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12 marzo 2018

Una triste historia sin remedio ~ Destruyen la única población conocida de Ophrys gr. sphegodes de Chinchilla

Destruida una población de Ophrys gr sphegodes en la Sierra de Chinchilla

    El pasado día 11 de marzo, detectamos Ismael Ortiz y yo los destrozos producidos para la instalación de un depósito de agua junto a la carretera en la Sierra de Chinchilla (Albacete), concretamente en la carretera de subida al Cerro de San Cristóbal. El panorama desolador del canchal donde se habían producido las obras albergaba, además, malas noticias para los amantes de la naturaleza y las orquídeas en concreto: la única población conocida en la Sierra Procomunal de Chinchilla de la orquídea Ophrys gr. sphegodes ha sido seriamente dañada y, seguramente, destruida, al arrancar y aplastar con cientos de kilos de tierra su pequeño hábitat. Casi todos los ejemplares se ubicaban bajo un gran arbusto de sisallo (Salsola vermiculata) y algunas otras bajo una aliaga (Genista scorpius). Además, en ese mismo canchal se habían detectado también otras especies de orquídeas como Ophrys lutea, Ophrys fusca y Ophrys speculum
    Las orquídeas abejeras del grupo sphegodes comprenden un conjunto de amplia variabilidad morfológica que ha propiciado la descripción de muchos taxones diferentes en nuestro país. El diseño de una H en el espéculo del labelo permite su caracterización, así como la pilosidad que lo rodea. Su floración se produce entre abril y mayo, unos días más tarde que el resto de orquídeas abejeras de la zona.
   El lugar elegido para la construcción del depósito de agua, que abastecerá a la futura urbanización de "El Cañaveral" fue también elegido por la Asociación para la Recuperacíon del Bosque Autóctono para realizar una reforestación simbólica en 2014, que incluía especies como la cornicabra, la encina, el romero y la jara blanca, para retener el suelo del sitio, muy propenso a derrumbamientos.
    Con esta actuación, Chinchilla debe decir adiós a una de las seis especies de orquídeas presentes en su Sierra.
Aspecto del hábitat destruido de las orquídeas abejeras desaparecidas.
Ophrys gr sphegodes del año pasado, en el lugar donde ya no está.

14 noviembre 2013

Así no se puede seguir

    Todos sabemos lo que ocurrió en noviembre de 2002. Yo era pequeño pero no idiota, y me acuerdo de las consecuencias. Recuerdo las noticias, reportajes, vídeos y fotografías. La costa gallega se tiñó de negro durante años. Qué os voy a contar que no sepáis ya, sé que tampoco sois idiotas. La censura y la falta de información, y las lagunas sobre el tema que aparecían en los medios informativos me liaban mucho. Yo tenía nueve años y contemplar el mayor desastre ecológico en nuestra historia me llenaba de una mezcla de curiosidad y hostilidad e impotencia. Veía enjambres de gentes vestidas con monos blancos y alcatraces, araos, gaviotas y cormoranes cubiertos de moco negro que me impactaron mucho. Hoy me entero de que se recogieron 23.181 aves (vivas y muertas). Y hoy, también, me entero de que los verdaderos responsables de que esta catástrofe tuviera lugar, los que no gestionaron correctamente viendo que la ola negra se les venía encima, siguen campando a sus anchas, donde deben estar en España, es decir, en el gobierno. 
Imágenes para el olvido
    El sistema judicial español, ya de por sí herido, se encuentra enfermo, tal vez de manera crónica, ya que, como todos sabéis, esto es poco. Al estar fuera de España, todo se ve de manera diferente. Iberia es mi patria, por muy lejos que esté, y su naturaleza forma parte de mí tanto como mi propia familia. La sentencia de impunidad contra los verdaderos culpables ha sido la gota que ha colmado el vaso para que escriba y publique esta entrada. Hoy todos estamos indignados leyendo periódicos y escuchando la radio con este mensaje, pero dentro de una semana, el pueblo español habrá olvidado que la mafia responsable de semejante catástrofe quedó libre sin cargos ni remordimientos de conciencia.
    Llevo días oyendo (más bien, leyendo) noticias en blogs y periódicos sobre otro tema: el lobo ibérico (Canis lupus signatus). No las noticias normales sobre el lobo, el odio que se le tiene en algunos sectores, que si el lobo se ha comido cuatrocientas mil ovejas en un valle perdido de Asturias; no, esas noticias no. Son unas noticias con un matiz diferente. Se nota que se publican fomentando un odio morboso que anima al pueblo español, y sobre todo, a la gente que cohabita con el pobre lobo, a machacarlo y hacerle la vida lo más imposible posible y, por qué no, a extinguirlo. 
    "El lobo mata una oveja y hiere a cuatro en Quinzanas, a cinco kilómetros de Pravia" (La Nueva España). (Imprescindible leer esta noticia y comentarios para darse cuenta del morbo y odio existentes)
    Esto son solo cuatro titulares de diferentes periódicos de este año.  
    Los ganaderos piden control de poblaciones, piden que se les mate, que se les dispare dentro de la Red de Parques Nacionales del territorio español. Discúlpeme Señor Ganadero, pero si deja sus ovejas sueltas en el prau, sin atención, a su bola, y usted se baja tres semanas a Oviedo y vuelve y resulta que están todas muertas y medio devoradas, ¿de quién es la culpa? ¿Lo hizo a propósito? ¿O su evolucionado cerebro, que le dice ser superior al lobo ibérico, no le dio la idea de meterlas al redil antes de marcharse? Si usted invierte el dinero de las subvenciones de la Unión Europea en comprarse un tractor más grande que el del vecino, en un super viaje, en cien cubatas un sábado, en vez de poner una simple valla alrededor de sus ovejas, no es culpa del lobo que las pierda. Acepte su incompetencia como pastor y empiece a obrar, señor. Los diferentes pueblos africanos (sí, con leones, leopardos, guepardos, hienas y cocodrilos en el campo y no lobitos) que han tenido ganado pocas ovejas han perdido gracias a simples vallados de palitos. 
    Los (malos) ganaderos, políticos mayoritarios y otros conservadores se piensan que nosotros, los ecologistas, somos algo así como esto: 
    Se piensan que, para nosotros, el campo es solo un sitio maravilloso, donde no existen ni el frío ni el calor, ni los depredadores ni los rebaños, y además, que no pisamos el monte. "Es que son de ciudad y no saben cómo va todo en el monte", es su argumento. Los ecologistas somos gente conocedora del monte tanto o más que ellos, y muchas veces somos personas interesadas en la ciencia, en comportamientos animales sorprendentes y en relaciones animal-humano. Además, ser ecologistas nos aporta algo de naturalistas (así me autoproclamo yo, pero no todos los ecologistas son naturalistas, ojocuidao). Y ser naturalista conlleva aguantar bajo la lluvia por ver un pájaro raro, congelarse los dedos un anochecer de octubre en cualquier sierra ibérica sólo para observar puestas de sapos, ser atacado, mordido, picado, golpeado por diversas criaturas, soportar escozores de hierbas como las ortigas, golpes de ramas, resbalones, etc. (esto sólo es una pequeña lista). De repente, todo el mundo parece estar en contra de un animal legendario y el pueblo busca la ayuda de los mandatarios para extinguir. A pesar de todo, yo nunca he visto un lobo y espero que no me los sigan matando. Y que no sigan pidiendo su cabeza, señores, que estamos en el siglo XIX.
    Pero vayamos al grano. Yo sé de lo que hablo y no me voy a callar, porque sé que es verdad: aquí lo que importa es el dinero y el estatus social. Hoy en día, quien tiene dinero manda, así de simple y así de fácil. Y si encima mezclamos dinero con incultura, la hemos liado parda no, negra azabache. Y por si fuera poco, si añadimos una pizca de gobierno, ya tenemos el pastel. Si eres rico, inculto y encima mandas, lo tienes todo en este país.
    Lo que Félix Rodríguez de la Fuente consiguió en una España medioambientalmente analfabeta con unos métodos que muchos naturalistas de hoy en día critican, lo hemos deshecho en dos décadas y no nos importa nada. No nos importan ni el destino del lobo ibérico, ni el del lince ni el de los osos, ni el de la costa cantábrica ni el de la mediterránea (a la vista está), y mucho menos el destino de un bosque. El Estado español, tan poderoso hace tiempo, hoy en día parece estar condenado en nadar en su propia suciedad, y lo peor es que parece dar igual. La gente que realmente sabe de qué van los temas de conservación, están relegadas e ignoradas y todo lo que realmente importa en este país se está destrozando, deshaciendo y borrando poco a poco.
    Estoy muy indignado y me duele en el alma la injusticia existente. Solo le deseo a Galicia, al lobo y a toda la naturaleza, una cosa:


Y justicia.

30 septiembre 2012

Segunda primavera para los anfibios albaceteños

    Antes de la llegada del frío y las lluvias otoñales, tan esperadas siempre, mis padres se ocuparon de traer leña seca. No sería la primera vez que meto leña en la chimenea y empieza aquello hervir y a humear como un goshver. Mientras colocaba en orden la leña cortada hace poco, me he puesto a pensar en cómo ha afectado la lluvia a los campos, y en especial al pinar de mi pueblo, que prácticamente moría de sed. En quienes más me ha dado por pensar ha sido en los anfibios y en las plantas. Las plantas, bueno, pueden resistir, pues muchas semillas están adaptadas a la sequedad del verano mediterráneo; pero los anfibios... me preocupaban un poco, la verdad.
Sapo corredor cerca de Chinchilla (Epidalea calamita)
   Pero nada, menuda alegría. Las lluvias, como cuenta Anzaga en su blog, son aprovechadas por los anfibios para dispersarse, para ir en busca de nuevas masas de agua que verán en poco tiempo nuevas generaciones de anuros y urodelos.
   Pero es que hoy, en el paseo que me he dado por la Sierra de Chinchilla y en la vuelta a mi casa, por la carretera, he contado 8 sapos, algo que no me había pasado nunca. Incluso los sapillos moteados (Pelodytes punctatus), que habrán llegado desde no se sabe dónde a una charca artificial, ya estaban uniéndose en amplexo; qué gusto, qué placer, volver a ver el campo bullir de vida después de la sequía.
Acoplamiento lumbar de sapillos
moteados
(Pelodytes punctatus) bajo el agua
    El sapillo moteado se reproduce en aguas tranquilas como charcas, balsas, e incluso (algo que me llama mucho la atención, porque no lo sabía) en cuevas, donde parece encontrarse bastante a gusto. Excepto en la época de celo, al igual que muchos otros "sapos", es marcadamente terrestre. Durante el día se oculta en agujeros, grietas y bajo piedras.
La única charca que he visitado ya estaba siendo poblada por estos pelodítidos, y los sapos parteros y corredores ya estaban llegando... Esto empieza a animarse. ¡Si es que cuatro días de lluvia dan pa' mucho!



    Qué alegría. Los sapos corredores que vienen en camino, de momento, se escondían bajo rocas y troncos, esperando la llegada de la humedad (y eso que incluso de día ya empieza a haber bastante) nocturna para desplazarse.
Sapo corredor guareciéndose durante el día.
     Todavía hay mucha gente que se extraña de que haya anfibios que se alejan del agua y que solo la buscan para reproducirse. Pero lo cierto es que una buena lluvia a tiempo, al contrario de lo que ocurrió el año pasado, es muy beneficiosa para los anfibios. Las charcas se vuelven a llenar, las semillas del verano comienzan a brotan y ofrecerán alimento a pequeños insectos herbívoros que podrán resistir el invierno mesetario.
    Los anfibios se enfrentan, durante esta época lluviosa, a peligros que escapan a la imaginación de su mente arcaica, y a ellos me he referido en varias entradas ya:  las carreteras. Muchas carreteras atraviesan vías de desplazamiento de anfibios y, por suerte, esta noche mi madre ha sido lo suficiente precavida para ir esquivando a los pobres sapos corredores, que, como señores vestidos con una fría tela estampada con los colores del suelo del bosque, permanecían quietos, muy cargados de razón, sentados en el asfalto húmedo. Pero claro, no todos son como mi madre. He visto varias imágenes desagradables a la luz de los faros del coche. Sapos espachurrados por doquier lloraban sus jugos al cielo del moribundo septiembre. ¿Cuántas vidas anfibias se habrán de cobrar las carreteras durante las noches con más desplazamientos de sapos? Hay mucha gente a la que le importa un comino la mísera vida (y eso de mísera, lo dudo) de un sapo o de un gallipato y prefieren ir más rápido con el coche y no esquivar estos animales, que, por otro lado, cuesta bastante verlos en el suelo durante la noche, ya que si están quietos, desde lejos parecen piedras. Pero a mí sí me importan sus vidas y disfruto  mucho (pero sé que más gente también lo hace) observando a estos animales de costumbres tan interesantes. Tal vez la planificación de las redes de carreteras debiera tener algún arreglo para evitar tantas muertes, no sólo de anfibios sino también de aves, reptiles y mamíferos; ya sé que hay muchas que las tienen, pero todavía hay muertes indeseadas (un momento, ¿acaso alguna muerte lo es?).
Este hermoso ejemplar de sapo corredor cruza una carretera albaceteña una fría noche de finales de septiembre. En cuanto me lo encuentro, me bajo del coche y lo aparto. No sé si volverá a cruzar el asfalto, no quiero creer que lo hará, pero es tan fácil que vuelva sobre sus pasos...

¡Por cierto! Se nota que he cambiado de cámara, ¿eh? ;-)

11 septiembre 2011

El bosque completo

Siguiendo con el tema del que hablé en la entrada anterior, mostraré aquí una foto del bosque tipo del Parque Natural de los Calares del Río Mundo y de la Sima (Albacete), donde pasé el día ayer. Es este un bosque auténtico, hay algunas repoblaciones, de pino laricio y carrasco; si bien una zona que sufrió un incendio comienza a recuperarse, y los pinos ya crecen fuertes y sanos.  En mi crítica a las repoblaciones de la segunda mitad del siglo XX, diré lo siguiente: estoy a favor en parte, ya que estoy de acuerdo con que los bosques en general ofrecen refugio a decenas de animales, pero ¿acaso no sería mejor si esas reforestaciones tuviesen un sotobosque estable y bien formado, que ofreciese no sólo refugio, sino también alimento a las criaturas que viven en la floresta? El hombre, con su poder regenerador (cuando quiere, y aunque deba, no quiere), puede volver a plantar los arbustos endémicos de las zonas en las que faltan. Nuestra misión en el mundo, como humanos y guardianes de la Tierra, es la de mantener la biodiversidad, la estabilidad natural; pero algo falla y parece que no hacemos los deberes. 
En la fotografía de este 'bosque tipo', observamos el típico perfil del bosque mediterráneo:
1. Encina (Quercus ilex)
2. Enebro de la miera (Juniperus oxycedrus)
3. Pino salgareño, negral o laricio (Pinus nigra)
4. Quejigo (Quercus faginea)
5. Hierbas primaverales y estivales, gramíneas
6. Romero (Rosmarinus officinalis)
7. Cardos (Eryngium campestre)
A pesar de que en la foto no encontramos una amplia muestra, es más que suficiente. En otras zonas también encontramos rosales silvestres, espinos albares, zarzaparillas, zarzamoras, fresnos, nogales y vides, esenciales para alimentar a los mamíferos y a las aves que componen la unidad del bosque. En el Cerro de San Cristóbal, al tratarse de un bosque bastante mal gestionado, no encontramos encinas, quejigos, ni romeros, aunque aparecen enebros de forma demasiado dispersa.
En las laderas cercanas al río Tus, pude observar arrendajos, infinidad de especies de pájaros, gran variedad de insectos, plantas, flores, etc. En las altas laderas rocosas, se veían los restos blanquecinos de excrementos que, como cascadas, caían desde los nidos de las rapaces.
Quisiéramos gestionar bien los bosques que una vez intentamos recuperar, y para ello debemos tomar ejemplo de los bosques naturales, de los bosques salvajes. No pretendo que creemos un bosque perfecto perfectísimo, sino que animo a la especie humana a repoblar el mundo de forma que ayudemos a la Naturaleza para que, llegado un determinado momento, pueda regenerarse a sí misma.
Magnífica encina en la zona cercana a Tus
Quejigo (Quercus faginea)
Río Tus

26 abril 2011

Habitante del bosque mediterráneo

    La lata de refresco es un ser común en el bosque, especialmente en el Cerro de San Cristóbal, en Chinchilla de Montearagón. Se trata de un ser metálico fuera de su hogar que es abandonado por las incautas manos humanas cuando deja de cumplir su función: refrescar y aportar una cantidad mediana de líquido burbujeante.
    Una lata fuera del frigorífico o la papelera es un ser vergonzoso, que queda a merced del azote de los vientos salvajes. En ocasiones, algunas de estas latas son recogidas por personas preocupadas por el medio ambiente y son llevadas a puntos de reciclaje o almacenaje. Generalmente, el destino de las latas de refresco es otro. Las latas de refresco, como se ha dicho, son seres metálicos. Tras ser abandonadas, normalmente, se vuelven salvajes e incluso se aproximan peligrosamente a otros seres, pero seres vivos, como el tomillo de una acequia al que se acercó esa lata de Coca-Cola de la foto, creando de este modo un claro impacto visual. El destino final de una lata de refresco olvidada en el monte es la oxidación y... ya no sé qué llega a ser de ellas. La lata de refresco es uno más de los innumerables desperdicios del humano maleducado y simple. Existen lugares naturales en los que la lata de refresco se codea con cajas de cigarrillos, zapatillas, bolsas de plástico de incontables contenidos, cajas de cartón, papeles, condones, y la gran amiga de la lata: la botella de cerveza, que, como se sabe, causa estragos al atravesarla la luz solar. Lo malo es que ni tan siquiera un monstruoso incendio forestal, que lame con sus innumerables lenguas ardientes centenares (por no decir millones) de árboles, segándoles la vida y amenazando vidas -incluso humanas-, ni siquiera eso convence al humano incauto para que no lance MIERDA al bosque.


25 enero 2011

Muere la culebra bastarda

Queridos todos: la culebra bastarda, víctima de la especulación que asola nuestro humilde país, ha muerto hoy. Tiesa en su cajoncillo, se ha quedado con los ojos fijos, sin vida, pero aún brillantes y esperando venganza: porque nuestro campo no puede soportar el ABUSO que está recibiendo por parte de los políticos que dicen gobernarnos (y con esto me refiero a todos ellos). Esto no puede seguir así. La culebra bastarda es una de las víctimas de la desolación actual de la Rambla del Cañaveral: si no hubiese sido destruida, si la tierra no hubiese sido batida como un huevo y después aplanada como una torta de gazpachos, la culebra no habría ido a parar a la tinaja, con lo cual, no me habrían llamado a mí para recogerla y, finalmente, no habría muerto. No dejéis que cosas como esta sucedan más. Puede que una serpiente no sea de las criaturas más agradables que puedan desaparecer en el campo, pero ¿qué me decís de las bandadas de jilgueros, pardillos, trigueros, verderones y demás pájaros que alegran nuestros mediodías de abril? ¿Y de las coloridas mariposas que visitan nuestros patios del pueblo en verano?
Espero que no os quedéis quietos: ACTUAD y hacedlo por las víctimas que no tienen voz para defenderse.

El Pleno consiguió desbloquear las obras de la Rambla del Cañaveral


Chinchilla de Montearagón.
Fuente: La Tribuna de Albacete. 15-1-2011
E. F.
Tras una intensa sesión, el acuerdo para cambiar el agente urbanizador del proyecto se aprobó con los votos a favor del PSOE e IU y la abstención del PP y la concejal no adscrita

El Ayuntamiento de Chinchilla de Montearagón aprobó ayer (14 de enero), en un Pleno extraordinario, el cambio de agente urbanizador en el área de reparto número cinco de su Plan de Ordenación.
Esta medida significa que cerca de 150 familias, en su mayor parte del propio pueblo, podrán respirar tranquilas, porque se desbloquea la urbanización de la llamada Rambla del Cañaveral.
El proyecto estaba bloqueado desde diciembre de 2009, por orden del Consejo de Ministros. El motivo, la ocupación de parte de un barranco incluido en una zona de dominio público hidráulico.
Tras el Pleno de ayer, la firma AUNO se retira y será Eiffage quien acabe las obras. La medida salió adelante con el ‘sí’ de PSOE e IU y la abstención del PP y de la concejal no adscrita, Llanos López.


La sesión plenaria fue corta, de algo menos de una hora, pero especialmente intensa. En el fragor del debate, el alcalde, Daniel Ballesteros, llegó a amenazar con la expulsión al popular Juan Picazo.
El otro momento difícil del pleno fue cuando la edil no adscrita pidió al secretario que contestase, con un simple «sí o no» si ciertos aspectos del acuerdo eran conformes, o no, a la Lotau.
El pleno comenzó sobre la una y media del mediodía. Desde el primer momento, ya hubo roces entre Ballesteros y Picazo. El primero, referido al acta del pleno de 7 de julio de 2010.
El motivo de esta primera escaramuza fue si Ballesteros había dicho, o no, ciertas expresiones que constaban en el acta del pleno. Tras el primer amago de discusión, el alcalde entró en materia.
Ballesteros expuso que el cambio de agente urbanizador se hacía bajo ciertas condiciones, como la restauración de la Calle Virgen de las Nieves y ciertas garantías por parte de las empresas.
«El agente urbanizador saliente, AUNO, mantendrá las garantías que comprometió -afirmó- y, al mismo tiempo, Eiffage establecerá las suyas, conforme a lo dispuesto en la ley».
El alcalde subrayó que, llegados a este punto, sólo había dos caminos. O el acuerdo, o proceder contra AUNO, hacerlo cesar como agente urbanizador, y embarcarse en «años y años» de pleitos.
Si salía adelante el acuerdo, este se plasmaría en un convenio, que se firmaría con Eiffage. Pero el secretario, en su informe, señaló que varios aspectos del acuerdo no concordaban con la ley.
Fue a raíz de dicho informe cuando la concejal no adscrita pidió al funcionario que confirmase si el convenio cumplía la Lotau en su totalidad, a lo que el funcionario contestó que no.
Otro aspecto que resultó especialmente polémico fue el compromiso, por parte del Ayuntamiento, de comprar terrenos por valor de 500.000 euros. El PP fue el grupo más crítico en este aspecto.
Tanto el portavoz, Pedro Luis Medina, como el concejal Juan Picazo insistieron en que la subrogación de un agente urbanizador debía hacerse «total y sin ninguna condición».
Picazo llegó a señalar que su grupo había negociado con Eiffage, la madrugada anterior, para que se dejase en suspenso esa compra de terrenos, atribuyéndose el mérito de dicha gestión.
Esa afirmación, unida a otras alusiones sobre otras polémicas urbanísticas y a la dimisión del anterior alcalde, provocó un fuerte enfrentamiento verbal entre Picazo y Ballesteros.
Cuando ya parecía que el acuerdo podía descarrilar de nuevo, el concejal de IU, Antonio Cola, cortó el debate autoconcediéndose la palabra.
«Hemos tenido que hacer de la necesidad virtud», afirmó, para a continuación argumentar que, gracias al esfuerzo de todos, gobierno y oposición, se había llegado casi al único acuerdo posible.
La apelación de Cola fue refrendada con aplausos del público, formado en su mayoría por afectados. Tras la votación y aprobación del único punto del orden del día, se levantó la sesión.
Foto extraída de Internet
Vergüenza ajena.

22 enero 2011

La culebra bastarda y sus ideas




Este bello ejemplar joven de culebra bastarda o de Montpellier (Malpolon monspessulanus) tuvo la grandísima idea de meterse a hibernar en el peor sitio que podía elegir. Bueno, tal vez no el peor, pero sí en un mal sitio. La pobre en cuestión se había colado en una enorme tinaja de una vecina del pueblo y, a pesar de que no le daba asco, no le hacía ilusión tenerla ahí, por eso me llamó. Pero claro, ¿qué íbamos a hacer? ¿Dejarla ahí?
La culebra bastarda, al notar que bajaba la temperatura, sin duda se puso en acción: buscó un lugar seguro para hibernar. Cualquiera encuentra aquí un sitio seguro, pensó, al ver la DESTRUCCIÓN de la rambla del Cañaveral. Pero allí había un agujero, en aquel gran jarrón. Muchos animales, en descuidos, se cuelan en lugares de los que no se puede salir jamás. Y ahí que me llamaron a mí para sacar al pobre ofidio. Costó lo suyo, porque la tinaja era grande, y tuve que sacarla con una rama de ciprés seco. Metí la cabeza en la tinaja y noté que la temperatura era unos grados superior a la que había en el exterior. Ahí estaba la muchacha, enrollada y con los ojos cerrados, tanto como una serpiente puede cerrarlos. Metí la rama y la rocé. Entonces, se despertó y silbó, pero no atacó. La moví un poco e intentó salir, pero se escurría al fondo. Cuando al fin la saqué, la pobre serpiente, que no hacía más que silbar y sisear, se vio con la cabeza entre mis dedos, de forma que no hubiera accidentes indeseados. Nada, la pobre no mordía, no tenía fuerza en sus musculillos endurecidos por el frío. Cuando la vi, toda cansada, con ese cuerpo delgado y medio congelado, me acordé de muchas serpientes que murieron en la carretera, al tumbarse en el asfalto caliente. Esta serpiente, sin embargo, viviría. No en la tinaja, sino en mi balcón, hibernando, hasta que llegue el calor primaveral de nuevo. ¿Qué podía hacer? ¿Soltarla en el campo, que no encontrase la pobre un lugar donde terminar el invierno y que muriera? Discúlpenme, pero como pueblo ibérico que somos no debemos permitir que reptiles como la culebra bastarda desaparezcan de nuestros campos, por mucho que algunos quieran, ya sea matándolas una a una o construyendo parques infantiles en medio del campo (Y NO MIRO A NADIE). Creo haber hecho lo correcto. Ya os contaré cómo le va cuando la libere y serpentee libre por el campo.
Para quien se lo esté preguntando, le respondo: sí, la culebra bastarda es un reptil venenoso y agresivo. Sin embargo, para que inocule el veneno, habría que meterle el dedo en la boca hasta el fondo y la verdad, no soy de los que van metiendo el dedo en todo lo que ven. Esto pasa porque los colmillos del veneno se encuentran en el final de la mandíbula y, aun así, el veneno no es muy potente, al menos para un humano sano, sexy y guapo como yo.
Como se ve en la foto, está mudando. Poniéndose to reshu para la primavera.

10 noviembre 2010

Caen los gigantes condenados

Ésta tarde me han despertado de la siesta unos ásperos estruendos y una gran variedad de sonidos que provenían de la calle. Al principio, he pensado que sería algún vecino en obras. Pero después me he asomado a la ventana y he visto esto:
Uno de los arces negundos de mi calle ha sido talado y cortado en trozos y, a juzgar por cómo estaba el interior del tronco, algo pasaba. De hecho, éste arce estaba justo en frente del que me causa tanta indignación mirar, éste. Según me ha contado un testigo directo de los hechos, se conoce que las raíces no eran profundas y, con las rachas de viento que han estado soplando durante éstos días, probablemente habría caído. Incluso han cerrado el parque y, a través de las rejas, he conseguido vislumbrar grandes ramajes de los plátanos. En fin, no sé cómo tengo que reaccionar ante este suceso, pero aquí lo pongo para que todos lo vean. ¿Por qué no ha conseguido aguantar el vendaval éste Acer negundo? ¿Exceso de riego? ¿Y por qué  tiene el interior del tronco de esa manera? ¿Qué ocurre con los árboles de nuestra ciudad?
Todo ha sido sorprendente cuando, al salir esta tarde, he visto que también el árbol famoso, el que me causaba tanta indignación y vergüenza ajena, ha sido talado. Sólo que desde la ventana de mi casa no se ve éste arce. Me pregunto si así se soluciona la enfermedad de un árbol.

05 noviembre 2010

Árboles destrozados en Albacete

No sabía ni qué nombre ponerle a este post...
¡Albaceteños! Mirad qué estropicio, qué destrucción, qué vergüenza. Conocida es en toda España nuestra fama de no respetar nuestro patrimonio, pero ésto me supera. No sé si algún conciudadano habrá pasado por la calle Pérez Galdos, a la altura del Sanatorio Santa Cristina. Los que hayan pasado por allí y estén atentos quizá se hayan fijado en que, en ese tramo, hay un arce negundo que da vergüenza verlo. Hace unos años, era un árbol más de los que crecen plantados en esta calle, junto a las falsas acacias. Pues bien, desde hace no sé cuánto, un año o dos, después de una poda bestial (de esas que suelen hacer, que pasa una grúa y les corta hasta el alma a los árboles), se quedó como puede verse en el modo street view de Google Maps, así:
Para cualquier viandante, sólo un árbol como otro cualquiera. Pero fijaos más detenidamente. El tronco está algo torcido y en la base hay unas enormes raspaduras, que me imagino que serán golpetazos de coches. Sin embargo, ésta foto de Google es de hace más de un año (no sé cuánto tiempo tienen las fotos del street view exactamente). En la última poda, los dos "muñones" que sobresalen del tronco principal fueron cortados, así que quedó como un palo pinchado en el suelo. Era simplemente, un palo marrón y pútrido clavado en un suelo cementoso de una calle contaminada, además de que se torció unos grados más hacia las baldosas. Cuando digo "palo", me refiero justamente a eso: un tronco sin ramas ni hojas ni brotes.
Al fin, ésta primavera, ha desarrollado ramillas que han crecido algo, pero sigue pareciéndome una vergüenza, un atentado, un destrozo. Aun así, las raspaduras del tronco parecen subir hacia la "no copa", así que se está quedando hecho una pena. ¿Qué ocurre? ¿Quién o qué ha hecho de éste árbol un mártir de la sociedad? ¿Cómo es que no hay medidas para solucionar su sufrimiento claramente visible? Veamos cómo estaba el otro día (martes, 26 de octubre de 2010):
Las marcas del tronco. Parece como si un oso o un ciervo gigante hubiesen estado restregándose contra la corteza del buen arce negundo.
Pero no sólo encontramos éste árbol destrozado en nuestro poblacho manchego. También en la misma calle, en dirección a la feria, hay otro arce negundo destrozado (bajo estas líneas) de una manera vergonzosa y penosa. También en el paseo de la famosa Feria de Albacete hay varios plátanos hechos un asco y todo porque construyeron debajo justo un aparcamiento y hubo que cortarles las ramas.


Lo que yo me pregunto es: ¿qué necesidad hay de podar tan bestialmente los árboles? Más bien, ¿qué necesidad hay de podar los árboles? ¿Acaso en el bosque no crecen a sus anchas y no precisan nunca de una buena poda? ¿Es que no sabe la gente que cuando se poda un árbol se rompe el equilibrio copa-raíces y a partir de ahí, depende enteramente de los humanos y su inagotable deseo podador? O no sabemos lo que es el respeto por el dominio público (y no sólo eso, sino que también es un ser vivo y se merece tanto respeto como uno de esos perros-patada que mean a los pies del sabio árbol) o estamos ciegos y no queremos ver. Ahí lo dejo.

01 noviembre 2010

Cómo no coger setas del campo

Suillus sp
Este fin de semana, salí un microsegundo al monte y estuve fotografiando setas. Veréis: yo no entiendo de setas, no las distingo a no ser que tengan una forma o un color inconfundibles; digamos que en eso de la micología estoy un poco verde. Sin embargo, tengo idea de algunas cosas con respecto al comportamiento que debemos tomar frente a los hongos en el campo, en especial si vamos a cortar setas en ésta temporada tan apropiada que es el otoño. Cuando iba por el monte, vi desde lejos un grupo de gente en acción.
-llevaban bolsas de plastico, en vez de cestas de mimbre, apropiadas para que se esparzan las esporas de las setas cogidas.
-arrancaban las setas con micelio y todo, es decir, con las "raíces" del hongo, en vez de cortarlas con navaja (¡vamos a ver! ¡Estamos en Albacete! ¿Quién no tiene una navaja?) o cuchillo por el pie, que es como se debe hacer;
-hubo un momento en que llegué a verles pisar un grupo de setas pálidas y regordetas.
No olvidéis llevar cesta de mimbre y navaja (y ¡por favor! no aplastéis setas con los pies, que no sean comestibles no significa que no cumplan su misión en la Naturaleza) cuando vayáis al monte a por setas. Además, procurad ir con una persona informada que entienda (las personas que vi, seguro que no contaban con una de esas personas, porque si no, las cosas que les vi hacer, no se explican) o con una buena guía micológica, para asesoraros sobre las setas peligrosas o comestibles. Nuestra provincia cuenta con una buena sociedad para amantes de las setas, podéis ir a su web o al foro.
Suillus sp