martes, 28 de marzo de 2017

Barcelona, potser un somni


"Y entrando a Barcelona, tendieron don Quijote y Sancho la vista por todas partes: vieron el mar, hasta entonces dellos no visto; parecióles espaciosísimo y largo, harto más que las lagunas de Ruidera que en La Mancha habían visto; vieron las galeras que estaban en la playa, las cuales, abatiendo las tiendas, se descubrieron llenas de flámulas y gallardetes que tremolaban al viento y besaban y barrían el agua; dentro sonaban clarines, trompetas y chirimías, que cerca y lejos llenaban el aire de suaves y belicosos acentos."


    Barcelona es una ciudad reconciliada con el Mediterráneo. Sus balcones están llenos de verdes colgantes y flores, y sus gentes tienen buena mano para ello. Por las calles resuenan los gritos de las cotorras esmeraldas, sobre los viandantes y el sonido de los motores.
Sagrada Familia, interior.
    El modernismo catalán juega con figuras grotescas, únicas y fantásticas, pero simétricas. Hay árboles, nubes y dragones, luces de colores que parecen encantamientos, palmeras y una espuma de mar que lo envuelve todo. Los techos de la Sagrada Familia se doblan como blancos pliegues de papiroflexia.
Sagrada Familia, vidrieras mágicas.
    Gaudí dijo: "L'originalitat consisteix a tornar a l'origen". Y se nota en su obra. Tal vez debiéramos todos hacer caso de estas palabras de vez en cuando y recapacitar sobre nuestra trayectoria en la vida: volver al origen de todo, a veces, es de sabios.
Cotorra de Kramer (Psittacula krameri) - Rambla de Santa Mónica.
Cotorra argentina (Myiopsitta monachus) - Carrer de la Marina.
Lirios (Iris germanica) en un balcón, esperando el amor, supongo.
Siempre, inevitablemente, me evocan a Van Gogh. Passeig de Joan de Borbó.
    En el Barrio Gótico de Barcelona, se confunden lo antiguo y lo nuevo, pero esa vetusta magia sigue existiendo en sus callejuelas... a pesar de las hordas de turistas. Hay escondites húmedos y templados de sol, donde prosperan palmerillas y helechos, y las fuentes de agua vidriosa guardan en su interior carpas de mil y un colores. Huele a azahar. En un raconet, un señor toca un violín: el canon de Pachelbel. Desde lo alto, gárgolas, dragones, grifos y otros animales observan con atención el devenir de la Ciudad Condal.
Catedral de Barcelona
Catedral de Barcelona
Catedral de Barcelona. Claustro. Palmeras canarias y washingtonias.
    En el claustro de la catedral de Barcelona, hay ranas petrificadas que escupen agua incesantemente. Y más peces de colores. Y una familia de ocas blancas con graciosos tupés que aguanta con resignación las miradas de los incansables visitantes.
Barrio gótico, adornado con la senyera.
    En Barcelona, como en muchas de nuestras grandes ciudades, hay cientos y cientos de árboles de infinidad de especies. Árboles nuevos, árboles viejos, árboles medianos, con curiosas formas que me inspiran para dibujarlos...
    Barcelona es mágica y señala al mar con el dedo de Colón, que nos dice a todos:
                                                        Al mar! Al mar!

sábado, 18 de marzo de 2017

Pycnogaster (Bradygaster) sanchezgomezi sanchezgomezi Bolívar, 1897

    Esta mañana, hemos visto este genial macho de Pycnogaster (Bradygaster) sanchezgomezi sanchezgomezi Bolívar, 1897, un grillo de matorral endémico de la Península Ibérica. A más de 1020 msnm, en un pinar de pino laricio (Pinus nigra subsp. salzmannii), resinero (P. pinaster) y sotobosque de romeros y Cytisus scoparius. Uno de nuestros grillos de matorral más tempraneros.

Pycnogaster (Bradygaster) sanchezgomezi sanchezgomezi Bolívar, 1897. Paterna del Madera (AB), hoy
Pycnogaster (Bradygaster) sanchezgomezi sanchezgomezi Bolívar, 1897. Paterna del Madera (AB), hoy.

domingo, 12 de marzo de 2017

En el espartal

Culebra lisa meridional (Coronella girondica). El primer ejemplar que veo.
    Ayer fui junto con Paola y Miguel Domenech (Biodiversidad Virtual) a "mi" espartal de la Sierra de Chinchilla. Digo "mi" porque he ido tantas veces ya, que es como si me conociera cada piedra y cada planta y, aun así, siempre que voy descubro alguna especie que no había visto antes. Hoy ha sido uno de esos días. Este mismo espartal aparece muchas veces en este blog.
    Se nota que todavía es pronto, que el frío invierno aún pega coletazos, pero los primeros indicios de la primavera ya se hacen notar: algunas florecillas sueltas al borde de los campos de cultivo, las hormigas cada vez más excitadas bajo las rocas, el canto de algunas aves como el carbonero común, los vuelos de los críalos, las primeras hojas del gamón, los nuevos brotes del tomillo... En el aire templado de estos días se respira una sensación de cambio.
    Bajo las piedras, donde la humedad es algo mayor durante el día, se refugia la escolopendra menor (Scolopendra oraniensis). Me permito la licencia de ponerle nombre en castellano a este curioso artrópodo, primo-hermano de la escolopendra mayor, más conocida, Scolopendra cingulata. Es una especie repartida por la Península, que prefiere zonas secas y soleadas y que no suele fallarme. En lo más tórrido del verano, sin embargo, me cuesta más encontrarlas.
Escolopendra menor (Scolopendra oraniensis).
    Las hormigas también empiezan a subir a las cámaras superiores de sus galerías. Ayer pudimos observar tres especies, una que me cuesta mucho identificar, de tamaño minúsculo y color amarillo, unas Cataglyphis sp. (abdomen hacia arriba) y otras Aphaenogaster sp. (abdomen hacia abajo y cabeza ovalada).
    Íbamos buscando algún ortóptero o empusas, sin embargo, solamente vimos algunos Pyrgomorpha conica, una especie que, por cierto, nunca había visto en la zona, aunque según Miguel, es una especie más común de lo que parece.
    A lo lejos, vimos un pequeño grupo de cabras montesas (Capra pyrenaica) que nos miraron y después continuaron su camino hacia los pinos.
    Encontramos bastantes maquílidos, unos insectos primitivos que parecen gambas terrestres y que pueden desplazarse a saltos.
Maquílido (difícil de identificar).
    Otros animales que vimos fueron algunos ácaros de terciopelo (Trombidiidae) y arácnidos, una enorme araña cangrejo del género Xysticus que encontramos bajo una piedra o este saltícido que aún trato de identificar:
Saltícido sin identificar.
    El sol se ponía y la oscuridad empezó a inundar la zona, así que decidimos volver. Fue cuando nos topamos con la culebra lisa meridional (Coronella girondica) atravesando un sendero del espartal. Estuvimos un rato con ella y después procedimos a dejarla tranquila. La culebra lisa meridional, aunque está bastante extendida por el Mediterráneo occidental, es una serpiente que nunca había visto, de hecho, pensaba que no era muy común. Con esta especie, ya son tres las que he visto en la zona. Y así concluyó el pequeño paseo. Para esta semana hay previstas lluvias y temperaturas bajas, así que todo volverá a tranquilizarse y la floración de muchas especies se retrasará unos días, así como la aparición de muchos invertebrados.