domingo, 1 de junio de 2014

El Gran Bosque | Distrito de los Lagos

    Ayer tuve la oportunidad de visitar el Lake District, uno de los Parques Nacionales británicos más famosos. Nunca había estado tan al Norte y tras atravesar campos y terrenos similares a las Tierras Altas, con muretes de piedra grisácea en vez de setos de plantas, llegamos a esta zona tan cercana a la frontera con Escocia. Desde la carretera se ven grandes y alargados lagos de aspecto profundo entre escarpadas laderas cubiertas de brezo y bosques, en cuyos bordes se erigieron hace cientos de años castillos y torres vigía para vigilar a los rebeldes escoceses que, de vez en cuando, hacían incursiones agresivas más allá del Muro de Adriano. 
    Allí nos acercamos al Gran Bosque (Great Wood), y justo al llegar, nos recibió un busardo ratonero (Buteo buteo), que estuvo planeando durante unos minutos sobre nosotros en el claro del bosque que se utiliza como aparcamiento. 
Busardo ratonero (Buteo buteo)
    En aquel claro, me llamó la atención una zarza iluminada sobre la que revoloteaban algunos caballitos del diablo de la especie Pyrrhosoma nymphula, que aprovechaban para asolearse o copular. La borrasca de la que habíamos huido estaba pasando por Yorkshire en aquel momento, pero por Cumbria ya había pasado todo y el sol brillaba con fuerza, cosa de la cual animales y plantas no dejaban de sacar partido. Las primeras dedaleras (Digitalis purpurea) ya florecían en esta zona. La dedalera es una planta muy querida y se utiliza mucho en jardines y parques, si bien es bastante venenosa. No le gustan los terrenos calcáreos (al contrario que a su prima Digitalis obscura, la típica dedalera de la mitad oriental ibérica). Como veis, os comparo las naturalezas británica e ibérica para que os hagáis una idea. La dedalera prefiere crecer en bosques de coníferas y fagáceas húmedos.
Flores tubulares de la venenosa dedalera (Digitalis purpurea). 
Caballitos del diablo rojos -en inglés, ´Large Red Damselfly´- (Pyrrhosoma nymphula)
     El Gran Bosque se llama así porque es la zona boscosa más grande que queda en Borrowdale. En realidad es un fragmento de bosque atlántico de quercíneas, donde predominan los robles comunes y albares, pero también aparecen fresnos comunes y hayas, y los alóctonos alerces europeos, que se han plantado en extensas zonas de Gran Bretaña. A pesar de todo, este tipo de bosque bastante puro no es muy común, y en esta zona, como es tan lluviosa, los troncos están cubiertos de musgos y helechos epífitos como el polipodio. Se le designó como Special Area of Conservation (SAC), lo cual indica que este bosque está en otro nivel ecológico. El organismo que se encarga de la gestión de esta zona es la National Trust, que por cierto, está trabajando bastante bien intentando unir los fragmentos de bosque que quedan mediante reforestaciones a modo de corredores biológicos, y están eliminando las repoblaciones antiguas de alerce. 
Alerces (Larix decidua), de una reforestación de hace años. En la actualidad, se están eliminando para dejar paso al bosque autóctono de robles, aunque también cumplen su papel alojando otras especies de insectos y aves.
En el bosque abundan los robles de las dos especies británicas (Quercus robur y Q. petraea), conformando un típico bosque atlántico parecido a muchos que encontramos en la mitad norte de la Península Ibérica.
    Sobre las húmedas frondes de los helechos, encontramos algunos insectos, como la mosca escorpión (Panorpa communis), en concreto un ejemplar hembra que volaba bastante torpemente.
Ejemplar hembra de mosca escorpión (Panorpa communis).
    Jess y yo contamos al menos cinco especies de helechos, entre ellas estaba el lonchite (Blechnum spicant), amante, al igual que la dedalera, de suelos ácidos. El lonchite crece en bosques de fagáceas que crean ambientes húmedos y nemorosos en su interior. Sus frondes son alargadas y fasciculadas.
Hoja nueva de lonchite (Blechnum spicant).
    El aspecto tan fantástico del bosque sin duda invitaba a soñar o a imaginar historias de elfos y otros seres mágicos del bosque, ¿quién no podría imaginar un enorme trasgo caminando por entre los troncos de los robles de las fotos de esta entrada?
   El Gran Bosque es famoso también por otra razón: la leyenda de Lady's Rake, que cuenta que la Condesa de Derwentwater escapó corriendo y subió la vertiginosa ladera de dicha quebrada, tras haber lanzado todas sus joyas a un lago cercano, después de que su marido fuera arrestado por haber participado en el levantamiento jacobita de 1715.
    No puedo evitar salir con una extraña sensación cada vez que salgo de un bosque, ya sea británico o ibérico, que son los únicos por los que he caminado. Dicho sentimiento no sé a qué se debe exactamente, la verdad. Puede que se trate por la mezcla de especies o por ellas en sí en un modo científico, todas nuevas pero conocidas, gracias a mis libros, para mí, o por sentirme realmente en mi ambiente, por sentirme vivo. Me temo que el sendero llega lejos y todavía no llego a entender a mi espíritu y su relación con las comunidades boscosas al cien por cien, tal vez sea algo ininteligible, algo que simplemente 'es' sin que haya que buscarle los tres pies al gato. Es algo incomprensible. 

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