Mostrando entradas con la etiqueta Artrópodos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Artrópodos. Mostrar todas las entradas

09 julio 2026

Holocnemus pluchei con ootecas en eclosión

Holocnemus pluchei con su prole, en plena eclosión.
Tras arreglar y limpiar el interior de la caseta de madera que ahora, por fin, alberga el Centro de Interpretación de Fauna del Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, los pequeños animales comienzan a volver a ocuparla. En el techo, en un rincón, se ha establecido una pequeña colonia de arañas patilargas de la especie Holocnemus pluchei (familia Pholcidae), habitual en toda la Región Mediterránea, principalmente en interiores (almacenes, casetas, zonas de poco paso), pero también al exterior en muros y roquedos. Algunas hembras cargan estos días con sus ootecas en los quelíceros.

01 abril 2023

Un viaje inesperado a Murcia I: safari nocturno en La Azohía y caminata a Cala Cerrada

Ya han pasado varias semanas desde que mis grandes amigos Miguel, Álvaro y Alonso me raptaran el viernes 10 de marzo. Llamaron a mi puerta sobre las 16:10h de la tarde. Al abrir, me encontré a dos personas de pie, con la cabeza tapada, cubierta con un pasamontañas, mirándome fijamente. Me quedé mirando durante unas milésimas de segundo a los ojos del que estaba a la izquierda y le reconocí. Eran Miguel y Alonso. Después, en Murcia, recogeríamos a Álvaro.

-Vístete, que nos vamos -me dijo Miguel, después de quitarle con mi mano el pasamontañas, con una mirada pícara.

Nos embarcamos en una aventura en la cual todo fueron sorpresas para mí gracias a mis tres buenos amigos. Tengo que reconocer que me emocioné bastante, pues esto era ni más ni menos que una despedida de soltero como debe ser: caminatas, aventuras por el monte y búsqueda de bichos durante un fin de semana entero.

La primera noche, el viernes, nos preparamos la cena y fuimos directos a explorar los alrededores de la torre vigía de La Azohía y encontramos algunos animales sorprendentes, como la cochinilla Porcellio succinctus, un endemismo del sureste semiárido de España que nunca habíamos visto. Vimos dos ejemplares de un tamaño bastante llamativo para ser una cochinilla.

Uno de los ejemplares de Porcellio succinctus que vimos. La Azohía (Murcia), 10.03.2023.
El pamfágido Eumigus cucullatus. La Azohía (Murcia), 10.03.2023.
Un cerambícido, Agapanthia asphodeli. La Azohía (Murcia), 10.03.2023.
Agapanthia significa "enamorado de las flores" en griego.
Una enorme concentración de chinches de la adelfa (Caenocoris nerii) sobre el bayón (Osytis lanceolata). Había varias ramas repletas de este hemíptero. La Azohía (Murcia), 10.03.2023.
El helecho Cosentinia vellea. Me hizo mucha ilusión ver este pequeño pteridófito adaptado a las sequías mediterráneas y de zonas cercanas. La Azohía (Murcia), 10.03.2023.

El sábado, 11 de marzo, Álvaro nos guio hasta una caleta de aspecto tropical de la accidentada costa murciana, en el entorno de Cabo Tiñoso, Cala Cerrada. A esta cala accedimos después de una caminata de una hora y pico bajo un alegre sol matinal a través de pinares y matorrales iberonorteafricanos. El relieve era, en general, algo abrupto, sobre todo para bajar a través del pinar. En esta zona arbolada, encontramos el primer reptil que captó nuestro interés, una culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Esta especie algo termófila se me había resistido hasta el año pasado, en que pude ver un rápido individuo en las cercanías de Alcaraz. Sin embargo, la perdí de vista en seguida.

Culebra de herradura (Hemorrhois hippocrepis). Cabo Tiñoso (Murcia), 10.03.2023.
    Atravesamos el sendero que discurría entre espartales eternos donde florecían los resecos romeros y los cornicales (Periploca angustifolia). Íbamos con los ojos bien abiertos, no fuera a ser que apareciera un camalón (Chamaeleo chamaeleon), pero no tuvimos esa suerte, tendríamos que esperar...
El mar Mediterráneo.
Llegamos a Cala Cerrada, donde unos grandes palmitos (Chamaerops humilis) y lentiscos (Pistacia lentiscus) nos esperaban. También vimos algunas matas de amapola de mar (Glaucium flavum).

Después de que mis amigos se metieran completamente en el agua (que estaba congelada), y yo metiera los pies entre los guijarros y me doliera hasta lo más profundo de los tarsos, volvimos de nuevo por el mismo camino que habíamos hecho, con un calor impropio del mes de marzo. Una collalba negra (Oenanthe leucura) cantaba desde lo alto de un risco.
Miguel y Alonso en el camino de vuelta. El paisaje del sureste de la península ibérica, más propio del norte de África, no siempre es del gusto de todos. Para mí, está claro que tiene un encanto único en el contexto europeo, muy valioso.

Romero (Rosmarinus officinalis, me niego a aceptar que lo hayan metido en el género Salvia) y la espinosa  Launaea pumila.
Volvimos al coche para comer y descansar un rato en la casa, porque luego mis amigos me llevarían a otro sitio costero muy interesante...

La escarpada costa salvaje de algunas zonas de la Región de Murcia.


19 agosto 2019

Canibalismo arácnido

    Realmente, no debería llamar a esto "canibalismo", pues el canibalismo se refiere al acto de alimentarse de miembros de la misma especie. Pero a grandes rasgos, me tomo la licencia de llamar así a esta situación que presencié esta mañana en el patio de casa, en una espina de un gran cactus que tengo y que mide casi tan alto como yo. La verdad es que he observado esto por casualidad, pero ahí estaba. En la foto, he conseguido captarlo todo bastante bien: se trata de una joven araña cangrejo (Thomisus onustus) con su presa, una araña saltarina del género Salticus. Por supuesto, las arañas se alimentan de cualquier artrópodo pequeño que se les acerque y consigan capturar. Y es que la araña cangrejo supera en tamaño al saltícido, lo que le permite hacerse con ella y alimentarse.
    La foto la he sacado como he podido (ambos ejemplares eran minúsculos) y aunque no me ha salido muy enfocada, me ha gustado porque me ha recordado a esos libros que se editaban en la década de los ochenta, con fotos algo pasadas y un poco desenfocadas.

15 agosto 2019

En busca de arácnidos nocturnos

Lycosa hispanica devorando un Oedipoda.
    Anoche (14.08.2019), salimos Rufino, Marisa, Teresa, Juanjo y yo a buscar arácnidos a la Sierra de Chinchilla. Íbamos con la idea de encontrar algún macho errante de Amblyocarenum walckenaeri, la gran araña negra que aparece por nuestros campos en estas fechas. Como decía, los principales protagonistas de la excursión fueron los arácnidos, esos seres de ocho patas tan odiados y despreciados, pero que cumplen su importante función en nuestros ecosistemas, sobre todo porque regulan plagas de ortópteros (saltamontes) y otros animales que nos pueden resultar desagradables. Muchos de estos seres viven escondidos bajo rocas, en grietas y en lo más profundo de nuestros montes, donde viven sus ciclos sin tener contacto con los molestos humanos.
    El primer arácnido que vimos fue un tomísido, Xysticus s.l. (¿Bassaniodes bufo?), que camina por el suelo y se esconde en huecos y debajo de grandes rocas. En seguida adoptó su postura defensiva.
Xysticus sensu lato
Xysticus sensu lato
    Nos apresuramos en llegar al espartal, donde ya era de noche, porque sabía que allí encontraríamos más seres de la noche. Los gorgojos Lixus anguinus ya habían salido de las macollas de los espartos y permanecían quietos en las atochas. Nuestros frontales iluminaban decenas de ojillos brillantes que delataban a los licósidos, que corretean por el suelo en busca de alguna presa. Vimos araneidos como Argiope lobata en su tela: una hembra con dos machos. Hasta vimos una Geomantis larvoides comiéndose una hormiga.
Uloborus walckenaerius, la araña sin veneno.
Hogna radiata
Geomantis larvoides devorando una hormiga. Fijaos en el tamaño del excremento de conejo a su lado.
Ácaro parasitando a un saltamontes Calliptamus.
    De repente, Juanjo nos llamó desde el camino. Había encontrado una gran araña que parecía un licósido pero de mayor envergadura. Cuando llegué, no me lo podía creer, se trataba de una araña muy grande que pensaba que no había por Chinchilla: Eusparassus. En España, tenemos dos especies: E. dufouri y E. levantinus. Esta en concreto no sé cuál sería, ya que Chinchilla se encuentra en una zona de transición en la distribución de ambas especies. Por eso, la dejamos en Eusparassus sp. a falta de confirmación por un experto.
Eusparassus sp.
Eusparassus sp.
    Se veían muchos ojillos reluciendo dentro de los espartos, pero cada vez que nos acercábamos desaparecían. Al final, conseguimos acercarnos a una de esas arañitas, que ha resultado ser una Micrommata sp.
Micrommata sp.
    Poco después, encontramos un macho de Rivetina baetica adulto con las alas un poco deterioradas. Seguimos caminando por el sendero y Rufino detectó una hembra grande de Lycosa hispanica que encabeza esta entrada de blog.
Lycosa hispanica
    Después vimos una araña llamada Hersiliola, debajo de una piedra que luego volvimos a colocar en su lugar. Era adulta y tenía su nido colgante justo al lado, pero era la más grande que he visto hasta ahora.
Hersiliola con una hormiga Componotus pilicornis recién capturada.
    Por fin, vimos la araña que todos estaban esperando gracias a Juanjo, el macho de Amblyocarenum.
Amblyocarenum walckenaeri
Amblyocarenum walckenaeri
    Seguimos caminando y encontrando más especies interesantes.
Palpimanus gibbulus
Blaps waltli confirmando mis sospechas: se alimentan de excrementos de conejo.
El gran ulobórido Uroctea durandi, a la cual Rufino tenía muchas ganas de ver en estadio adulto.
cf Poecilochroa 
Ozyptila sp.
    Vimos varios machos más de arañón errante, resultan abundantes en esta época. Después de tomar un tentempié volvimos a casa. Creo que todos los exploradores disfrutamos mucho de la observación de tantos artrópodos en tan poco tiempo en un sitio tan pequeño. ¡Habrá que repetir!

01 septiembre 2016

Paseo por la Sierra de Chinchilla tras mucho tiempo...

Collalba rubia (Oenanthe hispanica)
    Hoy, 1 de septiembre, he vuelto a la Sierra de Chinchilla, tras muchas semanas sin visitarla y explorarla, a pesar de tenerla al lado, deteniéndome entre los espartos, alguna encina y curioseando entre las hierbas, en busca de insectos y con los sentidos alerta por si se acercaba algún plumífero amigo por el cielo o entre las ramas de los pinos. Salimos sobre las cinco de la tarde de casa y no hace muchas horas que hemos vuelto, a las nueve y media, tras darnos la vuelta porque, de pronto, el cielo se ha puesto nublo y amenazador, con rayos y truenos, aunque luego no ha llegado a llover. Ahora os cuento más detalladamente.

    Lo primero que me llamó gratamente la atención al internarme en la plantación de pinos carrascos es que algunas (solamente vi dos) zonas estaban cortadas por los guardas forestales, con una señal que impedía el paso a los ciclistas (y andarines) y que rezaba: "Senda cortada, recuperación medioambiental". Imagino que esto se debe a que alguien por fin ha escuchado precisamente a la presión que hemos metido desde ARBA Albacete en las redes sociales y a la gente concienciada del pueblo que también ve la erosión que causan las sendas ilegales de los ciclistas. El monte no es el circuito privado de nadie, debemos respetar siempre el suelo, las plantas y las sendas. Esperemos que se vayan cortando más sendas ilegales y se vaya poco a poco recuperando el sentido común, como parece que empieza a ocurrir.

    Seguimos caminando hasta el espartal, donde siempre me sorprendo con la variedad de líquenes que cubren el suelo y las rocas:
Squamarina cartilaginea
    Explorando, encontré un cardo gigante (Onopordum nervosum) y mi sentido arácnido me avisó de que podría haber algo interesante en él y, efectivamente...
Iris oratoria
    Me senté en una gran roca que parecía un escalón, donde crecían tés de roca en las grietas, a observar el paisaje. Solo veía espartos a mi alrededor, cada vez más altos, los cojines de Genista pumila subsp. pumila, rodales de lastón, hierbas agostadas... Sobre la tierra rojiza, una costra biológica de líquenes multicolores y musgos secos, conchas de caracoles judíos (Sphincterochila candidissima) y los minúsculos Xerocrassa subrogata. A veces me pregunto si habrá otras especies de caracoles que no he visto aún escondidas por esa zona y me prometo volver cuando empiecen las lluvias otoñales, en busca de otros moluscos. Las ajedreas (Satureja montana) ya están en flor y también el espliego (Lavandula latifolia), desde hace varias semanas. El aire venía del noreste, cargado de un agradable aroma mediterráneo. Desde mi posición veía la punta del Mugrón. Por encima del valle del Júcar parecía nublado, pero seguimos explorando.
Me cuesta mucho comprender, después de haber observado la naturaleza con detenimiento durante muchas salidas al campo, cómo es posible que muchas personas consideren un espartal un secarral, y hablen de estas formaciones vegetales despectivamente. Siempre me sorprendo con la cantidad de saltamontes, arácnidos y otros invertebrados que encuentro aquí, por no hablar de la variedad de especies de plantas, que, sin ser grandiosa, sigue siendo sorprendente. Debemos respetar nuestros espartales, aprender a ver más allá de un secarral y saber recuperar el bosque correctamente a través de ellos, pero con cuidado, ya que muchas especies que hacen rica nuestra tierra viven y dependen enteramente de ellos.
Un ácaro enorme que nunca había visto, bajo una egagrópila de búho. ¿Erythraeidae? ¡Ayuda con la identificación por favor!
    En un bancal arenoso, con escasa vegetación, encontramos una araña de interés que tenía muchas ganas de ver con detenimiento otra vez: la araña triangular (Uloborus walckenaerius). Tejía su tela entre siemprevivas. Uloborus walckenaerius es una araña curiosa. La hembra llega a los 6 mm y el opistosoma (el abdomen) tiene unos mechoncillos blancos que se ven claramente si uno observa a la araña de lado. Cuando teje su tela, parecida a las de la familia Araneidae (siendo nuestra araña triangular de la familia Uloboridae), se coloca en el centro, en la parte trasera, es decir "boca arriba", con las patas delanteras estiradas, lo cual le da un aspecto extraño. Según cuenta W. S. Bristowe (1958) en su The world of spiders ("El mundo de las arañas"), Uloborus es una de las pocas arañas que carecen de glándulas de veneno: para devorar su presa, lo que hacen es envolverla con hilos y después, no antes, muerden, inyectando jugos disolventes.
Uloborus walckenaeri
    La siguiente araña que apareció fue una araña tigre (aunque voy a tomarme la libertad de llamarla, a partir de ahora, araña de espartal, por ser tan comunes entre estas poáceas) de la especie Argiope lobata, tan frecuentes en esta época en casi toda nuestra geografía. La hembra de araña de espartal, tan imponente, apareció como flotando entre unas matas y, en su tela, no uno, sino tres machos, esperaban su turno. Era la primera vez que veía un macho de Argiope lobata, así que no perdí un segundo con este hallazgo a unos metros de la Uloborus.
Argiope lobata, macho.
Habré visto decenas de Argiope lobata en estos espartales y en todas me paro un rato y observo con detenimiento. El macho es exageradamente más pequeño que la hembra. Allí entre las espigas de atocha, ante mis ojos, es posible que estuviera teniendo lugar un mecanismo etológico muy curioso: la elección críptica femenina. Este proceso, algo difícil de explicar, ocurre en algunas especies: las hembras son capaces de variar su éxito reproductivo en función de las características del macho, después de la cópula, para evitar la endogamia, como es el caso. Se ha demostrado que las hembras de Argiope lobata son capaces de  regular la cantidad de esperma que reciben de un macho, suponiendo que la cópula se produzca con varios machos. Las hembras de Argiope lobata guardan tanta cantidad de esperma como les es posible de un primer macho, por si acaso no tienen la oportunidad de copular con otros. En caso de que aparezcan machos nuevos, las hembras pueden "ajustar" su éxito reproductivo, regulando la cantidad de esperma que obtienen de los siguientes machos, dependiendo de la compatibilidad (genética, por ejemplo) o la calidad del macho (Welcke & Schneider, 2009). Por lo menos, a mí, este comportamiento me parece algo curiosísimo.
    Tras esto, llegamos a la zona de barbacoas, junto al "Bosque del Olvido", nombre de reciente aparición, y llegamos a donde los caminos se bifurcan, uno al norte y otro al sur, hacia el cuco restaurado. A lo lejos había una retama, en el camino del sur, así que fuimos a ella y cogí sus frutos, para usar sus semillas en futuras reforestaciones. Desde este camino, que va en dirección a la Estación de Chinchilla, se ve la parte sur de la Sierra de Chinchilla. Las colinas onduladas de las fincas al sur de la A-31 me parecían muy bonitas con la luz prelluvia y algunos grandes pinos y encinas que crecen en medio de los campos de esta zona de La Mancha se veían majestuosos con sus oscuras y globosas copas. En un cardo seco, al borde del camino, vimos otra hembra de Iris oratoria de otro color.
Iris oratoria
    Algunos conejetes corrían de aquí para allá. Las matas del torvisco (Daphne gnidium) florecían y ofrecían sus frutos rojos al sol de la tarde. Dimos la vuelta hacia el cuco y las nubes que venían del norte de la provincia se nos aproximaban. Empezamos a ver algún relámpago lejano. 

    Junto al cuco, hay un descampado donde las olivardas (Dittrichia viscosa) hojean y enseñan sus primeras flores amarillas para el otoño que se aproxima. También allí busqué algunos insectos y obtuve recompensa.
Mantis religiosa, una preciosa hembra. Al fondo, el cuco.
   Las nubes cada vez estaban más cerca y oíamos los truenos. Apresurándonos entre las hierbas, aceleramos el paso, de vuelta a casa, asustando míriadas de pequeños ortópteros como el Sphingonotus o los Oedipoda. En los campos baldíos cantaban las cogujadas y algún escribano triguero nos observaba sobre las matas. La tormenta venía y aunque me gusta mojarme con la lluvia, prefiero no morir por el impacto de un rayo, así que huimos. Hasta la próxima.


Bibliografía:
-Bristowe, W. S. (1958) The World of Spiders. The New Naturalist. Collins: London.
-Welke, K. and Schneider, J. (2009). Inbreeding avoidance through cryptic female choice in the cannibalistic orb-web spider "Argiope lobata". Behavioral Ecology, 20(5), pp. 1056-1062.

11 octubre 2015

En el castillo de Scarborough

Hoy nos hemos acercado a Scarborough y hemos dado un paseo por el interior de los terrenos del castillo derruido. Allí, entre las gaviotas en el cielo, nos ha sorprendido un halcón peregrino (Falco peregrinus) graznando.

Record shot. Halcón peregrino (Falco peregrinus). Record shot. Halcón peregrino (Falco peregrinus).

También por allí volaba (bueno, más bien, se cernía) un macho de cernícalo vulgar (Falco tinnunculus), que fue atacado por una gaviota...

Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus)

Castillo de Scarborough Castillo de Scarborough

Opilión, creo que de la especie Mitopus morio, en un rincón de una escalinata cerca del castillo de Scarborough. Opilión, creo que de la especie Mitopus morio, en un rincón de una escalinata cerca del castillo de Scarborough.

04 octubre 2015

Aglais urticae (Linnaeus, 1758)

Aglais urticae, ortiguera, sobre un sedum en el jardín. Es una especie muy común en Gran Bretaña y bastante confiada.
Aglais urticae, ortiguera, sobre un sedum en el jardín. Es una especie muy común en Gran Bretaña y bastante confiada.

En busca de criaturas nocturnas

18.09.2015. Organizamos una salida nocturna con el grupo de Facebook Fauna y Flora de Albacete por la Sierra de Chinchilla, a la que se presentó nuestra amiga Laura Olivares. Salimos desde la zona de barbacoas caminando por el sendero para ver qué nos encontrábamos. El primer insecto que hizo acto de aparición fueron unas major de Camponotus pilicornis (Roger, 1859), una hormiga bastante común en Chinchilla y que identifiqué gracias al foro lamarabunta.org.
Camponotus pilicornis
Camponotus pilicornis
Pudimos disfrutar de los reyes de la noche, los arácnidos en varias ocasiones. Poco después de observar la Camponotus pilicornis, nos topamos con una pequeña Nomisia aussereri, especie común en la zona que ya he mostrado en otras entradas, pero vuelvo a poner otra foto aquí:
Nomisia cf aussereri
Nomisia aussereri
En medio del camino, se nos cruzó un sapo corredor (Epidalea calamita) que, haciendo honor a su nombre, se desplazó a grandes zancadas huyendo de la luz. No nos entretuvimos mucho con él y seguimos adelante en busca de arañas lobo. No recordaba que es justo a finales de verano y en otoño cuando las hembras de varios géneros de arañas lobo empiezan a dejarse ver con la prole sobre el abdomen. Ante nosotros se mostró una hembra de Hogna radiata en dicho estado. Caminando, se le cayeron varias crías del opistosoma, que supieron en contrar su camino de vuelta, imagino que por seguir enganchadas con un hilo de seda a la madre.

IMG_0054
Hogna radiata, cargada con la prole.
Poco después apareció la reina del suelo del bosque por la noche, la escolopendra común (Scolopendra cingulata), un ejemplar adulto bastante imponente...

Scolopendra cingulata, detalle de la cabeza. Scolopendra cingulata, detalle de la cabeza.

Scolopendra cingulata Scolopendra cingulata
Un primo de la escolopendra que también vimos, el geofilomorfo Himantarium gabrielis. Este extraño y sinuoso animal se alimenta de lombrices, a las que abraza e impregna con una sustancia que el pobre gusano absorbe a través de la piel y acaba paralizado, pudiendo el geofilomorfo alimentarse de ella. Un primo de la escolopendra que también vimos, el geofilomorfo Himantarium gabrielis. Este extraño y sinuoso animal se alimenta de lombrices, a las que abraza e impregna con una sustancia que el pobre gusano absorbe a través de la piel y acaba paralizado, pudiendo el geofilomorfo alimentarse de ella... Un abrazo de muerte.

Hubo también observaciones de Blaps sp. como siempre. También de algún grillo doméstico y cucarachas, pero, sin duda, la estrella de la noche fue un lagarto ocelado (Timon lepidus) que nos dio tiempo a inmortalizar para siempre en nuestras cámaras antes de huir bajo una gran piedra (refugio también de la única población de Uroctea durandi que conozco).

Lagarto ocelado (Timon lepidus) Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Por esta época aparecen dos insectos que pueden llegar a ser bastante comues localmente. Uno es la polilla Cymbalophora pudica, conocida porque muchas veces se la oye antes de ser vista, ya que generalmente emite un sonido chirriante cuando vuela. El otro insecto es el cerambícido o longicorne Vesperus fuentei.

Cymbalophora pudica Cymbalophora pudica

Vesperus cf fuentei, hembra. Vesperus cf fuentei, hembra.

Vesperus fuentei, macho. Vesperus cf fuentei, macho.

Agrotis obesa Agrotis obesa

Finalmente terminamos volviendo a la zona donde la mantis iris (Iris oratoria) suele esconderse y allí observamos a una hembra exhibiendo el comportamiento típico de alerta...

Iris oratoria Iris oratoria