martes, 16 de abril de 2019

Insectos de abril en el patio

    Estos días de entretiempo en primavera, en que a veces llueve y otras sale el sol y calienta bastante, son perfectos para observar los primeros insectos del año en el patio. Este año, el jardin está maravilloso, lleno de flores y plantas nutricias para algunos insectos, y la temporada ha comenzado bastante bien, justo cuando parecía que la sequía invernal iba a pasar factura. Simplemente quedándome quieto delante de las flores que más insectos parecen atraer, soy capaz de identificar muchas especies que entran volando en busca de néctar y polen.
    Como siempre, los protagonistas de los primeros días de primavera son los dípteros. El género Calliphora está bien representado desde la época invernal. 
Calliphora vicina (fam. Calliphoridae).
Eristalinus aeneus (fam. Syrphidae).
Eristalis sp. (fam. Syrphidae).
Platynochaetus setosus (fam. Syrphidae).
Scaeva pyrastri (fam. Syrphidae).
Sarcophaga sp. (fam. Sarcophagidae).
Sírfido descansando bajo una hoja de adelfa.
    También son muy comunes los himenópteros, como la abeja de la miel (Apis mellifera) o una de mis favoritas, la Rhodanthidium sticticum, que anida en conchas vacías de caracoles y que aman las flores de jaras y bocas de dragón.
Abeja de la miel (Apis mellifera). (Fam. Apidae).
Rhodanthidium sticticum (fam. Megachilidae).
Avispa papelera (Polistes sp.). (Fam. Vespidae).
     En el grupo de las moscas y mosquitos, también se observan otras especies que no he conseguido fotografiar estos días por lo inquietas que resultan, como Episyrphus balteatus o la gran  Myathropa florea (fam. Syrphidae). Entre los himenópteros, se observan también algunas Anthophora, que son muy territoriales, al igual que, sorprendentemente, el díptero Eristalinus aeneus, que no duda en perseguir a otros insectos que se acerquen demasiado a su zona.
Oruguitas de Pieris sp. zampándose las hojas de rúcula (ha sido un gran acierto plantar esta "mala hierba").
Langosta egipcia (Anacridium aegyptium). (Fam. Acrididae).
Larva de coleóptero sin identificar.
Horvathiolus sp. (Fam. Lygaeidae).
    Esto es una pequeñísima muestra de todos los animales que tengo la suerte de ver en mi propia casa, un lujo para mí. Próximamente, más y mejor.

jueves, 28 de marzo de 2019

Buscando insectos en Aýna y Bogarra

Piquituerto (Loxia curvirostra) en Aýna.
Aprovechando que mi amigo Miguel Domenech está en Albacete, fuimos a bichear a las sierras de Alcaraz. Íbamos, como siempre, con la intención de encontrar insectos, especialmente ortópteros, pero siempre aparecen otras cosas también interesantes que nos distraen un poco. 
    El primer punto de búsqueda entomológica estaba en las cercanías de Aýna, en un pinar de pino carrasco con algunos piñoneros. Llegamos al sitio y nos paseamos a ver qué volaba o saltaba. Sorprendentemente, no encontramos casi nada. Los únicos insectos que vimos fueron decenas de abejas de la miel (Apis mellifera), dos o tres hespéridos y una Iberoformica subrufa solitaria, cosa rara porque siempre las veo en grupos.
Pinar en las cercanías de Aýna.
    Nos mosqueó bastante la situación, porque por no haber, no había mariposas grandes ni saltamontes. Nada de nada. Era como estar en un bonito desierto con flores y árboles perfectamente recortados, pero sin animales, aunque se oían piquituertos, pinzones y algún carbonero común. Decidimos irnos de allí pronto, porque el lugar nos decepcionó mucho y nos dio mal rollete... Sospechamos que el bosque había sido tratado con insecticidas contra la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), porque también nos pareció extraño no encontrar ningún bolsón ni hileras y está claro que los insecticidas no son selectivos. Una pena muy siniestra. Huimos de allí rápidamente con mala impresión del sitio y nos dirigimos a Bogarra, a un lugar donde Miguel sabía que habría cosillas, y así fue.
Zapateros (Gerridae)
Eumigus punctatus
Lagartija colilarga (Psammodromus gr algirus)
Miguel me avisó sobre la presencia de esta pequeña chinche de la familia Scutelleridae,
de tamaño menor que una moneda de 1 céntimo.


Odynerus consobrinus
Saltacercas (Lasiommata megera).
Mariposa de la familia Hesperiidae.
Acrotylus insubricus. Cerca encontramos otro saltamontes, del género Aiolopus.
Nada que ver con el bosque de Aýna.
    Salimos bastante contentos del lugar, hasta que, a las afueras de Bogarra, en una carretera, nos entristeció contemplar el cadáver de una culebra bastarda (Malpolon monspessulanum). Esta es una realidad muy triste en nuestras carreteras, el atropello de animales, si bien muchas veces es inevitable.
:(
    Pero no voy a acabar con esta triste imagen de un ofidio reventado por las yantas, sino con una bonita Colias.
Colias crocea sobre Sedum sediforme.

jueves, 21 de marzo de 2019

Viento y saltamontes

    Esta mañana hemos salido mi amigo Miguel Domenech y yo a buscar insectos. La primera parada ha sido las afueras de Hoya Gonzalo, donde hemos estado buscando en un pequeño rodal de matorral mediterráneo muy degradado, consistente principalmente en enebros, esparto y romeros, con plantas herbáceas bajas y dispersas y abundancia de pedregales. Hemos encontrado varios ortópteros como un Truxalis nasuta, Ocnerodes gr brunneri, Pyrgomorpha conica, Acrotylus fischeri, algún arqueognato y una cucaracha de una especie que no conozco. La mañana era ventosa y de vez en cuando salía el sol, pero nos encontrábamos a unos 12 C de temperatura, quizá algo menos. He aquí una muestra de la variedad de coloración de las ninfas de Ocnerodes de la zona de Hoya Gonzalo:




    Hemos podido observar también varias lagartijas cenicientas (Psammodromus sp), comunes por estos lares, así como una cejialba (Callophrys rubi) y una pequeña cucaracha que aún estoy tratando de identificar. 
Callophrys rubi
Lagartija cenicienta (Psammodromus sp.).
Andrena sp.
Acrotylus fischeri 
    Después, nos hemos dirigido a Chinchilla, a una zona donde conocemos la existencia de Ocnerodes, y hemos detectado varias especies de invertebrados, como cuatro lepidópteros (Papilio machaon, Euchloe crameri, Tomares ballus & Lasiommata megera), aparte de más lagartijas cenicientas. Hemos encontrado, también, una "camisa" de culebra bastarda (Malpolon monspessulanum). Ha sido una mañana interesante, aunque el viento frío nos ha impedido ver más cosas, pero no está nada mal para estar a mediados de marzo.
Euchloe crameri
Ocnerodes
Ocnerodes
Tomares ballus
Lasiommata megera

viernes, 22 de febrero de 2019

Cumbres borrascosas

Chinchilla inmortal.
    Anoche soñé que la sierra de Chinchilla era un enorme peine de roca caliza que raspaba las nubes. Como las púas de este gigantesco peine estaban algo curvadas hacia el noroeste, había zonas que casi no recibían luz solar e incluso en el tórrido verano se mantenían muy húmedas debido, también, a los numerosos arroyos que bajaban desde las cumbres, a cientos de metros de altura. En esos vallejos, se acumulaban plantas propias de otras latitudes más frías y húmedas, algo parecido a lo que ocurre en el nacimiento del río Mundo. Helechos llamativos, acebos y robles se codeaban con encinas y pinos carrascos, había incluso aves y mamíferos del bosque boreal. Por supuesto, la realidad es otra, pero no menos interesante por supuesto: tenemos que contentarnos con la presencia puntual de plantitas que necesitan más humedad en grietas sombrías en las cumbres, no tan altas, de las colinas, rodeadas de espartos y romeros. No digo que sea una realidad peor, sino diferente. A menudo encontramos a personas (muchas) que desprecian romerales y espartales solo por no ser tan verdes como un bosque atlántico. Por supuesto que un bosque caducifolio húmedo es agradable de explorar y pasear, en busca de especies típicas de estas zonas, pero la innumerable cantidad de especies de plantas, artrópodos, aves, reptiles e invertebrados en general que podemos ver en una zona más árida del mediterráneo también merecen un reconocimiento tradicionalmente negado entre el público, que clasifica los espartales y romerales como "secarrales".
    A lo que iba: hace unos días estuve curioseando en la parte más alta de una colina en Chinchilla, en busca de líquenes sobre todo, pero también de insectos y, por qué no decirlo, algún pteridófito. Y hubo buenos resultados. En una grieta, que podría ser un canal de uno de esos peines gigantes de mi sueño, pero infinitamente más pequeño, se palpaba el frescor en la roca, donde nacían decenas de helechos de dos especies: la doradilla (Ceterach officinarum) y la ruda de los muros (Asplenium ruta-muraria). En otra raja de la mole, vertical en este caso, crecían muchos más. Los líquenes encuentran también en estas rocas un buen sitio donde medrar, así como algunas plantas, como el carraspique (Iberis ciliata), que ya empezaba a florecer el otro día.
    Creo que fue a raíz de este pequeño encuentro que mi mente se montó una fantasía cósmica y me ha hecho soñar con realidades imaginarias.
La doradilla es un helecho que se llama así por el color que adopta el envés de sus frondes,
donde se encuentran los soros (donde están las esporas).
El líquen negro crestado (Lathagrium cristatum) creciendo de forma característica. Como el simbionte del hongo es Nostoc (una cianobacteria que también forma estructuras gelatinosas en el suelo del monte cuando llueve, llamadas tradicionalmente "mierda de bruja"), cuando se hidrata adquiere un aspecto gelatinoso como de un alga. 

domingo, 17 de febrero de 2019

Herrerillo sucrense

   
Herrerillo común (Cyanistes caeruleus) en el río Júcar. Lo pudimos observar África Gómez y yo el 31 de diciembre de 2018 en las cercanías de Valdeganga.

viernes, 8 de febrero de 2019

La primera Xylocopa

    Tal vez demasiado temprana, tal vez no. Puede que venga de cotas más cálidas de la Península, aunque dudo que viajen tanto. Lo cierto es que esta mañana, había una abeja carpintera Xylocopa violacea (Linneo, 1758) zumbando en las pocas flores invernales del patio. 
Xylocopa violacea. 8.2.2019.
Xylocopa violacea. 8.2.2019.
    Este insecto suele asustar mucho a la gente, debido a su tamaño y a su tendencia a la curiosidad. Es muy común en pueblos y jardines, donde busca polen y néctar, y anida en madera vieja. La hembra presenta aguijón, aunque al tratarse de abejas solitarias (no tienen panal ni enjambre), es muy raro que piquen. No son agresivas.

miércoles, 23 de enero de 2019

Paseo por la orilla del río

    Esta mañana he ido con mis colegas Juanjo e Ismael a pasear por uno de nuestros dos grandes ríos, el Júcar. La excursión ha sido poco productiva, pero hemos podido disfrutar del aire fresco y de la naturaleza en general.
Júcar invernal.
Trametes versicolor
Excremento de nutria europea (Lutra lutra).
Álamos blancos (Populus alba).
Musgo (Homalothecium?)