lunes, 26 de marzo de 2012

Anfibeando

    En ocasiones, las personas buscamos cosas que necesitamos ver, porque son esenciales para nuestro conocimiento sobre el mundo, y a pesar de que insistamos, no llegamos a encontrarlas. Mucha gente no entiende por qué mis amigos y yo buscamos "cosas" en charcas y estanques, pero ese tipo de gente es exactamente el que no se mete en nuestros blogs sobre naturaleza, así que todos entenderéis el interés de encontrar anfibios, aunque nos sea muy difícil de explicar.
    "Tiene que llover, tiene que llover", "Qué buen día hace, cuánto sol", oímos y decimos últimamente. Sí, tiene que llover. Es cierto, estamos teniendo una serie de días buenos que son algo anormales y para nada favorecen a la fauna anfibia. Unas nieves en La Mancha y alguna que otra minilluvia torrencial ayudan para rellenar pequeñas charcas donde desovar. Pero bueno, como digo siempre "podrán cortar todas las flores, pero jamás detendrán la primavera" y, con menos agua que de costumbre, los sapos corredores se agolpan en las charcas y ya se empiezan a escuchar sus cantos, secundados por los de las ranas comunes y los de los sapillos moteados.
Sapo corredor macho (Epidalea calamita) en "posición Guille".
   El sapo corredor (Epidalea calamita) es un robusto anfibio muy común en nuestra región. Le gustan las zonas arenosas, pero es posible encontrarlo casi en cualquier lugar. Probad a acercaros una de estas noches a alguna charca cercana. Seguro que podréis escuchar un conciertazo de algún macho de sapo corredor en busca de una hembra a la que acoplarse. Son bastante fáciles de reconocer; bastante más pequeños que el sapo común (Bufo bufo) (de hecho, hasta hace poco, ambos formaban parte del mismo género), poseen una línea clara que les recorre la espalda y sus pupilas son horizontales, el iris es verdiamarillo. Rara vez saltan, prefieren desplazarse mediante pequeñas carreras. Sus puestas son parecidas a las del sapo común.
En esta foto se observa con bastante claridad la línea longitudinal de la espalda del sapo corredor, de color amarillento.
   En algunas charcas ya se pueden observar las puestas del sapillo moteado (Pelodytes punctatus). De aspecto parecido a una pequeña rana verrugosa con pupilas verticales, el sapillo moteado tampoco falta a sus conciertos nocturnos primaverales. El desove tiene lugar en sitios de lo más variado: piletas, estanques, arroyos, y en la montaña es fácil encontrar las puestas en cuencas de deshielo.
Puesta de sapillo moteado (gracias, Julio, por hacer sombra con la mano)
La época de reproducción de ambas especies va desde primavera hasta otoño, pero en el el litoral mediterráneo varía más. Nuevamente, observamos que dependen en gran medida de las charcas temporales. Ocurre a veces que la charca se seca y los renacuajos que se desarrollaban en ella mueren, pero debido a la amplia época reproductiva de los sapos, todavía pueden continuar desovando en nuevas charcas más resistentes.

   Con semejante acumulación de ranas y sapos en las charcas, los depredadores no dejan pasar la ocasión y aprovechan las noches de cantos para zamparse algún distraído cantor. Es el caso de esta culebra viperina (Natrix maura) que encontramos la otra noche en el borde de una charca en San Vicente del Raspeig. Al verse capturada, preparó su peculiar mecanismo de defensa: como no muerde, intentó restregar sus mmmhh... partes íntimas, por donde acababa de expeler su apestoso contenido intestinal, con la mano capturadora. Como no queríamos importunarla demasiado, la soltamos en seguida para que siguiera nadando en busca de anuros deliciosos. Nos dimos cuenta de que al ejemplar le faltaba una sección de la cola, quién sabe cómo la habría perdido.
;)
Los coros de los sapos se alargan hasta poco antes del amanecer. Mientras tanto, mochuelos, ratas y culebras se aprovechan del festín; pero los peores ataques a las poblaciones de anuros y urodelos (en cristiano, ranas y sapos y tritones) son los que realizamos nosotros (¡para variar!). La pérdida de su hábitat es el principal agente que amenaza la supervivencia de los anfibios en la Península Ibérica, así que os animo a conservar y a construir charcas para que nuestros anfibios puedan [sobre]vivir. En el jardín, en el patio, en el campo, ayudar con pequeños estanques repartidos por toda la geografía ibérica pueden reducir las posibilidades de extinción de nuestros pequeños vecinos. Así que ya sabéis, desempolvad las palas y ¡al ataque! Que los conciertos de los anuros inunden la atmósfera de vuestras noches.
Detalle de la cabeza de un sapillo moteado (Pelodytes punctatus).
Pelophylax perezi que encontramos en un riachuelo de San Vicente del Raspeig. 

13 comentarios:

  1. Unas fotos muy buenas de los anfibios y una entrada muy entretenida sobre algunos de los anfibios de nuestra fauna. No por desconocidos dejan de ser interesantes.
    Saludos

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    1. Gracias Pini por tu comentario. La verdad es que hay muchas cosas que desconocemos y que son interesantes y maravillosas.
      Un saludo.

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  2. Interesantisima entrada y con mucha razón respecto a los anfibios.
    Aunque creo que es obvio y cualquiera puede verlo, las fotos son fantasticas y quien diga lo contrario miente jaja.

    salu2

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  3. Fantásticoooo!!!!
    Vaya pedazo de entrada que has hecho amigo,de cuerdo en todo contigo.
    La foto de la Natrix (ya te lo comenté en otro sitio)es una maravilla.
    Saludos.

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    1. Sí, Xurde, vi que comentaste en el Flickr. La verdad es que fue una sorpresa verla, no nos la esperábamos, pero analizando la situación, estaba claro por qué estaba ahí... ¡menudo festín!

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  4. Estupendas fotos sobre unos animales por desgracia cada vez mas escasos. Saludos

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    1. Por desgracia, son de los animales más amenazados que podemos encontrar en la Península Ibérica.
      Un saludo y gracias por el comentario.

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  5. Muy interesante Don Guillermo. Y vaya fotazas.
    Saluditos!

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    1. Muchas gracias Mamen! Como ya viste las fotos antes de la entrada, pues todo pierde la magia ♥JAJA!
      Un besete.

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  6. El fotógrafo es bueno sin duda, pero, la cámara hace unas fotos de cerca que son demasiado, me gustan tanto como aquella que hiciste del ratón de campo.
    Cada vez que sales al campo, traes todo o casi todo lo que te propones pero, cuando lo comentas con esa continuidad tan entretenida y con anécdotas incluidas, me entran incluso ganas de coger la pala y excavar pozas para los anfibios, lo que ocurre es, que me siento para que se me pase. Bueno, fuera bromas, alguna vez he hecho algún pocillo.

    Eres imprescindible Guillermo y me lo paso bien con tus historias, por supuesto, creativas, documentadas y mentalizadoras.

    Saludos.

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    1. Donde esté una buena cámara, que se quite el fotógrafo JAJA!
      Recuerdo la foto del ratón de campo, menudo bichillo, no se estaba quieto.
      Claro que sí, lo mejor es potenciar lugares para que la fauna se guarezca. ¡¿Cómo que te sientas para que se te pase?! Ay si yo estuviera por ahí...
      Gracias por tus comentarios, los valoro mucho, para tu información. Son muy encouraging. No sé cómo se dice en español.

      Un abrazo y ya sabes, aquí eres siempre bienvenido.

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  7. En efecto, crear pequeñas charcas, aunque sean temporales, o casi mejor, que sean temporales para que no sean invadidas por peces, es fundamental para la supervivencia de los anfibios. En la mayoría de nuestra geografía están desapareciendo los pilones (sustituidos por bañeras) para dar de beber al ganado, los arroyos de las cunetas son canalizados hacia el alcantarillado, las charcas desecadas y cada vez hay menos espacio para la fauna y flora acuática.
    Ver cómo una charca nueva, sea en el campo o en un jardín, es colonizada por las diferentes especies es fascinante y toda una lección de ecología.
    Saludos.

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