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16 noviembre 2016

Pajareo por Montalvos

Mochuelo (Athene noctua)
    A
yer salimos Rafa y yo después de comer a buscar aves por los campos de La Mancha, en concreto por la zona de Montalvos, a 15 minutos de Albacete. A pesar de que solo estuvimos hasta que el sol se puso, disfrutamos de lo lindo con numerosas aves esteparias (y otras no tan esteparias).
Dos avutardas euroasiáticas (Otis tarda), parte de un primer grupo de once ejemplares.
    A pesar de no haber llovido tanto, como ha hecho más fresco, la tierra ha mantenido la humedad y muchos campos de cultivo, gracias también al regadío que se da por la zona, verdeaban. En algunos de esos campos vimos zorzales charlos (Turdus viscivorus), abubillas (Upupa epops), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), tarabilla europea (Saxicola rubicola), alcaudón real (Lanius meridionalis) y busardo ratonero (Buteo buteo).
Tarabilla europea (Saxicola rubicola) en una higuera.
Busardo ratonero (Buteo buteo).
    Nos entretuvimos unos minutos con un par de mochuelos europeos, de grandes ojos amarillos perfectos para cazar pequeños animales en estos campos de labor.
Mochuelo europeo (Athene noctua).
    Finalmente dimos con otra ave esteparia a la que teníamos ganas de ver otra vez, el sisón (Tetrax tetrax). Un grupillo del que no pongo foto porque no me salieron muy decentes. No muy lejos de allí, vimos también perdices rojas (Alectoris rufa) y limícolas (avefría, Vanellus vanellus, y chorlito dorado, Pluvialis apricaria) y una sorpresa para terminar el paseo: un grupo de unos 50 chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).
Chorlito carambolo (Charadrius morinellus).
Chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).
Chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).

05 septiembre 2012

¡Migración otoñal! Llegan los carambolos

     Llevaba un tiempo deseando encontrarme con estas limícolas tan nórdicas, tan épicas en sus viajes. Hace unos días vi un ejemplar solitario molestado por dos collalbas grises, ya al atardecer, en Chinchilla; así que le di el aviso a Rafa Torralba, quien ya sabía de otra aparición de más carambolos cerca de Albacete en agosto. Nos pusimos en camino, como muy bien explica en su blog, junto a Paco Hidalgo, y acercándonos poco a poco a un bando de 25 individuos, pude comprobar las diferentes libreas que mostraban estos recién llegados. Casi todos entremudando, ahora comprobando las fotos me da la impresión de que incluso había algún juvenil, a pesar de que comentamos en aquel momento que todos eran adultos.
    Fue muy emocionante el descubrir a unos cuatro o cinco carambolos sentados, casi al mediodía, es decir, cuando empiezan a sentarse y cuesta más verlos. Al rato, en aquella llanura blanca, con una manada de vacas bravas rondando cerca (esto impone bastante), conseguimos descubrir a una veintena de ejemplares más, alarmados ante nuestra presencia. En un momento determinado, una liebre ibérica salió disparada de una mata cercana que espantó a la bandada y revolotearon emitiendo su repetitivo silbido.

    Cuando era pequeño, tenía un libro que se llamaba "La vida secreta de los animales en el Gran Norte". Uno de los animales de los que hablaba era el chorlito carambolo. Me llamaba la atención una secuencia de imágenes de un macho (pues es el macho quien incuba) incubando en la tundra. Un hombre se le acercaba y conseguía agacharse y acariciarle el pecho, el ave quieta como una estatua. Estas imágenes causaron profunda huella en mi joven mente, y nunca las olvidé, así que, al estar el otro día observando estos ejemplares magníficos, no pude evitar preguntarme si realmente serían tan confiados. Dejaron que nos acercásemos bastante, pero no una cosa exagerada, aunque valió la pena, ¡vaya que sí!

    Saber de dónde vienen, cuántos kilómetros han tenido que atravesar para llegar allí, sentirlos cerca, nerviosos, notar que se relajan cuando te quedas quieto un rato... son sensaciones bastante agradables. O, perdonad, es que estoy empezando a enamorarme de las limícolas y me pongo romanticón.