Bempton y Flamborough. Cuevas y acantilados en la Bahía de Thornwick, entre Bempton y Flamborough.

Una tranquila corneja negra (Corvus corone) [Carrion Crow] en un risco. La corneja es uno de los dos córvidos que se pueden ver por esta zona, junto a la grajilla (Corvus monedula) [Jackdaw]. Una tranquila corneja negra (Corvus corone) [Carrion Crow] en un risco. La corneja es uno de los dos córvidos que se pueden ver por esta zona, junto a la grajilla (Corvus monedula) [Jackdaw].

Grupos esporádicos de alcatraces atlánticos (Morus bassanus), mucho más grandes que las otras aves que anidan por ahí, volaban con parsimonia hacia Bempton, donde hay una de las mayores colonias de esta especie en Inglaterra.

DSCN8066 Alcatraces atlánticos (Morus bassanus) [Gannet] volando hacia Bempton.

Una escena sorprendente: un fulmar acude a su huevo, bajo la atenta mirada de un frailecillo atlántico (Fratercula arctica). Abajo, dos araos comunes. Una escena sorprendente: un fulmar acude a su huevo, bajo la atenta mirada de un frailecillo atlántico (Fratercula arctica). Abajo, dos araos comunes. El frailecillo no es difícil de observar por la zona, aunque no es abundante.

Sobre el acantilado, los herbazales y prados también atraían vida interesante. La humedad y la cercana puesta de sol hacía salir a los moluscos de sus guaridas. Incluso a unos centímetros del borde del precipicio, un grupo de jacintos hispánicos (Hyacinthoides hispanica) florecía con pasión.

Jacintos de bosque (Hyacinthoides hispanica), una especie alóctona y bastante invasora. Se distingue del autóctono (H. non-scripta) por la forma de las espigas florales, que son colgantes en el segundo y las flores se abren curvando más sus pétalos. Jacintos de bosque (Hyacinthoides hispanica), una especie alóctona y bastante invasora en Gran Bretaña. Se distingue del autóctono (H. non-scripta) por la forma de las espigas florales, que son colgantes en el segundo y las flores se abren curvando más sus pétalos.

Pude observar y escuchar otras aves típicas de prados como el bisbita pratense (Anthus pratensis) y la alondra común (Alauda arvensis), realizando sus típicos cernidos (manteniéndose quieta en el aire aleteando las alas) mientras emitía su precioso y diverso canto. Canto que, por cierto, pude grabar en el momento con el móvil:

 http://www.xeno-canto.org/246026/embed?simple=1

06 mayo 2015

Marsopas en Scarborough

(04/05/2015) El castillo de Scarborough se alza, junto a un prado, al borde de un acantilado junto al Mar del Norte. Desde allí, estuvimos buscando sombras en las aguas de apariencia grisácea, porque ella sabía que no es difícil observar mamíferos marinos en esa zona de la costa. Y, efectivamente, tras pocos segundos de observación, la primera marsopa (Phocoena phocoena) [Harbour Porpoise]  hizo acto de aparición. Son animales comunes en zonas no muy profundas, pero bastante vergonzosos, ya que lo único que suele avistarse de ellas es la pequeña aleta triangular durante uno o dos segundos. Vimos unos tres ejemplares que nadaban en torno a alcas (Alca torda) [Razorbill], araos (Uria aalge) [Guillemot] y gaviotas tridáctilas (Rissa tridactyla) [Kittiwake]. Las marsopas llegan a medir casi 2 m de largo y pesan unos 75 kg, siendo las hembras algo mayores que los machos.

DSCN5283 - copia Marsopa (Phocoena phocoena).

Al borde del precipicio, abundaban también las moscas de marzo (Dilophus febrilis) [Common Fever-Fly], que invadían a cientos las flores de las umbelíferas que crecían por allí, resultando bastante molestas mientras mirábamos por los prismáticos. A pesar de una motora que atravesó la zona a toda velocidad, espantando todas las aves a su paso, los cetáceos siguieron nadando cerca de la costa, por supuesto, dejando ver solo la aleta dorsal...

Gaviotas argénteas (Larus argentatus) Gaviotas argénteas (Larus argentatus) [Herring Gull] disfrutando del sol, en el castillo de Scarborough.

03 mayo 2015

Philoscia muscorum

Hace poco me ha dado por las cochinillas. Bueno, la verdad es que siempre me han interesado. En mi patio siempre veo la típica Porcellio scaber, que se esconden bajo macetas y en grietas y huecos, y que es una especie que no se enrolla cuando se ve en peligro. De pequeño, siempre vi a los "bichos bola" (Armadillidium vulgare), que yo prefería llamar "cochinillas", porque la palabra bicho siempre me ha parecido un poco despectiva (anda que "cochinillas"...).

Hoy he ido a Millington Wood, que es un bosquecillo bastante tocado por la mano del hombre. Durante y al acabar la Segunda Guerra Mundial se plantaron un montón de árboles para producción de madera (píceas, arces, haya, etc.), quitando espacio a la fresneda original. Entre el bosque y la localidad de Huggate, hay una zona de altas laderas y valles desarbolados por entre los que discurre la carretera. Esos prados se utilizan para pastoreo, y excepto algunos espinos albares, saúcos y tojos dispersos, prácticamente no se ve ningún árbol en la zona.

En uno de esos valles, hemos estado curioseando esta mañana. Sobre la húmeda hierba, algunos troncos viejos y repletos de recovecos y túneles, reposaban. Entre lombrices, colémbolos y otras cochinillas, han aparecido algunos ejemplares de Philoscia muscorum. Nunca había visto esta especie, amante de zonas con poco arbolado y bastante común en las Islas Británicas. Una nueva especie añadida a la lista.

A la izquierda, Oniscus asellus. A la derecha, Philoscia muscorum.
A la izquierda, Oniscus asellus. A la derecha, Philoscia muscorum.[/caption]

28 abril 2015

El maleficio de la mariposa

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¿Por qué os causan repugnancias algunos insectos limpios y brillantes que se mueven graciosamente entre las hierbas? ¿Y por qué a vosotros los hombres, llenos de pecados y de vicios incurables, os inspiran asco los buenos gusanos que se pasean tranquilamente por la pradera y tomando el sol en la mañana tibia? ¿Qué motivo tenéis para despreciar lo ínfimo de la Naturaleza? Mientras que no améis profundamente a la piedra y al gusano no entraréis en el reino de Dios. También el viejo silfo le dijo al poeta: "Muy pronto llegará el reino de los animales y de las plantas; el hombre se olvida de su Creador, y el animal y la planta están muy cerca de su luz; di, poeta, a los hombres que el amor nace con la misma intensidad en todos los planos de la vida; que el mismo ritmo que tiene la hoja mecida por el aire tiene la estrella lejana, y que las mismas palabras que dice la fuente en la umbría las repite con el mismo tono el mar; dile al hombre que sea humilde, ¡todo es igual en la Naturaleza!".

Federico García Lorca

24 abril 2015

Día del libro 2015

FullSizeRender (1)Como ayer fue el día del libro, hoy hablaré de mi primer "libro de animales", que no llega a ser tal, pues en realidad es una guía que trata tanto de plantas, líquenes y hongos como animales. Me la compró mi padre en Alicante en agosto de 1999, cuando yo tenía ni más ni menos que seis años recién cumplidos, y así lo atestigua la letra de mi padre, un escrito de dos líneas con pilot negro, todavía reluciente, que indica mi nombre, la ciudad donde se compró la guía, el mes y el año. El ejemplar que yo tengo es la tercera edición (1999), pero la Guía de campo, de Jan Toman y Jirí Felix, de Susaeta, todavía sigue editándose, hoy con otras portadas. Trata más de mil especies animales y vegetales, y está adornado con 1350 ilustraciones e introducciones para cada grupo de animales descritos. Además, los primeros capítulos del libro están dedicados a diferentes hábitats que se pueden encontrar en Europa: bosques de coníferas, alta montaña, bosques de hoja caduca, ríos, lagos y estanques, asentamientos humanos, etc.

Para mí, lo que más encanto le da al libro son las ilustraciones, realizadas por Kvetoslav Hísek, Libuse Knotková, Jaromír Knotek y Jirí Polák. Cuántas veces me hicieron soñar de pequeño con que me encontraba alguno de aquellos interesantes insectos de sorprendentes costumbres, como la hembra de Tettigonia viridissima, que con aquel largo oviscapto taladraba el terreno y depositaba sus huevos, o la larva de hormiga león, que construye en la arena su trampa en forma de embudo para capturar las hormigas que caen en él. La única "pega" que yo le veía de pequeño era que se centraba demasiado en la naturaleza centroeuropea, lo cual es normal, porque estaba destinada a naturalistas de esa zona. Pero yo no lo sabía y me preguntaba cosas como: ¿por qué no hay encinas, ni palmeras, ni romeros ni retamas? ¿Y la fauna ibérica, como los buitres, la gaviota patiamarilla, la gineta o la cabra montesa? A pesar de eso, la usé bien y mucho, y hoy la sigo utilizando. Por supuesto, en Inglaterra también me está siendo muy útil, ya que casi todo lo que veo en el campo aparece en la guía.

Yo se la recomiendo a cualquier persona interesada en tomar un primer contacto con la naturaleza, y si bien la edición que yo tengo está un pelín anticuada, se pueden comprar ediciones más recientes por unos 15€. No os arrepentiréis.