viernes, 16 de septiembre de 2011

El búho que quería aprender

No hace muchos días, en Albacete, me encontré con una profesora de mi (ex)instituto, donde me he formado durante estos dos últimos años. Ella me dio la noticia: un búho/lechuza se había instalado en uno de los plátanos que, como dos centinelas, vigilan la entrada de los profesores, y allí se pasaba el día durmiendo. Lo habían descubierto, se conoce, gracias a las egagrópilas que había esparcidas por el suelo. Supongo que sabréis qué es una egagrópila, pero para quien no lo sepa, lo explicaré: una egagrópila es una bolita de restos indigeribles (como huesos, pelos, espinas, etc.) que algunas aves regurgitan. Sin embargo, cuando yo he llegado, esta tarde, junto a uno de los dos árboles que tantas veces llegué a admirar mientras observaba la calle desde la clase de Francés, no había ninguna egagrópila. Una lástima, me habría gustado analizar alguna.
Ahí, entre las hojas del árbol de la izquierda...
Al animal, se conoce, le ha gustado el lugar. El pobre quería entrar al instituto para aprender, pero al ver el revuelo que se ha montado con los recortes y las añadiduras de horas, ha preferido quedarse en las puertas del centro. En fin, fuera bromas. Cuando he intentado vislumbrarlo, me han indicado el sitio donde se supone que utiliza de posadero durante el día, y allí... parecía que... ah no, era sólo un montón de hojas secas. ¡Espera! ¡Ahí está! En efecto, un búho chico (Asio otus) (me habían dicho que podría ser un búho real (Bubo bubo), pero lo dudé mucho, más normal era un búho chico, ¿no?) me miraba con ojos vidriosos. Me he puesto debajo de él y me ha seguido con la mirada... ese búho mágico que ha tenido la buena idea de instalarse en ese árbol justo el año en que yo me voy del instituto, del bachillerato, de la ciudad. Era un ave maravillosa y extraña, y aunque conocía su presencia gracias a plumas que he encontrado en algunos sitios, nunca había llegado a verlo en libertad. Porque es este un estrígido que ha querido intentar aprender y se ha quedado a las puertas de la enseñanza. Al comentarles que hay un búho tan cerca de nosotros, algunos se sorprenden: "¡Pensaba que vivían más en bosques y campos que en ciudades!". Yo también. Pero ahí está la prueba. Hay jardines y parques cerca, quizás busque ahí su comida, o incluso puede que haya micromamíferos más cerca, en el patio. Estos son los ciudadanos invisibles, los ciudadanos sin voz, que sufren el ruido y la contaminación tanto o más que nosotros. Siempre digo que tenemos más de lo que vemos, y que no sabemos lo que tenemos porque no sabemos verlo, miramos sin ver y a veces, la Naturaleza nos sorprende con imágenes como éstas, que podemos encontrar si sabemos mirar y escuchar con atención:




15 comentarios:

  1. Jope Guillermo, pues si te hubiera gustado analizar alguna egagrópila, aquí tengo todavía varias cajas de egagrópilas de búho real, que quedaron en el olvido por la imposibilidad de analizarlas a causa del trabajo.

    Es una auténtica pasada tener el búho chico a la puerta del colegio. Lo que hubiera dado yo por verlo en aquellos tiempos de colegio, cuando Félix y Aurelio, capturaban uno con su trampeo tan rudimentario.
    Cómo disfruto de la ilusión de la gente contando sus historias con la fauna, que más se puede pedir.
    Muy guapa la entrada Guillermo.

    Saludos.

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  2. En los centros de enseñanza suele haber mucha fauna, además de la humana ;)Como mencionas hay micromamíferos que acuden a los restos de comida de los patios, también lo hacen un buen número de especies de aves, hasta gaviotas.
    Una suerte poder disfrutar del búho. Saludos

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  3. No sé si el búho chico quiere aprender o sabe demasiado y por eso se ha instalado a las puertas de un instituto, donde siempre habrá comida y animales que vayan a por ella.
    Imagino cuanta fauna tenemos en las ciudades y no nos enteramos.
    Un saludo.

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  4. -Javi: sí, es una pasada, y justo viene a instalarse cuando yo me voy. Pura potra (ironía). Un saludo.

    -Miguel: sin embargo, el campo está a unos 2km de distancia, y en Albacete hay muchas zonas verdes. No sería un mal sitio para descansar, y si por la noche aparece algun ratoncico que se coma un buen bocadillo de chorizo... ;)

    -Valverde de Lucerna: cuántos animales habrá cerca y no sabemos que están... por algo llaman a Albacete "la ciudad compartida". Un saludo.

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  5. Y muy cerquita de Albacete, la vida sigue...En la granja escuela en la que trabajaba, en Tobarra, diseccionábamos egagrópilas en el taller de Naturaleza que dirigía, y encontrabas cosas fantásticas. De todos modos, explicarles a los niños que las echan por la boca, como que les costaba entenderlo.
    Muy buen reportaje Guillermo¡¡¡

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  6. Gran entrada Guillermo ! Me encantan las fotos y la pasión que le pones al ecribir, sigue así !

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  7. Precioso relato, no sólo es la crónica de un avistamiento, es toda una lección de ecología...
    Alguna vez he visto mochuelos, pero nunca he tenido el placer de ver a esta rapaz nocturna, gracias por hacernosla conocer.
    "miramos sin ver...", ¡cuánta razón tienes! Menos mal que contamos con gente como tú que intuye, escruta, ve, fotografía e ilustra a esos "ciudadanos invisibles".
    Un abrazo.

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  8. Qué bonito! Qué guapo! Qué todo! Me encanta! Aquí donde vivo yo a veces veo alguna nocturna, pero tan de pasada que no me da tiempo a saber qué es. Me hace una ilusión tremenda verlas (siempre volando). Aunque ésto es ciudad, aquí tienen algo de campo cerca, que nos divide del pueblo contiguo.

    Saludos!

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  9. -Transi: yo nunca había visto un búho chico al natural, son aves preciosas. Y ahí, tan cerquita..! Imagínate la cantidad de seres que ocultan los árboles de nuestras calles y que no llegamos a ver. Un saludo.

    -Miazuldemar: en Albacete hay lechuzas por las calles, sé de un muchacho al que se le coló una en su cuarto de baño y pasó allí la noche. Este búho chico está en el árbol de mi insti, que está a las afueras casi (o lo estaba hasta hace pocos años) y tiene jardines enormes y parques al lado. Es una suerte, la verdad. Un saludo.

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  10. El buho es la atracción del instituto, esperemos que nos traiga sabiduría en estos tiempos tan duros. Enhorabuena una vez más por tu blog. Saludos. Luis

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  11. ¡Qué simpático el buhito! saber mirar siempre tiene recompensas.Enhorabuena por esta!

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  12. Uyyyy, qué fotazas más buenas.
    Sólo he tenido un par de encuentros con el chico, más que encuentros fueron tropezonne y nos asustamos los dos. Vivía en un encinar.
    Saluudos!

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  13. Hola Guillermo. He flipado con tu Blog. Lo del saúco me ha tocado (en mi niñez los caminos de nuestra finca familiar estaban jalonados de esta maravillosa planta). Tengo ahora una finquita en Toledo y los estoy poniendo en las lindes.
    BUHO CHICO:Que maravilla... En dos chalets que construíamos en un campo de golf de Motril, tuvimos el tiro exterior hecho sin rematar por debajo, de la típica barbacoa exterior de obra. Así un año..mi sorpresa cuando me percato del montón de egagrópilas debajo. Habíamos tenido uno todo el año durmiendo dentro del tiro, en un redondo de hierro que lo cruzaba, allí con todos los albañiles,ruido,
    actividad humana sin parar 2 metros debajo suya. Estos son como las garduñas, les gusta meterse donde viven los humanos, fascinante. SALUDOS DESDE ALMUÑECAR.

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  14. Me encantan las fotos, adoro a los buhos, aunque aun no tuve el privilegio de fotografiar a ninguno. Pero muy buenas fotos, logras captar toda su belleza

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    1. Hola Arantxa. Gracias por tu comentario. Yo, de momento, de las especies ibéricas, solo he podido fotografiar al mochuelo y al búho chico, la verdad es que los demás son difíciles de "afotar".
      Un saludo.

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