domingo, 12 de marzo de 2017

En el espartal con Miguel y Paola

Culebra lisa meridional (Coronella girondica). El primer ejemplar que veo.
    Ayer fui junto con Paola y Miguel Domenech (Biodiversidad Virtual) a "mi" espartal de la Sierra de Chinchilla. Digo "mi" porque he ido tantas veces ya, que es como si me conociera cada piedra y cada planta y, aun así, siempre que voy descubro alguna especie que no había visto antes. Hoy ha sido uno de esos días. Este mismo espartal aparece muchas veces en este blog.
    Se nota que todavía es pronto, que el frío invierno aún pega coletazos, pero los primeros indicios de la primavera ya se hacen notar: algunas florecillas sueltas al borde de los campos de cultivo, las hormigas cada vez más excitadas bajo las rocas, el canto de algunas aves como el carbonero común, los vuelos de los críalos, las primeras hojas del gamón, los nuevos brotes del tomillo... En el aire templado de estos días se respira una sensación de cambio.
    Bajo las piedras, donde la humedad es algo mayor durante el día, se refugia la escolopendra menor (Scolopendra oraniensis). Me permito la licencia de ponerle nombre en castellano a este curioso artrópodo, primo-hermano de la escolopendra mayor, más conocida, Scolopendra cingulata. Es una especie repartida por la Península, que prefiere zonas secas y soleadas y que no suele fallarme. En lo más tórrido del verano, sin embargo, me cuesta más encontrarlas.
Escolopendra menor (Scolopendra oraniensis).
    Las hormigas también empiezan a subir a las cámaras superiores de sus galerías. Ayer pudimos observar tres especies, una que me cuesta mucho identificar, de tamaño minúsculo y color amarillo, unas Cataglyphis sp. (abdomen hacia arriba) y otras Aphaenogaster sp. (abdomen hacia abajo y cabeza ovalada).
    Íbamos buscando algún ortóptero o empusas, sin embargo, solamente vimos algunos Pyrgomorpha conica, una especie que, por cierto, nunca había visto en la zona, aunque según Miguel, es una especie más común de lo que parece.
    A lo lejos, vimos un pequeño grupo de cabras montesas (Capra pyrenaica) que nos miraron y después continuaron su camino hacia los pinos.
    Encontramos bastantes maquílidos, unos insectos primitivos que parecen gambas terrestres y que pueden desplazarse a saltos.
Maquílido (difícil de identificar).
    Otros animales que vimos fueron algunos ácaros de terciopelo (Trombidiidae) y arácnidos, una enorme araña cangrejo del género Xysticus que encontramos bajo una piedra o este saltícido que aún trato de identificar:
Saltícido sin identificar.
    El sol se ponía y la oscuridad empezó a inundar la zona, así que decidimos volver. Fue cuando nos topamos con la culebra lisa meridional (Coronella girondica) atravesando un sendero del espartal. Estuvimos un rato con ella y después procedimos a dejarla tranquila. La culebra lisa meridional, aunque está bastante extendida por el Mediterráneo occidental, es una serpiente que nunca había visto, de hecho, pensaba que no era muy común. Con esta especie, ya son tres las que he visto en la zona. Y así concluyó el pequeño paseo. Para esta semana hay previstas lluvias y temperaturas bajas, así que todo volverá a tranquilizarse y la floración de muchas especies se retrasará unos días, así como la aparición de muchos invertebrados.

2 comentarios:

  1. Genial como siempre Guillermo! Encantadisima de volver a leerte! Un abrazote.

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  2. Bueno, visto lo visto, no penes. Pronto tendrás bonitas sorpresas con las que deleitar tus avistamientos y, quién sabe, hasta algo nuevo que descubrir y compartir para delicia nuestra.

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