martes, 20 de enero de 2015

Ciervos, buitres y águilas | Por la Sierra del Relumbrar

    Eternas laderas de rojiza piedra metamórfica cubiertas de encinares y jarales nos recibían a -6º C el pasado día 7 de enero. Andábamos en busca de grandes rapaces ibéricas y otros representantes de nuestra fauna, así como otros pajaricos y cuadrúpedos. 
Macho de ciervo rojo (Cervus elaphus).
Ciervas rojas (Cervus elaphus).
    Entre la espesura del paisaje, tras las vallas cinegéticas de las fincas, al borde de los vallejos donde se acumulaba la niebla, unos ojos nos miraban tras los enredos del vapor en los tallos de romeros, jaras y encinas. La enhiesta cuerna, irguiéndose como un roble, coronaba la testa del gran venado. No muy lejos de allí, un grupo de hembras pastaba, devorando crujientes brotes de hierba entre el pedregal. En los altos riscos de un abrupto macizo cercano, cubierto de encinas, un grupo de buitres leonados (Gyps fulvus) descansaba tranquilo, esperando a que el sol se alzara más. 
Invierno en Sierra Morena.
    La fría mañana de enero sorprende a los naturalistas que se adentran en la Sierra Morena albaceteña, a la cual la fauna y flora locales ya están acostumbrados. No muy lejos de los buitres, en un árbol raquítico a unos metros de ellos, la gran águila ibérica, el águila imperial (Aquila adalberti), observaba sus dominios. Nos detenemos a observar. Me gusta sentir a los animales cerca, aunque simplemente sean un punto negro y blanco en el oscuro encinar, un canturreo carraspeante de una curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) escondida dentro de un grueso lentisco, o un lejano grupo de jabalíes en busca de bellotas que todavía no hayan sido escondidas o comidas por los demás animales... Mientras se alzaba el sol, subiendo lentamente (muy lentamente) la temperatura y los animales seguían haciendo aparición, me detuve a observar las plantas que crecían al borde del monte.
Cencellada sobre lentisco (Pistacia lentiscus).
Jaguarzo negro (Cistus monspeliensis).
Torvisco o matapollos (Daphne gnidium).
    Algunos pajarillos también hacían su aparición entre las heladas ramas de los lentiscos. Pude avistar el rápido vuelo de una curruca cabecinegra, un curioso petirrojo (Erithacus rubecula) y una tarabilla europea (Saxicola torquatus).
Tarabilla europea (Saxicola torquatus).
    Entre los sonidos matinales se distinguía el griterío del córvido social, el rabilargo ibérico (Cyanopica cooki), una urraca multicolor cuyo pariente más cercano, del cual se ha reconocido como especie distinta, habita en la India. Su bello plumaje beige, negro, blanco y azul pone una nota de color en el monte mediterráneo, y no deja lugar a dudas a la hora de identificarlo.
Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki), llamando.
Un par de rabilargos ibéricos (Cyanopica cooki), de un grupo de varios ejemplares.
Rabilargo ibérico (Cyanopica cooki).
    Resulta muy interesante observar las idas y venidas, los jugueteos y revoloteos de estos córvidos tan gregarios e inteligentes. La solana matutina ya había calentado la parte superior del chaparral, pero en rincones a la sombra todavía quedaba hielo. Las jaras pringosas empezaban a aliñar el aire con su característico olor ladanífero y unas cristalinas gotas relucían en los rojos frutos de un madroño cercano. 
    La vida seguía su curso conforme avanzaba el día, y los buitres ya habían empezado a volar a mediodía. Decenas de buitres leonados surcaban los cielos que coronan los encinares, moviéndose curiosos hacia nosotros, cada vez a menor altura, sin un aleteo, dejándose llevar por las corrientes atmosféricas. Permanecí quieto observándolos, deleitándome con el sonido que hacían al acariciar el aire con sus fuertes plumas.
Buitre leonado (Gyps fulvus).
Buitre leonado (Gyps fulvus).
Buitre leonado (Gyps fulvus).
Buitre leonado (Gyps fulvus).
El vuelo de los leonados.
     Uno de los buitres, aunque no nos dimos cuenta en aquel momento, llevaba marcas alares. Según investigó Rafa al descargar las fotografías del ejemplar, se trataba de un ejemplar hembra marcada por el Gobierno de Aragón. Anteriormente, ese ejemplar se había observado en La Rioja, Zaragoza y Córdoba. Podéis leer más en esta entrada en El Nido de Rafa.
Doradilla (Asplenium ceterach), un helecho que me sorprendió mucho por su ubicación, en un hueco entre rocas, pero bastante expuesto al calor y a la insolación. Se aprecian también algunos líquenes típicos que aparecen en esta zona.
Enebro de la miera (Juniperus oxycedrus).
    La lista de aves iba creciendo conforme avanzaba el día, ya habíamos visto tres de las cuatro grandes rapaces observables en esta época en la Sierra del Relumbrar: un águila real (Aquila chrysaetos), águila imperial ibérica y buitre leonado, pero aún quedaban horas de paseo ininterrumpido y observación de vida salvaje en todo su esplendor.
Ciervos y un jabalí (Sus scrofa).
Los dominios de la imperial.
    Desde el Este, de repente, una nube de buitres comenzó a llegar. Y las águilas comenzaron a cantar. Un graznido como de cuervo que resonaba por todo el monte, "cloc, cloc, cloc, cloc". Un aviso. Estas son mis tierras, podéis pasar pero no os quedéis. Y entonces vino ella, alzando el vuelo. La negra rapaz, de ancha silueta y blancos hombros. Por allí volaba el águila imperial ibérica, planeando, girando, contemplando la tierra. 
Águila imperial ibérica (Aquila adalberti)
Lo cierto es que tuvimos buenas vistas, no de las mejores, pero siempre se agradece reencontrarse con este fantasma que regresa. Tampoco hacía falta molestar ni entrar en terrenos privados, donde estábamos era un lugar decente para observar sin molestar. Y así fue como Jess bimbó al águila imperial ibérica. Yo he de reconocer que cada vez que vuelvo a ver una, es como si nunca la hubiera visto antes, un reencuentro, una especie de vivencia mística en la que experimento muchas sensaciones (mentales sobre todo, y dentro, en el corazón) a la vez. Era emocionante.
    De lejos se oían los berridos, suspiros y gruñidos mientras los jabalíes hozaban campos aledaños. Algunos otros paseriformes también dejaron verse, como el verderón común (Chloris chloris), el pinzón vulgar (Fringilla coelebs), el triguero (Miliaria calandra) o el gorrión chillón (Petronia petronia).
Verderón común (Chloris chloris).
    Entretenidos mientras observábamos águilas y buitres, en un alto risco, una cabra montesa (Capra pyrenaica) contemplaba el panorama. En una ladera, descubrimos una forma blanca que nos llamó mucho la atención. Tras mirar bien y hacer fotos y darle al zoom, descubrimos que se trataba de una cierva blanca completamente, un magnífico individuo albino. Nos preguntamos cómo es posible que sobreviviera ahí siendo tan llamativa, pero puesto que no hay depredadores naturales, concluimos en que es posible que se mantuviera allí por interés, porque a los cazadores les haría gracia verla y todavía no le habían hincado la bala. La cierva albina se encontraba junto a otro grupo de ciervas, que la aceptaban como una más. Mucho más cerca de nosotros, a la sombra de unas carrascas, un personaje de aspecto más otoñal nos sorprendía: un cuesco de lobo (Lycoperdon). Los cuerpos fructíferos de este hongo, al madurar, presentan un aspecto grisáceo con forma de bolsa hinchada y una abertura en la parte superior. Cuando algo, por ejemplo, gotas de lluvia, cae sobre él, las esporas salen disparadas desde dentro a través de esta boquilla.
Cuesco de lobo (Lycoperdon).
"Vareto", ciervo rojo (Cervus elaphus).
Ciervas (Cervus elaphus).
    Mientras nos deleitábamos con la presencia de unos ciervos cercanos, y dándome cuenta de que quedaba poco tiempo para que nos fuéramos (el sol comenzaba a bajar), eché un vistazo rápido con los prismáticos, barriendo el horizonte alrededor, centrándome en los picos cercanos. Un ave oscura, parda tirando a negro, volaba a unos quinientos metros de nosotros, confundiéndose con el fondo de riscos salvajes. ¿Era aquello...? Parece un buitre leonado, pero tiene algo que no me convence. Rafa, creo que estoy viendo un buitre negro, le dije a mi amigo en voz baja. Pues sí, me contestó. Por fin veía a una de las aves ibéricas que más me ha costado ver, y allí, lo tenía delante, en un día cualquiera de pajareo por mi tierra, el gran buitre monje, el buitre negro (Aegypius monachus) volaba tranquilo sobre los montes.
Foto testimonial del joven buitre negro (Aegypius monachus).
    Esta especie todavía no cría en la provincia de Albacete, pero cada vez es más común verla por la zona oeste. Incluso, hace menos de dos años se vio uno en Chinchilla, un individuo joven, y se han ido observando cada vez más por la zona centro. Esperemos que siga expandiéndose y recuperando viejos territorios.
    En fin, ahí estaba yo, pensando que por fin podía tachar al buitre negro de la lista, pues era el último buitre ibérica que me quedaba por ver. Fue una experiencia muy agradable.
    El día acababa y, como siempre que vamos a esta zona, nos sentimos complacidos, vimos mucho, sentimos mucho y, como siempre, aprendimos mucho. Los montes se doraban conforme los rayos de sol se volvían más horizontales, y los herbívoros se extendían por los campos aledaños, en busca de brotes verdes. Fue una jornada completa y estupenda.
    Si queréis ver más imágenes de aquel día, podéis entrar al blog de Pink Cuckoos y El Nido de Rafa. Más información sobre la naturaleza de esta zona, en esta otra entrada.
Parte de una piara de jabalíes (Sus scrofa).
Ciervo inmaduro y dos jabalíes internándose en la espesura.

5 comentarios:

  1. Me encanta este post, hay fotos increíbles. Si tuviera que elegir me quedaría con la del ciervo rojo y la del buitre leonado.
    Tienes un don Guille, por como vives, por como describes cada paso que das con tu cámara y tus prismáticos. Que bonito tiene que ser disfrutar de estos momentos en pleno campo abierto, con tanto verde y tantos animales habitando el cielo, las ramas o las montañas.
    Te admiro y te admirare siempre porque siempre seras un gran naturalista y una gran persona.
    Un abrazo muy grande querido Gui.
    Te quiere.
    Parisina.

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  2. Qué envidia me da ver esas fotos y cómo describes cada detalle.
    A ver si algún día tenemos la oportunidad de ir al campo juntos :)

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  3. Muy bueno Guille...Me alegra mucho que des a conocer nuestros tesoros naturales.

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  4. Hala! que pasada de entrada, los buitres, la imagen del valle con las carrascas, me han dado escalofrios, y como siempre, muy bien aderezada con tu prosa.

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  5. Me encanta vuestro blog, es muy interesante y nos sirve de guía. Seguid así! Un saludo

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