domingo, 5 de junio de 2016

Explorando Alcaraz con mi amigo Rafa

Grillo de visera (Sciobia lusitanica), ejemplar macho. Observado poco después de anochecer a las afueras de Alcaraz.
    Este fin de semana pasado (4 y 5 de junio de 2016), lo pasé en Alcaraz con mi amigo Rafa. Allí pudimos disfrutar de una naturaleza exuberante y una biodiversidad muy sorprendente, como iré mostrando en esta entrada. Al llegar, nos dirigimos al Ecomuseo de la Sierra de Alcaraz y Campo de Montiel, creado y gestionado por su Asociación, en defensa del turismo y la promoción de esta singular comarca albacetense. Recomiendo a quien se acerque a Alcaraz una visita al Ecomuseo, para conocer los valores naturales, culturales e históricos (hay una sala dedicada íntegramente al importante arquitecto y cantero alcaraceño Andrés de Vandelvira) de este sorprendente lugar. Después nos alejamos un poco a los campos que rodean esta bella población y, junto a un olivar, encontramos el famoso y, a la vez, desconocido, grillo de visera o grillo faraón (Sciobia lusitanica), un endemismo íbero-marroquí. Este curioso ortóptero presenta una especie de prolongación de tamaño considerable sobre la cabeza. Al verlo, supe lo que era al momento, pero no recordaba el nombre científico.
    Pasamos la noche en la hospedería "San Francisco" y al día siguiente ya andábamos frescos a las ocho de la mañana para visitar la Sierra del Relumbrar. Allí hicimos un rápido recorrido, pasando por varios puntos de la zona, en los que nos dio tiempo a observar parte de su clásica naturaleza. Pudimos observar los cantuesos (Lavandula pedunculata) en floración, algo pasada, pero en algunas zonas teñían las laderas de un bonito color morado. En un momento dado, observamos un pequeño grupo de buitres leonados, así como una cabra montesa. Se escuchaban oropéndolas y tórtolas europeas cantando.
Grajillas (Corvus monedula)
Una escena muy difícil de ver en la provincia de Albacete si no es en la Sierra del Relumbrar:
un alcornoque (Quercus suber) descorchado.
    Después de andar relumbreando durante una hora y algo, Rafa quiso llevarme rápidamente a la Microrreserva de la Molata y los Batanes. Sobre las once, el sol ya picaba con fuerza y algunas sombras que creaban las encinas y otros árboles, así como la cercanía del agua de los ríos de El Escorial y de La Mesta, aliviaban un poco. La diversidad botánica en este lugar es muy importante (por algo está declarado Microrreserva), así que aprovechamos para observar plantas como orquídeas palustres, dedaleras, majestuosas encinas... e invertebrados, mientras las grajillas y las chovas piquirrojas nos sobrevolaban entre los cortados.
Las formaciones geológicas de la Microrreserva de la Molata y los Batanes son impresionantes.
Dedalera oscura (Digitalis obscura), especie común en los bosques albacetenses. Florece a finales de primavera.
Los lirios amarillos (Limniris pseudacorus) bordean las aguas del Río de la Mesta en la Microrrserva, poniendo una nota de color en la vegetación de la ribera.
   A Rafa le ha dado últimamente por los odonatos, es decir, libélulas y caballitos del diablo, y como allí abundaban tanto, nos detuvimos un buen rato a observar estos gráciles y "antiguos" insectos mientras se posaban sobre el río. Vimos varias especies, aunque solamente los caballitos del diablo dejaban fotografiarse.
Caballito del diablo (Calopteryx virgo), ejemplar macho.
Un par de caballitos del diablo rojos (Pyrrhosoma nymphula).
Otros insectos ligados al agua que pudimos contemplar en el Río de la Mesta, son los zapateros (Gerridae), que consiguen no hundirse en el agua gracias a la capacidad de sus patas de no romper la tensión superficial del agua. Se alimentan de insectos que caen al agua, de los cuales absorben sus líquidos internos, como buenas chinches que son.
    Nos sorprendió muchísimo ver varias especies de orquídeas, ni más ni menos que cuatro ejemplares de tres especies distintas.
Dactylorhiza elata 
Anacamptys piramidalis, parece grande pero es más pequeña de lo que se puede uno imaginar por la foto.
Este pequeño Oedemera estaba posado sobre una Cephalanthera damasonium que descubrimos por casualidad, a la sombra de unos arbustos.
    Poco antes de darnos la vuelta, descubrí, en un prado, unas umbelas de milenrama (Achillea millefolium), una planta que tenía ganas de volver a ver en Albacete. Por sorpresa, nos encontramos con un maravilloso macho de Empusa pennata que se dejó fotografiar y observar bastante bien. Me llama mucho la atención el extraño ciclo vital de las empusas comparado con el resto de grandes mantis ibéricas, al menos en nuestra zona. La empusa está activa todo el año, las ninfas aparecen a finales de verano, llegando a la adultez en primavera y verano; sin embargo, otras especies de mantis como Iris oratoria, Rivetina baetica o Mantis religiosa nacen en primavera y llegan a su tamaño máximo a finales de verano, muriendo en otoño y dejando solamente las ootecas con las larvas desarrollándose dentro durante el invierno.
Mantis palo o empusa (Empusa pennata), ejemplar macho (se sabe por las enormes antenas plumosas),
sobre una inflorescencia de milenrama (Achillea millefolium).
    Volviendo ya, dimos con un precioso ejemplar de rana común (Pelophylax perezi) que saltó en medio del camino con un sordo "¡plaf!". De herpetofauna, aparte de una lagartija sin identificar (no nos dio tiempo a verla bien), un lagartito ocelado y una lagartija colilarga, fue la única especie que pudimos observar, al menos yo, detenidamente. Rafa se entretenía fotografiando Pyrrhosomas.
Quien diga que la arruga no es bella, nunca ha visto una rana común (Pelophylax perezi).
    Cerca de donde apareció el rano, había decenas de insectos acercándose a los charcos del camino: hormigas, dípteros, mariposas...
Tres ropalóceros libando la tierra. La de la izquierda es Aricia cramera, la del centro, Lysandra bellargus y la de la derecha, Melitaea phoebe.
    Casi deshidratados y al borde de la insolación, volvimos a Alcaraz a reponer fuerzas, y de ahí ya volvimos a Albacete capital, parando en algunos lugares cerca del Río Jardín para disfrutar de la fauna y la flora que en sus márgenes habitan. Disfrutamos como críos en un húmedo prado donde encontramos diversos invertebrados que nos alegraban las retinas.
Pequeña chinche del género Eurygaster.
El pequeño caracol Monacha cartusiana. Encontré tres bajo un tronco mohoso, siendo esta la primera vez que los veo. Identificado por Juan Sebastián Torres Alba.
Un saúco (Sambucus nigra), especie muy abundante a lo largo de todo el Río Jardín.
Araña (Larinioides sericatus), muy común junto a cursos de agua en todo Albacete. 
Calopteryx haemorrhoidalis
Díptero por identificar, encontrado muy cerca de las aguas del Río.
Macho (azul) y hembra (verde) de Calopteryx xanthostoma. 
    Entre juncos churreros, dulcamaras, zarzas y berros, permanecimos largo rato observando las aguas que bajaban hacia la llanura manchega. En estas aguas, la diversidad de zigópteros era digna de admiración. Poco a poco, fuimos volviendo a Albacete capital, con la retina impregnada de imágenes de maravillosos animales y plantas, y la tarjeta de memoria de la cámara repleta de fotos.
    Para concluir la entrada, dejo por aquí la próxima excursión del grupo de Facebok "Fauna y flora de Albacete", los días 17 a 19 de junio, que será a esta misma zona, por si a alguien le apetece animarse y venir a explorar el campo de Alcaraz:

https://www.facebook.com/events/1701999846729792/.

4 comentarios:

  1. Hola Guillermo, las fotos son fabulosas y además con bichitos que desconocía, las flores también sensacionales. Enhorabuena y un abrazo.

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  2. Que espectacular lugar y muy buenas las fotos.
    Fotografiar insectos es algo que me falta, no se ni como empezar, debe ser muy difícil. Tú las haz conseguido muy bien.
    Saludos desde Uruguay

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  3. Sin duda, un buen día de "bicheo" y, aunque el sol acabó pegando fuerte, mereció la pena a juzgar por lo que cuentas y las estupendas imágenes que aquí nos dejas.

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