viernes, 2 de enero de 2026

El arrendajo euroasiático en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha: observaciones e indicios de cría

Arrendajo euroasiático (Garrulus glandarius). Enero de 2022.
Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, Albacete.

El arrendajo euroasiático es una especie que ya forma parte de la ornitofauna del Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, aunque su presencia no siempre resulta evidente para el visitante ocasional. De forma natural, este córvido aparece, normalmente, ligado a masas arboladas maduras, donde encuentra refugio, alimento y zonas adecuadas de cría. Puede ser especialmente abundante en encinares o cultivos tradicionales de huerta que intercalen masas forestales, y donde aparezcan frutos de los que pueda alimentarse en otoño e invierno (bellotas, nueces, avellanas...), e insectos en primavera y verano. Es destacable, como buen córvido, su capacidad de adaptación a nuevas fuentes de alimento en entornos antropizados. Su detección depende a veces más de la atención del observador que de la abundancia real del animal, sobre todo por sus vocalizaciones, que constituyen el principal indicio de presencia, y puede dar una falsa idea de sobreabundancia en el territorio. Sus reclamos ásperos y penetrantes (kraaaak!) al moverse en grupo son fáciles de reconocer.

La presencia del arrendajo en el JBCLM es el resultado de un progresivo proceso de colonización que he podido seguir de forma directa durante estos últimos cinco años. Al ser una especie eminentemente forestal, sumado a su inteligencia córvida, su aparición aquí parecería estar ligada a la maduración del arbolado y a la disponibilidad creciente de recursos alimenticios.

Mis primeras observaciones de este animal en la zona sur de la ciudad de Albacete se remontan al año 2020, cuando detecté un ejemplar un día de mucha niebla del mes de febrero durante unos muestreos en el Parque Periurbano de "La Pulgosa". Seguramente otros observadores de aves de la zona ya habrían localizado esta especie incluso en urbanizaciones cercanas, antes que yo. Aquel avistamiento inicial me sugirió la presencia de individuos en dispersión explorando nuevos territorios. Poco después, comenzaron las observaciones dentro del propio JBCLM.

Durante 2022, las observaciones de arrendajo se hicieron más regulares y pude constatar la presencia de una pareja. Ambos ejemplares aparecían casi siempre por la misma zona del JBCLM: las recreaciones de encinares béticos meso y supramediterráneos, manchegos y zonas aledañas. Mostraban comportamientos compatibles con la reproducción, pero no pude documentarla oficialmente.

Arrendajo euroasiático. JBCLM. Enero de 2022.
A pesar de ello, en los años posteriores, las observaciones apuntan claramente al éxito reproductor de la especie en el JBCLM. En distintas ocasiones, se han detectado grupos de tres y cuatro ejemplares desplazándose juntos, con sus característicos reclamos sociales. Un patrón difícilmente atribuible a ejemplares colonizadores, sino a adultos con sus jóvenes. 
Arrendajo euroasiático. JBCLM. Diciembre de 2025.
La actividad de estas aves este invierno 2025-2026 me está resultando especialmente llamativa, principalmente en la zona de los frutales, como decía, siendo evidente que su presencia en esa colección está ligada a la disponibilidad de alimento. 

En enero de 2026, he podido ver un ejemplar comiendo un fruto que me pareció inicialmente una nuez, pero al mirarlo en las fotos creo que podría ser un fruto de níspero (Mespilus germanica). El arrendajo sujetaba con sus patas la comida y la picoteaba, sobre las ramas de una cornicabra:

Arrendajo euroasiático. JBCLM. Enero de 2026.

Arrendajo euroasiático. JBCLM. Enero de 2026.
Este aprovechamiento de los recursos del JBCLM confirma su capacidad para explotar alimentos duros, así como su papel como dispersor de semillas. Bien conocida es la costumbre de esta ave de recolectar bellotas e ir enterrándolas como futuro alimento (si bien, siempre olvida un gran porcentaje y muchas de ellas acaban germinando), de ahí el epíteto de "glandarius", que quiere decir "bellotero". Este comportamiento contribuye a la regeneración vegetal de muchas zonas boscosas.

En conclusión, la evolución de la presencia del arrendajo en el JBCLM, desde observaciones puntuales hasta los claros indicios de su reproducción y el uso intensivo de este espacio, me da qué pensar sobre cómo determinadas especies forestales pueden establecerse con éxito en enclaves naturalizados, donde hace 20 años no había ni un árbol. El seguimiento continuado permite documentar su presencia y los procesos ecológicos que los recién llegados desarrollan en el JBCLM. Es interesante confirmar la llegada de nuevas especies animales, así como su establecimiento y cría y ver cómo varía a lo largo de los años. Quizá la llegada del arrendajo al sur de la ciudad de Albacete y su establecimiento en La Pulgosa y en el Jardín Botánico le sirvan como catapulta poblacional para conquistar otras zonas verdes urbanas de la ciudad, como ha pasado con otras aves similares en otras ciudades (urracas, por ejemplo, en grandes ciudades españolas). Quién sabe si, de aquí a 20 años, veremos arrendajos paseándose por los céspedes del centro de la ciudad como si tal cosa.

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