domingo, 10 de abril de 2011

El zorro muerto

Hoy está el cielo azul y el sol brilla con fuerza, las amapolas se abren como con vergüenza, y las aves llenan la brisa de sutiles cantos primaverales. Pero hay un deje de tristeza en La Mancha, porque esta mañana, había un zorro muerto a un lado de la carretera. Estaba inmóvil y con los ojos cerrados, la cabeza hundida en una mata de tomillo, aspirando un olor eterno, el olor de la muerte imprevista, y el aire hacía bailar su mata de pelo dorado de la cola. El raposo, muerto para siempre, inerte como un peluche naranja. Incluso en la voz de los pájaros se percibe esa nostalgia por la vida de otro ser del bosque. No le dio tiempo a apartarse, se quedó inmóvil o calculó mal el tiempo para cruzar la calzada. Nunca lo sabremos. Las patas de terciopelo negro están encogidas debajo de su cuerpecillo de acero, como si durmiera dulcemente, y las orejas, como aleteando, parecen moverse en no sé qué bailoteo de alegría. Pero este zorro ya no se alegrará más. Porque lo han matado y nadie puede traerlo de vuelta. Ya no correrá tras de las perdices, ni olisqueará al erizo, ni chillará de impotencia porque no puede atrapar al lirón que corrió tras el tronco.

Las aves, con tristeza, se alejan en el horizonte.

7 comentarios:

  1. madre mia, verdaderamente, me he puesto en situación, me he imaginado todo....incluso me he emocionado!

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  2. Enternecedor relato, muy bien escrito, me encanta, si me permites suscribo y comprendo tus sensaciones ante el hallazgo... Gracias por pararte, por reflexionar, por contarlo, por hacernos pensar..., por hacerme sentir que no soy la única que se estremece ante los inocentes cadáveres de la carretera... Otros ni los ven..., hay demasiada prisa.
    Gracias Guillermo por darme a conocer este rincón tuyo, lleno de sensibilidad.
    Un abrazo.

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  3. Triste entrada, que se solucionaría con sólo ir más despacio y atento en las carreteras secundarias, sobre todo en la noche, que es cuando se mueve la fauna. Pero en fin, algunos te pasan como si les persiguiera el diablo y no les importa lo más mínimo. Jamás lo entenderé. No sé si es ignorancia o chulería.

    En fin, saludos.

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  4. Me hace mucho duelo encontrarme también zorros atropellados. Desgraciadamente es muy habitual.
    Bueno Guillermo, no dejes de deleitarnos con tus historias y con el corazón y empeño que les pones. El sentimiento de cada uno construye las situaciones de formas muy interesantes. Estas hecho un poeta.

    Saludos.

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  5. Hola Javi. Si vieras la cantidad de animales espachurrados que aparecen por ahí... aunque, qué te voy a contar si seguro que ya lo sabes. Lo peor son las liebres enormes o los conejos, que parecen pasteles de carne revueltos en el asfalto. ¡¡Qué rabia me da!! Hay que tener cuidado, hombre.

    Saludos.

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  6. El año pasado por estas fechas ya había visto tres zorros muertos en las carreteras del entorno de mi casa. Este año ninguno. Ni vivo ni muerto.

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