19 noviembre 2016

Acentores alpinos en el castillo de Chinchilla

Acentor alpino (Prunella collaris) frente a una matica de zapatitos de la virgen (Sarcocapnos enneaphylla).
    Hace unos años me comentaron que, en invierno, se podían ver acentores alpinos (Prunella collaris) en el castillo de Chinchilla. Desde entonces, todos los inviernos he probado suerte y he visitado el castillo varias veces durante el tiempo que estaba en Chinchilla, pero no había conseguido ver ninguno hasta ahora. Hoy nos hemos acercado poco antes de ponerse el sol y, mientras la luz naranja del crepúsculo iluminaba las zonas más altas, en el foso todo parecía de color gris. Un carbonero común (Parus major) cantaba en el jardín de alguien. Los estorninos chirriaban con su plumaje metálico en la torre de la iglesia y varios colirrojos tizones (Phoenicurus ochruros) revoloteaban de aquí para allá en el foso del castillo. Incluso hemos visto el primer bisbita pratense (Anthus pratensis) de la temporada, un ave invernante. De repente, desde el puente, he divisado un pequeño pájaro gris y regordete, andando torpemente sobre la pared del castillo, picoteando la dura roca cubierta de líquenes y hierbecillas.
Acentor alpino (Prunella collaris).
    Poco después, han aparecido un par más y después otro. Cuatro ejemplares en total, siempre en el foso o en las paredes del histórico castillo. Picoteando todo y mostrándose bastante confiados.
Acentor alpino (Prunella collaris).
    En el castillo de Chinchilla se pueden ver muchas especies de aves a lo largo de todo el año. La collalba negra (Oenanthe leucura) es otro de los pájaros amantes de este paisaje que puede observarse hasta en los tejados de las casas y es bastante común durante todo el año. Durante las migraciones, es un buen sitio para observar rapaces. Y en invierno, ya veis, todo queda entre bisbitas, acentores alpinos, colirrojos, petirrojos, lúganos... Los alrededores del castillo de Chinchilla serían un sitio ideal para zorzales migratorios (zorzal alirrojo, zorzal real) y otros pájaros residentes como la curruca cabecinegra y el mirlo común, si se hiciera un esfuerzo y se plantasen rodales con arbustos que den bayas y otros frutos (higuera, espino albar, cornicabras, espino de fuego, enebro de la miera, sabina...), que además de adornar, les serviría de refugio y alimento. Pero eso ya se lo dejo a los que mandan.
Castillo de Chinchilla de Montearagón (Albacete).

16 noviembre 2016

Pajareo por Montalvos

Mochuelo (Athene noctua)
    A
yer salimos Rafa y yo después de comer a buscar aves por los campos de La Mancha, en concreto por la zona de Montalvos, a 15 minutos de Albacete. A pesar de que solo estuvimos hasta que el sol se puso, disfrutamos de lo lindo con numerosas aves esteparias (y otras no tan esteparias).
Dos avutardas euroasiáticas (Otis tarda), parte de un primer grupo de once ejemplares.
    A pesar de no haber llovido tanto, como ha hecho más fresco, la tierra ha mantenido la humedad y muchos campos de cultivo, gracias también al regadío que se da por la zona, verdeaban. En algunos de esos campos vimos zorzales charlos (Turdus viscivorus), abubillas (Upupa epops), colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), tarabilla europea (Saxicola rubicola), alcaudón real (Lanius meridionalis) y busardo ratonero (Buteo buteo).
Tarabilla europea (Saxicola rubicola) en una higuera.
Busardo ratonero (Buteo buteo).
    Nos entretuvimos unos minutos con un par de mochuelos europeos, de grandes ojos amarillos perfectos para cazar pequeños animales en estos campos de labor.
Mochuelo europeo (Athene noctua).
    Finalmente dimos con otra ave esteparia a la que teníamos ganas de ver otra vez, el sisón (Tetrax tetrax). Un grupillo del que no pongo foto porque no me salieron muy decentes. No muy lejos de allí, vimos también perdices rojas (Alectoris rufa) y limícolas (avefría, Vanellus vanellus, y chorlito dorado, Pluvialis apricaria) y una sorpresa para terminar el paseo: un grupo de unos 50 chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).
Chorlito carambolo (Charadrius morinellus).
Chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).
Chorlitos carambolos (Charadrius morinellus).

08 noviembre 2016

Cómo pasa el tiempo

     No parece que fuera ayer cuando inició su andadura este blog, al contrario de lo que se suele decir: soy muy consciente de los años que pasan y de la edad de todas mis industrias, del tiempo que ha pasado desde el momento de su creación. Hace unos días, el blog de El Saúco cumplió seis años, al menos, esta versión, ya que creé un esbozo de blog tiempo antes en WordPress, hacia 2007. Si bien muchas veces he sido bastante inconstante a la hora de subir mis observaciones naturales, por lo general he escrito y añadido fotografías de casi todas las excursiones dignas de mención. Muchas etapas ha visto este blog, Inglaterra, Alicante, Albacete, y espero que siga viendo muchas más y, por supuesto, que siga recibiendo visitas y comentarios de todos aquellos interesados en las curiosidades de la naturaleza. Me llena de ilusión encontrarme a gente que me dice cosas como: "Sigo mucho tu blog" o "Qué curioso aquello que visteis en Alcaraz" o "No sabía yo que hubiera tanta vida salvaje en Gran Bretaña". (Re)conocer gente en persona con la que solo me he comunicado a través de este blog me alegra sobremanera. Ver que muchas personas realmente aprenden al leerme. Conocer a gente maravillosa a través de él. Llegar a los 199 seguidores. Todo ello hace que este blog tenga razón para existir. Por eso sigo pensando que escribir un blog es una experiencia muy grata y lo recomiendo a todo el mundo que tenga ganas de contar cosas.

    Muchas gracias a todos por todos estos años y por seguirme.
Una pareja de escarabajos del romero (Chrysolina americana), hace unos días en la Vía Verde de La Pulgosa (AB),
con mi amigo Antonio Muñoz "Asalto".

28 octubre 2016

Cuenca mágica


Hoz del Huécar y Cuenca, con el Convento de San Pablo a la izquierda.
    Emprendimos un viaje a nuestra querida provincia vecina, Cuenca, el pasado 21.10.2016. ¡Qué hermosa es! Llegamos a mediodía, bajo amenaza de lluvia, a la bella e histórica ciudad de Cuenca y desde la Calle Larga pudimos observar detenidamente la Hoz del Huécar, desde unos riscos sembrados de cornicabras, sabinas, uvas de pastor y hierbas agostadas. En el cielo, volaban buitres leonados (¡sobre la ciudad!) y colirrojos tizones, mosquiteros comunes y carboneros garrapinos piaban y revoloteaban en las hiedras y los pinos. Las chovas piquirrojas (Pyrrhocorax pyrrhocorax) son aves ruidosas que anidan en los huecos del cañón del Huécar y el Júcar, y no fue difícil verlas persiguiendo a otras aves o chillando por ahí.
Buitre leonado (Gyps fulvus)
    Dentro de Cuenca hay pequeños y grandes secretos, como sus edificios o la flora que se ha adaptado al ambiente urbano de las antiguas callejas, las cuales, en lo que respecta a características ecológicas, se asemejan mucho al hábitat original de esas especies. Muchas de esas plantas son fáciles de ver en otras ciudades del interior peninsular. Por ejemplo, los zapatitos de la Virgen (Sarcocapnos enneaphylla) y las parietarias (Parietaria sp.) abundaban en grietas y huecos de paredes antiguas, como en Chinchilla, pensé.
Zapatitos de la Virgen (Sarcocapnos enneaphylla)
Cuenca es única. Esta es la fachada de la catedral de Santa María y San Julián, que tuvo que ser reconstruida tras la caída de un rayo, a principios del siglo XX.
Un balcón escondido, decorado y florido tras los vetustos tejados.
    Recorrimos sus calles, en busca, cómo no, de las Casas Colgadas (¡no "colgantes"!). Para verlas desde una hermosa perspectiva, fuimos al puente de San Pablo, que cruza el río Huécar y erigido en madera y hierro sobre otro del siglo XVI que se derrumbó... Los altos álamos ya se volvían amarillos con la llegada del otoño y los petirrojos, herrerillos, carboneros y otras aves de la ribera hacían notar su presencia mediante sus cantos y reclamos...
Casas Colgadas asomadas a la Hoz del Huécar.
Convento de San Pablo desde el puente.
    Cuenca es una joya castellana. En las aguas del Huécar, en las aguas del Júcar, nadan los barbos y las truchas y en el fondo, observamos cangrejos señal (Pacifastacus leniusculus). A sus orillas, la garza real (Ardea cinerea) coja, vigila con arqueado cuello entre los juncos a todos los transeúntes.
Garza real (Ardea cinerea)
Mi querido Río Júcar, azul siempre.
Otoño.
    Al día siguiente, bajo una interminable lluvia otoñal, nos acercamos a la Ciudad Encantada, un recorrido en la Serranía de Cuenca (Sistema Ibérico) en el que, entre grandes pinos salgareños (Pinus nigra subsp. salzmannii) y otros árboles de menor porte, pudimos observar las grandes moles de piedra caliza que son creadas por la acción del modelado kárstico.
El Tormo, Ciudad Encantada - Cuenca
Ciudad Encantada, Cuenca
Las bellas hojas del arce (Acer monspessulanum).
Junto al Tormo, revoloteaban herrerillos capuchinos, trepadores azules, mitos, petirrojos y colirrojos tizones.
    Tras una comida reparadora y después de coger un poco de calor, emprendimos nuestra vuelta a la ciudad de Cuenca, no sin antes parar en el Ventano del Diablo.
Ventano del Diablo, cerca de Villalba de la Sierra.
    En Cuenca, visitamos un sitio que siempre he querido visitar desde pequeño: el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha. Allí pudimos disfrutar y aprender como críos pequeños. Huelga decir que la parte que más me gustó fue la de paleontología y biología, el enorme cartel con los iguanodones de Raúl Martín es mítico.
Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha
    Así acabó nuestro viaje a Cuenca, entre dinosaurios, péndulos gigantes, espejos y colecciones geológicas y entomológicas... Volveré, ¡menos mal que solo está a media hora de Albacete!

20 octubre 2016

Mosquitero común en el patio. Ya llegó el otoño...

    Hace un rato, ha empezado a caer un chaparrón que no cesa. Y hacía falta, llevamos varios días de lluvia tras el seco verano y en AEMET pronostican lo mismo para todos los días de esta semana. Así es el otoño en Albacete este año: muy húmedo y fresco.
    Mirando caer la lluvia junto con mi querido Víctor, he visto un pequeño pajaruelo revoloteando bajo la lluvia, primero en el saúco y después en un rosal. Qué alegría volver a ver uno, a pesar de que el pasado día 17, Antonio Muñoz (Asalto) y yo vimos uno durante unos segundos en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha. Pero el de hoy estaba muy ocupado buscando bichitos en el rosal y las otras plantas del patio, así que he podido fotografiarlo y observarlo a gusto. Este pequeño pajarito es muy abundante como invernante en la Península Ibérica y en Albacete se puede observar en todo tipo de hábitats, desde parques y jardines hasta riberas y bosques de encinas, pinos, etc.
Mosquitero común (Phylloscopus collybita). Chinchilla (AB), 20.10.2016.
Mosquitero común (Phylloscopus collybita). Chinchilla (AB), 20.10.2016.
    El petirrojo europeo, el mosquitero común, el bisbita pratense y el jilguero lúgano son los cuatro paseriformes invernantes más fáciles de observar en Chinchilla desde octubre hasta marzo. Todavía no he visto esta temporada de otoño a los dos segundos, habrá que seguir observando la naturaleza.