22 noviembre 2013

Nace ARBA Albacete


    La Asociación para la Recuperación del Bosque Autóctono (ARBA) surgió en el año 1986 como una federación de grupos de diferentes lugares de España con representación en Albacete, Cáceres y Madrid. Poco tiempo después, únicamente quedaba el grupo de Madrid. Como su propio nombre indica, ARBA es una asociación que se preocupa por la conservación y extensión de los bosques autóctonos ibéricos. Para los que no la conozcáis, podéis informaros más en su web. Hoy en día, ARBA es una asociación de peso en las sociedades ecologistas, contando con más de 2000 miembros y representación en casi todas las comunidades autónomas españolas.
Las últimas nieves de la primavera en las cumbres de la Sierra del Segura.
    Tras varias semanas de intercambio de correos con algunos miembros de ARBA Madre y pensarlo mucho, hoy puedo decir que ha nacido ARBA Albacete. "ARBAcete" para los amigos.
     Yo soy el coordinador de esta subdivisión de ARBA, para la cual he creado una página en Facebook desde la que me será más fácil anunciar futuras acciones medioambientales, reforestaciones, restauraciones, voluntariados y lo que haga falta para hacer de nuestro territorio un lugar más diverso y rico en biodiversidad. No hace falta ser arbero para participar en nuestras actividades.
El piso arbustivo en un bosque es tan importante como los propios árboles.
En la foto, un enclenque torvisco recibe los primeros rayos de luz primaverales.
Al fondo, uno de los últimos viejos enebros de la Sierra de Chinchilla se inclina lentamente.
Matorral xerófilo en la Sierra de Chinchilla.
Bosque de ribera en la conjunción de los ríos Valdemembra y Júcar.
La encina, madre de los bosques albaceteños.
    Para cualquier interesado en nuestras actividades, podéis entrar en la página de Facebook y contactar por ahí, o si lo preferís, podéis enviar un e-mail a arbaalbacete@gmail.com.

20 noviembre 2013

Araucaria araucana en Sewerby Hall and Gardens

    El clima oceánico reinante sobre la isla de Gran Bretaña permite que diversas especies de flora se hayan adaptado en los jardines ingleses. A pesar de lo que muchos ciudadanos ibéricos puedan pensar, las temperaturas de Gran Bretaña no suelen bajar de -10°C en invierno y nunca pasan de 35°C en verano, además, las lluvias abundantes ayudan a que el clima sea más húmedo. Esto permite que especies australes propias de latitudes bastante bajas, como la araucaria o pehuén (Araucaria araucana) de la foto, crezcan tan bien como o incluso mejor que allí de donde vienen. Para que os hagáis una idea de dónde crece exactamente, la araucaria proviene de los bosques subantárticos de Chile y Argentina (Dominio fitogeográfico subantártico > Provincia fitogeográfica subantártica > Distrito fitogeográfico subantártico del pehuén).
Un sexy humano. Detrás, una simple Araucaria araucana de unos 30 m de altura.
Ni con la foto os podríais imaginar el tamaño de este ejemplar.
Ni dos personas con una envergadura alar de 2 m la abarcaban con sus brazos.
    Estas araucarias crecen majestuosas en los jardines de Sewerby Hall and Gardens, en East Yorkshire. Ya he visto ejemplares bastante jóvenes de araucarias en jardines por la calle en Hull, Thwaite, Cottingham, etc. Pero no me esperaba para nada encontrarme con ejemplares con ese porte.
    Los que hayáis estado en Madrid, concretamente en el Paseo del Prado, ya muy cerquita del Museo del Prado, conoceréis los magníficos cedros del Líbano (Cedrus libani) que crecen entre el Museo y la entrada al Real Jardín Botánico. Pues bien, hasta hace unos días, uno de esos cedros me había impresionado tantísimo que hizo que realmente me gustara Madrid. Ese tipo de árboles, tan altos, antiguos y venerables, son los que hacen que yo respete una ciudad, pueblo, etc. Estas araucarias inglesas tan masivas se me han quedado tan grabadas en la retina y en la memoria de mis dedos que me he animado a escribir este post. 
    Ahora viene la parte en que cuento cosas sobre esta especie. Pero primero, una foto bonita que he sacado de la Wikipedia, para poneros en situación.
    Muchos recordaréis paisajes muy parecidos al de la foto por la serie de televisión Caminando entre dinosaurios, de la BBC. Lo cierto es que grabaron varios capítulos aquí, en concreto algunos sobre el jurásico y los del cretácico. Las araucarias pertenecen a un grupo de gimnospermas muy antiguo que ya contaba con representantes en el mesozoico.
    Esta especie encuentra sus condiciones óptimas a más de 800 msnm en el sur de la Cordillera de los Andes y en la Cordillera de la Costa del Pacífico Sur. Le gustan los sustratos arenosos, sobre todo los volcánicos, y son amantes de nieblas y nieves. Los estróbilos femeninos pueden crecer tanto que a veces llegan a romper la rama que los soporta. Esto es bastante peligroso para los humanos (morir de un piñazo de Araucaria araucana duele bastante), así que para evitar disgustos se suelen plantar ejemplares macho.
    En inglés se le llama Monkey puzzle tree porque, en el siglo XIX, un caballero inglés que poseía una de estas joyas en su jardín recibió una visita de un amigo. Al verla, el amigo exclamó algo así como "debe de ser muy difícil para un mono trepar por este árbol". Claramente se refería a lo espinoso e intrincado de sus ramas y hojas. El otro día toqué una rama y el dedo se me quedó ahí enganchado, no he vuelto a por él. 
Detalle de las hojas. Fuente: Wikipedia.
    La araucaria o pehuén es una especie catalogada como En peligro por la UICN, no porque haya pocas, sino porque la diversidad genética de sus poblaciones es bastante baja. Dicen que hay mayor diversidad genética en las araucarias de los jardines europeos que allí de donde son nativas. Supongo que será verdad.

14 noviembre 2013

Así no se puede seguir

    Todos sabemos lo que ocurrió en noviembre de 2002. Yo era pequeño pero no idiota, y me acuerdo de las consecuencias. Recuerdo las noticias, reportajes, vídeos y fotografías. La costa gallega se tiñó de negro durante años. Qué os voy a contar que no sepáis ya, sé que tampoco sois idiotas. La censura y la falta de información, y las lagunas sobre el tema que aparecían en los medios informativos me liaban mucho. Yo tenía nueve años y contemplar el mayor desastre ecológico en nuestra historia me llenaba de una mezcla de curiosidad y hostilidad e impotencia. Veía enjambres de gentes vestidas con monos blancos y alcatraces, araos, gaviotas y cormoranes cubiertos de moco negro que me impactaron mucho. Hoy me entero de que se recogieron 23.181 aves (vivas y muertas). Y hoy, también, me entero de que los verdaderos responsables de que esta catástrofe tuviera lugar, los que no gestionaron correctamente viendo que la ola negra se les venía encima, siguen campando a sus anchas, donde deben estar en España, es decir, en el gobierno. 
Imágenes para el olvido
    El sistema judicial español, ya de por sí herido, se encuentra enfermo, tal vez de manera crónica, ya que, como todos sabéis, esto es poco. Al estar fuera de España, todo se ve de manera diferente. Iberia es mi patria, por muy lejos que esté, y su naturaleza forma parte de mí tanto como mi propia familia. La sentencia de impunidad contra los verdaderos culpables ha sido la gota que ha colmado el vaso para que escriba y publique esta entrada. Hoy todos estamos indignados leyendo periódicos y escuchando la radio con este mensaje, pero dentro de una semana, el pueblo español habrá olvidado que la mafia responsable de semejante catástrofe quedó libre sin cargos ni remordimientos de conciencia.
    Llevo días oyendo (más bien, leyendo) noticias en blogs y periódicos sobre otro tema: el lobo ibérico (Canis lupus signatus). No las noticias normales sobre el lobo, el odio que se le tiene en algunos sectores, que si el lobo se ha comido cuatrocientas mil ovejas en un valle perdido de Asturias; no, esas noticias no. Son unas noticias con un matiz diferente. Se nota que se publican fomentando un odio morboso que anima al pueblo español, y sobre todo, a la gente que cohabita con el pobre lobo, a machacarlo y hacerle la vida lo más imposible posible y, por qué no, a extinguirlo. 
    "El lobo mata una oveja y hiere a cuatro en Quinzanas, a cinco kilómetros de Pravia" (La Nueva España). (Imprescindible leer esta noticia y comentarios para darse cuenta del morbo y odio existentes)
    Esto son solo cuatro titulares de diferentes periódicos de este año.  
    Los ganaderos piden control de poblaciones, piden que se les mate, que se les dispare dentro de la Red de Parques Nacionales del territorio español. Discúlpeme Señor Ganadero, pero si deja sus ovejas sueltas en el prau, sin atención, a su bola, y usted se baja tres semanas a Oviedo y vuelve y resulta que están todas muertas y medio devoradas, ¿de quién es la culpa? ¿Lo hizo a propósito? ¿O su evolucionado cerebro, que le dice ser superior al lobo ibérico, no le dio la idea de meterlas al redil antes de marcharse? Si usted invierte el dinero de las subvenciones de la Unión Europea en comprarse un tractor más grande que el del vecino, en un super viaje, en cien cubatas un sábado, en vez de poner una simple valla alrededor de sus ovejas, no es culpa del lobo que las pierda. Acepte su incompetencia como pastor y empiece a obrar, señor. Los diferentes pueblos africanos (sí, con leones, leopardos, guepardos, hienas y cocodrilos en el campo y no lobitos) que han tenido ganado pocas ovejas han perdido gracias a simples vallados de palitos. 
    Los (malos) ganaderos, políticos mayoritarios y otros conservadores se piensan que nosotros, los ecologistas, somos algo así como esto: 
    Se piensan que, para nosotros, el campo es solo un sitio maravilloso, donde no existen ni el frío ni el calor, ni los depredadores ni los rebaños, y además, que no pisamos el monte. "Es que son de ciudad y no saben cómo va todo en el monte", es su argumento. Los ecologistas somos gente conocedora del monte tanto o más que ellos, y muchas veces somos personas interesadas en la ciencia, en comportamientos animales sorprendentes y en relaciones animal-humano. Además, ser ecologistas nos aporta algo de naturalistas (así me autoproclamo yo, pero no todos los ecologistas son naturalistas, ojocuidao). Y ser naturalista conlleva aguantar bajo la lluvia por ver un pájaro raro, congelarse los dedos un anochecer de octubre en cualquier sierra ibérica sólo para observar puestas de sapos, ser atacado, mordido, picado, golpeado por diversas criaturas, soportar escozores de hierbas como las ortigas, golpes de ramas, resbalones, etc. (esto sólo es una pequeña lista). De repente, todo el mundo parece estar en contra de un animal legendario y el pueblo busca la ayuda de los mandatarios para extinguir. A pesar de todo, yo nunca he visto un lobo y espero que no me los sigan matando. Y que no sigan pidiendo su cabeza, señores, que estamos en el siglo XIX.
    Pero vayamos al grano. Yo sé de lo que hablo y no me voy a callar, porque sé que es verdad: aquí lo que importa es el dinero y el estatus social. Hoy en día, quien tiene dinero manda, así de simple y así de fácil. Y si encima mezclamos dinero con incultura, la hemos liado parda no, negra azabache. Y por si fuera poco, si añadimos una pizca de gobierno, ya tenemos el pastel. Si eres rico, inculto y encima mandas, lo tienes todo en este país.
    Lo que Félix Rodríguez de la Fuente consiguió en una España medioambientalmente analfabeta con unos métodos que muchos naturalistas de hoy en día critican, lo hemos deshecho en dos décadas y no nos importa nada. No nos importan ni el destino del lobo ibérico, ni el del lince ni el de los osos, ni el de la costa cantábrica ni el de la mediterránea (a la vista está), y mucho menos el destino de un bosque. El Estado español, tan poderoso hace tiempo, hoy en día parece estar condenado en nadar en su propia suciedad, y lo peor es que parece dar igual. La gente que realmente sabe de qué van los temas de conservación, están relegadas e ignoradas y todo lo que realmente importa en este país se está destrozando, deshaciendo y borrando poco a poco.
    Estoy muy indignado y me duele en el alma la injusticia existente. Solo le deseo a Galicia, al lobo y a toda la naturaleza, una cosa:


Y justicia.

13 noviembre 2013

Limacus maculatus

    El clima atlántico favorece las neblinas y lloviznas en los bosques y campos británicos, y la humedad se estanca en los jardines de Hull. Las hojas secas de hayas, castaños de Indias, arces, robles y fresnos se descomponen lentamente en céspedes y vaguadas gracias a la ayuda de las lombrices, los hongos y los microorganismos. Bajo troncos y piedras, gusanos, ciempiés, anfibios y otros variados y viscosos seres se refugian y se preparan para el Invierno. Es el caso de esta preciosa babosa Limacus maculatus que apareció hoy después de comer bajo un enorme bloque de hormigón en un jardín cercano. Es la babosa más grande que he visto en mi vida.
(Thank you Robert for showing me the Key for the Slugs of Britain & Ireland, FSC)
    Limacus maculatus alcanza un tamaño de 13 cm de longitud. Como muchos otros animalillos presentes en las Islas Británicas, es una especie introducida. Es autóctona de los países cercanos al Mar Negro y Cáucaso, pero creo que se ha extendido por bastantes lugares gracias a la jardinería. Las plantas cultivadas en invernaderos con poblaciones de esta especie y que son vendidas a otros países transportan en los cepellones huevos y ejemplares de la babosa, y así empieza todo. Esto me lo acabo de inventar, es un suponer.