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04 enero 2023

Empusas en la niebla

Esta mañana, he visto cuatro ninfas de empusas (Empusa pennata) en un seto de lavanda, aguantando como podían el frío, cubiertas del rocío que aportaba la densa niebla. Me ha llamado la atención la posición en la que estaban: con la cabeza hacia abajo, algo característico de las mantis, pero con el primer par de patas extendido hacia abajo, con la "pinza" cerrada, y abiertas en ángulo hacia afuera. En Albacete, he observado que las empusas pasan el frío invierno, resistiendo temperaturas gélidas, en estado de ninfa,  y alcanzan la madurez en la última muda hacia mediados o finales de mayo. Incluso a finales de julio se llegan a ver algunos ejemplares adultos. Hace más de 100 años, el entomólogo Jean-Henri Fabre ya se fijó en cómo las empusas adoptan una postura inmóvil en el interior de las genistas para resistir en invierno. En ellas se guarecen incluso de la nieve.Imagino que esta postura tendrá alguna explicación para resistir las bajas temperaturas, que no termino de entender.

15 enero 2020

Ansias entomológicas en invierno

    Enero en la Región Mediterránea puede significar dos cosas: ningún artrópodo a la vista o, con suerte, alguna mariposa, saltamontes o escarabajo pululando por ahí. Con más suerte todavía, podemos localizar alguna mantis tardía o hibernante.
Colias (Colias croceus), descansando sobre un tallo de albaida (Anthyllis cytisoides). 10.01.2020.
    Un buen sitio para muestrear en busca de la entomofauna invernal puede ser un lugar con tendencias más térmicas: dunas arenosas, zonas sureñas y bajas, pobladas de vegetación adaptada a la aridez, siempre en días con poco viento y pocas nubes. En mi provincia, estos lugares suelen ser los que están más cerca de los territorios murcianos y alicantinos. Así, el domo volcánico de Cancarix puede ofrecer alguna que otra pequeña sorpresa si nos adentramos entre sus matorrales xerófilos, donde predominan arbustos típicos de nuestro rincón del mundo, con algunos representantes de enclaves menos continentales. En pocas palabras, esta montaña se originó hace 8-6 millones de años, cuando uno de los múltiples volcanes que surgieron del interior del planeta en el sureste de la península ibérica se solidificó lentamente conforme brotaba la lava, erosionándose su entorno.
Domo volcánico de Cancarix, irguiéndose entre las colinas espartadas.
    La Sierra de las Cabras, donde se encuentra esta enorme mole volcánica situada a más de 700 metros sobre el nivel del mar, presenta una vegetación que a mí me llama mucho la atención, por contar con tantos taxones más abundantes en las provincias costeras vecinas que escasean o brillan por su ausencia en mis zonas de campeo habituales. Conforme uno se aproxima a esta montaña, que recuerda lejanamente al Matho Thípila de los indios lakota en América del Norte, la vegetación resalta el carácter único de la zona. Al llegar, nos reciben matorrales muy verdes, donde abundan el romero, el esparto y la albaida, que empieza a florecer tímidamente, y pinos carrascos muy rectos,  que van dando paso a otras plantas que uno esperaría encontrar en enclaves más costeros y cálidos: Salsola oppositifolia, Lavatera maritima, Lobularia maritima, Asparagus horridus, Convolvulus althaeoides... Hasta aparecen por ahí las hojas bicolores ("bandera de Andalucía") de Lapiedra martinezii, una bulbosa que, según indica el botánico Pedro Sánchez Gómez: "Lagasca (el científico que describió la planta en 1816) se lo dedicó a una señora gaditana más o menos metida en el mundo de la botánica de aquella época, apellidada de la Piedra, que estaba casada con un tal Juan Antonio Martínez, persona influyente de la época, de ahí lo de "Lapiedra martinezii". Por tanto, el género se lo dedicó a la esposa y luego viuda del tal Martínez, al que le dedicó la especie". 
Hojas de Lapiedra martinezii. 10.01.2020.
    A mí todas estas plantas me llaman muchísimo la atención y me hacen pensar que probablemente encontraremos, también, una muy interesante fauna acompañante. Conforme avanzamos hacia la cumbre, a la que no llegamos a subir, los pinos van volviéndose más dispersos, dejando paso a unas laderas con matorrales como el lentisco (Pistacia lentiscus), el espino negro (Rhamnus lycioides), el acebuche (Olea europaea var. sylvestris), la sabina mora (Juniperus phoenicea), Ballota hirsuta, siempre entre el abundante esparto y su compañera, la albaida.
Aspecto del domo, más de cerca. Se aprecia una pequeña nube de chovas piquirrojas que habitan su cumbre.
Vegetación de ladera, orientación sur.
Entorno del volcán de Cancarix.
    Se puede consultar más información sobre la flora de este curioso entorno en "Vegetación del pitón volcánico de la Sierra de las Cabras de Hellín (Sureste de Albacete)" de Jorge Baonza Díaz (enlace al documento). 
    En este lugar, a unos 12 ºC o algo menos, con rachas de brisa e intervalos nubosos que pasaban a toda velocidad sobre nuestras cabezas, mi amigo Miguel Domenech y yo conseguimos encontrar algunos insectos. Nada fuera de lo común, pero curiosos igualmente. Lo suficiente para saciar nuestra hambre insectil.
Lasiocampa trifolii sobre albaida (Anthyllis cytisoides).
Mantis palo (Empusa pennata), una de las mantis que pasan el invierno en las marañas de arbustos,
resistiendo los fríos intensos.
    Conforme ascendíamos, pudimos ver también, más de cerca, la nubecilla de chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) que coronaba una esquina de la cumbre.
Chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax)
Chova piquirroja. Parece que el ejemplar de la izquierda le está ofreciendo algo con el pico, algo normal en estos animales con vínculos sociales tan estrechos
    Una vez arriba, decidimos descender de nuevo, almorzar y continuar hacia la vecina provincia de Murcia, en busca de temperaturas más cálidas y ortópteros. En el descenso, continuamos con la observación naturalística.
Pezotettix giornae, uno de nuestros saltamontes invernales por excelencia.
Leptotes pirithous 
Ooteca de Sphodromantis viridis.
    Además, dos saltamontes en estadio adulto que pudimos ver también son Omocestus raymondi y Sphingonotus cf rubescens. También algun escarabajo como Pimelia sp. y Cymindis cf lineola. 
Albaidas y otras plantas comenzando su floración, con el domo al fondo.
Clavelillo (Dianthus broteri), curiosa especie que observaba por primera vez.
    Una vez en Ricote (Murcia), aparte de un pequeño paseo que dimos por ahí, disfrutamos del paisaje y las vistas. Pero lo que más nos sorprendió (gratamente), fue encontrarnos con una de las últimas Sphodromantis viridis del invierno.
Sphodromantis viridis
Sphodromantis viridis
     Esta especie de mantodeo de origen norteafricano se está expandiendo por la Península Ibérica hacia el norte. Algunos quieren achacarlo al cambio climático, yo tengo dudas importantes.
    Pudimos observar también muchas matas de sanamunda (Thymelaea tartonraira), que aparece también por algunas sierras de Albacete. Curiosamente, en las Relaciones topográficas de Felipe II (1576), se menciona esa planta en la Sierra de Chinchilla y se dice lo siguiente: "En el Reyno de Murçia le dizen la yerua de Ricote". Entendí el porqué del nombre antiguo, paseando entre los pinos y las matitas de sanamunda, en el corazón de Murcia.
Valle de Ricote.

06 junio 2019

Salidas de pleno mayo (II): plantas en Chinchilla

22 de mayo

El miércoles salimos mi amigo Pablo López Aracil y yo, para enseñarle unas plantas que he encontrado en Chinchilla. La primera parada fue en la estropeada Rambla del Cañaveral, donde hace unos días vi desde el coche unas apiáceas en floración y no sabía exactamente lo que eran, aunque se me pasó por la cabeza la especie exacta que resultaron ser. Pablo me lo confirmó: se trataba de la cicuta (Conium maculatum), cuya toxicidad le ha valido una muy mala fama. Lo cual sorprende, pues plantamos plantas muy venenosas por doquier, como las adelfas y los tejos, sin que salten alarmas. Nos acercamos a las plantas y, efectivamente, las "manchitas" (maculatum) confirmaron su identificación.
Cicuta (Conium maculatum)
    Después, le llevé a una huerta abandonada, donde crecen bastantes zumaques (Rhus coriaria) en un bancal en venta. Una curruca tomillera nos recibió con su precioso canto y un señor nos preguntó que si habíamos encontrado algún espárrago. Le dijimos que no buscábamos espárragos y el señor se fue detrás de una verja metálica. Después, fuimos a la ladera de las albaidas, donde dimos una vuelta en busca de más flora, aunque también vimos insectos. Llevé a Pablo a una especie de surgencia muy discreta, rodeada de altas hierbas verdes y torviso, en una rambla que bajaba de lo alto, donde encontramos una nueva planta para la zona: Althaea hirsuta.
Empusa pennata
Lycaena phlaeas
Althaea hirsuta
Campos de Chinchilla.
Thymelicus sp.
    Después, retornamos hacia el coche, subiendo la ladera, de nuevo. Por el camino, nos topamos con un cardo (Carduus platypus subsp. granatensis) que, curiosamente, presentaba hipocromatismo en su flor:
C. platypus subsp. granatensis de flor blanca (hipocromática).
    Continuamos hacia otra zona con humedad, donde llevé a Pablo a que viera unas matas de beleño negro (Hyoscyamus niger). Sorprendentemente, las tobas gigantescas albergaban muchísima vida en forma de insectos; se me escapó un escarabajo longicorne que no llegué a identificar (¡qué rabia!). Al menos, pudimos contentarnos con la observación de unos trigueros que cantaban en las ramas de un fresno.

18 mayo 2017

Nuevas citas de flora (sorpresas) para la Sierra de Chinchilla y explorando la comarca Monte Ibérico-Corredor de Almansa

Lagarto ocelado (Timon lepidus), ayer en la Sierra de Chinchilla.
    Ayer (17.5.2017) fui con mi amigo Pablo López a bichear/plantear a la Sierra de Chinchilla. El día prometía, así que fuimos por la mañana a la zona del Cerro de San Cristóbal. Allí vimos bastantes cosillas, lo más interesante, una pareja de lagartos ocelados que salió despavorida de un terraplén.
El otro lagarto ocelado (Timon lepidus), ayer en la Sierra de Chinchilla.
    Cerca del repetidor, pudimos contemplar las vistas de Chinchilla desde lo alto del Cerro. Por allí pululaban pequeños animales, como las hormigas recolectoras (Messor barbarus) y una Empusa pennata.
Hormigas recolectoras (Messor barbarus) desgajando una piel de plátano. Chinchilla, 17.5.2017.
Empusa pennata, Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
    Resulta la mar de interesante contemplar todos estos pequeños seres aprovechando el buen tiempo, la floración de cientos de especies en la zona y el agua que ha caido estos meses pasados. Vimos varias especies de jarillas en flor: Helianthemum violaceum, Fumana ericifolia, Helianthemum hirtum... Da gusto ver cómo se van sucediendo las distintas floraciones, mientras que algunas empiezan a florecer al principio de la primavera y después decaen, otras especies necesitan temperaturas mucho más altas y sequedad para hacerlo, de ahí que algunas especies que se ven en flor ahora sigan estándolo a mediados de verano. Pudimos ver varias especies de jopo o "pijo" de lobo, como esta Orobanche amethystea que parasita al cardo corredor (Eryngium campestre):

Orobanche amethystea junto a la especie que parasita, el cardo corredor. Sierra de Chinchilla, ayer.
    Del Cerro de San Cristóbal fuimos directos sin entretenernos mucho a la zona de espartales, que es la que más me gusta. Allí volaban muchas mediolutos herrumbrosas (Melanargia occitanica), que ya vi hace unos días pero siempre se escapaban antes de llegar a ver qué especie eran, pero como ayer hacía bastante viento, conseguí capturarlas en forma de fotografía e identificarlas. La orquídea lagarto que presentaba en la entrada anterior seguía en pie, algo más pasada, pero todavía repleta de Heliotaurus. Allí observamos más flora y entomofauna interesante:
Ninfa de mántido. La de cosas que se ven si uno se queda quieto mirando el suelo...Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
Oruga de noctuido, desconozco la especie. Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
    También en esta zona encontramos plantas muy interesantes, algunas en plena floración, como Helianthemum hirtum, la curiosa compuesta que me presentó Pablo: Hedypnois rhagadioloides, Paronychia argentea, Gladiolus illyricus (por fin, andaba buscándolos), y una planta que no estaba en flor, que había visto en algún sitio ya, pero no sabía cómo se llamaba, el Astragalus clusianus, una planta muy espinosa que vive en zonas secas y semiáridas de la Iberia mediterránea:
Garbancillo (Astragalus clusianus), detalle. Sierra de Chinchilla, ayer.
    Y seguían apareciendo más artrópodos sin parar, algunos de ellos muy curiosos como los saltamontes cónicos (Pyrgomorpha conica), con dos libreas distintas.
Pyrgomorpha conica, forma parda. Sierra de Chinchilla, ayer.
Pyrgomorpha conica, forma verde. Sierra de Chinchilla, ayer.
Trichodes octopunctatus sobre lechetrezna (Euphorbia serrata). Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
    Después decidimos internarnos más dentro de la Sierra, donde no suelo ir, pero a zonas que he visto de lejos. Por esos rincones encontramos más flora y fauna.
Abejarucos europeos (Merops apiaster). Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
Allí, nos llevamos el primer sorpresón del día, una nueva especie de orquídea para la zona: la orquídea becada (Ophrys scolopax). Con esta son ya cinco las especies de Ophrys que tengo vistas en la zona, seis especies de orquídeas contando la Himantoglossum, y creo que debe haber más especies por ahí...
Orquídea becada (Ophrys scolopax). Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
Otro ejemplar de orquídea becada. Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
   Seguimos viendo muchísimas especies más de flores, contando rosales silvestres, cientos de linos blanco y azul, globularias, Onobrychis... así como más insectos. Me guardo algunas fotos, porque si no, no acabamos (jeje). Encontré un pequeño Trichodes leucopsideus sobre una flor de lino azul, y una colonia de Iberoformica subrufa, una hormiga endémica de la Península Ibérica, y también una mariposa Colias crocea.
Me resultó curioso el comportamiento de estas Iberoformica subrufa. Viven en sitios que reciben mucha insolación, caminan a toda velocidad, parándose a tramos. Iban siempre con las mandíbulas abiertas de par en par. Este par de la foto está así porque la hormiga de la derecha acudió veloz a morderle las patas al ejemplar de la izquierda cuando estaba enfocando  la hormiga que porta la semilla. Curioso, quién sabe qué tendrán en la mente.
Trichodes leucopsideus sobre lino azul.
Explorando, disfrutando como un crío.
    Y ahora, otra sorpresa botánica en la zona, bastantes matas de aristoloquia menor (meloncillos), Aristolochia pistolochia. ¡Maravillosas!
Aristolochia pistolochia, Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
    Decidimos volver al coche para seguir explorando otras zonas de la Comarca Monte Ibérico-Corredor de Almansa, no sin antes observar más flores y animales.
Jurinea humilis. Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
Gladiolo silvestre (Gladiolus illyricus) en el centro, tomillo (Thymus vulgaris) a la derecha y gamón al fondo.
Collalba rubia (Oenanthe hispanica). Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
    En Alpera, visitamos dos árboles singulares, un olmo común (Ulmus minor) y una poderosa encina en medio de un campo, una de cuyas ramas se había tronchado, pero seguía siendo imponente.
Olmo (Ulmus minor) singular en Alpera.
Encina singular en Alpera. Fotografía de Pablo López Aracil.
    Finalmente, nuestra aventura concluyó en las ramblas de la Sierra de Higueruela. Allí encontramos arroyos que no me imaginaba que pudieran existir por esa zona, con bosque de ribera (sauces, olmos, chopos, herbazales húmedos...) y más árboles singulares. Pero lo que más llamó nuestra atención fue encontrar varios rodales de dos orquídeas distintas: Limodorum abortivum y Cephalanthera damasonium, entre encinas, pinos piñoneros y álamos. En aquellas ramblas tan húmedas nos sorprendió ver lo verde que estaba todo y la humedad que reinaba, y avellanos junto al agua. Grandes chopos destruidos por el paso del tiempo y las talas de los hombres seguían en pie como podían.
Cephalanthera damasonium, Higueruela, 17.5.2017.
Limodorum abortivum, Higueruela, 17.5.2017.


El río Brandivino, digo, una rambla en Higueruela. 17.5.2017.
Un viejo chopo abierto en cuyo interior crecían setas, líquenes y vivían pequeños seres...
No me digáis que no es bonito el paisaje. Es La Comarca...
    Pablo y yo decidimos volver a casa hacia el final de la tarde. Disfrutamos como enanos y encontramos muchas especies sorprendentes de flora y fauna (teniendo en cuenta que quien escribe considera sorprendente hasta a un gorrión), como veis hice muchísimas fotos (más de 390 en la tarjeta de memoria) así que he tenido que omitir cientas. Cada vez me gusta más salir al campo y encontrar nuevos seres con los cuales compartimos esta existencia nuestra, uno se deja el antropocentrismo a un lado para sentir que forma parte de algo mucho más grande. A veces (me) viene bien desconectar de la vida humana e internarme en la naturaleza, donde lo que hay es verdadero, sin muros de desconfianza ni comportamientos fuera de lugar, y si es con buenas personas como Pablo, todavía mejor, ¿no?

Gracias por leerme.