Mostrando entradas con la etiqueta Hormigas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hormigas. Mostrar todas las entradas

15 enero 2018

El Barranco del Espino

Entrando al Barranco del Espino.
    Qué ganas tenía de volver a salir a campear con mi amigo Pablo López Aracil. Esta vez, fuimos el pasado lunes 8 de enero a explorar el Barranco del Espino, junto al Júcar. Hoy (14 de enero) también hemos ido Juanjo Lucas y yo. Sin duda un lugar fascinante, tanto geológica como botánicamente hablando, que yo no conocía y gracias a Pablo puedo registrarlo en mi mapa mental. El entorno de colinas y vallejos que rodea al río Júcar siempre me ha parecido muy curioso e interesante, muy parecido a la Sierra de Chinchilla (diría incluso que más árido todavía, en algunas zonas), cubierto de espartos, romeros, pinos, encinas y boj. Desde luego, enero no es la mejor época para bichear por Albacete. Todas las plantas están en reposo, los animales brillan por su ausencia (a excepción de algunas aves) y lo único que nos queda observar es el paisaje, los sonidos y los aromas que nos traen los húmedos montes, factores con los que un naturalista de corazón siempre va a disfrutar.
    En el Barranco del Espino hay fósiles de moluscos continentales la mar de interesantes (muy comunes en el entorno del Júcar), que datan del Mioceno/Plioceno. Las laderas se erosionan, la tierra se dilata, se encoge, se acumulan los sedimentos, se secan las aguas, vuelven a empaparlo todo, el sol agrieta, el frío rompe y saca a la luz pequeños tesoros de hace millones de años.
Moluscos fósiles incrustadsos en la roca: todas las piezas blancas en la matriz parda son conchas o trozos de moluscos. El grande es un planórbido (Planorbarius). De los otros dos, no estoy seguro, podrían ser Lymnaea sp. o Emmericia candida, aún estoy identificándolas.
Cepaea sp.
Las curiosas formaciones del lugar recuerdan a lugares desérticos de otros países.
Entre esos estratos, encontramos a veces depósitos de lignito.
    Atravesando el lugar, uno se da cuenta de por qué se llama "Barranco del Espino": en algunos rincones del desfiladero crecen espinos albares (Crataegus monogyna) así como espinos negros (Rhamnus lycioides). Debe de ser maravilloso verlos florecer en plena primavera, llenos de insectos de todo tipo...
Enorme dolina, dentro puede caber un centenar de personas.
Pablo me trajo a este lugar con mucha ilusión y no es para menos...
    Por supuesto, aunque estemos en invierno, el buen naturalista intenta siempre encontrar rastros incluso cuando nada andurrea por los montes. Los moluscos terrestres actuales están bastante inactivos, pero es fácil encontrar restos de su actividad. En muchos lugares del entorno de la ribera, se acumulan sus conchas, que sobreviven al animalito que contuvieron hace un tiempo, mezclándose con los fósiles de hace millones de años...
Cinco caracoles en 1m2: de izq. a der. y de arriba a abajo: Rumina decollata, Iberus alonensis, Sphincterochila candidissima, Xerocrassa subrogata, Jaminia quadridens.
Colonia de Camponotus pilicornis.
    Siguiendo el Barranco, tras pasar la dolina, los montes se alejan unos de otros y el campo se amplía. Quedan algunas laderas a mano izquierda y siguiéndolas, llegamos a un cuco en lo alto de una colina. El frío quema nuestras mejillas mientras el sol besa el horizonte y la noche se acerca. El reclamo del búho real (Bubo bubo) comienza a sonar. Tendremos que volver en primavera, cuando los campos anden en flor, cuando cante la calandria y conteste el ruiseñor.
Típico cuco manchego.
Vistas de los montes cercanos desde la colina del cuco.
Hoja invernal de rosal silvestre.
    Finalmente, os quiero enseñar una muestra de conchas (actuales y fósiles) encontradas en el lugar. La primera es un Iberus alonensis adulto con una bonita librea rayada; el resto son planórbidos, Melanopsis, la caracolilla que aún no he identificado con seguridad y tres Cepaea.



01 julio 2017

¡¡La encontré!!

    La hormiga Camponotus (Myrmosericus) cruentatus (Latreille, 1802) es una de las especies de Formicidae (hormigas) ibéricas más grandes. Se extiende por toda la Península Ibérica, la costa sur de Francia y la costa norte de Italia. En Albacete es muy abundante sobre todo en encinares y zonas de matorral. La primera vez que la vi fue hace años en la Sierra de Alcaraz y desde entonces, siempre que he campeado en verano por ahí, la he visto. La última vez, hace tan solo unos días en el entorno lagunar del Arquillo, bajo las encinas, andando de aquí para allá en busca de insectos muertos y pulgones. 
    En mis paseos por la Sierra de Chinchilla, me he encontrado muchas hormigas, varias del género Camponotus. Entre ellas, la que más me llamaba la atención, por su tamaño, era la C. pilicornis, anaranjada y reluciente. Pero muchas veces me preguntaba a mí mismo cómo es que no había visto a la C. cruentatus si tan extendida estaba por otras zonas de la provincia. Me preguntaba cómo era posible no haberla visto en Chinchilla e imaginaba toda suerte de razones, desde competencia con otras especies de hormigas (he contado doce especies y el número sube) hasta impacto humano. Tonterías, pues anoche, mi querido amigo Ismael y yo encontramos varios ejemplares y hoy mismo también. Caminando entre los pinos con su característica parsimonia (hasta que notan que vamos tras ellas, claro está) y su gran tamaño y largas patas, en busca de algo que llevar al nido. Me alegro de haber "desbloqueado" esta especie: seguro que a partir de ahora me la encuentro con más frecuencia.
Camponotus cruentatus, Sierra de Chinchilla, 30.06.2017.

01 junio 2017

Explorando Villalgordo del Júcar, La Roda y Fuensanta con algunos naturalistas de Albacete

    El pasado miércoles día 31 de mayo, algunos naturalistas del grupo de Facebook "Fauna y Flora de Albacete" organizamos una excursión para explorar el entorno del Júcar, en la zona de La Roda, Villalgordo del Júcar y Fuensanta. Aprovechando la fiesta regional, salimos pronto por la mañana desde la capital provncial hacia La Roda. Allí nos redistribuimos en los coches de nuestros amigos y fuimos directos a El Batanejo, en Villalgordo del Júcar, guiados por Gabriel. Debo reconocer que me encantó la zona, aunque me trajera no una, sino TRES garrapatas de este hermoso lugar que linda en parte con la vecina provincia de Cuenca.
El Batanejo, Villalgordo del Júcar.
    Anduvimos entre espartos, romeros, pinos piñoneros y encinas, buscando flora y fauna que llevarnos a la tarjeta de memoria de la cámara. Y vimos mucho, ¡vaya si vimos!
Mylabris sp. El Batanejo, Villalgordo del Júcar. 
Lagartijas colilargas dándole al tema. El Batanejo, Villalgordo del Júcar.
    En el paseo por El Batanejo, bajamos unos escalones hacia el río, hacia la chopera. Allí, entre grandes moles llenas de grietas, quedaban las espigas secas de los ombligos de Venus, la uña de gato (Sedum sp.) y entre los álamos blancos crecían las hierbas altas, verdes, y entre ellas, los restos de las espigas florales de las orquídeas Limodorum abortivum y Cephalanthera damasonium. Emilio José encontró unas Russula que parecían de tiza al romperse. Entre los álamos crecían algunos arbustos de espantalobos (Colutea brevialata) con sus curiosos frutos, sonajeros naturales del bosque mediterráneo.
Espantalobos (Colutea brevialata). Villalgordo, 31.5.2017.
    Una enorme sorpresa que me llevé en esta vega, que me hizo llamar a todos mis compañeros, fue encontrar una pareja de abejillas del álamo (Sesia apiformis) en plena cópula. Nunca había visto esta especie cara a cara.
Abejilla del álamo (Sesia apiformis) en plena cópula. Villalgordo del Júcar, 31.5.2017.
Seguimos caminando, saliendo de la vega del río, de nuevo a la parte de monte mediterráneo, a Casa Canero, adonde nos dirigíamos para ver un enorme olmo muerto, pero al llegar, ya no estaba, se lo habían llevado, lo habrían quemado.... Aun así, no cesábamos de sorprendernos con la enorme biodiversidad que encierran estas tierras.
Pequeño hespérido, Muschampia proto, identificado por Fernando Camuñas-Mohinelo. Villalgordo, 31.5.2017.
Acrotylus cf insubricus. Villalgordo del Júcar, 31.5.2017.
Camponotus micans, identificada con la ayuda de David Cabanillas Roldán. Villalgordo, 31.5.2017.
Pseudovadonia livida junto a Camponotus micans sobre Thapsia villosa. Villalgordo, 31.5.2017.
Flor de jarilla (Helianthemum sp.) cubierta de ácaros rojos. Villagordo, 31.5.2017. 
Lagartija ibérica, parece una Podarcis gr virescens. Villalgordo, 31.5.2017.
Cerocoma schreberi. sobre Thapsia villosa. Villalgordo, 31.5.2017.
    Por la zona pudimos ver también rapaces como el aguililla calzada (Aquila pennata) y algunos aguiluchos laguneros (Circus aeruginosus). Y algún mamífero, como este corzo (Capreolus capreolus), especie que empieza a reconquistar la provincia de Albacete tras siglos.
Corzo (Capreolus capreolus). 31.5.2017.
Ajos púrpuras (Allium sphaerocephalon). Villalgordo, 31.5.2017.
    Volviendo ya, Pablo recomendó hacer una parada frente al Palacio de los Gosálvez para ver el famoso naranjo de los Osages (Maclura pomifera), de los pocos que hay en nuestra provincia. Se trata de un árbol procedente del sureste de Norte América. Seguidamente nos dirigimos a La Manchega, en Fuensanta, a ver el bosquete de quejigos (Quercus faginea), un lugar mágico que Gabriel quería que viéramos por si nos encontrábamos algún duende. El quejigo es un roble muy mediterráneo que vio mermadas sus poblaciones sobre todo en la Edad Media y Edad Moderna, sin embargo, se han conservado en zonas "olvidadas" y montañas altas, aunque es muy resistente a la sequía. Según Los bosques ibéricos, hay en Almería quejigos con menos de 350 mm de precipitación al año, creo recordar. La Manchega nos regaló varias escenas interesantes con sus correspondientes especies antes de ir a comer a La Roda.
Agalla de Andricus quercustozae. La Manchega, Fuensanta, 31.5.2017.
Fuscoria torulosa. La Manchega, Fuensanta, 31.5.2017.
Dedalera (Digitalis obscura). La Manchega, Fuensanta, 31.5.2017.
Quejigar de La Manchega, Fuensanta. 31.5.2017.
Emilio José mostrándonos el cambio de color al cortar un Xerocomus submembranacea. La Manchega, Fuensanta, 31.5.2017.
Phlomis herba-venti en La Manchega, Fuensanta, 31.5.2017.
    Después de estas caminatas, volvimos a La Roda a repostar. Comimos en El Rincón de Pepe por unos 10€ mientras comentábamos ideas naturalísticas entre todos y hacíamos la puesta en común. Dos horas después, nos encaminamos hacia El Carrasco, pero giramos hacia el paraje de El Concejo, un hermoso bosque de pinos piñoneros grandes y encinas, y llegamos al río de nuevo. Allí, paseando por el bosque de ribera, seguimos viendo cosas la mar de interesantes. El soto se oscureció con los intervalos nubosos que traían lloviznas a ratos.
Aethiessa floralis. El Concejo, La Roda, 31.5.2017.
Gorgojo lixínido. El Concejo, La Roda, 31.5.2017.
Escarabajos de las flores (Oxythyrea funesta y Tropinota squalida) sobre cardo mariano. El Concejo, La Roda, 31.5.2017.
Beleño negro (Hyoscyamus niger). El Concejo, La Roda, 31.5.2017.
Bosque de ribera, parece la selva tropical, en El Concejo, La Roda. 31.5.2017.
Vimos muchas hormigas Crematogaster scutellaris. La Roda, 31.5.2017.
    En este paseo, al salir de la vera del río, subimos la ladera para ir volviendo ya a los coches. Allí me fijé en una compuesta que identifiqué hace poco en unos páramos de la Sierra de Chinchilla, Jurinea humilis. Crecían también salvias, tomillos, lechetreznas y lastón. Nos detuvimos a observar y fotografiar unas cucharas de pastor (Rhaponticum coniferum), una de ellas venía con sorpresa:
Insecto palo (Pijnackeria sp.) sobre cuchara de pastor (Rhaponticum coniferum).
El Concejo, La Roda, 31.5.2017.
     Lástima que la cámara no me llegase para poder verle la parte final del abdomen y acercarnos a una identificación más precisa...
Aspecto del hábitat donde encontramos el Pijnackeria. El Concejo, La Roda, 31.5.2017.
    Finalmente, ya cansados, nos acercamos a un enorme pino piñonero que crece junto al río, al lado del puente del AVE. Era un ejemplar descomunal, creo que el más grande que he visto en mi vida entera. Una enorme mole de biomasa gimnospérmica que eclipsaba hasta la luz del astro rey...
Se puede ver a mi amigo Pablo en la parte inferior, a la izquierda del tronco,
para que os hagáis una idea del gigantesco tamaño de este árbol. La Roda, 31.5.2017.
La Roda, 31.5.2017.
Agalla de Aceria populi sobre álamo blanco, justo al lado del pino. La Roda, 31.5.2017.
Un pequeño escarabajo que vi por la zona, creo que es del género Galeruca. La Roda, 31.5.2017.
    Así concluyó nuestra excursión. Quiero dar las gracias desde esta entrada a María ('Meri Yeinn'), Pablo López Aracil, Rafa Torralba, Emilio José Salvador, Gabriel MJ, Juanan Herreros y Antonio Muñoz, que hicieron que el día fuese más especial todavía, entre bichos y plantas. La verdad es que el grupo de Facebook de Fauna y Flora de Albacete, que podéis visitar haciendo click aquí, es un lugar genial para conocer a otros naturalistas de la provincia y, sobre todo, para aprender mucho y salir con ellos al campo, que es lo que le da calidad al tema.

Gracias por leerme.

18 mayo 2017

Nuevas citas de flora (sorpresas) para la Sierra de Chinchilla y explorando la comarca Monte Ibérico-Corredor de Almansa

Lagarto ocelado (Timon lepidus), ayer en la Sierra de Chinchilla.
    Ayer (17.5.2017) fui con mi amigo Pablo López a bichear/plantear a la Sierra de Chinchilla. El día prometía, así que fuimos por la mañana a la zona del Cerro de San Cristóbal. Allí vimos bastantes cosillas, lo más interesante, una pareja de lagartos ocelados que salió despavorida de un terraplén.
El otro lagarto ocelado (Timon lepidus), ayer en la Sierra de Chinchilla.
    Cerca del repetidor, pudimos contemplar las vistas de Chinchilla desde lo alto del Cerro. Por allí pululaban pequeños animales, como las hormigas recolectoras (Messor barbarus) y una Empusa pennata.
Hormigas recolectoras (Messor barbarus) desgajando una piel de plátano. Chinchilla, 17.5.2017.
Empusa pennata, Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
    Resulta la mar de interesante contemplar todos estos pequeños seres aprovechando el buen tiempo, la floración de cientos de especies en la zona y el agua que ha caido estos meses pasados. Vimos varias especies de jarillas en flor: Helianthemum violaceum, Fumana ericifolia, Helianthemum hirtum... Da gusto ver cómo se van sucediendo las distintas floraciones, mientras que algunas empiezan a florecer al principio de la primavera y después decaen, otras especies necesitan temperaturas mucho más altas y sequedad para hacerlo, de ahí que algunas especies que se ven en flor ahora sigan estándolo a mediados de verano. Pudimos ver varias especies de jopo o "pijo" de lobo, como esta Orobanche amethystea que parasita al cardo corredor (Eryngium campestre):

Orobanche amethystea junto a la especie que parasita, el cardo corredor. Sierra de Chinchilla, ayer.
    Del Cerro de San Cristóbal fuimos directos sin entretenernos mucho a la zona de espartales, que es la que más me gusta. Allí volaban muchas mediolutos herrumbrosas (Melanargia occitanica), que ya vi hace unos días pero siempre se escapaban antes de llegar a ver qué especie eran, pero como ayer hacía bastante viento, conseguí capturarlas en forma de fotografía e identificarlas. La orquídea lagarto que presentaba en la entrada anterior seguía en pie, algo más pasada, pero todavía repleta de Heliotaurus. Allí observamos más flora y entomofauna interesante:
Ninfa de mántido. La de cosas que se ven si uno se queda quieto mirando el suelo...Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
Oruga de noctuido, desconozco la especie. Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
    También en esta zona encontramos plantas muy interesantes, algunas en plena floración, como Helianthemum hirtum, la curiosa compuesta que me presentó Pablo: Hedypnois rhagadioloides, Paronychia argentea, Gladiolus illyricus (por fin, andaba buscándolos), y una planta que no estaba en flor, que había visto en algún sitio ya, pero no sabía cómo se llamaba, el Astragalus clusianus, una planta muy espinosa que vive en zonas secas y semiáridas de la Iberia mediterránea:
Garbancillo (Astragalus clusianus), detalle. Sierra de Chinchilla, ayer.
    Y seguían apareciendo más artrópodos sin parar, algunos de ellos muy curiosos como los saltamontes cónicos (Pyrgomorpha conica), con dos libreas distintas.
Pyrgomorpha conica, forma parda. Sierra de Chinchilla, ayer.
Pyrgomorpha conica, forma verde. Sierra de Chinchilla, ayer.
Trichodes octopunctatus sobre lechetrezna (Euphorbia serrata). Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
    Después decidimos internarnos más dentro de la Sierra, donde no suelo ir, pero a zonas que he visto de lejos. Por esos rincones encontramos más flora y fauna.
Abejarucos europeos (Merops apiaster). Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
Allí, nos llevamos el primer sorpresón del día, una nueva especie de orquídea para la zona: la orquídea becada (Ophrys scolopax). Con esta son ya cinco las especies de Ophrys que tengo vistas en la zona, seis especies de orquídeas contando la Himantoglossum, y creo que debe haber más especies por ahí...
Orquídea becada (Ophrys scolopax). Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
Otro ejemplar de orquídea becada. Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
   Seguimos viendo muchísimas especies más de flores, contando rosales silvestres, cientos de linos blanco y azul, globularias, Onobrychis... así como más insectos. Me guardo algunas fotos, porque si no, no acabamos (jeje). Encontré un pequeño Trichodes leucopsideus sobre una flor de lino azul, y una colonia de Iberoformica subrufa, una hormiga endémica de la Península Ibérica, y también una mariposa Colias crocea.
Me resultó curioso el comportamiento de estas Iberoformica subrufa. Viven en sitios que reciben mucha insolación, caminan a toda velocidad, parándose a tramos. Iban siempre con las mandíbulas abiertas de par en par. Este par de la foto está así porque la hormiga de la derecha acudió veloz a morderle las patas al ejemplar de la izquierda cuando estaba enfocando  la hormiga que porta la semilla. Curioso, quién sabe qué tendrán en la mente.
Trichodes leucopsideus sobre lino azul.
Explorando, disfrutando como un crío.
    Y ahora, otra sorpresa botánica en la zona, bastantes matas de aristoloquia menor (meloncillos), Aristolochia pistolochia. ¡Maravillosas!
Aristolochia pistolochia, Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
    Decidimos volver al coche para seguir explorando otras zonas de la Comarca Monte Ibérico-Corredor de Almansa, no sin antes observar más flores y animales.
Jurinea humilis. Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
Gladiolo silvestre (Gladiolus illyricus) en el centro, tomillo (Thymus vulgaris) a la derecha y gamón al fondo.
Collalba rubia (Oenanthe hispanica). Sierra de Chinchilla, 17.5.2017.
    En Alpera, visitamos dos árboles singulares, un olmo común (Ulmus minor) y una poderosa encina en medio de un campo, una de cuyas ramas se había tronchado, pero seguía siendo imponente.
Olmo (Ulmus minor) singular en Alpera.
Encina singular en Alpera. Fotografía de Pablo López Aracil.
    Finalmente, nuestra aventura concluyó en las ramblas de la Sierra de Higueruela. Allí encontramos arroyos que no me imaginaba que pudieran existir por esa zona, con bosque de ribera (sauces, olmos, chopos, herbazales húmedos...) y más árboles singulares. Pero lo que más llamó nuestra atención fue encontrar varios rodales de dos orquídeas distintas: Limodorum abortivum y Cephalanthera damasonium, entre encinas, pinos piñoneros y álamos. En aquellas ramblas tan húmedas nos sorprendió ver lo verde que estaba todo y la humedad que reinaba, y avellanos junto al agua. Grandes chopos destruidos por el paso del tiempo y las talas de los hombres seguían en pie como podían.
Cephalanthera damasonium, Higueruela, 17.5.2017.
Limodorum abortivum, Higueruela, 17.5.2017.


El río Brandivino, digo, una rambla en Higueruela. 17.5.2017.
Un viejo chopo abierto en cuyo interior crecían setas, líquenes y vivían pequeños seres...
No me digáis que no es bonito el paisaje. Es La Comarca...
    Pablo y yo decidimos volver a casa hacia el final de la tarde. Disfrutamos como enanos y encontramos muchas especies sorprendentes de flora y fauna (teniendo en cuenta que quien escribe considera sorprendente hasta a un gorrión), como veis hice muchísimas fotos (más de 390 en la tarjeta de memoria) así que he tenido que omitir cientas. Cada vez me gusta más salir al campo y encontrar nuevos seres con los cuales compartimos esta existencia nuestra, uno se deja el antropocentrismo a un lado para sentir que forma parte de algo mucho más grande. A veces (me) viene bien desconectar de la vida humana e internarme en la naturaleza, donde lo que hay es verdadero, sin muros de desconfianza ni comportamientos fuera de lugar, y si es con buenas personas como Pablo, todavía mejor, ¿no?

Gracias por leerme.