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06 agosto 2017

Safari nocturno en A Franqueira

    Llegamos tarde a A Franqueira. En medio del bosque, se oía de vez en cuando el roce de las hojas entre sí cuando pasaba el viento. Hablábamos en voz baja, con las luces bajadas para reducir nuestro impacto en la fraga.
    Al final de la carretera, vimos marchar por la negra lejanía una serie de puntitos de luz que avanzaban de oriente a occidente, uno tras otro, conservando siempre una distancia igual entre sí. Alfonso exclamó sobresaltado: "Así Dios me salve como es la Santa Compaña". "Es", dije yo. ...
    En realidad, no ocurrió eso, pero no puedo negar que, por lo menos yo, tenía en mente la imagen del Cortejo de las Ánimas que contemplaron Xan de Malvís, también conocido como el bandido Fendetestas, y el alma en pena de Fiz Cotovelo, en El bosque animado. Siempre desde un punto de vista literario y no supersticioso.
    Presentíamos que iba a ser una buena noche naturalística y así fue:
El primer animal que vimos, un opilión gigantesco que jamás había visto: Gyas titanus. Los opiliones son arácnidos, pero no pican ni tienen veneno.
Coelometopus clypeatus, identificado por Jonatan Antúnez.
Rana patilarga (Rana iberica).
Larva de salamandra (Salamandra salamandra). La primera vez que veía esta especie.
    Me encantó ver decenas de cárabos, pero los escarabajos, no los búhos. Los cárabos son escarabajos depredadores que corretean por el suelo en busca de pequeños animales que llevarse a las mandíbulas. Son criaturas crepusculares o nocturnas y por el día se esconden en grietas o bajo piedras o el musgo. Es realmente extraordinario ver un cárabo corriendo por el campo a plena luz del día, ya que no les gusta nada la luz, y prefieren evitar los grandes calores del verano o el frío invernal. A veces se les observa durante el día, en el campo, pero solo en ocasiones especiales, como cuando está nublado y no brilla mucho el sol. Vimos varias especies de Carabus, todas preciosas y nuevas para mí. Normalmente los veíamos por el suelo, pero una vez, al mirar hacia arriba, vimos uno caminando hacia abajo, a varios metros del suelo, sobre el musgo que cubría un abedul: estaría explorando la vida, conociendo nuevos senderos en el bosque de las meigas... Bromas aparte, nos sorprendió esa circunstancia, porque son criaturas que prefieren andar por el suelo.
Carabus cf arvensis.
Carabus cf arvensis.
Carabus lineatus lateralis
Lithobiidae
    Nos íbamos acercando a un regato en busca de algún anfibio, cuando Alfonso se alertó por la presencia de una enorme araña en el centro de su tela, la cual ocupaba prácticamente todo el ancho del sendero. 
Araña de jardín (Araneus angulatus).
    Esquivando correctamente la tela, para evitar deshacérsela al pasar por el lado, pasamos al otro lado; luego colocamos una rama, justo detrás, para que cuando volviéramos a pasar por allí no nos la llevásemos por delante. Seguíamos viendo animales la mar de interesantes, como algunos noctuidos:
Noctua comes, identificada por Alejandro A. Lázaro y confirmada por José Luis Yela.
Noctua pronuba, identificada por Alejandro A. Lázaro.
    Seguíamos viendo decenas de opiliones, por todos lados, incluso se me subieron algunos por el cuerpo, de los gigantes. Suerte que no pican y suerte también que no les rompí ninguna de sus larguísimas patas. Vimos varias setas que no habíamos visto el día anterior, así como varios ejemplares de rana patilarga y decenas de renacuajos y larvas de salamandra. Las babosas seguían estando por todos lados, de varias especies, pero las más llamativas por su tamaño, no las superaba nadie, eran las Arion.
Leccinum scabrum, identificada por Emilio José Salvador.
Rana patilarga (Rana iberica).
    Finalmente decidimos volver a casa. Era muy tarde y no se oía nada, pero hacía frío y el nivel de humedad en el bosque cada vez era mayor. Esquivamos la araña en su tela y volvimos a encontrarnos con otra, en el centro de su tela, que no habíamos visto antes, de un color verde muy llamativo.
Alberto Narro, en Biodiversidad Virtual, me comenta: "Debería tratarse de la subespecie personata de Araneus angulatus. Actualmente, según "Breitling, R., Bauer, T., Schäfer, M., Morano, E., Barrientos, J. A. & Blick, T. (2016b). Phantom spiders 2: More notes on dubious spider species from Europe. Arachnologische Mitteilungen/Arachnology Letters 52: 50-77", establecen esta subespecie como "subspecies inquirenda". Esta subespecie tiene que ser estudiada para confirmar si se trata de una especie críptica del suroeste de Europa, o en cambio, se trata de la A. angulatus personata."

08 mayo 2017

Operación Sphegodes

    (Esta entrada se refiere a dos salidas de días distintos. )
     Fui hace unos días a buscar alguna orquídea Ophrys gr. sphegodes a la Sierra de Chinchilla. Es una orquídea abejera algo más tardía que el resto de orquídeas de la zona, florecen unas semanas más tarde y son mucho más escasas. La única población que conozco se encuentra en una zona con bastante presión humana: que si una prospección para saber si hay agua a unos metros bajo tierra para construir un depósito de agua, que si derrumbamientos, que si rodadas de coches... Ya aviso de que el primer día (21.4.2017), aun habiendo visto muchas otras plantas (y animales), no las encontré hasta la segunda salida.
Ophrys gr. sphegodes. Sierra de Chinchilla, 26.4.2017.
    A las diez y cuarto de la mañana del viernes 21 de abril, ya estaba pateando el monte. Duración total de la ruta, 4 h y 30 min. Distancia recorrida a pie, 10 km. Subí por la carretera que lleva al repetidor, fijándome en las vistas y en la flora que crece junto al asfalto. Al ser viernes y por la mañnaa, no me crucé con nadie, solo se oían los cantos de varias especies de aves. Algún carbonero común, mirlos, verderones, verdecillos, jilgueros, mitos, agateadores comunes, pinzones vulgares y un ejemplar de escribano montesino (Emberiza cia) que apareció en la copa de un pino me dio una gran sorpresa: no había visto esta especie en la zona hasta ahora.
Las tres orquídeas que vi el primer día de mi prosprección en busca de la O. sphegodes.
Ophrys fusca, Ophrys lutea y Ophrys speculum, Sierra de Chinchilla, 21.4.17.

    La orquídea más abundante en la zona y la que antes empieza a florecer es la abejera oscura (Ophrys fusca). Resulta sorprendente comprobar la enormísima variedad de coloración del labelo que presenta esta especie (o grupo de especies) y es más sorprendente cuando solamente nos fijamos en una población, como es la que habita la parte sur de la Sierra de Chinchilla.
    Conforme subía la carretera al repetidor, me iba fijando también en la fauna invertebrada. Aún hacía un poco de fresco, así que no vi mucho aparte de algun díptero, como el sírfido que veis retratado debajo, y algunas carderas que me acompañaron durante todo el paseo.

Sírfido o mosca cernícalo (Eupeodes?). Sierra de Chinchilla, 21.4.2017.
    Como dije, me iba fijando mucho en la flora. Después de un invierno tan lluvioso y unas temperaturas tan idóneas para la floración, quería ver qué se cocía en el cerro. Vi en flor Teucrium pseudochamaepitys, Geranium molle, Centranthus calcitrapae, Salvia verbenaca, Erodium sp., Thymus vulgaris, Lithodora fruticosa, Helianthemum violaceum, Taraxacum obovatum, Crepis vesicaria, Linum narbonense, Astragalus incanus, Asphodelus cerasiferus, Asphodelus ayardii, Neatostema apulum, Reseda phyteuma, Papaver dubium, Papaver hybridum, Aphyllanthes monspeliensis, Alyssum alyssoides, Genista mugronensis, Genista scorpius, Euphorbia serrata, Polygala rupestris, Cistus albidus, Sarcocapnos enneaphylla, Teucrium gnaphalodes, Parentucellia latifolia, Eruca vesicaria, Carduus bourgeanus, Silene colorata y muchas más que ahora no recuerdo.

 Llegando a la zona de barbacoas abandonadas, un pinzón vulgar (Fringilla coelebs) hormonadísimo se me acercó y se puso a cantar sin inmutarse. 
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs). Sierra de Chinchilla, 21.4.2017.
    Pasé las barbacoas y seguí caminando hasta un lugar que ahora llaman "El Bosque del Olvido", otra repoblación de pinos que aún son pequeños y por suerte no dan sombra al matorral. Por allí vi alguna Vanessa atalanta y otros pequeños animales. Se aproximaba la hora de volver a casa.
De izq. a der.: Vanessa atalanta, Anthaxia sp., Tropinota sualida y Eucera sp.
    El cielo se llenó de abejarucos que gorjeaban y se posaban en un bancal cercano. Vi una abubilla volar hacia las copas de los árboles. Y yo me iba... pero eso no me impedía seguir fijándome en lo que veía en el camino de vuelta.
Gamonal (Asphodelus cerasiferus). Sierra de Chinchilla, 21.4.2017.
Yesquero. Sierra de Chinchilla, 21.4.2017.
Lastonar bajo los pinos repoblados. Sierra de Chinchilla, 21.4.2017.
Myathropa florea sobre lechetrezna aserrada (Euphorbia serrata). Sierra de Chinchilla, 21.4.2017.
Cetonino sobre jara blanca (Cistus albidus). 
Mariposa de los muros (Pararge aegeria). Sierra de Chinchilla, 21.4.2017.


    Así acabó la primera búsqueda de las Ophrys gr. sphegodes. Como veis, no tuve éxito encontrándola, pero vi otras especies animales y vegetales que me sorprendieron, porque este lugar nunca defrauda...
   La siguiente vez fue el 26 de abril. Fuimos mi amigo Pablo López Aracil y yo y por suerte, después de un par de días de lluvia, pudimos verla: ahí estaba nuestra pequeña orquídea.
¡Por fin! Ophrys gr. sphegodes. Sierra de Chinchilla, 26.4.2017.
    Ya que andábamos por ahí, decidimos dar otro paseo, esta vez más corto, lo cual no impidió que viéramos más especies interesantes y pasar un buen rato.
Euphorbia minuta. Sierra de Chinchilla, 26.4.2017.
Camponotus pilicornis. Sierra de Chinchilla, 26.4.2017.
Jilgueros europeos (Carduelis carduelis). Sierra de Chinchilla, 26.4.2017.
Blaps waltli. Sierra de Chinchilla, 26.4.2017.
Escolopendra (Scolopendra cingulata). 26.4.2017.
Chinche americana del pino (Leptoglossus occidentalis). Sierra de Chinchilla, 26.4.2017.
    Entre otras muchas cosas (hay que hacer selección, si no, la entrada sería interminable). Pronto, haré otra sobre la "Operación Tartonraira" o la aventura en busca de la Thymelaea tartonraira. Gracias por leerme.

12 marzo 2017

En el espartal con Miguel y Paola

Culebra lisa meridional (Coronella girondica). El primer ejemplar que veo.
    Ayer fui junto con Paola y Miguel Domenech (Biodiversidad Virtual) a "mi" espartal de la Sierra de Chinchilla. Digo "mi" porque he ido tantas veces ya, que es como si me conociera cada piedra y cada planta y, aun así, siempre que voy descubro alguna especie que no había visto antes. Hoy ha sido uno de esos días. Este mismo espartal aparece muchas veces en este blog.
    Se nota que todavía es pronto, que el frío invierno aún pega coletazos, pero los primeros indicios de la primavera ya se hacen notar: algunas florecillas sueltas al borde de los campos de cultivo, las hormigas cada vez más excitadas bajo las rocas, el canto de algunas aves como el carbonero común, los vuelos de los críalos, las primeras hojas del gamón, los nuevos brotes del tomillo... En el aire templado de estos días se respira una sensación de cambio.
    Bajo las piedras, donde la humedad es algo mayor durante el día, se refugia la escolopendra menor (Scolopendra oraniensis). Me permito la licencia de ponerle nombre en castellano a este curioso artrópodo, primo-hermano de la escolopendra mayor, más conocida, Scolopendra cingulata. Es una especie repartida por la Península, que prefiere zonas secas y soleadas y que no suele fallarme. En lo más tórrido del verano, sin embargo, me cuesta más encontrarlas.
Escolopendra menor (Scolopendra oraniensis).
    Las hormigas también empiezan a subir a las cámaras superiores de sus galerías. Ayer pudimos observar tres especies, una que me cuesta mucho identificar, de tamaño minúsculo y color amarillo, unas Cataglyphis sp. (abdomen hacia arriba) y otras Aphaenogaster sp. (abdomen hacia abajo y cabeza ovalada).
    Íbamos buscando algún ortóptero o empusas, sin embargo, solamente vimos algunos Pyrgomorpha conica, una especie que, por cierto, nunca había visto en la zona, aunque según Miguel, es una especie más común de lo que parece.
    A lo lejos, vimos un pequeño grupo de cabras montesas (Capra pyrenaica) que nos miraron y después continuaron su camino hacia los pinos.
    Encontramos bastantes maquílidos, unos insectos primitivos que parecen gambas terrestres y que pueden desplazarse a saltos.
Maquílido (difícil de identificar). ¿Género Catamachilis?
    Otros animales que vimos fueron algunos ácaros de terciopelo (Trombidiidae) y arácnidos, una enorme araña cangrejo del género Xysticus que encontramos bajo una piedra o este saltícido que aún trato de identificar:
Saltícido sin identificar.
    El sol se ponía y la oscuridad empezó a inundar la zona, así que decidimos volver. Fue cuando nos topamos con la culebra lisa meridional (Coronella girondica) atravesando un sendero del espartal. Estuvimos un rato con ella y después procedimos a dejarla tranquila. La culebra lisa meridional, aunque está bastante extendida por el Mediterráneo occidental, es una serpiente que nunca había visto, de hecho, pensaba que no era muy común. Con esta especie, ya son tres las que he visto en la zona. Y así concluyó el pequeño paseo. Para esta semana hay previstas lluvias y temperaturas bajas, así que todo volverá a tranquilizarse y la floración de muchas especies se retrasará unos días, así como la aparición de muchos invertebrados.

04 octubre 2015

En busca de criaturas nocturnas

18.09.2015. Organizamos una salida nocturna con el grupo de Facebook Fauna y Flora de Albacete por la Sierra de Chinchilla, a la que se presentó nuestra amiga Laura Olivares. Salimos desde la zona de barbacoas caminando por el sendero para ver qué nos encontrábamos. El primer insecto que hizo acto de aparición fueron unas major de Camponotus pilicornis (Roger, 1859), una hormiga bastante común en Chinchilla y que identifiqué gracias al foro lamarabunta.org.
Camponotus pilicornis
Camponotus pilicornis
Pudimos disfrutar de los reyes de la noche, los arácnidos en varias ocasiones. Poco después de observar la Camponotus pilicornis, nos topamos con una pequeña Nomisia aussereri, especie común en la zona que ya he mostrado en otras entradas, pero vuelvo a poner otra foto aquí:
Nomisia cf aussereri
Nomisia aussereri
En medio del camino, se nos cruzó un sapo corredor (Epidalea calamita) que, haciendo honor a su nombre, se desplazó a grandes zancadas huyendo de la luz. No nos entretuvimos mucho con él y seguimos adelante en busca de arañas lobo. No recordaba que es justo a finales de verano y en otoño cuando las hembras de varios géneros de arañas lobo empiezan a dejarse ver con la prole sobre el abdomen. Ante nosotros se mostró una hembra de Hogna radiata en dicho estado. Caminando, se le cayeron varias crías del opistosoma, que supieron en contrar su camino de vuelta, imagino que por seguir enganchadas con un hilo de seda a la madre.

IMG_0054
Hogna radiata, cargada con la prole.
Poco después apareció la reina del suelo del bosque por la noche, la escolopendra común (Scolopendra cingulata), un ejemplar adulto bastante imponente...

Scolopendra cingulata, detalle de la cabeza. Scolopendra cingulata, detalle de la cabeza.

Scolopendra cingulata Scolopendra cingulata
Un primo de la escolopendra que también vimos, el geofilomorfo Himantarium gabrielis. Este extraño y sinuoso animal se alimenta de lombrices, a las que abraza e impregna con una sustancia que el pobre gusano absorbe a través de la piel y acaba paralizado, pudiendo el geofilomorfo alimentarse de ella. Un primo de la escolopendra que también vimos, el geofilomorfo Himantarium gabrielis. Este extraño y sinuoso animal se alimenta de lombrices, a las que abraza e impregna con una sustancia que el pobre gusano absorbe a través de la piel y acaba paralizado, pudiendo el geofilomorfo alimentarse de ella... Un abrazo de muerte.

Hubo también observaciones de Blaps sp. como siempre. También de algún grillo doméstico y cucarachas, pero, sin duda, la estrella de la noche fue un lagarto ocelado (Timon lepidus) que nos dio tiempo a inmortalizar para siempre en nuestras cámaras antes de huir bajo una gran piedra (refugio también de la única población de Uroctea durandi que conozco).

Lagarto ocelado (Timon lepidus) Lagarto ocelado (Timon lepidus)

Por esta época aparecen dos insectos que pueden llegar a ser bastante comues localmente. Uno es la polilla Cymbalophora pudica, conocida porque muchas veces se la oye antes de ser vista, ya que generalmente emite un sonido chirriante cuando vuela. El otro insecto es el cerambícido o longicorne Vesperus fuentei.

Cymbalophora pudica Cymbalophora pudica

Vesperus cf fuentei, hembra. Vesperus cf fuentei, hembra.

Vesperus fuentei, macho. Vesperus cf fuentei, macho.

Agrotis obesa Agrotis obesa

Finalmente terminamos volviendo a la zona donde la mantis iris (Iris oratoria) suele esconderse y allí observamos a una hembra exhibiendo el comportamiento típico de alerta...

Iris oratoria Iris oratoria