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29 julio 2026

Observaciones faunísticas de julio

A pesar de las altísimas temperaturas e incendios continuos que nos azotan constantemente en buena parte de Europa, parece que la vida quiere seguir adelante. Este mes de julio, he podido realizar diferentes observaciones puntuales naturalísticas en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, que reseño en esta entrada tan fotográfica.

Aves

A principios de mes, había mucho movimiento de papamoscas grises (Muscicapa striata), como todos los años. Es un pajarillo común de presencia estival en bosques, parques y jardines, y fácil de observar. Pude observar bastantes ejemplares a poca distancia, el día 9.

Papamoscas gris (Muscicapa striata)
En esta foto se aprecia su píleo estriado, de ahí el epíteto específico striata.
Estoy observando muchos inmaduros de aves urbanas, especialmente de mirlos (Turdus merula), por lo que no podía dejar pasar la ocasión de compartir una foto de uno de ellos.

19 agosto 2025

La fuente de los tilos en la Hoz de Beteta

29.07.2025. La fuente de los tilos es una pequeña área recreativa con senderos que encontramos en la carretera entre Beteta y Puente Vadillos. El acceso es muy fácil y todo el recorrido incluye vegetación relíctica propia de épocas más húmedas y frescas, como denota la presenta de tilos (Tilia platyphyllos) y otras especies de árboles y arbustos caducifolios. Hicimos una pequeña ruta adaptada que nos permitió observar diferentes especies animales y vegetales. He de decir que me dio mucha alegría y satisfacción comprobar que la recreación de los bosques relícticos eurosiberianos que podemos visitar en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha y que está inspirada en este entorno, es prácticamente igual en lo que se refiere a composición de especies florísticas (vamos, que está muy bien conseguida) y la sensación es muy familiar. A continuación, muestro algunas fotografías que realicé en este entorno único de la provincia de Cuenca.

Asplenium fontanum, un helecho creciendo directamente sobre una gran roca.

Hipparchia fidia

Olmo de montaña (Ulmus glabra)

Helecho (Pteridium aquilinum)

Plántula de sorbo silvestre o peral de monte (Sorbus torminalis).

Hongos descomponedores en un tronco muerto.

Lagarto ocelado (Timon lepidus) juvenil.

Coenympha dorus

Ramas de pino cubiertas de líquenes Pseudevernia furfuracea.

Pudio (Rhamnus alpina)

Avellano (Corylus avellana)

Tilo de hoja ancha (Tilia platyphyllos)

Mostajo (Sorbus aria)

Agalla de Andricus quercustozae sobre quejigo (Quercus faginea).

Paredones calizos de la Hoz de Beteta.

Mostajo (Sorbus aria) sobre el río Guadiela.

Oí el canto de una paloma zurita (Columba oenas) en el roquedo y haciendo mucho zoom con la cámara, pude captarla en un pequeño abrigo.

Tilo de hoja ancha (Tilia platyphyllos)

09 diciembre 2023

Recuerdos de junio: tórtolas europeas y flores cerca de La Felipa

Hace ya varios meses de esta salida que realicé por la vertiente noroeste de la Sierra de Chinchilla, en concreto, por los vallejos cercanos a la pedanía de La Felipa y campos cercanos. Recuerdo tener ese día de mediados de junio, libre en el trabajo. Pensaba hacer unos muestreos de insectos que finalmente me vi obligado a realizar en otro momento, pues a pesar de ser casi verano, el día había amanecido fresco y lluvioso. Con mucho gusto, cogí mi coche e internándome por diversos caminos de mi pueblo primero y después de La Felipa, como he dicho, pude disfrutar de diferentes especies interesantes de flora y fauna de mi entorno.

En un camino a las afueras de Chinchilla, encontré un prado de flores silvestres, la mayoría crucíferas amarillas, con una gran cantidad de tobas (Onopordum nervosum). Todos ellos estaban en plena floración, y si bien son plantas gigantes muy apreciadas por los insectos polinizadores, el frescor del día no parecía muy apto para atraer a estos invertebrados.

Más adelante, ya en La Felipa, me metí por otros caminos. Desde uno de ellos, pude divisar un rebaño de ovejas manchegas (Ovis orientalis aries) que se alimentaban en un campo de cereal seco. Sobre el grupo de mamíferos, volaban raudas las golondrinas (Hirundo rustica)

Ovejas manchegas en un campo cerca de La Felipa. El paisaje que se ve en la lejanía, tras los almendros, corresponde a la comarca de La Manchuela, al otro lado del río Júcar.
Dejé el coche en el borde de un camino y me encaminé por él, observando toda la fauna y flora que encontraba a mi paso en estas pseudoestepas cerealistas a los pies de la Sierra de Chinchilla. En los bordes del camino, crecían plantas ruderales, casi todas en flor, y entre los almendros que flanqueaban mi camino, volaban diferentes aves como un pequeño bando de gorriones chillones (Petronia petronia), estorninos negros (Sturnus unicolor), un alcaudón común (Lanius senator) y escribanos trigueros (Emberiza calandra).

Plantago albicans con agallas en sus espigas del ácaro Eriophyes barroisi.

Hierba del estornudo (Andryala ragusina)

Cardo zambombero (Carthamus lanatus)

Alcaudón común (Lanius senator)

Mis pasos me llevaron al límite del terreno dedicado a maniobras militares en Chinchilla, en cuyo exterior seguí observando algunos insectos y plantas. Pude contemplar el paisaje de la Sierra, en regeneración tras varias décadas "sin tocar". En la lejanía, comprobé la presencia de una especie de pino que sospechaba podría crecer en la zona, pero no había visto ninguno aún, el pino resinero (Pinus pinaster). Lo más seguro es que fueran ejemplares procedentes de repoblaciones forestales.

Espuela de caballero (Delphinium gracile)

Atochas de esparto (Stipa tenacissima) con siemprevivas (Helichrysum) y tomillos, y al fondo, pinares de pino carrasco (Pinus halepensis) con enebros (Juniperus oxycedrus) y carrascas (Quercus ilex subsp. ballota) y coscojas (Q. coccifera).

Uno de los pinos resineros (Pinus pinaster), también conocidos como pino ródeno o marítimo, que pude captar con el zoom de mi cámara.

Inflorescencia de Delphinium gracile.

En cierto momento, me di cuenta de que se me estaban subiendo algunas garrapatas a los pantalones, algo que detesto con toda mi alma, y con un escalofrío, me di la vuelta y me dirigí de nuevo al coche, evitando atravesar herbazales altos. En varias ocasiones, oí el canto de la tórtola europea (Streptopelia turtur) pero no conseguí localizar ningún ejemplar, así que seguí caminando de vuelta y fijándome en lo que veía. 
Glaucium corniculatum, en un campo sin cultivar.

Gorrión chillón (Petronia petronia) juvenil.

Una vez en el coche, me acerqué a otra zona de almendros donde vi pasar volando la pareja de tórtolas europeas que había estado oyendo todo el tiempo, hasta posarse en un vallado. Tuve la enorme suerte de poder fotografiar estas preciosas paloma amenazada desde mi coche mientras me sentía muy afortunado de disfrutar de ellas tan cerca de casa.

Tórtolas europeas (Streptopelia turtur)

Me quedé un rato mirándolas hasta que decidí que ya era hora de volver a casa, no sin antes encontrar una abubilla (Upupa epops) que curioseaba en unos montones de ramas que algún agricultor había reunido en medio de un campo. Con el zoom de la cámara, pude captarla como pude. 

Fue, sin duda, una buena mañana y, tras cierto tiempo sin hacer caminatas por la Sierra de Chinchilla y cercanías, disfruté como un crío de toda la naturaleza que, por suerte, queda a mi alrededor.

Abubilla (Upupa epops)

Estos son los campos de mi zona, que alternan viñedos, olivares, campos de almendros, grandes extensiones de llanuras cerealistas, árboles (encinas, almendros) dispersos y zonas de monte mediterráneo.

18 enero 2023

Espiando el comedero para pájaros

    Esta mañana he echado un vistazo al comedero para pájaros que instalamos el año pasado en el Jardín Botánico de Castilla-La Mancha, junto con la Sociedad Albacetense de Ornitología. Colocándome en un punto estratégico donde las aves no podían verme, tras poquísimo tiempo de espera, han comenzado a aparecer una multitud de pajarillos que he podido observar desde muy cerca. El alimento que colocamos, junto con la SAO, consiste en semillas pequeñas y pipas de girasol, así como cacahuetes y bolas de grasa. Las especies más abundantes eran los gorriones (común y molinero) y los verderones comunes, a los que acompañaban algunos verdecillos y pinzones comunes. De vez en cuando, también se acercaba algún mirlo a curiosear y una pareja de carboneros comunes. 
    En general, todos los pájaros se alimentaban directamente en el suelo, en busca de las semillas que el vendaval de estos días esparce desde el comedero principal. Como se supone que hoy iba a nevar un poco y las temperaturas han permanecido bajas (aunque no tan bajas como sería lo normal), con máximas de 6 ºC, y se espera que sigan bajando hasta -7 ºC estos próximos días, nos hemos asegurado de que el comedero esté bien lleno.
   Sin duda, los comederos para pájaros suponen una buena ayuda para muchas aves que pasan el invierno en nuestros jardines, tal y como demuestran muchos estudios realizados, principalmente, en Reino Unido.

Verderones comunes (Chloris chloris) y serín verdecillo (Serinus serinus), a la izquierda.
Verderón común (Chloris chloris)
Verderón común (Chloris chloris) en un arbusto cercano.
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs), hembra.
Pinzón vulgar (Fringilla coelebs), hembra.
Gorrión molinero (Passer montanus). Creo que el JBCLM es el lugar donde mayor densidad de gorriones molineros he visto en mi vida.
Gorrión molinero (Passer montanus), arriba, y gorrión doméstico (Passer domesticus), abajo.
Gorrión molinero (Passer montanus)
Una tímida hembra de pinzón vulgar (Fringilla coelebs) observando el frenesí de los gorriones en el suelo, que se inflaban a semillas.
* Actualización: hoy he mirado otra vez y, aparte de un pajarillo que me ha parecido un carbonero garrapinos (Periparus ater), he podido fotografiar una paloma torcaz (Columba palumbus) que no paraba de emitir su característico canto y un petirrojo (Erithacus rubecula).
Mirlo (Turdus merula), hembra.
Serín verdecillo (Serinus serinus), macho.
Petirrojo (Erithacus rubecula)
Paloma torcaz (Columba palumbus)

09 enero 2021

Acentores alpinos y cabras montesas en la nieve

Acentor alpino (Prunella collaris)

    Los últimos coletazos de la borrasca Filomena han seguido dejando más nieve en el interior peninsular. En Chinchilla, la nevada ha sido copiosa, "como las de antes". Si bien estos últimos años ha nevado casi todos los inviernos, aunque no haya llegado a cuajar siempre, las nevadas no resultan raras en la zona. 
    Esta tarde, cuando llevaba varias horas sin caer ni un copo y parecía que el sol quería volver a hacer acto de presencia, ya dejaban verse algunas aves en laderas y herbazales. Por ejemplo, en las cercanías del castillo, he detectado una hembra de curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala) que hurgaba en los recovecos de una Salsola vermiculata que sobresalía del manto blanco.

Curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala)

    Ya en el castillo de Chinchilla, la nieve del cerro reluce bajo el cielo cambiante y se endurece poco a poco, enfriándose más y más. Se vislumbran las huellas de algunos mamíferos, como las cabras montesas (Capra pyrenaica) y los conejos (Oryctolagus cuniculus), y de pajarillos, como el bisbita pratense (Anthus pratensis), invernante en la zona.

Aspecto del paso de Filomena por Chinchilla. 9.1.2021.

    Tenía la ilusión de ver los acentores alpinos (Prunella collaris) que suelen invernar en el castillo de Chinchilla y hacerles una foto con la nieve como escenario. Siempre atentos al aleteo de cualquier pajarillo, finalmente conseguimos detectar una pareja. Creo recordar que el año pasado no subí a verlos, así que hacía tiempo que no los veía. Además, he conseguido mi objetivo, el acentor y la nieve.

Acentor alpino (Prunella collaris)
Acentor alpino (Prunella collaris)
Acentor alpino (Prunella collaris)
Acentor alpino (Prunella collaris), con un opilión recién capturado.
Acentor alpino (Prunella collaris). Aquí se aprecia bien el babero moteado que tiene en la garganta.

    Este pájaro, del tamaño de un gorrión gordo, cría a más de 2000 m de altitud en cumbres altas, pedregales y prados de montaña, en sierras y macizos como Sierra Nevada, el Sistema Ibérico, Pirineos... En invierno, prefiere bajar de cota, por lo que no es raro en el castillo de Chinchilla (que, por otra parte, se encuentra casi a 1000 m de altitud), donde se suele dejar ver todos los años. Es una suerte poder observar estas aves que vienen de tan alto y se pasan el día andurreando en las laderas del castillo, escudriñando cada oquedad y grieta en busca de algún invertebrado para llenar el buche. Esta tarde, se codeaban con un macho de colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros) y otro de collalba negra (Oenanthe leucura)
Acentor alpino (Prunella collaris)
Una tórtola turca (Streptopelia decaocto) que nos miraba curiosa desde un cable.
Los diferentes tonos de la nieve.
Aerogeneradores en la distancia, entre la niebla.
Nubes y nieves.

    Después, tocaba echar un rápido vistazo a las cabras montesas (Capra pyrenaica) de cuyo origen ya he hablado en más de una ocasión, y de lo cual no diré ya nada más. También tenía ganas de verlas en la nieve y he podido hacerlo. Siete ejemplares rebuscando en la nieve algunos brotes verdes. De momento, parece que el año comienza bien en lo que respecta a la observación de naturaleza.

Cabra montesa (Capra pyrenaica), un gran macho.
Cabra montesa (Capra pyrenaica). Me gustó esa especie de crin que se aprecia en la fotografía.
Cabra montés (Capra pyrenaica)
El macho de antes.
Parte del grupo. Sobre todo, machos jóvenes y alguno más maduro.