miércoles, 10 de noviembre de 2010

Caen los gigantes condenados

Ésta tarde me han despertado de la siesta unos ásperos estruendos y una gran variedad de sonidos que provenían de la calle. Al principio, he pensado que sería algún vecino en obras. Pero después me he asomado a la ventana y he visto esto:
Uno de los arces negundos de mi calle ha sido talado y cortado en trozos y, a juzgar por cómo estaba el interior del tronco, algo pasaba. De hecho, éste arce estaba justo en frente del que me causa tanta indignación mirar, éste. Según me ha contado un testigo directo de los hechos, se conoce que las raíces no eran profundas y, con las rachas de viento que han estado soplando durante éstos días, probablemente habría caído. Incluso han cerrado el parque y, a través de las rejas, he conseguido vislumbrar grandes ramajes de los plátanos. En fin, no sé cómo tengo que reaccionar ante este suceso, pero aquí lo pongo para que todos lo vean. ¿Por qué no ha conseguido aguantar el vendaval éste Acer negundo? ¿Exceso de riego? ¿Y por qué  tiene el interior del tronco de esa manera? ¿Qué ocurre con los árboles de nuestra ciudad?
Todo ha sido sorprendente cuando, al salir esta tarde, he visto que también el árbol famoso, el que me causaba tanta indignación y vergüenza ajena, ha sido talado. Sólo que desde la ventana de mi casa no se ve éste arce. Me pregunto si así se soluciona la enfermedad de un árbol.

1 comentario:

  1. Muchos árboles se mueren lentamente y al cabo de unos años al haber sido éstos, acribillados a cortes en sus raíces durante las reparaciones de las aceras. La tribu de apañeros del ay-untamiento son un atajo de escachatormos y, rara vez sale algún ejemplar concienciado en proteger nuestro arbolado urbano.

    Saludos.

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