viernes, 5 de noviembre de 2010

Árboles destrozados en Albacete

No sabía ni qué nombre ponerle a este post...
¡Albaceteños! Mirad qué estropicio, qué destrucción, qué vergüenza. Conocida es en toda España nuestra fama de no respetar nuestro patrimonio, pero ésto me supera. No sé si algún conciudadano habrá pasado por la calle Pérez Galdos, a la altura del Sanatorio Santa Cristina. Los que hayan pasado por allí y estén atentos quizá se hayan fijado en que, en ese tramo, hay un arce negundo que da vergüenza verlo. Hace unos años, era un árbol más de los que crecen plantados en esta calle, junto a las falsas acacias. Pues bien, desde hace no sé cuánto, un año o dos, después de una poda bestial (de esas que suelen hacer, que pasa una grúa y les corta hasta el alma a los árboles), se quedó como puede verse en el modo street view de Google Maps, así:
Para cualquier viandante, sólo un árbol como otro cualquiera. Pero fijaos más detenidamente. El tronco está algo torcido y en la base hay unas enormes raspaduras, que me imagino que serán golpetazos de coches. Sin embargo, ésta foto de Google es de hace más de un año (no sé cuánto tiempo tienen las fotos del street view exactamente). En la última poda, los dos "muñones" que sobresalen del tronco principal fueron cortados, así que quedó como un palo pinchado en el suelo. Era simplemente, un palo marrón y pútrido clavado en un suelo cementoso de una calle contaminada, además de que se torció unos grados más hacia las baldosas. Cuando digo "palo", me refiero justamente a eso: un tronco sin ramas ni hojas ni brotes.
Al fin, ésta primavera, ha desarrollado ramillas que han crecido algo, pero sigue pareciéndome una vergüenza, un atentado, un destrozo. Aun así, las raspaduras del tronco parecen subir hacia la "no copa", así que se está quedando hecho una pena. ¿Qué ocurre? ¿Quién o qué ha hecho de éste árbol un mártir de la sociedad? ¿Cómo es que no hay medidas para solucionar su sufrimiento claramente visible? Veamos cómo estaba el otro día (martes, 26 de octubre de 2010):
Las marcas del tronco. Parece como si un oso o un ciervo gigante hubiesen estado restregándose contra la corteza del buen arce negundo.
Pero no sólo encontramos éste árbol destrozado en nuestro poblacho manchego. También en la misma calle, en dirección a la feria, hay otro arce negundo destrozado (bajo estas líneas) de una manera vergonzosa y penosa. También en el paseo de la famosa Feria de Albacete hay varios plátanos hechos un asco y todo porque construyeron debajo justo un aparcamiento y hubo que cortarles las ramas.


Lo que yo me pregunto es: ¿qué necesidad hay de podar tan bestialmente los árboles? Más bien, ¿qué necesidad hay de podar los árboles? ¿Acaso en el bosque no crecen a sus anchas y no precisan nunca de una buena poda? ¿Es que no sabe la gente que cuando se poda un árbol se rompe el equilibrio copa-raíces y a partir de ahí, depende enteramente de los humanos y su inagotable deseo podador? O no sabemos lo que es el respeto por el dominio público (y no sólo eso, sino que también es un ser vivo y se merece tanto respeto como uno de esos perros-patada que mean a los pies del sabio árbol) o estamos ciegos y no queremos ver. Ahí lo dejo.

3 comentarios:

  1. Bueno Williams, te has expresado con contundencia y clarividencia. La cosa es un poquito más preocupante, porque no es sólo en Albacete donde se cometen actos cobardes contra lo que son para el ayuntamiento elementos ornamentales de quita y pon, los árboles, si no que, de igual manera ocurre aquí en Zaragocilandia, donde han arrasado árboles muy curtidos gracias al planteamiento inadecuado del tranvía, amén de los que destrozan con las obras.
    Tener a los árboles como meros adornos, y como sombrillas para el verano en ciudades y pueblos desconociendo sus funciones primordiales que son otras mucho más beneficiosas, es como demostrar a cielo abierto la catadura cultural de un país como el nuestro. Entiendo tu mosqueo y tu juramento ¿celestial? al respecto, pues el problema hay que atajarlo con los individuos solitarios, para contribuir de este modo a la protección de los “bosques” en los parques. Faltan árboles, y sobran ineptos.

    Saludos.

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  2. Qué gran frase, Javier, "Faltan árboles y sobran ineptos". Te la robo :) Pues hoy sí que he podido hacerle una foto al arbolillo en cuestión y se nota más su mal, así que voy a cambiar la última foto por la que le he hecho esta mañana.
    Un saludo.

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  3. He mirado, cotilleado, leído y opinado, con propios (madre tuya) y ajenos (cuñado y hermana míos), sobre esta maravilla que estamos compartiendo ahora mismo.
    Sencillamente me encanta tu BLOG. Me recuerda, y, espero que lo siga haciendo, a las novelas del naturalista Gerald Durrell.
    Ánimo.
    Un abrazo.

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